Edición Familiar: Tener un por qué (Jaié Sara 5780)

EDICION FAMILIAR: TENER UN POR QUÉ (JAIÉ SARA 5780)

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IDEA CLAVE DE LA SEMANA

La fe nos ayuda a encontrar el “por qué” que nos permite sobrellevar casi cualquier “cómo”.

La parashá de esta semana tiene tres historias principales. La primera relata cómo, luego de la muerte de su esposa Sara, Abraham compra un terreno con una cueva (la cueva de Majpelá, hoy en día en Hebrón), para enterrarla. Ésta fue la primera porción de la Tierra de Israel que fue propiedad del Pueblo Judío.

La segunda historia nos cuenta cómo el sirviente de Abraham busca una esposa para Ytzjak. El sirviente comprendió que debe hallar una mujer que viva con los mismos valores que Abraham y su familia, entonces cuando Rivka le demostró jesed (bondad amorosa) trayendo agua para sus camellos, él supo que había encontrado la compañera ideal para Ytzjak.

La tercera y última historia describe el fin de la vida de Abraham, y su muerte. Él se volvió a casar luego de la muerte de Sara, tuvo 6 hijos más, y finalmente murió pacíficamente a la edad de 175 años.”

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Crees que Abraham tuvo una buena o una mala vida? ¿Cómo piensas que enfrentó todos los desafíos y dificultades que tuvo en su vida?

La primera oración de la parashá Jaié Sara es: “Fue la vida de Sara: 127 años; los años de la vida de Sara.” Rashi hace un comentario extraño acerca de la frase aparentemente superflua “los años de la vida Sara.” Dice que “La palabra ‘años’ se repite sin un número, indicando que fueron todos igualmente buenos.” ¿Cómo puede alguien decir que todos los años de la vida de Sara fueron igualmente buenos? Tuvo muchos episodios desafiantes en su vida.                            

Dos veces, primero en Egipto y luego en Gerar, fue persuadida por Abraham de decir que era su hermana y no su esposa, y luego fue llevada al harén real, situación muy difícil y peligrosa. Hubo años en los cuales, a pesar de la promesa repetida de Dios de múltiple descendencia, ella no era fértil, incapaz de concebir un solo hijo. Hubo un tiempo en el cual ella persuadió a Abraham de tomar a su sierva Agar y tener un hijo con ella, lo cual le produjo un gran dolor emocional. Su vida tuvo incertidumbre y décadas de esperanzas incumplidas. ¿Cómo puede Rashi afirmar que los años de Sara fueron todos igualmente buenos?

La Torá es igualmente desconcertante con respecto a Abraham. Inmediatamente después de la compra de la parcela para enterrar a Sara, leemos: “Abraham era anciano, bien avanzado en años, y Dios había bendecido a Abraham en todo” (Génesis 24:1).

Siete veces Dios prometió a Abraham la tierra de Canaán. Pero cuando murió Sara, no tenía ni una sola porción de tierra para enterrarla, y tuvo que llevar adelante una complicada y aún humillante negociación con los hititas, para comprar una pequeña porción de la tierra ¿Cómo puede decir el texto que Abraham fue bendecido en todo?

Igualmente inquietante es el relato de la muerte de Abraham al final de la parashá: “Abraham tuvo su último respiro y murió a una buena edad, anciano y satisfecho, y fue reunido con su pueblo.” A Abraham le habían prometido que sería una gran nación, el padre de muchas naciones, y que heredaría la tierra.

Ni una de esas promesas fue cumplida en vida. ¿Cómo podemos imaginar entonces que estaba “satisfecho” al final de su vida?

La respuesta es que para comprender la muerte es necesario comprender la vida.  Friedrich Nietzsche (un filósofo alemán del siglo XIX) dijo: El que tiene un por qué en la vida puede soportar casi cualquier cómo. Fue el sentido de llamado y de destino de Sara y Abraham lo que dio sentido a sus vidas y les permitió sobrevivir a los momentos difíciles e incluso los objetivos incumplidos al final de sus vidas – porque tenían fe en que el viaje aún no había llegado a su fin. Ellos murieron satisfechos que jugaron un papel importante, y dieron los primeros pasos para su familia futura.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Tienes una sensación de logro aun si haz terminado a medias una tarea?
  2. ¿Cuál crees que puede ser el sentido de tu vida (los “por qué” de tu vida – lo que esperas contribuir al mundo)?

Viktor Frankl nació en Viena en 1905, y los nazis lo deportar, junto al resto de su familia, al campo de concentración de Theresienstadt en 1942. Pasó los tres años siguientes en campos de exterminio, entre ellos Auschwitz y Dachau. Él y una hermana fueron los únicos miembros de la familia que sobrevivieron. Fue durante su tiempo como prisionero que hizo el descubrimiento que sería más tarde el trabajo de su vida.

Siendo ya un distinguido neurólogo, sobrevivió al analizar constantemente lo que le sucedía a él y a otros, como si él y los otros fueran parte de un experimento. Los nazis le quitaron todo a los prisioneros: sus posesiones, ropas, zapatos, pelo, incluso sus nombres. Incautaron la posesión más preciada de Frankl, un manuscrito científico que contenía la investigación de toda su vida. Borraron su vida completa. En ese momento, Frankl se dio cuenta que había una libertad que nunca podrían llevarse: la elección personal de cómo responder.

Dos de sus compañeros de prisión estaban contemplando el suicidio. Hablando con ellos, él fue capaz de hacerlos ver que aún tenían motivos para vivir. Uno había publicado una serie de libros de geografía, pero la serie aún no estaba completa. El otro tenía una hija en el extranjero que lo amaba con devoción y esperaba verlo nuevamente. En ambos casos, lo que fue esencial fue darse cuenta que había cosas por hacer que no podría realizar nadie más. Este conocimiento le dio sentido a la vida. Al ayudar a sus compañeros de prisión a encontrar una razón para seguir viviendo, les dio, a ellos y a él mismo, la fuerza para sobrevivir.Cuando sobrevivió al Holocausto y reconstruyó su vida, creó una nueva escuela de psicoterapia basada en esta idea. La llamó Logoterapia, enfocada en la dimensión espiritual de la vida humana, aquella que da sentido a la vida. Él resumió sus enseñanzas en el título de su libro más famoso: “El hombre en busca del sentido.”.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo puede ayudarnos la teoría de Viktor Frankl a entender las vidas de Abraham y Sara?
  2. ¿Todas las vidas tienen sentido?

No sabemos lo que sintieron Abraham o Ytzjak mientras iban caminando hacia el Monte Moriá. No sabemos qué sintió Sara cuando entró en los harenes, primero el del Faraón y luego el de Avimelej de Gerar. Con algunas conspicuas excepciones, apenas sabemos lo que sintió alguno de los personajes de la Torá. Por eso las dos manifestaciones explícitas sobre Abraham – que Dios lo bendijo en todo y que terminó su vida satisfecho – son tan importantes. Y cuando Rashi afirma que todos los años de Sara fueron igualmente buenos, le está atribuyendo a ella lo que el texto bíblico refiere a Abraham, fundamentalmente la serenidad ante la muerte que proviene de una profunda tranquilidad en cuanto a su vida. Abraham supo que todo lo que le ocurrió a él, aún lo malo, fue parte de la travesía que Dios mandó a él y a Sara y que tuvo la fe de ‘caminar en el valle de la sombra de la muerte, sin temer ningún mal, sabiendo que Dios estaba con él’.

En 2017 un libro inusual se transformó en bestseller internacional. Uno de los factores que lo hizo tan especial fue que la autora tenía noventa años y que ese fue su primer libro. Además, no era solamente una sobreviviente de Auschwitz sino que también lo fue de la Marcha de la Muerte sobre el final de la guerra, en muchos sentidos más brutal que los campos en sí.

 El libro se llamó The Choice (La elección) y su autora es Edith Eger. Ella, junto a sus padres y su hermana Magda, llegaron a Auschwitz en mayo de 1944, una de las tantas familias entre los 12.000 judíos que fueron transportados desde Kosice, Hungría. Sus padres fueron asesinados el primer día. Una mujer del campo le señaló la chimenea humeante y le dijo a Edith que comenzara a hablar de sus padres en tiempo pasado. Con admirable fuerza de voluntad y coraje, ella y Magda sobrevivieron el campo y la Marcha. Cuando soldados norteamericanos la sacaron de entre una pila de cadáveres, tenía fiebre tifoidea, neumonía, pleuresía y fractura de columna. Después de un año su cuerpo se curó, se casó y fue madre. La curación de su mente le llevó mucho más tiempo y posteriormente ese proceso se transformó en su vocación, en Estados Unidos donde se radicó.

Camino a Auschwitz, la mamá de Edith le dijo, “No sabemos dónde vamos ni qué es lo que va a ocurrir, pero nadie puede sacarte lo que tienes en la mente.” Esa frase fue su mecanismo de salvación. Inicialmente, después de la guerra, trabajó en una fábrica para ayudar a sostener la familia, pero más tarde estudió psicología en la universidad y se recibió de psicoterapeuta. Utilizó su propia experiencia de supervivencia para ayudar a otros a sobrevivir sus crisis de vida.

Al comienzo del libro ella hace una distinción sumamente importante entre ser víctima (lo que a uno le ocurre) y victimizarse (cómo se responde a lo que le ocurre). Esto es lo que dice de lo primero:

“Estamos todos sujetos a ser víctimas en algún momento de nuestra vida. En alguna instancia sufriremos alguna aflicción, calamidad o abuso provocados por circunstancias, personas o instituciones sobre las cuales tenemos poco o ningún control. La vida es así. Eso es ser víctima. Viene de afuera.”

Con respecto a lo segundo:

“Por contraste, la victimización viene de adentro. Nadie puede transformarse en víctima salvo uno mismo. Nos convertimos en víctima no por lo que nos pasa sino porque elegimos victimizarnos. Desarrollamos una mentalidad de víctima – una forma de pensar y de ser que es rígida, culposa, pesimista, fijada en el pasado, incapaz de perdonar, punitiva y sin un límite saludable.”

En una entrevista al publicarse el libro, ella dijo: “He aprendido a no buscar la felicidad porque es externa. Has nacido con amor y has nacido con alegría. Está dentro. Siempre está ahí.”

Esto lo hemos aprendido por la extraordinaria actitud de sobrevivientes del Holocausto como Edith Eger y Viktor Frankl. Pero en realidad estaba ahí desde el principio, en Abraham y Sara que sobrevivieron a todo lo que el destino les arrojó, aún en lo que parecía que iba a desbarrancar su misión. Y a pesar de todo encontraron la serenidad hacia el final de sus días. Sabían que lo que hace a una vida satisfactoria no es externo, sino interno, un sentido de propósito, misión, ser llamados, convocados, de comenzar algo que sería continuado por los que vinieran después que ellos, de traer algo nuevo al mundo por la forma en que vivieron sus vidas. Que lo importante era lo de adentro, no lo de afuera, su fe, no las circunstancias, que muchas veces son problemáticas.

Yo creo que la fe nos ayuda a encontrar elPor Qué”, que a su vez nos permite soportar casi cualquierCómo”. La serenidad de las muertes de Sara y Abraham son un testimonio eterno de cómo vivieron.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Tienes un sentido de “por qué”? ¿Eso te ayuda a soportar el “cómo” (los desafíos en tu vida)?

“La búsqueda de sentido representa una de las verdades más profundas de la condición humana, es decir que lo que nos afecta no es lo que nos sucede sino cómo percibimos lo que nos sucede, y eso no es independiente de nuestra voluntad. No somos bolas de billar o átomos o genes, respuestas a estímulos, meros efectos de una causa anterior. Somos libres porque nuestra respuesta depende de nuestra percepción, y eso siempre puede cambiar. Puedes encerrar el cuerpo pero no la mente.”

To Heal a Fractured World, p.220

  1. ¿Qué significa tener un “Por qué” en la vida? ¿Cuál era el “Por qué” de las vidas de Abraham y Sara?
  2. ¿Cuál es la diferencia entre ser víctima y victimizarse?
  3. ¿Qué lecciones puedes obtener de Edith Eger y su vida?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

en pocas palabras

  1. Para responder a esta pregunta tendrás que hacer una revisión de los acontecimientos en la vida de Abraham. Dentro de los destacados se incluyen el haber dejado la tierra donde nació y viajar a una tierra desconocida; dejar esa tierra e ir a Egipto debido a la hambruna; regresar a Israel y discutir con su sobrino Lot; se le promete a un niño, pero experimenta años sin hijos; guerra; exilio de nuevo en Egipto; lucha entre sus esposas Hagar y Sarah; el nacimiento de Ytzjak; la Akeda (Ligadura de Ytzjak); la muerte y el entierro de Sarah; el matrimonio de Ytzjak con Rivka; un segundo matrimonio y más hijos; y luego la muerte. Muchos de estos acontecimientos fueron profundamente desafiantes para Abraham (y de hecho considerados pruebas de Dios). Pero debido a que Abraham tenía fe en que estaba cumpliendo con el destino que Dios le había prometido, y tenía significado (que estaba sentando las bases para el nacimiento del pueblo judío) podía enfrentar cada prueba y cada desafío con fe en Dios y el destino que Dios le había prometido.

LA IDEA CENTRAL

  1. La Mishná en Pirkei Avot (Ética de los Padres 2:16) dice: “No es tu obligación terminar el trabajo, pero tampoco tienes la libertad de negarte a hacerlo.” A veces, las tareas más gratificantes e importantes son demasiado grandes para ser completadas por una persona o en una vida. La fe en que estás contribuyendo a algo que vale la pena para el objetivo final debe ser suficiente para brindar satisfacción.
  2. Obviamente, los jóvenes no necesariamente tendrán un sentido desarrollado de esto, y no se los debe hacer sentir que deberían tenerlo. Sin embargo, tratar de encontrar significado y propósito en la vida es una conversación que vale la pena a cualquier edad. El mensaje aquí es que buscar tu tafkid, tu papel en la vida, lo ayuda a uno a vivir con, y a superar, muchos desafíos, que lo lleven a una mejor y más completa vida con sentido.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. A pesar de las muchas dificultades que enfrentaron en su vida, incluyendo morir antes de finalizar el trabajo de su vida (y no ver las promesas de Dios cumplidas), ellos sobrevivieron a la desilusión, la frustración, y los desafíos a lo largo del camino porque vivieron una vida de sentido y propósito, creyendo que estaban cumpliendo con lo que Dios esperaba de ellos. Esta es la explicación de Frankl acerca de cómo los seres humanos pueden sobrevivir experiencias y desafíos terribles en sus vidas.
  2. Cada vida tiene un sentido, porque cada ser humano es único y tiene una contribución única que hacer al mundo.

PENSANDO MÁS PROFUNDAMENTE

  1. Nunca es demasiado pronto para comenzar a pensar acerca del propósito de nuestras vidas, lo que esperamos lograr y que podemos entregar al mundo, y lo que Dios espera de nosotros. Reflexionar acerca de si comprender esto ayuda a sobreponerse a los desafíos es una conversación compleja que no tiene respuestas correctas ni incorrectas, pero el mensaje de Convenio y Conversación de esta semana, y los escritos de personas como Viktor Frankl y Edith Eger, es que si puede ayudar.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Tener un “Por qué” en tu vida significa tener un propósito de vida, saber que hay algo que estás destinado exclusivamente a contribuir y lograr. Abraham y Sara son ejemplos supremos de lo que es tener un ‘Por qué’ en la vida. Todo el curso de sus vidas vino como respuesta a una llamada, una voz Divina, que les dijo que abandonaran su hogar y su familia, se emprendieran una travesía hacia un destino desconocido, que se fueran a vivir a una tierra donde serían extraños, sin seguridad, y sin embargo tienen la fe de creer que por vivir según las normas de la rectitud y la justicia, darían el primer paso para establecer una nación, una tierra, una fe y un modo de vida que sería una bendición para toda la humanidad. Esto les ayudó a superar los desafíos y las metas aún no cumplidas de sus vidas.
  2. Según Edith Eger, “ser víctima” es lo que te sucede a ti y “victimización” es la forma en que respondes a lo que te sucede. Ser víctima proviene del exterior: el sufrimiento de algún tipo de aflicción, calamidad o abuso, causado por circunstancias o personas o instituciones sobre las que tienes poco o ningún control. La victimización viene de adentro. Sólo tú puedes convertirte en una víctima. Nos convertimos en víctimas no por lo que nos sucede, sino cuando elegimos aferrarnos a nuestra victimización.
  3. Toda persona, cualquiera que sea la edad y la etapa de la vida en que se encuentre, ha tenido cosas en su vida que son un desafío de algún tamaño, dimensión o forma. Cosas que no salen como hubiéramos deseado, o peor. Aplicar las lecciones de Edith Eger a nuestra propia vida nos ayudará a responder positivamente a estos desafíos. En lugar de sentirnos victimizados y frustrados por el mundo, ella nos enseña a superar los desafíos haciendo lo mejor de la situación en la que nos encontramos. El Rabino Sacks ha contado sobre la primera vez que visitó al Rebe de Lubavitch, y usó esta frase en conversación con él – “en la situación que me encuentro a mí mismo”. El Rebe lo interrumpió y le dijo que “no nos encontramos en situaciones. Nos pusimos en una situación. ¡Y podemos elegir ponernos en una situación diferente!” Este es el mismo mensaje: no siempre podemos elegir lo que nos sucede, pero siempre podemos elegir cómo respondemos.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin