Lo que recordamos puede evitarse; lo que olvidamos lo podemos repetir

Nos acercamos a Pesaj, la Pascua Judía, la festividad judía de la memoria y la libertad. La semana que viene, los judíos estaremos sentados alrededor de la mesa, como familias, contando la historia de cómo, hace 33 siglos, nuestros antepasados ​​eran esclavos. Entonces Dios, el Poder Supremo, intervino para liberar a los desposeídos. Es un ritual antiguo, uno de los más antiguos del mundo.

3300 años es mucho tiempo, y a veces solía preguntarme: ¿realmente necesitamos recordar eventos que sucedieron hace tanto tiempo? Luego, recientemente, leí la obra clásica de J.K. Galbraith sobre el gran colapso de 1929. Se preguntó si podría volver a suceder. Sí, dijo, pero el recuerdo de ese desastre probablemente nos protegería, porque quienes lo vivieron habían jurado: Nunca más. 

Ese libro se publicó por primera vez en 1954, solo 25 años después de los eventos que describe. Y con temor, me di cuenta de que el gran colapso que estamos viviendo tuvo lugar casi 80 años después, más o menos exactamente en el momento en el que los acontecimientos de 1929 dejaron de ser parte de la memoria viva de todos, salvo unos pocos. Lo que recordamos, lo podemos evitar. Lo que olvidamos, lo podemos repetir. Y así sucedió. Es asombroso lo similares que son los eventos de ahora a los de hace 80 años.

Nos hemos convertido en una sociedad con muy poca memoria. La historia, especialmente la británica, se enseña cada vez menos. Y en cuanto a la memoria en general, ¿quién la necesita? Nuestras computadoras recuerdan por nosotros. Si te olvidas de algo, todo lo que tienes que hacer es introducir las palabras correctas y el motor de búsqueda te dará la respuesta en microsegundos. Así que hemos aprendido a vivir en una especie de presente continuo, con muy poco sentido del pasado.

Pero eso es algo peligroso, porque los eventos de 1929 no terminaron en 1929. El colapso financiero condujo a una recesión que condujo al desempleo que condujo a disturbios nacionales, luego internacionales, y diez años después el mundo estaba en guerra.

Y lo que necesitamos de los líderes  del G20 que hoy están volviendo a casa, no es sólo inteligencia sino sabiduría, no solo un sentido de la imaginación inmediata sino también histórica. Tendemos a olvidar que Churchill, uno de los más grandes estadistas del siglo XX, también fue un historiador ganador del Premio Nobel.

Lo que olvidamos lo podemos repetir, pero lo que recordamos lo podemos evitar. A medida que se acerca la fiesta judía de la memoria, recordemos el pasado para que juntos podamos escribir un futuro diferente y más esperanzador.

Primera emisión en el Thought for the Day de BBC Radio 4

Traductor

Inés Jawetz

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