Edición Familiar: El ángel que no sabía que era un ángel (Vaieshev 5780)

EDICION FAMILIAR: EL ÁNGEL QUE NO SABÍA QUE ERA UN ÁNGEL (VAIESHEV 5780)

Descarga la Edición Familiar de esta semana en PDF

Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación que puedes leer aquí.

IDEA CLAVE DE LA SEMANA

A veces Dios envía personas para que, sin su conocimiento, cambien nuestras vidas.

Esta semana nuestra historia cambia el foco de Yaakov a sus hijos y sus relaciones. Iosef era el hijo favorito de Yaakov, por ser el primogénito de su amada esposa Rajel. Esto provocó tensión y celos entre Iosef y sus hermanos.

Iosef tenía sueños y compartió dos de sus sueños con su familia, uno sobre gavillas de trigo, y otro sobre el sol, la luna y estrellas que lo reverenciaban. Esto molestó a sus hermanos que pensaron que Iosef se creía mejor que ellos, entonces se confabularon, fingieron su muerte, y lo vendieron como esclavo. Iosef fue enviado a trabajar en Egipto. Este terrible crimen eventualmente derivó, muchos años después, en que la familia entera, que para entonces era una nación, fuera esclavizada en Egipto. El señor de Iosef, Potifar, se impresionó con él, pero la esposa de Potifar hizo arrojar a la prisión, donde eventualmente interpretó los sueños del panadero y mayordomo de Paró que estaban en problemas. Iosef comprendió de los sueños que el panadero sería asesinado pronto, pero el mayordomo volvería a su antiguo puesto. Iosef le pidió al mayordomo que lo ayude una vez que fuera liberado. Las interpretaciones de los sueños que hizo Iosef se realizaron, pero el mayordomo olvidó su promesa de pedir a Paró que libere a Iosef.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo habrían cambiado las cosas si incluso un pequeño detalle de los muchos que tiene esta complicada historia hubiera cambiado?

La historia de Iosef y sus hermanos se desarrolla a lo largo de cuatro parashiot. Es la narrativa  más larga y más detallada de todas las narrativas de la Torá. Nada en ella es accidental, cada detalle cuenta. Analicemos una situación, que parece no tener importancia, pero que contiene una de las ideas más hermosas de la Torá.

La escena está preparada. Iosef es envidiado y odiado por sus hermanos. No pueden siquiera conversar sin pelear. Los hermanos han dejado su hogar para pastar las ovejas y Yaakov le dice a Iosef que vaya a ver cómo progresan. Esto llevará al dramático incidente en que los hermanos venden a Iosef como esclavo, y todo cambiará.

Pero por poco todo eso no ocurrió. Iosef arribó a Shejem donde supuso que estarían sus hermanos, pero no estaban allí. Podría haber caminado durante un tiempo por los alrededores y al no encontrarlos, retornar a su casa. Ninguno de los eventos descritos en el resto la Torá habría ocurrido: Iosef como esclavo, Iosef como virrey, el almacenaje de alimentos en épocas de abundancia, el descenso de su familia a Egipto, exilio, esclavitud, éxodo… nada de eso. Toda la historia – revelada a Abraham en su visión nocturna – parecía estar por desbarrancarse. Entonces leemos lo siguiente:

Un hombre lo encontró (a Iosef) deambulando por el campo y le preguntó “¿Qué buscas?” Y él contestó “Estoy buscando a mis hermanos. ¿Puede decirme dónde están pastando sus ovejas?” “Ellos se fueron de aquí,” contestó el hombre, “Yo les oí decir ‘Vamos a Dothan.’” Entonces Iosef buscó a sus hermanos y los encontró en Dothan. (Génesis 37:15-17)

No existe otro momento como este en toda la Torá: tres versículos dedicados a un episodio aparentemente trivial y eminentemente olvidable, de alguien que pide a un desconocido instrucciones de cómo llegar a determinado lugar. ¿Quién era este personaje anónimo? ¿Y qué mensaje podemos imaginar que este episodio pueda transmitir a futuras generaciones, a nosotros? Rashi dice que era el ángel Gabriel. Ibn Ezra, que era un transeúnte. Ramban, sin embargo dice que “El Santo, bendito sea, lo envió para hacer de guía, sin su conocimiento.”

No sé si Ramban quiso decir sin el conocimiento de Iosef o del guía, yo prefiero pensar que ambos. El hombre anónimo un acto de guía Divina para asegurar que Iosef llegue a donde debía ir y de esa forma pueda continuar el drama. Es posible que él no supiera que tenía ese rol. Iosef con certeza no lo sabía. Para expresarlo de la forma más simple posible: él era un ángel que no sabía que era un ángel. Tenía un rol vital en la narrativa. Sin él nunca habría ocurrido. Pero no tenía cómo saber, en ese momento, cuál era la importancia de su intervención.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Sería diferente la historia si el “ángel” supiera acerca de su rol o no?
  2. ¿Es este encuentro con el hombre anónimo la única vez que Dios maneja los eventos en esta narrativa para asegurar un resultado específico?

Nadie conoce el poder de una sonrisa. Una sonrisa puede, literalmente, salvar una vida. Yo lo sé. Mi vida fue salvada por una sonrisa.

Era una época oscura de mi vida. Ya no podía sentir alegría. Sólo había tristeza en mi corazón. No podía ver una razón para vivir. ¿Quién lo notaría, si un día yo simplemente desapareciera? La respuesta, yo creía, era nadie.

Mi dolor era tan profundo que no podía soportar sentarme en mi casa a solas. Salí aturdido. No sabía a dónde estaba yendo. No sé si me hubiera quitado la vida, pero sí sé que no veía ninguna razón por la cual vivir. Poco me importaba si vivía o moría. 

Pero entonces la conocí. Ni siquiera sé su nombre. La abuela de alguien. La madre de alguien. La vecina de alguien. La amiga de alguien. Pero no mía. Yo no era nadie para ella. Pero ella me vio. Vio mis lágrimas, me sonrió con una cálida sonrisa, y dijo las palabras más simples: “¿estás bien, querido?” Con eso fue suficiente. Ella era un ángel del cielo. 

En ese momento decidí que mi vida si tenía sentido vivirla. Y encontré un propósito. Quería ser un ángel para otros, donde sea que los encontrara. Porque, ¡¿quién sabe el poder de una simple sonrisa?!

(Esta historia fue escrita por una autor anónimo.)

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Crees que la señora sonrió porque estaba destinada a salvar al autor ese día?
  2. ¿Cómo puedes decidir ser el “ángel” de alguien? ¿Cómo sabes qué debes hacer?

El mensaje del ángel que no sabía que era un ángel es muy importante. Cuando el cielo desea que algo ocurra, y parece imposible, a veces envía a un ángel que baje a la tierra – un ángel que no sabía que lo era – para cambiar el curso de la historia. Permítanme contar la historia de dos de esos ángeles, sin los cuales posiblemente hoy el Estado de Israel podría no existir.

Una es la destacada joven de familia sefaradí que a los diecisiete años se casó con uno de los personajes de la familia ashkenazí más famosa del mundo. Su nombre era Dorothy Pinto, su marido James de Rothschild, hijo del gran barón Edmond de Rothschild que tanto hizo para apoyar el asentamiento en la tierra en los días previos a la proclamación del Estado.

Se produjo una coyuntura crítica durante la Primera Guerra Mundial que más adelante provocó la caída del Imperio Otomano y la colocación de Palestina bajo el mandato británico. De pronto, Gran Bretaña se transformó en una pieza absolutamente central para el sueño sionista. Una figura clave del movimiento sionista, Jaim Weitzman estaba en Gran Bretaña realizando experimentos y enseñando química en la Universidad de Manchester. Pero Weitzman era un inmigrante ruso, no un miembro prominente de la sociedad británica. Manchester no era Londres. La química no era la política. La familia judía mejor conectada y más influyente era la de los Rothschild. Pero Edmond estaba en Francia, James en el campo de batalla. Y no todos los miembros de la familia de los Rothschild británicos eran sionistas.

En ese momento Dorothy súbitamente adoptó un rol de liderazgo. Tenía solo diecinueve años cuando se encontró con Weitzman en diciembre de 1914 y entendía muy poco de las complejidades políticas vinculadas a la realización del sueño sionista. Pero aprendió rápidamente. Era perspicaz, activa, encantadora, hábil y decidida. Conectó a Weitzman con todos los que debía conocer y persuadir. Simon Schama, en su fundamental descripción en su obra Two Rothschilds and the Land of Israel (Dos Rothschilds y la Tierra de Israel), señala que “aun siendo tan joven… combinaba encanto, inteligencia y mucho más que una pizca de resolución férrea, en la proporción exacta para sonsacar compromiso del ambiguo, entusiasmo del poco entusiasta y adhesión del indiferente.”

La opinión de Schama acerca del efecto de sus intervenciones es que “mediante su incansable pero prudente diplomacia social, logró abrir caminos de influencia y persuasión en un tiempo que eran tremendamente necesarios.” El resultado fue, en 1917, la Declaración de Balfour, un hito en la historia del sionismo – y no debemos olvidar que la declaración en sí se materializó por medio de una carta a Lord (Walter) Rothschild.

James, el esposo de Dorothy, en su testamento dejó los medios económicos para construir el Knesset, el edificio del parlamento de Israel. Dorothy a su vez, lo hizo para construir un nuevo edificio para la Corte Suprema, proyecto realizado por su sobrino Jacob, el actual Lord Rothschild. Pero de todas las cosas que hizo, las conexiones que logró para Jaim Weitzman entre los años 1914 y 1917 fueron las más importantes. Sin ellas podría no haberse materializado la Declaración de Balfour y por ende, el Estado de Israel.

La otra figura que no fue menos que Dorothy de Rothschild, fue Eddie Jacobson. Hijo de inmigrantes judíos pobres, nacido en el Lower East Side de Nueva York, se trasladó con su familia a Kansas City donde se hizo amigo de otro hombre joven llamado Harry Truman. Se conocían desde la adolescencia y profundizaron la relación en 1917 cuando hicieron juntos el servicio militar. Al terminar la Primera Guerra Mundial, abrieron un comercio de mercería, que fracasó en 1922 debido a la recesión.

De ahí en más fueron por caminos separados, Jacobson como viajante y Truman sucesivamente como administrador de un condado, senador, vicepresidente, y luego cuando falleció el presidente F.D. Roosevelt en 1945, asumió la presidencia de los Estados Unidos. A pesar de sus trayectorias tan distintas, siguieron siendo amigos y Jacobson visitaba a Truman con frecuencia, comentándole, entre otras cosas, acerca del destino de los judíos de Europa durante el Holocausto.

Después de la guerra, la postura de los Estados Unidos con respecto al Estado de Israel era profundamente ambivalente. El Departamento de Estado se oponía. Truman se negó a recibir a Jaim Weitzman. El 13 de marzo de 1948 Jacobson fue a la Casa Blanca y persuadió a Truman para que cambiara de idea y que recibiera a Weitzman. En gran parte como resultado de ese hecho, Estados Unidos fue el primer país en reconocer diplomáticamente a Israel el 14 de mayo de 1948.

Muchos años más tarde, Truman escribió:

Uno de los momentos de mayor orgullo de mi vida ocurrió a la hora 6:12 de la tarde del viernes 14 de mayo de 1948, cuando pude reconocer el nuevo Estado de Israel en nombre del gobierno de Estados Unidos. Sigo estando especialmente gratificado por el rol que tuve la fortuna de cumplir en la creación del Estado Israel secundando las inmortales palabras de la Declaración de Balfour, “el hogar nacional del pueblo judío.”

Dos personas, Dorothy de Rothschild y Eddie Jacobson aparecieron en la escena de la historia y conectaron a Jaim Weitzman con personas que de otra manera no hubiera conocido, entre ellos Arthur Balfour y Harry Truman. Fueron como el desconocido que conectó a Iosef con sus hermanos, pero con consecuencias infinitamente más positivas. Pienso en ambos como ángeles que no sabían que eran ángeles.

Quizás esto sea válido no sólo para el destino de las naciones sino también para cada uno de nosotros en coyunturas críticas de nuestras vidas. Yo creo que hay momentos en los que nos sentimos perdidos, y entonces alguien nos dice o hace algo que nos levanta o nos encamina hacia una nueva dirección y destino. Años más tarde, mirando hacia atrás vemos cuán importante fue esa intervención, aun cuando en el momento no lo parecía. Es así como reconocemos que también nosotros nos habíamos encontrado con un ángel que no sabía que lo era.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Debemos esperar a que Dios nos envíe un “ángel” para re-encaminar nuestras vidas o debemos intentarlo nosotros mismos para asegurar que nuestras vidas tomen la dirección que queremos?

Ninguno de nosotros tiene todos los dones, pero cada uno de nosotros tiene algunos. Todos contamos, cada uno de nosotros tiene una contribución única para hacer. Nos acercamos a Dios como un pueblo, cada uno dando algo, y cada uno elevado por las contribuciones de los demás.”

Ten Paths to God: Identity, p. 3

  1. ¿Por qué crees que la historia de Iosef y sus hermanos es tan detallada, y tan llena de giros?
  2. ¿Puedes pensar en algún momento en que la dirección de tu vida haya sido cambiada por un “ángel que no sabía que era un ángel”?
  3. ¿Cuál será tu contribución única al mundo? ¿Cómo descubrirás lo que la historia necesita de ti?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

en pocas palabras

  1. Esta es una de las historias más complejas en la Torá, con muchas etapas, idas y vueltas. Al igual que en la vida, los pequeños detalles pueden cambiar la dirección de la historia completamente, creemos que Dios está detrás de todos los detalles que llevan a la visión general (de hecho, al final de esta historia Iosef dice exactamente esto a sus hermanos) y entonces cada pequeño detalle es importante. Si incluso el detalle más pequeño fuera diferente, entonces el resultado de la historia hubiera sido completamente diferentes. Quizás ese es uno de los mensajes centrales de la historia.

LA IDEA CENTRAL

  1. Al igual que el hombre en la historia de Iosef, es posible que la mujer no tuviera idea de cuán importante fue el acto de dar una simple sonrisa, y probablemente no supiera que dio al protagonista de la historia una razón para vivir. Simplemente sonrió porque era una forma de demostrar compasión y afecto. La buena intención estaba allí, pero el impacto nunca podría ser predicho.
  2. Es seguro que no puedes decidir. No sabes cuál será el resultado de tus acciones, o qué necesitan realmente las personas con las que te cruzas. Tienes que vivir tu vida de acuerdo a los valores que crees que Dios desea para ti, y dejar el resto a Él. Nuestro trabajo es hacer lo mejor para otros, tomando decisiones morales y afectivas en toda oportunidad que se presente, y es nuestra esperanza que estos actos lleven a resultados positivos.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Al igual que el hombre en la historia de Iosef, es posible que la mujer no tuviera idea de cuán importante fue el acto de dar una simple sonrisa, y probablemente no supiera que dio al protagonista de la historia una razón para vivir. Simplemente sonrió porque era una forma de demostrar compasión y afecto. La buena intención estaba allí, pero el impacto nunca podría ser predicho.
  2. Es seguro que no puedes decidir. No sabes cuál será el resultado de tus acciones, o qué necesitan realmente las personas con las que te cruzas. Tienes que vivir tu vida de acuerdo a los valores que crees que Dios desea para ti, y dejar el resto a Él. Nuestro trabajo es hacer lo mejor para otros, tomando decisiones morales y afectivas en toda oportunidad que se presente, y es nuestra esperanza que estos actos lleven a resultados positivos.

PENSANDO MÁS PROFUNDAMENTE

  1. No creemos en esperar pasivamente hasta que Dios tome control de nuestras vidas y no dependemos de que nos sucedan milagros del cielo. Tenemos que hacernos cargo de nuestras propias vidas y tomar responsabilidad por ellas. Sin embargo, el mensaje aquí es que a veces algunas personas son enviadas a cambiar la dirección de nuestras vidas y debemos asegurarnos que estamos abiertos a verlos a ellos y la influencia positiva que pueden tener (incluso si no se siente positiva en ese momento).

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. La narrativa en la Torá no se trata de una verdad histórica. Eso no significa que no sea necesariamente precisa históricamente hablando, pero no es ese el principal objetivo de la narrativa de la Torá. La narrativa entrega otras verdades. La Torá podría haber relatado la historia de Iosef de forma más directa y menos compleja. Pero la Torá no desperdicia palabras. Hay un mensaje en cada uno de los detalles. Uno de los principales mensajes generales es que Dios está detrás de escena asegurándose que cada evento ocurra y los destinos sean alcanzados de acuerdo a Su plan para la historia. De hecho, este es el mensaje que Iosef le dio a sus hermanos al final de la historia en Bereshit 45:5: “Ahora, no se sientan angustiados o enojados con ustedes mismos porque me vendieron aquí. Había una razón por la que Dios me envió delante de ustedes. Dios tiene un plan más grande, y resulta que todos los detalles de nuestras vidas cumplen ese plan Divino.
  2. Todos tenemos ejemplos en nuestras vidas donde cambiamos de dirección porque un pequeño evento, encuentro o conversación fortuitos con alguien. Intenta pensar en ejemplos de tu propia vida, ya sea que el impacto haya sido grande o pequeño. De verdad, no siempre podemos saber qué tan importantes son estos eventos fortuitos hasta mucho tiempo después.
  3. El hombre anónimo de la narrativa cambió la historia. Sin siquiera saber el rol que estaba jugando y el impacto que tuvo. Dorothy de Rothschild y Eddie Jacobson también fueron figuras clave que cambiaron la historia judía. Esta pregunta invita a cada persona a pensar que pequeño impacto puede tener en mundo para cambiarlo para bien, ayudar a lograr el plan que Dios tiene para el mundo. El desafío es que no podemos saber cuál es el plan de Dios o qué rol tiene pensado Él para nosotros. Entonces tenemos que esforzarnos lo máximo posible para hacer del mundo un lugar mejor, y dejar el resto en manos de Dios.

Descarga la Edición Familiar de esta semana en PDF

Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin