La comunicación importa (Toldot 5781)

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El Netziv (Naftali Zvi Yehuda Berlin, 1816-1892, decano de la Yeshiva de Volozhin) observó agudamente que Itzjak y Rebeca parecían tener un problema de falta comunicación. Notó que “la relación de Rebeca con Ytzjak no era la misma que la de Abraham y Sara o la de Rajel y Yaakov. Cuando tenían un problema, no temían hablar sobre el tema. No así Rebeca.” (Ha’amek Davar a Génesis 24:65)

El Netziv percibe este distanciamiento desde el primer momento en el que Rebeca ve a Ytzjak, cuando está “meditando en el campo.” (Génesis 24: 63), en ese momento,  se cayó del camello y se “cubrió con un velo” (Génesis 24: 65). Comenta que “se cubrió por temor y por sentirse inapropiada, como si percibiera que no era merecedora de ser su esposa, y desde ese momento esa sensación quedó fijada en su mente”.

El Netziv sugiere que la  relación nunca fue informal, espontánea y comunicativa. Como resultado de esto, en los momentos críticos se produce un quiebre en la comunicación. Por ejemplo, parece probable que Rebeca nunca le haya informado a Ytzjak sobre la profecía que tuvo previa al nacimiento de los mellizos, Esav y Yaakov, en la que Dios le manifestó que “el mayor servirá al menor” (Génesis 25:23). Esa sería, aparentemente, una de las razones  por la cual ella amaba a Yaakov más que a Esav, sabiendo que era el elegido por Dios. ¿Si Ytzjak hubiera sabido  esta predicción sobre el futuro de sus hijos, igualmente habría preferido a Esav? Probablemente no lo sabía, ya que Rebeca no se lo dijo. Es por eso que, muchos años más tarde, cuando oye que Ytzjak está por bendecir a Esav, se ve obligada a planear el engaño: le dice a Yaakov que simule ser Esav. ¿Por qué no le dice simplemente que es Yaakov el que debe ser bendecido?  Porque eso la hubiera forzado a admitir que había mantenido en secreto lo de la profecía, durante todos los años del crecimiento de sus hijos.

Si le hubiera hablado a Ytzjak el día de la bendición, es posible que él habría dicho algo que podría haber cambiado todo el curso de sus vidas y la de sus hijos. Puedo imaginarme a Ytzjak diciendo: “Naturalmente  sé que será Yaakov y no Esav el que continuará con el pacto. Pero tengo en mente dos bendiciones diferentes, una para cada uno de nuestros hijos. Le daré a Esav una bendición de riqueza y poder. ‘Que Dios te otorgue el rocío del firmamento y la riqueza de la tierra…Que las naciones te sirvan y que las personas se inclinen ante ti (Génesis 27:28-29) Y le daré a Yaakov la bendición que Dios nos otorgó a Abraham y a mí, la bendición de los hijos y de la tierra prometida: ‘Que Dios Todopoderoso te bendiga y te haga fructificar e incrementar tu número hasta transformarte en una comunidad de personas. Que Él te dé a ti y a tu descendencia las bendiciones dadas a Abraham, para que tomes posesión de la tierra que ahora habitas como extranjero, la tierra que Dios le dio a Abraham.’” (Génesis 28:3-4)

Ytzjak nunca tuvo la intención de otorgar la bendición del pacto a Esav. Quería darle a cada hijo la bendición adecuada. Todo el engaño planeado por Rebeca y llevado a cabo por Yaakov no fue necesario en ningún momento. ¿Por qué Rebeca no lo comprendió? Por la falta de comunicación que existía entre ella y su esposo.

Ahora veamos las consecuencias. Ytzjak, anciano y ciego, se sintió traicionado por Yaakov. “Tembló violentamente” cuando se dio cuenta de lo ocurrido y le dijo a Esav: “Tu hermano vino con engaño.” Esav de igual forma se sintió traicionado y experimentó un odio tan intenso hacia Yaakov que juró matarlo. Rebeca se vio forzada a mandar a Yaakov al exilio, privándose, durante más de dos décadas, de la compañía del hijo que amaba. En cuanto a Yaakov, las consecuencias del engaño le duraron toda la vida, resultando en el distanciamiento con sus esposas y hasta con sus hijos. “Pocos y crueles han sido los años de mi vida” (Génesis 47:9), en su ancianidad le dice al Faraón. Tantas vidas descarriadas por una acto que en realidad resultó innecesario – Ytzjak finalmente le dio a Yaakov la “bendición de Abraham” sin engaño alguno, sabiendo que era Yaakov y no Esav.

Tal es el precio humano que se paga por la falta de comunicación. La Torá es extremadamente  ingenua en esos temas, lo que hace que sea una enseñanza de vida tan significativa para la vida: se trata de la vida auténtica, con personas reales y problemas verdaderos. La comunicación importa. En el principio, Dios creó el mundo con palabras: “Y Dios dijo: ‘que se haga’”’. Nosotros creamos el mundo social con palabras. El Targum tradujo la frase “Y el hombre se convirtió en un alma viviente,” (Génesis 2:7) como “Y el hombre se convirtió en un alma parlante.” Para nosotros, hablar es vida. La vida es relación. Y las relaciones humanas se construyen mediante la comunicación. Podemos transmitir a otros nuestras esperanzas, temores, sentimientos y pensamientos. 

Es por eso que cualquier líder —ya sea un padre o un CEO— debe tener como objetivo una buena, fuerte, honesta y abierta capacidad de comunicación. Eso es lo que hace que las familias, los equipos y las culturas empresariales  sean buenas. Todos deben saber cuál es el objetivo central como equipo, cuál es su rol específico, cuáles son las responsabilidades que les corresponden y cuáles son los valores y el comportamiento que se espera que brinden como ejemplo. Debe haber elogios para los que lo logran y críticas para los que no. La crítica debe ser a la acción, no a la persona; la persona debe sentirse respetada aun en caso de fallar. Esta última característica es una de las diferencias fundamentales entre la “moralidad de la culpa” de la cual el judaísmo es el ejemplo supremo y la “moralidad de la vergüenza” como la de los griegos antiguos (básicamente, la culpa establece una clara diferencia entre el acto y la persona, la vergüenza, no).

Hay situaciones en las cuales mucho depende de una comunicación clara. No es una exageración decir que hay momentos en los que el destino mismo del mundo depende de ello.

Una de esas instancias ocurrió durante la crisis de los misiles cubanos en 1962 cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética estuvieron al límite de una guerra nuclear. En el apogeo  de la crisis, como describió Robert McNamara en su film, The Fog of War, (La niebla de la guerra) el presidente John F.Kennedy recibió dos mensajes del líder soviético, Nikita Khuschev. Uno era conciliador, el otro mucho más agresivo. La mayoría de los asesores creyó que la segunda representaba el pensamiento real de Khruschev y debía tomárselo en serio.

Sin embargo, una persona, Llellwyn Thompson Jr., tuvo una perspectiva diferente. Él había sido embajador norteamericano entre los años 1957 y 1962 y llegó a conocer muy bien al líder soviético. Incluso había vivido un tiempo con él y su esposa. Le dijo a Kennedy que consideraba que el mensaje conciliador era el real pensamiento de Khruschev, mientras que el agresivo, que no le parecía que viniera de él, habría sido escrito para apaciguar a los generales rusos. Kennedy le hizo caso a Thompson y le dio a su contrincante la oportunidad de una retirada sin perder la dignidad – con lo cual se evitó la posibilidad de una guerra devastadora. Es terrible pensar lo que podría haber ocurrido si Thompson no hubiera estado allí para aclarar cuál era Muchos aspectos de nuestras vidas se ven afectados por la información errónea y mejorados por la correcta comunicación. Es por eso que los amigos, padres, socios y líderes deben practicar un comportamiento en el cual se lleve a cabo una comunicación honesta, abierta y respetuosa, que involucre no solo hablar sino también escuchar. Sin ello, la tragedia está al acecho.


  1. ¿Si Dios sabía que Ytzjak y Rebeca no tenían buena comunicación, por qué le fue dada la profecía solo a Rebeca, antes del nacimiento de los mellizos?
  2. ¿Puedes recordar otras instancias en la Torá en las cuales el tema de la comunicación tuvo consecuencias?
  3. ¿Es preferible restringirse y comunicarse menos?

Traductores

Carlos Betesh

Editores

Michelle Lahan