Pesaj nos enseña: enséñale bien a tu hijo

Mientras una nación detrás de otra en África y Medio Oriente se embarca en una batalla por la libertad, Pesaj, que comienza esta semana, todavía tiene mucho para enseñarnos acerca de la naturaleza de esa batalla.

La fiesta judía de la libertad es el rito religioso más antiguo que se sigue observando de manera continua en el mundo. A través de los siglos, Pesaj nunca perdió su potencia para inspirar la imaginación de generaciones sucesivas de judíos con su drama recreado cada año de esclavitud y liberación.

Es vívido, repleto con experiencias directas como comer la matzá, el pan ázimo de la aflicción, y probar el maror, las hierbas amargas de la opresión. Es un ritual que se realiza en la casa, y no en la sinagoga, en medio de la familia, recordándonos que, en palabras de Alexis de Tocqueville: “Mientras el sentimiento familiar se mantiene vivo, el oponente de la opresión nunca está solo”. Quizás su innovación más notable es que desde el principio hasta el final está diseñada para atraer y cautivar la mente de un niño.

Los rabinos que elaboraron el ritual se guiaron por la Biblia misma y la narrativa completamente contraintuitiva que cuenta en los capítulos 12 y 13 de Éxodo. Esta es la escena: Moisés ha reunido al pueblo para decirle que está a punto de ser liberado. Exiliado, esclavizado, amenazado por un Faraón que ha ordenado que cada niño israelita varón sea asesinado, el pueblo ha sido testigo de una serie de portentos realizados para ellos. Moisés está ahora a punto de decirles que en poco tiempo van a salir y comenzar su largo camino hacia la libertad.

A veces le pregunta a la gente qué hubieran dicho de haber estado en el lugar de Moisés. Algunos dicen que hubieran hablado acerca de la libertad, otros que hubieran comentado acerca del destino que los espera: la “tierra que mana leche y miel”. Algunos otros, de carácter más severo, proponen hablar acerca del arduo viaje que les esperaba, la marcha a través del desierto con todos sus peligros.

Cualquiera de estas opciones hubiera sido un gran discurso hecho por un gran estadista. Moisés no optó por ninguna. Eso es lo que lo hizo un líder único. Si examinas el texto en Éxodo atentamente, verás que retomó tres veces el mismo tema: hijos, educación y el futuro distante. “Y cuando tu hijo te pregunte: ¿qué significa esta ceremonia para ti?” (Éxodo 12:26). “En ese día dirás a tu hijo: hago esto por lo que hizo el Señor por mí cuando salí de Egipto” (13:8). “En días venideros, cuando tu hijo pregunte: ¿qué significa esto?” (13:14).

Moisés no habló sobre la libertad sino sobre la educación. No fijó su mirada en el futuro inmediato sino en el futuro distante, y no en los adultos sino en los niños. Al hacer esto, estaba llamando la atención sobre un punto fundamental: puede ser difícil escapar de la tiranía pero es todavía más difícil construir y sostener una sociedad libre.

En el largo plazo, hay una sola manera de lograrlo. Para defender un país se necesita un ejército, pero para defender una civilización se necesita educación. Por eso Moisés, de acuerdo a Rousseau, el mayor artífice mundial de una sociedad libre, habló acerca del deber de los padres en cada generación de educar a sus hijos sobre por qué la libertad es relevante y cómo se alcanzó.

La libertad no se gana meramente derrocando a un soberano tiránico o un régimen opresivo. Eso muchas veces es solamente el preludio a una nueva tiranía, una nueva opresión. Los personajes cambian, pero no el guión. La verdadera libertad requiere del imperio de la ley y la justicia, y un sistema judicial en el que los derechos de algunos no se logren a costa de negar los derechos de otros.

La libertad comienza con lo que enseñamos a nuestros hijos. Por eso los judíos se transformaron en un pueblo cuya vocación es la educación, cuyos héroes son maestros y cuyas ciudadelas son escuelas. En ningún lugar esto es más obvio que en Pesaj, cuando todo el ritual de transmitir nuestra historia a la próxima generación se moviliza por las preguntas que hace un niño. En cada generación debemos cultivar nuevamente los hábitos del corazón que Tocqueville denominó “el aprendizaje de la libertad”.

El mensaje de Pesaj sigue siendo tan potente como siempre. La libertad no se gana en el campo de batalla sino en el aula y el hogar. Enséñale a tu hijo la historia de la libertad si quieres que nunca la pierdan.

Publicado originalmente en The Huffington Post y en The Times bajo el título Pesaj tiene lecciones para aquellos que luchan por la libertad

Traductor

Ezequiel Antebi Sacca

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