Edición Familiar: Prioridades (Matot 5779)

EDICION FAMILIAR: PRIORIDADES (MATOT 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Matot 5779 que puedes leer aquí.

La parashá continúa con el segundo censo del Libro, esta vez contando a la nueva generación que entraría en la Tierra Prometida. Luego se nos presentan dos historias, una sobre las hijas de Tzelofjad, y la segunda sobre el pedido de Moshé para que Dios nombre un sucesor. La parashá termina con dos capítulos sobre los sacrificios que deben traerse en diferentes momentos, diariamente, semanalmente, mensualmente y en las festividades.

Los israelitas tenían la Tierra Prometida casi a la vista. Habían librado exitosamente sus primeras batallas. Habían obtenido una victoria sobre los midianitas. Cambió el tono en que el pueblo judío se expresa en la narrativa. Las quejas y la negatividad eran la nota de fondo de la generación original, nacida en la esclavitud, la que había salido de Egipto. Pero ahora han pasado casi cuarenta años. La segunda generación, nacida en libertad y endurecida por las condiciones del desierto, tiene mayor determinación. Habiendo conocido la batalla, ya no dudan de su capacidad de, con la ayuda de Dios, luchar y ganar.

Ahora surge un nuevo desafío. Todo el pueblo tiene la atención enfocada en su lugar de destino: la tierra al oeste del río Jordán, el lugar que hasta los espías reconocieron que “manaba leche y miel.” (Bamidbar 13:27). Sin embargo, los miembros de las tribus de Reubén y Gad pensaban de otra manera. Viendo que la tierra por la cual habían atravesado era ideal para criar ganado, decidieron que preferían quedarse allí, al este del Jordán, y se lo propusieron a Moshé. No resultó sorprendente que la sugerencia le haya producido enojo: “Moshé le dijo a los gaditas y reubenitas: ‘¿Vuestros hermanos van a ir a la guerra mientras ustedes permanecerán aquí? ¿Por qué desalentar a los israelitas a entrar en la tierra que el Señor les dio?’” (Bamidbar 32:6-7). Les recordó que la última vez que un grupo desanimó a la nación de entrar en la tierra – los espías – la nación entera sufrió. Si se quedaban al este del Jordán, mostrarían que no solo tienen ambivalencias con respecto al regalo de la tierra por parte de Dios, sino que tampoco han aprendido nada de la historia.

Las tribus no discutieron su reclamo. Aceptaron su validez, pero puntualizaron que su preocupación no era incompatible con sus objetivos. Sugirieron un acuerdo. Estaban dispuestos a unirse al resto de los israelitas en las batallas que vendrían, y que estaban preparados para ser la vanguardia de la nación, ir al frente de la batalla. No temían el combate y no intentaban evadir sus responsabilidades para con el pueblo. Simplemente querían criar ganado en el este del Jordán, donde la tierra parecía ideal. Advirtiendoles sobre la seriedad de su compromiso, Moisés accedió, con la condición de que ellos cumplan su palabra. Y así, efectivamente ocurrió. (Ver Ieoshúa 22:1-5)

Esa es la historia en la superficie. Pero como ocurre frecuentemente en la Torá, además de los textos hay subtextos. Uno en particular fue advertido por los sabios con su sensibilidad por los matices y el detalle. Escucharon atentamente lo que dijeron los reubenitas y gaditas, y el orden de sus prioridades:

“Ellos dijeron: ‘Querríamos construir corrales para nuestras ovejas y ciudades para nuestros niños.’” Moshé replicó: “Construyan ciudades para sus hijos y corrales para sus rebaños, pero cumplan con lo prometido.”

Bamidbar 32:24

El orden de los sustantivos es crucial. Los hombres de Reubén y Gad pusieron los bienes delante de la gente: hablaron primero de sus rebaños y después de sus hijos. Moshé invirtió el orden, poniendo especial énfasis en los hijos. Como observa Rashi: Ellos dieron más importancia a su propiedad que a sus hijos e hijas, porque mencionaron su ganado antes que sus niños. Moshé les dijo “No es así. Hagan que lo más importante sea primero, subordinando lo secundario. Primero construyan las ciudades para sus hijos y solo después los corrales para el ganado.” (Comentario a Bamidbar 32:16)

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Piensas que el pedido que hicieron esas tribus era razonable?
  2. ¿Cuál sugiere Rashi que es el problema real con el pedido que hicieron? ¿Cómo respondió Moshé a esto?
  3. ¿Cuán importante es para ti tu educación? ¿Está dentro de las cosas más importantes en tu lista de prioridades?

Cuando Hillel el Anciano era joven, era muy pobre. Ganaba sólo medio dinar por cada día de trabajo duro. La mitad de esto lo gastaba en comida para el mismo y su familia, y la otra mitad la usaba para estudiar Torá. Los grandes líderes espirituales de la generación, Shemaya y Avtalyon, tenían un Bet Midrash para enseñar Torá todos los días, por un cuarto de dinar por persona, por día.

Un viernes Hillel no pudo encontrar trabajo y no ganó dinero en absoluto, por lo que el guardia del Bet Midrash no le permitió entrar. Estaba tan decidido a continuar sus estudios, que subió al techo del Bet Midrash y se inclinó sobre el borde de la claraboya para poder escuchar las palabras de Torá de estos grandes maestros. Era el mes de Tevet y una de las vísperas de Shabat más frías del año. Hillel se quedó en el techo toda la noche y la nieve cayó sobre él, cubriéndolo completamente.

Cuando atardeció, Shemaya notó que estaba más oscuro de lo habitual en su interior, así que miró hacia arriba y vio la imagen de un hombre en la claraboya. Él y Avtalyon subieron al techo y ¡encontraron a Hillel casi congelado, cubierto de nieve de tres codos de altura! Necesitaban trabajar rápido para salvarle la vida. Lo bajaron, le dieron ropa seca y, aunque está prohibido encender una llama en Shabat, hicieron un fuego para darle calor. Dijeron: «Este hombre es digno de que profanemos Shabat por él.» Salvar una vida siempre está por sobre las leyes de Shabat; sin embargo, este gran hombre era especialmente merecedor. Claramente, ¡entendió incluso en la pobreza la importancia de esforzarse por estudiar Torá!

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Qué valores priorizó Hillel en esta historia? ¿Qué comprometió al hacer esto? ¿Estás de acuerdo con su decisión?
  2. ¿Cómo está conectada esta historia con el mensaje de Convenio y Conversación? (ve además Pensando Más Profundamente)

Este no resultó ser un incidente menor, de hace mucho tiempo, y en medio del desierto, sino más bien un modelo consistente a través de gran parte de la historia judía. El destino de las comunidades judías, en su mayor parte, estuvo determinado por un único factor: la decisión de colocar a los hijos y a la educación en primer lugar o de no hacerlo. Ya en el siglo I, Josefo escribió: “Como consecuencia de nuestra exhaustiva educación en las leyes desde los albores de la inteligencia, es que queden grabadas como lo están, en nuestras almas.”(3) Los rabinos decretaron que “cualquier ciudad que no tenga niños en la escuela debe ser desterrada” (Shabat 119b). Ya en el siglo I la comunidad judía de Israel había establecido una red escolar con asistencia obligatoria (Bava Batra 21a) – el primero de su tipo en la historia.

Este esquema se mantuvo durante la Edad Media. En Francia, en el siglo XII un estudioso cristiano observó: “Un judío, por más pobre que sea, si tiene diez hijos, los acercará a todos a las letras, no por interés como hacen los cristianos, sino para la comprensión de la ley de Dios – y no solo los hijos, sus hijas también.”

En 1432, en el apogeo de la persecución de judíos en España, un sínodo se reunió en Valladolid a fin de instituir un sistema impositivo para financiar la educación judía para todos. En 1648, al final de la Guerra de los Treinta Años, lo primero que hicieron las comunidades judías de Europa para restablecer la vida judía fue reorganizar el sistema educativo. En su clásico estudio del shtetl, las pequeñas poblaciones de Europa Oriental, Zborowski y Herzog escribieron lo siguiente acerca de una familia judía típica: “El ítem más importante del presupuesto familiar es la matrícula que se debe pagar al maestro al comienzo de las clases de la escolaridad de los niños. Los padres harán cualquier esfuerzo para educar a su hijo. El varón debe estudiar, el niño debe ser un buen judío – puesto que para ella, son sinónimos.

En 1849, cuando Samson Rafael Hirsch tomó la posición de rabino de Frankfurt, insistió en que se construyera una escuela antes que la sinagoga. Después del Holocausto, los pocos directores de yeshivá y líderes jasídicos que sobrevivieron, instaron a sus seguidores a tener hijos y a construir escuelas.

Cuesta pensar en cualquier otra religión o civilización que haya puesto su propia existencia detrás de la educación de sus hijos. Ha habido en el pasado comunidades judías acaudaladas que han construido sinagogas magníficas – la de Alejandría en los primeros siglos de la era común es un buen ejemplo. Pero como no pusieron a la educación en primer plano, contribuyeron poco a la historia judía. Florecieron brevemente y luego desaparecieron.

El reto implícito de Moshé a las tribus de Reubén y Gad no es un detalle histórico menor, sino una declaración fundamental de las prioridades judías. La propiedad es secundaria, los niños, prioritarios. Las civilizaciones que valoran a la juventud permanecen jóvenes. Las que invierten en el futuro tienen futuro. No es lo que poseemos lo que nos da una porción de la eternidad, sino aquellos a los que les damos la vida y el esfuerzo que hacemos para asegurar que transmitirán con nuestra fe y nuestra forma de vida a la generación venidera.

Para los judíos, la educación no es solamente qué sabemos, sino quiénes somos. Ningún otro pueblo se ha preocupado más por la educación. Nuestros ancestros fueron los primeros en hacer de la educación un mandamiento religioso, y los primeros en establecer un sistema universal de educación obligatoria – dieciocho siglos antes que el Reino Unido. Los Rabinos valoraban el estudio como algo incluso superior a las plegarias. Hace casi 2.000 años, Josefo escribió: “Si a alguien de nuestra nación se le pregunta sobre nuestras leyes, las repetirá con la misma certeza con la que pronuncia su nombre. El resultado de nuestra educación exhaustiva sobre las leyes desde el despertar de la inteligencia es que nos quedan grabadas, por así decirlo, en nuestras almas.”

Los egipcios construyeron pirámides, los griegos construyeron templos, los romanos construyeron anfiteatros. Los judíos construyeron escuelas. Sabían que para defender un país necesitas un ejército, pero para defender una civilización necesitas educación. Entonces los judíos se convirtieron en el pueblo cuyos héroes eran maestros, sus fortalezas eran escuelas, y su pasión era el estudio y la vida de la mente. ¿Cómo podemos privar a nuestros hijos de tal herencia?

El mundo está cambiando cada vez más rápido. Hoy, en una sola generación se producen más avances científicos y tecnológicos que todos los siglos anteriores desde que el hombre existe en la tierra. En un territorio inexplorado, necesitas una brújula. Eso es el judaísmo. Guió a nuestros ancestros a través de los buenos tiempos, y también los malos. Les dio identidad, seguridad, y un sentido de dirección. Les permitió soportar las circunstancias más variadas que cualquier otro pueblo haya conocido jamás. ¿Por qué? Porque el judaísmo se trata de aprender. La educación tiene mucho más valor a largo plazo que la riqueza, el poder o el privilegio. Aquellos que saben, crecen.

Cartas a la próxima generación: Educación Judía.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué crees que los judíos han valorado tanto la educación a lo largo de su historia?
  2. ¿Cuál crees que es el impacto a largo plazo que ha tenido esto en los judíos como nación y como individuos?
  1. ¿En qué forma fue diferente el pedido de Reubén y Gad para no entrar a la Tierra de Israel de la historia de los espías?
  2. ¿Crees que el pedido que hicieron estas dos tribus fue razonable?
  3. ¿Cómo explica Rashi la crítica de Moshé hacia Reubén y Gad, y su mensaje para ellos?
  4. ¿Cómo extrapola este criticismo el Rabino Sacks, contrastando sus prioridades con las prioridades del pueblo judío a lo largo de la historia?
  5. ¿Por qué los judíos han sido siempre apasionados por la educación de sus hijos, y qué impacto ha tenido esto en la historia judía?

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LA IDEA CENTRAL

  1. Cuando Moshé escuchó la petición por primera vez, pensó que no. Le sonaba como si estuvieran evadiendo su responsabilidad de unirse a su pueblo en la conquista de la tierra. Una vez que le aseguraron que lucharían codo con codo con el resto de la gente, aceptó su propuesta. La pregunta es: A pesar de esto, ¿debemos ver esto como un rechazo a la Tierra de Israel que Dios prometió al pueblo, o simplemente como una propuesta comprensible para ampliar la presencia militar y política que tenía el pueblo judío, a fin de permitir que estas tribus prosperaran económicamente?
  2. Rashi sugiere que «mencionaron su ganado delante de los niños», revelando que sus prioridades necesitaban ser revisadas. Moshé aborda esto cambiando el orden de los sustantivos, haciendo hincapié en que deberían estar más preocupados por sus hijos que por la riqueza.
  3. Esta podría ser una discusión interesante para tener a través de las generaciones alrededor de su mesa de Shabat, ya que los niños y los padres pueden tener una perspectiva diferente sobre esto. Si este es el caso, trate de asegurarse de que ambas partes expresen plenamente los fundamentos detrás de sus posiciones.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Si bien la historia es clara al decir que proveyó para su familia y puso esa prioridad a la par de su estudio de Torá (en contraste tal vez con las tribus de Reubén y Gad), estaba dispuesto a comprometer su salud y seguridad para continuar estudiando Torá.
  2. Las tribus en la historia parecen (según Rashi) pensar en la riqueza antes que nada. El Rabino Sacks llama nuestra atención (en Pensando más profundamente) al enfoque judío tradicional en la educación como un ejemplo de donde los judíos a lo largo de los tiempos han puesto el bienestar (espiritual y tanto más físico) por encima de otras prioridades, como la riqueza. Es interesante fijarse en el hecho de que mientras el Rabino Sacks celebra la tradición judía de la educación universal para todos los judíos, la historia del Talmud nos muestra que esto no siempre fue así (sólo la élite rica y religiosa tuvo acceso a las instituciones de educación durante ese tiempo, hasta más tarde, cuando esto fue cambiado para permitir que todos los judíos estudiaran Torá).

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. Esta ha sido un valor central para el pueblo judío desde sus inicios. El amor por el aprendizaje en general, y la Torá en particular, es un valor central que encontramos en los textos y en la tradición judía. Adicionalmente, la experiencia de ser un pueblo nómade en la diáspora ha forzado al pueblo judío a apoyarse más en sus cualidades intelectuales que en las físicas, que vienen con la agricultura y otras artes conectadas a la tierra física. La educación universal es un concepto particularmente judío. Todas las personas son creadas iguales a imagen de Dios, y la educación es un derecho básico de todos. Es por esto que los judíos establecieron la educación universal muchas generaciones antes que esta sea la norma en el oeste.
  2. Colocar la educación como un valor central y principal del judaísmo ha significado que los niveles de alfabetismo entre judíos suelen ser altos, llevando a los judíos a encontrarse en profesiones que lo requieren. Esto ha llevado a que habitualmente las comunidades prosperen, pero también a que sufran persecuciones. El asegurarse que todos los judíos sean versados en sus propias tradiciones y leyes ha contribuido a fortalecer la identidad judía y su continuidad durante el periodo de exilio, y es uno de los factores que explica el milagro de la supervivencia y continuidad judía contra todo pronóstico.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Los espías no tenían suficiente fe en que podrían entrar a la tierra y conquistar a sus habitantes. Mientras que el pedido en nuestra parashá era sobre una necesidad específica de estas tribus – una tierra rica agriculturalmente hablando, al este del río Jordán. Estas tribus estaban totalmente dispuestas a luchar codo a codo con el resto del pueblo y no mostraron falta de fe en que tendrían éxito en esta campaña.
  2. Ver La idea central, respuesta 1.
  3. Ver La idea central, respuesta 2.
  4. Para el Rabino Sacks, el mejor ejemplo de la preocupación de los judíos por los niños es la preocupación por proporcionar una educación judía para cada niño judío. A menudo, tal como Moshé sugirió a estas tribus cambiando el orden de las prioridades mencionadas en el versículo, las comunidades y las familias judías han utilizado hasta el último de sus recursos financieros de que dispongan para asegurar que sus hijos reciban una educación.
  5. Ver Del pensamiento del Rabino Sacks, respuestas 1 y 2.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Matot 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin