Edición Familiar: Palabras que sanan (Tazria-Metzorá 5780)

EDICION FAMILIAR: PALABRAS QUE SANAN (TAZRIA-METZORÁ 5780)

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IDEA CLAVE DE LA SEMANA

Debemos ser cuidadosos en cómo utilizamos nuestras palabras, ya que en ellas existe un gran poder.

Esta semana es una doble parashá. Tazria continúa discutiendo las leyes de la pureza (tahor) y la impureza (tamé). La gente que estaba impura, tenía prohibida la entrada al espacio sagrado del Mishkán. Al aprender sobre pureza también podemos empezar a entender la diferencia entre Dios y los seres humanos. Dios existirá para siempre pero los humanos son mortales (y, como tales, moriremos un día). Dios es espiritual, los humanos son también físicos. Todas las cosas que estas parashiot nos indican que pueden hacer que una persona esté impura, están conectadas con nuestra mortalidad y nuestro carácter físico. 

La parashá (Tazria) comienza con las leyes relativas al parto (y la impureza que eso trae) y también el mandamiento de circuncidar a los niños varones en el octavo día. Continúa con leyes relativas a la tsara’at, generalmente traducida como “lepra”. Esto era algo más que solo una enfermedad, porque afectaba a la gente y también a ropas y casas. Era el trabajo del Sacerdote examinar los síntomas, y declarar a la persona libre de impureza o no, o de ser separada hasta que una decisión más clara pudiera ser tomada. Los Sabios dijeron que tsara’at es un castigo por el pecado de lashón hará (maledicencia). 

En Metzorá aprendemos cómo lograr purificarse de la tsara’at.  

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué piensas que tenemos estas leyes que nos recuerdan de que somos físicos y mortales?

Según los sabios, Tazria y Metzorá tratan sobre el poder de la palabra para sanar o herir. Estas parashiot se extienden sobre Tsara’at, la enfermedad de la piel que era un castigo por lashón hará, hablar mal de otros. La palabra metzorá, el que padece de ese mal, era, dijeron los sabios, una forma corta de la frase motzi shem ra, el que dice cosas malas de otra persona (calumniar). Prueban esto basados en el caso de Miriam que habló mal de Moshé, y como consecuencia fue castigada con tsara’at (Bamidbar 12). Moshé habla sobre este incidente muchos años más tarde urgiendo a los israelitas a tomarlo en cuenta: “Recuerden lo que el Señor vuestro Dios hizo a Miriam en el camino de la salida de Egipto.” (Devarim 24:9)

Los Rabinos dijeron cosas muy severas sobre lashón hará. Dijeron que es peor que los tres pecados cardinales – idolatría, adulterio y derramamiento de sangre – combinados. Hiere a tres personas: el que lo dice, el destinatario de la maledicencia, y el que lo recibe. La historia de Iosef comienza cuando habló mal de algunos de sus hermanos, y su relación se tornó amarga. A la generación que salió de Egipto le fue negada la posibilidad de entrar a la tierra prometida porque hablaron mal de ella. Los sabios dijeron que el que habla lashón hará es como alguien que no cree en Dios. En nuestros días y en esta era, las redes sociales se han convertido en un lugar desbordado de discursos de odio, ¡necesitamos las leyes de lashón hará más que nunca!

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué crees que los Rabinos dijeron que el lashón hará también hiere a la persona que lo habla y a la persona que lo escucha?
  2. ¿Has visto discursos de odio en las redes sociales? ¿Cómo te hizo sentir?

Queridos amigos,

Hemos estado pensando en todos los cambios que están ocurriendo en nuestras vidas. Estamos intentando lograr una nueva normalidad lo mejor que podemos.

A veces es abrumador. Pero encontramos un gran consuelo en las cosas que han permanecido. Una tienda de abarrotes que permanece abierta, el correo que se entrega y que nos retiren la basura.

Así es que queríamos darles las gracias. No sólo porque están haciendo tu trabajo, sino porque le das a todos una sensación de paz. Mantienen las calles limpias y seguras. Están haciendo un trabajo increíble al venir a trabajar. ¡No podemos vivir en una ciudad segura y limpia sin ustedes! ¡Así que gracias! Al igual que nuestros equipos policiales y médicos, ¡también son superhéroes!

Rezamos para que este virus pase rápido y sin problemas y rezamos que ustedes y sus familias, estén sanos y bien. 

Gracias Sinceramente. 

¡De todos nosotros en el barrio!

[Esta carta se entregó a un equipo de recolectores de residuos durante esta pandemia del Coronavirus. El receptor estaba muy sincera y profundamente emocionado cuando aceptó la carta.]

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo se conecta esta carta con la parashá?
  2. En este período actual, ¿por qué es incluso mucho más importante tener mayor consideración con nuestras palabras?

Con el riesgo de decir un spoiler, ahora quisiera hablar sobre la película del 2019 A Beautiful day in the neighborhood (Un hermoso día en el barrio). Tom Hanks actúa como el adorado productor y presentador de programas infantiles de televisión Fred Rogers, una figura legendaria para varias generaciones de jóvenes norteamericanos,  famoso por su tema musical “¿Quieres ser mi vecino?”

Lo inusual de esta película es que es una audaz representación del poder de la bondad humana para sanar corazones partidos. Hoy ese tipo de mensajes morales directos están limitados a películas para niños (algunas, desde ya, geniales). Es tal el poder y la sutileza de este film, que cuesta descartarlo por simple o ingenuo.

El guión está basado en una historia real. Una revista decidió publicar una serie de notas personales sobre el tema de los héroes, y asignó la tarea de escribir la nota sobre Fred Rogers a uno de sus periodistas más destacados. 

Sin embargo, el redactor era un alma conflictuada. Había terminado mal la relación con su padre. El padre intentó reconciliarse con él, pero el periodista se negó incluso a verlo. La naturaleza agresiva de su personalidad se notaba en sus artículos.  Cada artículo tenía una crítica escondida, como si disfrutara al destruir la reputación de otras personas. Dado su estilo periodístico, le sorprendió que el astro de la televisión infantil accediera a encontrarse con él. ¿Acaso Rogers no había leído ninguno de sus artículos? ¿No sabía que correría el riesgo cierto de que describiera una imagen negativa, y quizás, devastadora? Resultó que no solo Rogers había leído todo lo que pudo encontrar, sino que fue la única personalidad que accedió a conversar con él. Todos los demás “héroes” había dicho que no.

El periodista se encuentra con Rogers, habiendo visto previamente un episodio completo del espectáculo, con sus títeres, trencitos y ciudades miniatura. Momento ideal para un comentario cínico típico  de personaje de la gran ciudad. Pero Rogers, cuando comienza a hablar, rompe todo estereotipo convencional. Cambia el foco de las preguntas de su persona hacia el periodista. Detectando casi de inmediato su núcleo de tristeza, Rogers cambia cada pregunta negativa en una afirmación positiva, y transmite calma y quietud, el silencio de escuchar, lo que alienta al periodista a hablar sobre sí mismo. 

Es una experiencia notable ver cómo la calma de Hanks, inmóvil pese a la presión, permite gradualmente al periodista – que al fin y al cabo había venido solamente a escribir un resumen de 400 palabras – reconocer sus propios errores con respecto a su padre y le da la fortaleza emocional para perdonarlo y poder reconciliarse con él. Este es un fragmento de la conversación, que les dará una idea del tono de la relación:

Periodista: Tú amas a personas como yo.

Fred Rogers: ¿Quiénes son personas como tú? Yo nunca conocí una persona como tú en toda mi vida.

Periodista: Personas quebradas.

Fred Rogers: No creo que estés quebrado. Sé que eres una persona con convicciones. Una persona que sabe la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. Trata de recordar que la relación con tu padre también te permitió modelar esa capacidad. Te ayudó a ser la persona que eres.

Observen como con pocas frases breves Rogers ayuda a re enmarcar la autoimagen del periodista, así como la relación con su padre. La misma capacidad de argumentación que lo llevó a pelearse con él era algo que le debía a su padre. La película refleja la historia real cuando el verdadero Fred Rogers se reunió con el periodista Tom Junod. Junod, igual que el personaje  ‘Lloyd Vogel’ en la película, fue a mofarse de él pero terminó inspirado. Dijo sobre su experiencia: “Mi corazón dio un salto, y después, en esa habitación, se abrió y se sintió como un paraguas.” 

Este film es una rara y convincente ilustración del poder de la palabra para sanar o para dañar.

El judaísmo es una religión de palabras y silencios, de hablar y escuchar, comunicar y recibir. Dios creó el universo mediante palabras – “Y Él habló…y así fue” – y nosotros creamos el universo social mediante palabras, con las promesas con las cuales nos obligamos a cumplir las obligaciones con los demás. La revelación de Dios en el Sinaí fue mediante palabras – “Ustedes escucharon palabras pero no vieron forma alguna; solo hubo una voz” (Deuteronomio 4:12). Toda religión de la antigüedad tuvo sus monumentos de ladrillo y piedra; los judíos, exiliados, tenían solamente palabras, la Torá que llevaban consigo a todo lugar que iban. La mitzvá suprema del judaísmo es Shemá Israel, “Oye Israel.” Pues Dios es invisible y nosotros no  construimos íconos. No podemos ver a Dios; no podemos oler a Dios; no podemos tocar a Dios; no podemos saborear a Dios. Lo único que podemos hacer es oír, con la esperanza de poder escuchar a Dios. En el judaísmo, escuchar es un gran arte religioso.

O lo debería ser. Lo que Tom Hanks nos muestra en su representación de Fred Rogers es un hombre capaz de asistir a otras personas, escuchándolas, hablándoles suavemente pero de manera contundente, sin un momento de flaqueza, ni haciendo suponer que todo está bien con ellos o en el mundo. El motivo por el cual es tan interesante como importante, es que es difícil saber cómo escuchar a Dios si no sabemos cómo escuchar a otras personas. ¿Y cómo podemos esperar que Dios nos escuche si no somos capaces de escuchar a los demás?

Todo el tema del habla y el efecto sobre las personas se ha amplificado masivamente por el uso de los celulares inteligentes y las redes sociales y su impacto especialmente entre los jóvenes, y sobre todo en el tono de la conversación pública. Los abusos online son la plaga de nuestra era. Han ocurrido por la facilidad y por el anonimato de la conversación. Da lugar a lo que se ha llamado el efecto de la desinhibición: la gente se siente más libre de ser más grosera y cruel que si la situación hubiera sido cara a cara. En presencia física de otra persona, es difícil olvidar que el otro es un ser viviente como uno mismo, con sentimientos como los propios y vulnerabilidad como la propia. Pero cuando no es así, todo el veneno que uno tiene dentro puede salir, con efectos a veces devastadores. El número de suicidios e intentos de suicidio entre los jóvenes se ha duplicado en los últimos diez años, en la mayoría de los casos atribuidos a las redes sociales. Pocas veces ha sido más necesario y oportuno que las leyes de lashon hará sean cumplidas.

A Beautiful Day in the Neighborhood es un comentario fascinante sobre un antiguo debate del judaísmo, discutido por Maimónides en el sexto de sus Ocho Capítulos, sobre quién es más grande, el jasid, el santo, la persona que es naturalmente buena o el ha-moshel- be-nafshó, el que no es para nada naturalmente santo pero que practica la autorrestricción y suprime los elementos negativos de su personalidad. Es precisamente esa pregunta, cuya respuesta no es  nada obvia, lo que da al film su especial carácter.

Yo creoque necesitamos las leyes de lashon hará más que nunca. Las redes sociales están dominadas por el odio. El lenguaje de la política se ha vuelto ad hominem y vil. Parecemos haber olvidado lo que Tazria-Metzorá nos quiere recordar: que la maledicencia es una plaga. Destruye las relaciones, daña los sentimientos de la gente, rebaja el debate político transformándolo en una contienda entre egos de los contrincantes e impurifica todo lo sagrado de nuestra vida diaria. No es necesario que sea así.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué el mensaje de tsara’at es más relevante que nunca?

 Este es un momento extraordinario para el mundo, cuando un virus está barriendo la humanidad, poniéndola de rodillas en una forma que el mundo no ha conocido a este nivel por 100 años. Y, ¿quién sabe, quizás esta nueva tecnología que nos permite estar cerca mentalmente, a pesar de la distancia física, no fue creada para un momento como este?

Shiur online sobre Vayakel-Pekude 5780

  1. ¿Qué podemos aprender de Fred Rogers y la forma en que utilizó el poder del habla?
  2. ¿Crees que la tecnología y las redes sociales de nuestra época es algo positivo o negativo en nuestras vidas?
  3. ¿Estás de acuerdo con el Rabino Sacks cuando dice que necesitamos las leyes de lashón hará hoy más que nunca?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

en pocas palabras

  1. Una persona que siempre recuerda esto, probablemente sea más cuidadosa y menos arrogante. Es más propensa a darse cuenta que la vida es corta, y que nuestras acciones tienen un impacto en el otro. La conexión que existe entre tsara’at y esta idea, es clara. Nuestras palabras pueden ser poderosas (para el bien o para mal), y aunque solo vivimos aquí en la tierra momentáneamente, nuestras palabras (y acciones) pueden sobrevivir a nosotros. Debemos asegurarnos que nuestras acciones, e incluso nuestras palabras, sean positivas y usadas para el bien.

LA IDEA CENTRAL

  1. El lashón hará puede destruir vidas, pero no solo la vida del sujeto del discurso de odio. La persona que habla lashón hará y la persona que lo escucha, también son afectadas negativamente. Están participando de un pasatiempo desagradable. Sus reputaciones, también,  podrían ser afectadas, y la manera en la que perciben al sujeto cambiará a partir de su participación en el chisme. No existe tal cosa como un espectador pasivo e inocente cuando se trata de un discurso de odio.
  2. Todos los que tienen presencia en las redes sociales, no importa cuán jóvenes sean, han presenciado un discurso de odio. Los investigadores creen que un porcentaje extremadamente alto de jóvenes han sufrido esto personalmente, e incluso aquellos que no, lo han presenciado de alguna forma. Tal vez los casos más tristes se dan cuando los jóvenes presencian los adultos que usan este tipo de lenguaje en sus publicaciones en las redes sociales. Los niños aprenden de los modelos que los adultos le aportan en sus vidas.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Nuestras palabras tienen un inmenso poder para bien y para mal. Aunque lashón hará y el mensaje de tsara’at se enfoca en el poder destructivo de nuestras palabras para lo negativo, la otra cara de esto es cuánto bien pueden hacer. Esta carta es un ejemplo del poder de las palabras para bien. Expresan gratitud por alguien y por el rol que está teniendo durante un tiempo difícil para todos nosotros. Todos debemos pensar en estos tiempos, cómo podemos usar nuestras palabras para fortalecer y conectarnos con las personas que nos rodean.
  2. Durante este período, en el que estamos obligados a implementar una distancia social para salvar vidas, debemos tener en cuenta a aquellos que se sienten solos, tristes o depresivos. Una simple palabra amable, o gesto de acercarse para conectar, podría impactar positivamente en la vida de alguien, ya sea un amigo, familiar o un extraño. Hoy, más que nunca, tenemos que utilizar nuestras palabras para el bien.

PENSANDO MÁS PROFUNDAMENTE

  1. La naturaleza de las redes sociales (más anónimas, y sin dudas, más alejadas del discurso en persona) han intensificado el discurso de odio. El discurso político también se ha vuelto odioso, ya que las personalidades son atacadas con mayor frecuencia, en lugar de discutir los problemas centrales con el fin de resolver realmente las crisis. Recordar, hoy, el poder de nuestras palabras, es más importante que nunca. Esto era verdad, incluso antes de obligar a la humanidad de implementar distanciamiento social, debido a la pandemia del coronavirus. Durante estos tiempos, una palabra amable llega más lejos que nunca.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Fred Rogers era una “una rara y convincente ilustración del poder de la palabra para sanar o para dañar”. Era un hombre capaz de asistir a otras personas,  al escucharlas, al verlas sin juzgar, y era capaz hablarles amablemente, pero de manera contundente, sin un momento de flaqueza, ni haciendo suponer que todo está bien con ellos o en el mundo.
  2. Como todo en nuestras vidas, todo tiene el potencial para bien o para mal. “El abuso online es la plaga de nuestra era. Ha ocurrido por la facilidad y por el anonimato de la conversación. Da lugar a lo que se ha llamado el efecto de la desinhibición: las personas se sienten más libre de ser más grosera y cruel, que si la situación hubiera sido cara a cara. En presencia física de otra persona, es difícil olvidar que el otro es un ser viviente como uno mismo, con sentimientos como los propios y vulnerabilidad como la propia. Pero cuando no es así, todo el veneno que uno tiene dentro puede salir, con efectos a veces devastadores”. Sin embargo, el Rabino Sacks también destaca el potencial para  bien que presentan las redes sociales, especialmente durante la crisis actual que estamos enfrentando (Ver “Del pensamiento del Rabino Sacks”).
  3. Debido al crecimiento de las redes sociales (ver la pregunta 2) y la dirección  que los discursos políticos han tomado en el Reino Unido, en Los Estados Unidos de América y en otros lugares, el mensaje del poder del habla es más importante que nunca. La sociedad estaba fracturada incluso antes de que nos viéramos obligados a distanciarnos unos de otros. Recordar el poder de nuestras palabras, para el mal pero aún más para el bien, es más importante ahora que nunca.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Michelle Lahan
  • Abraham Maravankin