Edición Familiar: Liderando una nación de individuos (Bamidbar 5779)

EDICION FAMILIAR:LIDERANDO UNA NACIÓN DE INDIVIDUOS (BAMIDBAR 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Bamidbar 5779 que puedes leer aquí.

El tema central del libro de Números es la segunda etapa del viaje de los israelitas. No se trata solo del viaje físico desde Egipto hacia la Tierra Prometida, sino que también deben ajustar su mentalidad desde la esclavitud a la libertad. Ese es su viaje a través de Bamidbar.

Esta parashá es sobre la preparación para este viaje, y el primer paso a tomar es un censo. Para heredar la tierra, los israelitas van a tener que luchar. Por esto el censo es específicamente de hombres entre las edades de veinte a sesenta años (estos elegibles para servir en las batallas). Los Levitas fueron contados por separado porque era su rol servir en el Santuario.

Fueron dadas las instrucciones de la disposición del campamento, que debía que ser un cuadrado con el Santuario en el medio. Debían establecerse tres tribus con sus tiendas y estandartes a cada lado, y los Levitas formarían un cuadrado dentro. El mismo orden en el cual acampaban, era el orden en que viajaban. Fueron anunciados los deberes de la familia de Kehat – que incluía a Moshé, Arón y Miriam, quienes también tenían otros roles. Era su deber cargar cuidadosamente los objetos más sagrados cuando los Israelitas viajaban: el Arca, la Mesa, la Menorá, los Altares, las cortinas y los utensilios sagrados usados en el servicio de los sacrificios.

Bamidbar comienza con un censo (un recuento) de los israelitas. Por eso es que este libro es conocido en inglés (y también en español) como “Números”. Ya que este es el tercer censo del pueblo judío en el espacio de un año, ¿por qué era importante hacer esto una vez más? ¿Es este censo especial?

La respuesta está en la frase que la Torá emplea para describir el acto de censar: se’u et rosh, literalmente, “levantar la cabeza.” Esta es una expresión extraña, indirecta. El hebreo bíblico posee muchos verbos que significan “contar”: limnot, lifkod, lispor, lajshov. ¿Por qué no utiliza la Torá una de estas palabras y elige en su lugar una expresión retorcida “levantar las cabezas” del pueblo?

En cualquier censo, al contar o pasar lista hay una tendencia a enfocarse en el total: la población, la multitud, la masa. Cuanto mayor la cifra, mayor poderío militar, más popular el equipo, más exitosa la empresa.

Al contar se devalúa al individuo y se tiende a hacerlo reemplazable. Si un soldado muere en una batalla, otro ocupará su lugar. Si una persona deja una organización, otra puede ser incorporada para hacer su trabajo.

Existe, por lo tanto, un peligro al contar a una nación, que cada individuo se sienta insignificante. “¿Qué soy yo? ¿Qué diferencia puedo hacer? Soy sólo uno entre millones, una mera ola en el océano, un grano de arena en la costa, polvo en la superficie del infinito.” Entonces Dios le dijo a Moshé que “levante las cabezas de la gente” y les muestre que cada uno cuenta, todos son importantes como individuos. Levantar la cabeza de alguien equivale a mostrarle favor, a reconocerlo. Si un censo es tomado de esa forma, es un gesto de amor. Este censo, y el lenguaje empleado para describirlo, envía un mensaje claro: en el judaísmo creemos que cada individuo importa.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. Generalmente contamos la cantidad de personas. Ya sea en un censo nacional, el tamaño de una multitud, o quizás discutiendo sobre la familia de alguien, ¿por qué contamos gente?
  2. ¿Cómo puede restar valor a los individuos el contar gente en un grupo? ¿Cuándo crees que esto se hace a propósito?
  3. ¿Cuál es el mensaje detrás del lenguaje usado en este censo: se’u et rosh?

Cada año, en las celebraciones oficiales del Día de la Independencia de Israel en el Monte Herzl, se otorga a 12 personas el honor de encender una antorcha, una por cada una de las 12 tribus del pueblo judío. Este año, durante las celebraciones del 71º cumpleaños de Israel, se honró a una mujer muy especial. Aquí está su historia:

Marie Nahmias, llamada cariñosamente Mamo (“madre” en tunecino con acento francés) por todos aquellos que la conocen, pasó su juventud escondiéndose de los nazis durante la ocupación alemana de Túnez. Luego se vio obligada a huir de los pogromos árabes contra los judíos de Túnez, por lo que llegó a Israel siendo una joven mujer sin dinero ni perspectivas. En aquellos primeros años vivió una vida de pobreza, obligada a residir en ma’abarot (campamentos de tiendas de campaña), mientras el gobierno intentaba desesperadamente desarrollar suficiente vivienda para satisfacer las necesidades de los cientos de miles de refugiados judíos que estaban llegando. Ella se instaló en la ciudad norteña de Afula, se casó y crió a ocho niños allí, y luchando para llegar a fin de mes.

Una tragedia la golpeó y su hijo Shaul fue gravemente herido mientras servía en la guerra de Iom Kipur en 1973. Mientras estaba postrado en el hospital durante las semanas y los meses que siguieron a la guerra, juró que si Dios sanaba a su hijo, estaría dispuesta a hacer cualquier mitzvá o misión que se le encomendara. Dios escuchó sus rezos y su hijo se recuperó.

Shaul se convirtió en un trabajador social para el municipio, y un día la llamó y dijo que tenía una pequeña niña discapacitada que necesitaba un hogar. Ella no dudo, y esta jovencita se convirtió en la primera de 52 niños adoptivos que fueron criados en su casa. Los niños que ella cuidaba a menudo tenían dificultades especiales, enfermedades y limitaciones físicas. Al principio venían del departamento de servicios sociales de Afula. Algunos eran judíos, otros eran árabes. Pronto, la noticia de su bondad y amor se extendió, y los niños empezaron a llegar a su puerta de todo el país, y a veces incluso desde más allá de las fronteras de Israel. A medida que su fama crecía, se hizo conocido en todas partes que ella estaba dispuesta a tomar y criar a cualquier niño, porque ella creía en su corazón que cada persona fue creada a imagen de Dios, sin importar de dónde provenían o qué dificultades tuvieron en su vida.

Cuando la homenajeada de 93 años encendió la antorcha esa fría noche de mayo frente a los ojos de la nación, el anfitrión de la ceremonia rompió con el protocolo y le pidió a Mamo que bendijera a la nación. Una vez más ella no dudó: “Que Israel sea bendecido, de todo corazón, Dios me oirá, Israel se levantará cada vez más hacia arriba, que crezcamos, que nuestros soldados no caigan más, que los judíos y los árabes y los cristianos y los drusos, todos se convertirán en una sola mano. Todos somos creados por Dios, que Él nos dé paz.” Antes de terminar de decir estas palabras, la muchedumbre, liderada por el primer ministro y su esposa, se puso de pie en una ovación, vitoreando sus palabras y su mensaje.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo refleja la vida de Mamo el mensaje de esta semana de Convenio y Conversación?
  2. ¿Crees que los sufrimientos que Mamo enfrentó en su vida en mayor o menor medida la alentaron a vivir la vida de la forma en que lo hizo?

Las multitudes tienen el efecto de hacer que el individuo deje su criterio propio y siga lo que hacen los demás. A eso lo llamamos “conducta de masa,” que en ocasiones conduce a la locura colectiva. El estudio The Crowd: A Study of the Popular Mind (1895), (La multitud: un estudio de la mentalidad popular) de Gustav Le Bon, mostró cómo las masas ejercen una “influencia magnética” que transmuta el comportamiento de individuos en una “mentalidad de grupo” colectiva. Como él lo señaló, “Un individuo en una multitud es un grano de arena entre otros, que el viento mueve a voluntad.” Las personas en una masa se vuelven anónimas. Su conciencia es silenciada. Pierden el sentido de la responsabilidad personal. Las multitudes tienen una curiosa tendencia a una conducta regresiva, a reacciones primitivas y a un comportamiento instintivo. Las multitudes pueden ser fácilmente conducidas por explotadores y manipuladores, que perciben los temores de la gente y su sentido de victimización, y los incitan a odiar y atacar otros grupos.

El judaísmo nunca nos permite perder nuestra individualidad en la multitud. Creemos que cada ser humano fue creado a la imagen y semejanza de Dios. Los sabios afirmaron que cada vida es como si fuera un universo entero. Rambam dice que cada uno de nosotros debe verse a sí mismo como si su acción a realizar pudiera cambiar el destino del mundo.

Cada visión disidente está cuidadosamente registrada en la Mishná, aún en el caso de que la ley dictamine lo contrario. Cada versículo de la Torá es capaz de ser interpretado, de acuerdo a los sabios, de setenta formas distintas. Ninguna voz, ninguna visión es silenciada.

Hay una magnífica bendición mencionada en el Talmud que se pronuncia al ver a 600.000 israelitas juntos en un lugar. Es: “Bendito seas Oh Señor… que disciernes secretos.” El Talmud explica que cada persona es diferente. Cada uno de nosotros tiene sus atributos. Todos tenemos nuestros propios pensamientos. Sólo Dios puede penetrar la mente de cada uno de nosotros, saber qué estamos pensando, y es esto a lo que se refiere la bendición. En otras palabras, aun en una multitud donde, a los ojos humanos se borran las caras en medio de la masa, Dios todavía se relaciona con nosotros como individuos, no como parte de la multitud.

En el judaísmo un censo debe realizarse de tal forma que se señale siempre nuestro valor como individuos. Cada uno de nosotros tiene sus atributos particulares. Hay una contribución que solo yo puedo realizar. Dios le dice a Moshé que levante las cabezas de la gente mostrando que cada uno de ellos es importante, que cuentan como individuos.

Todo esto tiene implicancias en el liderazgo judío. El pueblo judío siempre fue pequeño en número y sin embargo logró grandes cosas. Un líder judío debe respetar a los individuos. Debe “levantar sus cabezas.” Cualquiera sea la magnitud del grupo a liderar, siempre es posible comunicar el valor que se asigna a todos los integrantes. Nunca se debe intentar cautivar a una multitud apelando a sus emociones primitivas de temor o de odio. Nunca debe elevarse menospreciando las opiniones de otros.

Es difícil guiar una nación de individuos, pero es el más desafiante, inspirador y fortalecedor de todos los liderazgos.

Dios, el creador de la humanidad, habiendo hecho un pacto con toda la humanidad, se vuelve hacia un único pueblo y les ordena ser diferentes, para enseñarle a la humanidad la dignidad de la diferencia. El monoteísmo bíblico no es la idea de que existe un único Dios y por lo tanto una única verdad, una única fe y una única forma de vida. Por el contrario, es la idea que la unidad de Dios se encuentra en la diversidad. Ese es el milagro de la creación. Lo que es real, notable y la razón correcta de nuestra maravilla no es la hoja por excelencia sino los 250.000 tipos diferentes de hojas, no el pájaro arquetípico sino las 9.000 especies que existen hoy, no un metalenguaje que abarca a todos los demás, sino los 6.000 lenguajes que aún son hablados a lo largo del mundo…

El judaísmo es sobre el milagro de la unidad que celebra la diversidad.

The Dignity of Difference, p. 53

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Qué significa la “dignidad de la diferencia”? ¿Dónde puede verse este mensaje en Convenio y Conversación de esta semana?
  2. ¿Cómo está contenida la misión nacional del pueblo judío de difundir el mensaje de la “dignidad de la diferencia” dentro del pacto entre Dios e Israel?
  1. ¿Por qué contamos a las personas?
  2. ¿Qué mensajes positivos y negativos podrían ser inherentes al hecho de contar personas?
  3. ¿Cómo te sientes cuando eres parte de una gran multitud? ¿Ha sido esta una experiencia positiva o negativa para ti en el pasado?
  4. ¿Dónde en el judaísmo puedes ver el valor de la importancia y la dignidad del individuo?
  5. ¿Existe el peligro de que centrarse en el valor de individuo puede resulte actitudes y comportamientos negativos?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. Contamos lo que valoramos. Un coleccionista contará su colección premiada, un atleta contará sus medallas, una persona muy galardonada contará todos sus premios y un empresario, o ahorrador precavido, contarán su dinero. Existen otras razones para contar masas de gente. Un gobierno o autoridad local debe saber a cuantos ciudadanos debe dar servicios, entonces los contará, y frecuentemente contamos la multitud como una medida de éxito, significado o popularidad.
  2. Cuando contamos una multitud de gente, y obtenemos el número total, restamos valor al significado y valor de cada individuo. Cada individuo se vuelve un número, que puede interpretarse como que es fácilmente reemplazable. En el ámbito militar, un número de identificación de un soldado da un mensaje importante – el soldado debe suprimir sus propias necesidades y ambiciones personales por el bien de un colectivo mayor – en este caso el ejército. Deben seguir órdenes sin cuestionamientos, y deben subordinarse a sus superiores. Esta idea fue llevada a un extremo malvado durante el Holocausto, cuando los presos en campos de concentración tenían números tatuados en sus brazos para deshumanizarlos y robarles su dignidad humana.
  3. La frase en hebreo se’u et rosh significa literalmente “levantar la cabeza”, y fue de esta forma que Dios comandó a Moshé contar a los israelitas. Esto implica que cada miembro de la nación tenía una cabeza, una personal, una realidad y una existencia. El término levantar implica mantener la dignidad humana, en lugar de reducir cada persona a un mero número que hubiera tenido el efecto contrario.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Mamo veía el valor y significado único de cada persona, sea judío o no judío, con discapacidad de algún tipo o sin ellas. Cuando veía a un ser humano, veía en ellos la imagen de Dios y por lo tanto trataba a cada persona con respeto y dignidad.
  2. Podemos imaginar que una persona que vivió una vida difícil, enfrentando tanto sufrimiento en las manos de otros, encuentre difícil mostrar compasión y trate a los extraños con dignidad y compasión. Pero quizás porque ella sufrió, supo entender cuán importante es comportarse de esta forma.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. La “dignidad de la diferencia”, una idea central en el pensamiento del Rabino Sacks, sugiere que la diversidad que encontramos entre los seres humanos debe ser celebrada, no temida. Son nuestras diferencias que nos pueden unir, porque no hay dos seres humanos exactamente iguales, pero hay diferencias esenciales entre todos los seres humanos. Así es como la unidad celebra la diversidad. Las cosas que nos hacen iguales deberían ser aceptadas, y las cosas que nos hacen diferentes deberían ser apreciadas. Este es el mensaje del censo en la parashá de esta semana. Cada individuo tiene un valor único y por lo tanto se le debe proporcionar dignidad y respeto.
  2. La misión nacional del pueblo judío es ser el modelo de los valores centrales de la Torá, uno de los cuales es la Dignidad de la Diferencia. Un ejemplo de esto es la mitzvá de proteger al débil en la sociedad. El pueblo judío siempre ha sido “el otro”, el extranjero en la sociedad y en la familia de las naciones. El pueblo judío en su “alteridad” desafía al mundo a entender el mensaje de la Dignidad de la Diferencia.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Ver La idea central, respuesta 1.
  2. Contar un grupo de personas, y obtener el número total, puede restar valor al significado y valor de cada individuo. Cada persona se convierte en un mero número, que puede interpretarse como que es fácilmente reemplazable. Sin embargo, el acto de contar puede tener el mensaje opuesto – que contamos aquellas cosas que valoramos. Cuando Dios usa la frase en hebreo se’u et rosh, la cual significa literalmente “levantar la cabeza”, el mensaje es que cada miembro de la nación tiene un significado y valor únicos.
  3. A veces ser parte un grupo grande de personas puede llevar a sentimientos de insignificancia o de significancia más allá de uno mismo. A veces, las masas pueden tener el efecto de hacer que el individuo pierda su juicio independiente y siga las acciones de los otros (“comportamiento de manada”).
  4. La fuente más importante para este concepto es Génesis 1:27 donde la humanidad es descrita como creada a imagen de Dios. No importa la raza, color de piel, fe o apariencia, cada ser humano tiene una chispa Divina en su interior que nos demanda que la tratemos con respeto y protejamos su dignidad. Muchos de los mandamientos éticos en el judaísmo tienen este valor en su centro, como la tzedaká que está diseñada para compensar las injusticias en la sociedad, restaurando la dignidad de los individuos.
  5. Hay una diferencia entre individualidad e individualismo. Individualidad significa que soy un miembro único y valorado de un equipo. Individualismo significa que no soy un jugador en equipo en absoluto. Sólo estoy preocupado de mí mismo, no del grupo. El judaísmo valora la individualidad, no el individualismo.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Bamidbar 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin