Edición Familiar: Lo universal y lo particular (Miketz 5779)

EDICIÓN FAMILIAR: Lo universal y lo particular (Miketz 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Miketz 5779 que puedes leer acá.

Miketz nos cuenta dos de las historias más dramáticas de la Torá. La primera es el cambio en la suerte de Iosef. Olvidado y abandonado en la prisión, es liberado para interpretar los sueños del Faraón, cosa que logra hacer exitosamente. Habiéndole dicho al Faraón que los sueños advierten acerca de una eventual sequía y hambruna, luego le presenta una solución al problema. El Faraón, impresionado, designa a Iosef a un alto cargo en Egipto, el segundo en jerarquía después del Faraón.
La segunda historia sucede cuando los hermanos de Iosef, llevados por la hambruna en Canaán, llegan a Egipto para comprar comida. Ellos se presentan ante Iosef, pero no logran reconocerlo como su hermano. Sin embargo él sí los reconoce. Iosef, sin revelar su identidad, crea una compleja situación para sus hermanos que tiene como propósito ponerlos a prueba. Esa prueba y su resultado llegan a un punto culminante en la próxima parashá.

Cuando Iosef es traído de la prisión para interpretar los sueños del Faraón, ambos hombres se refieren a Dios. Tres veces la palabra Elokim, Dios, aparece en Génesis 41. Visto esto, es sorprendente. Egipto no tiene una cultura monoteísta (creencia en un solo Dios). Por el contrario, había lugar para muchos dioses y diosas- el Sol, el Nilo, etcétera. ¿Por qué entonces Iosef da por sentado que el Faraón entenderá su referencia a Dios? – una presunción que prueba ser correcta cuando el propio Faraón utiliza dicha palabra dos veces. ¿Cuál es el significado de la palabra Elokim?
La Torá tiene dos maneras primarias de referirse a Dios: el nombre de cuatro letras con el que aludimos a Hashem (“El nombre”) y la palabra Elokim. Yehuda HaLevi, el poeta filósofo del siglo Once, creía que eso representaba dos formas de referirse a Dios.

Los antiguos adoraban a las fuerzas de la naturaleza, que ellos personificaban como dioses. Cada una de ellas era conocida como El o Eloha.- La palabra El entonces, genéricamente, significa “una fuerza, un poder, un elemento de la naturaleza”. El Judaísmo, sin embargo, creía que las fuerzas de la naturaleza no eran ni independientes ni autónomas. Ellas representaban una única totalidad, una voluntad creativa, el Autor del ser, Dios.

La Torá entonces habla de Elokim, en plural, queriendo significar “la suma de todas las fuerzas, la totalidad de todos los poderes”. Hoy en día nosotros podemos decir que Elokim es Dios como Él es encontrado en la ciencia: el Big Bang, las diversas fuerzas que dan al universo su configuración y el código genético que da forma a la vida desde la más simple de las bacterias hasta el Homo Sapiens.
Hashem es el nombre propio de Dios. La diferencia entre nombres propios y descripciones generales es importante. Las cosas tienen descripciones, pero solo las personas tienen nombres propios. Cuando llamamos a alguien por su nombre, lo relacionamos en su unicidad con la nuestra. Estamos abriéndonos a ellos e invitándolos con buena voluntad y respeto, para que también ellos se abran a nosotros.

Elokim es Dios como lo encontramos a Él en la naturaleza. Hashem es Dios como lo encontramos a Él en las relaciones personales, sobre todo en esa esencial forma humana de relacionamiento, que llamamos habla, comunicación verbal, conversación, diálogo, palabras. Ese es el motivo por el cual Iosef puede suponer que los egipcios entenderán la idea de Elokim, aun pensando que ellos desconocen por completo la idea de Hashem. Un egipcio puede entender Elokim, el Dios de la naturaleza, pero no puede entender Hashem, el Dios de las relaciones personales.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Tú piensas que todas las personas pueden relacionarse con Elokim, el Dios de la ciencia y la creación?
  2. ¿Tú piensas que es más difícil relacionarse con Hashem, el Dios personal, con el que puedes hablar y tener una relación?
  3. ¿Puedes pensar en ejemplos donde te has conectado con los aspectos de Dios al que nos referimos como Elokim y Hashem en tu vida?

Eliahu fue uno de los más grandes profetas, un hombre de justicia sin miedo a confrontar a reyes y profetas por igual. Lo que más le molestó fue la propagación de la idolatría entre su pueblo. Decidió confrontar a los profetas del dios Baal en el Monte Carmel. Él y ellos ofrecerían un sacrificio. El Dios que enviara fuego para consumir la ofrenda sería el Dios verdadero. Sus oponentes prepararon el sacrificio, dijeron sus oraciones y esperaron. No vino fuego. Eliahu entonces dijo una oración y el fuego bajó del cielo. ¡Eliahu había ganado! Y el pueblo declaró: «El Señor es Dios».

Pero la historia no termina ahí. La reina Jezabel ordena el arresto de Eliahu y él se escapa al Monte Horeb, que es el Monte Sinaí. Dios le pregunta: «¿Qué estás haciendo aquí, Eliahu?». Eliahu responde: «He sido muy celoso por el Señor Dios Todopoderoso.» Dios dice: «Ve y párate en la montaña en presencia del Señor, porque el Señor está a punto de pasar por ahí.» De repente hubo un torbellino, «destrozando las montañas y destrozando las rocas». Pero Dios no estaba en el viento. Luego vino un terremoto, pero Dios no estaba en el terremoto. Luego hubo un fuego, pero Dios no estaba en el fuego. Luego vino una «voz apacible, suave». Inmediatamente, Eliahu reconoció que ésta era la voz de Dios.

Dios entonces repitió su pregunta: «¿Qué estás haciendo aquí, Eliahu?» Eliahu respondió con las mismas palabras que antes. Dios entonces le dijo a Eliahu que nombrara a Elisha como su sucesor.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. En La Idea Central, vimos dos aspectos de Dios, representados por dos nombres diferentes, Elokim y Hashem. ¿Cuál de ellos ves en esta historia?
  2. ¿Qué lección crees que Dios le estaba tratando de enseñar a Eliahu?

Como vimos en “La idea central”, Iosef se refiere a Dios en una forma que el Faraón puede entender – como Elokim, el aspecto de Dios que se encuentra en la creación, en lugar de Hashem, el aspecto de Dios que encontramos en las relaciones personales y en la revelación (comunicación divina directa). Esta es la tensión, dentro del judaísmo, entre lo universal y lo particular. Dios como lo encontramos en la creación es universal. Dios como lo oímos en la revelación es particular.

Esto se representa en la forma en que se desarrolla la historia en Génesis. Comienza con caracteres y eventos cuya significación reside en que son arquetipos universales. Adán y Eva, Caín y Abel, Noaj y el Diluvio, los constructores de Babel. Sus historias se refieren a la condición humana como tal: obediencia y rebelión, fe y fratricidio, soberbia y maldición, tecnología y violencia, el orden que produce Dios y el caos que creamos nosotros. Recién en el capítulo 12 de Génesis, la Torá trata lo particular, una familia, la de Abraham y Sara, y el pacto que Dios sella con ellos y sus descendientes.

Esta dualidad y su secuencia – de lo universal a lo particular – no es marginal al judaísmo. Uno podría incluso llamarla la estructura básica, la gramática profunda, de la mente judía. Esta dualidad tiene una expresión legal-teológica en la forma de dos pactos, el primero con Noaj y toda la humanidad después del Diluvio, el segundo con Abraham y sus descendientes, que tuvo su expresión más detallada en el Monte Sinaí y durante los años en el desierto. Por un lado está el pacto noájico con sus siete mandamientos: no asesinar, no robar, no cometer adulterio,no blasfemar, no adorar ídolos ni ser crueles innecesariamente con los animales, junto con un mandamiento positivo de establecer un sistema de justicia. Estos son los requerimientos mínimos y básicos de la humanidad como tal, las bases fundamentales de cualquier sociedad estable y moralmente aceptable. Por el otro, está el código profusamente detallado de los 613 preceptos que forman la constitución de Israel como “reino de sacerdotes y nación santa” (Ex. 19: 6).

La dualidad no está solo resuelta en forma de ley y ética, pacto y precepto. También se expresa en la epistemología (filosofía del conocimiento) dual del judaísmo, su plano doble del conocimiento humano – jojmá y Torá. Jojmá es la verdad que descubrimos, Torá es la verdad que heredamos. Jojmá es la herencia universal de la humanidad, resultado del hecho que somos creados “a imagen y semejanza” de Dios; Torá es la herencia específica de Israel. Jojmá revela a Dios en la creación; Torá es la palabra de Dios en la revelación. Jojmá es la verdad ontológica (como son las cosas); Torá es la verdad pactada (como deben ser las cosas). Jojmá puede definirse como todo lo que nos permite ver el universo como el trabajo de Dios, y la humanidad como imagen de Dios; Torá es el pacto de Dios con el pueblo judío, la arquitectura de la santidad y la constitución escrita de Israel como una nación bajo soberanía de Dios.

Entonces está lo universal del judaísmo – creación, humanidad a la imagen de Dios, y el pacto con Noaj. Y también sus particularidades – revelación, Israel como el “hijo primogénito” de Dios, y los pactos con Abraham y con el pueblo judío en Sinaí. El primero representa la faz accesible de Dios para toda la humanidad y el segundo, esa especial, íntima y personal relación que tiene con el pueblo que Él tiene próximo, como está descrito en la Torá (revelación) y en la historia judía (redención). La palabra para lo primero es Elokim, para lo segundo, Hashem.

El judaísmo fue y sigue siendo singular en la combinación de universalismo y particularidad. Creemos que Dios es el Dios de toda la humanidad. Él creó todo. Es accesible a todos. Se preocupa por todos. Él hizo un pacto con todos. Pero también existe una relación con Dios que es particular del pueblo judío. Solo él ha colocado a la vida nacional bajo Su soberanía directa. Sólo él ha arriesgado su verdadera existencia con un pacto divino. Queda atestiguado en su historia la presencia en su seno de una Presencia que va más allá de la Historia.

Sin la Torá no podemos entender la historia judía. Pero sin jojmá no podemos entender la historia humana. Hay tres elementos en la fe judía: creación, revelación y redención. La creación es la relación de Dios con el universo. La revelación es la relación de Dios con nosotros. La redención es lo que sucede cuando aplicamos la revelación a la creación, cuando aplicamos la palabra de Dios a la creación de Dios. No podemos aplicar Torá al mundo a menos que comprendamos el mundo. Sin un entendimiento de la creación, vamos a fracasar en traer la redención.

Future Tense, p. 226

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. De acuerdo con el Rabino Sacks, ¿Es un imperativo religioso aprender jojmá? Si es así, ¿Por qué?
  2. ¿Por qué el pueblo judío está en una posición única para influenciar el mundo para mejor? ¿Cómo podemos lograr esto?
  1. ¿Qué aspectos de tu vida y de tu fe te conectan con personas de otras religiones?
  2. ¿Qué aspectos de tu fe encuentras que son un obstáculo para conectar y formar relaciones con personas de otras religiones?
  3. ¿Crees que el hecho de que los judíos tengan una relación particular y especial con Dios y un pacto específico con Él hacen que el pueblo judío sea superior de alguna manera?
  4. ¿Crees que está bien estudiar únicamente jojmá o Torá? ¿Crees que es importante que te involucres con ambos?
  5. ¿De qué manera la perspectiva dual de universalismo y particularidad del judaísmo del mundo se convierte en un mensaje único?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. La experiencia humana es universal, y Elokim representa el Dios de esa experiencia universal. Todos los humanos pueden encontrar un lugar para Dios en sus vidas y son capaces de conectarse con el Dios de la ciencia y la creación, y cada religión sugiere un camino para esa conexión (pero las religiones organizadas no son necesariamente el único camino para conectarse con este Dios universal)
  2. Un Dios personal, el Dios que tiene un papel en la historia en general y en tu vida en particular, el Dios que escucha y responde a las plegarias, es un Dios con quien es más difícil cultivar una relación y requiere de una fe más profunda. Estas dos formas de relacionarse con Dios fueron expresadas por el filósofo judío moderno Martín Buber como una relación “Yo-Ello” y “Yo-Tú”.
  3. Esta es una pregunta personal, que requiere de introspección y una respuesta personal.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Un posible acercamiento a esta historia, se encuentra en el capítulo 19 de Reyes I, y dice que el Dios del Poder que Eliahu trae para juzgar a los profetas de Ba’al en el Monte Carmel, y el Dios que se revela a Eliahu en el Monte Horeb/Sinaí en el poder de la naturaleza (el torbellino, el terremoto y el fuego) fue el Dios de la creación, representado por el nombre de Elokim. El Dios personal, Hashem, fue encontrado en la «voz apacible y suave» y que es con la que Eliahu pudo conectarse.
  2. Una posible lección que Dios le está enseñando a Eliahu es que si bien hay un tiempo y un lugar para el poderoso Dios de la naturaleza (y milagros sobrenaturales como los que tuvieron lugar en el Monte Carmel en la historia), ese no es el Dios personal con quien uno puede formar y forjar una relación. Solamente el Dios de la «voz apacible y suave», la voz que se encuentra dentro de nosotros, se puede conectar en un nivel personal e íntimo. (Para un acercamiento ligeramente diferente a esta historia ver la columna de Rabbi Sacks publicada en el Times en julio de 2007 que se puede encontrar aquí: http://rabbisacks.org/Elijah-Prophetic-Truth-Still-Small-Voice/ ).

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. De acuerdo con el Rabino Sacks es vital que los judíos aprendan tanto jojmá como Torá, para cumplir con la misión y destino del pueblo judío con el mundo. El Rabino Sacks cree en una responsabilidad judía radical para mejorar el mundo a través de la difusión de los valores de la Torá y vivir de acuerdo con esos principios. De esta forma podemos traer redención al mundo. Sin embargo, la única forma posible de lograr esto, es entendiendo el mundo al estudiar la sabiduría del mundo. Él llamó a este tipo de sabiduría jojma, que podría explicarse como ciencias sociales y naturales e incluyen las artes y cultura general. De esta forma seremos capaces de aplicar los valores de la Torá (revelación) al mundo (creaciones) y traer la redención.
  2. Al pueblo judío se le encargó la misión de ayudar a traer la redención al mundo a través de la difusión de los valores de la Torá y el actuar conforme a ellos, y por lo tanto fueron puestos en un pacto específico con Dios, que es la observancia de la Torá. Esta es una tarea que fue entregada al pueblo judío, no por una superioridad intrínseca o un trato o relación preferencial, sino simplemente por su habilidad para cumplir con esta voluntad y materializar el plan de Dios para el mundo.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Todos los humanos compartimos, en última instancia, la experiencia básica de humanidad y esto debería ser suficiente para generar empatía, conexión y relación. Hay muchos aspectos específicos del judaísmo que pueden encontrarse en otras fes y culturas y que proveen otras formas de conectarse con gente de otras fes y culturas. Estos pueden provenir tanto de los aspectos universales del judaísmo como de sus aspectos particulares, proveyendo un ejemplo particular de fe y religión lo suficientemente similar a otras fes específicas, que nos recuerda que tenemos mucho más en común que aquello que nos separa.
  2. Potencialmente, pueden existir muchos ejemplos de ello, especialmente los aspectos del judaísmo que están diseñados para fortalecer nuestra identidad nacional y religiosa, quizás a expensas de una identidad más general que puede ser compartida con el resto de la humanidad. Estas pueden incluir leyes como las de Shabat y kashrut, por ejemplo. Sin embargo, estas leyes en sí mismas pueden acercar a personas de varias religiones si se las entiende como leyes rituales, que todas las religiones tienen.
  3. La relación particular que el pueblo judío cree tener con Dios no impide que Dios pueda mantener relaciones con el resto de los pueblos, así como la relación de amor que un padre tiene con un hijo en particular no impide que ese padre tenga una relación de amor con otro hijo. De hecho, una creencia central en el judaísmo es que “Dios es el Dios de toda la humanidad. Él nos creó a todos. Él es accesible a todos. Él se preocupa por todos. Él hizo un pacto con todos”. La relación única de Dios con el pueblo judío no tiene impacto sobre eso en ninguna forma, así como la relación única de Dios con otros pueblos no tiene impacto en el pueblo judío y su relación con Dios.
  4. Ver “Del pensamiento del Rabino Sacks” y la respuesta a la pregunta 1 de esa sección.
  5. Algunas de las otras religiones son solo universales o básicamente particulares en su mensaje. Esto significa que, de acuerdo con estas religiones, hay una única forma de servir a Dios y de vivir bajo Su sombra. Aquellos que eligen convertirse y vivir sus vidas de acuerdo con la doctrina de esta religión serán salvados, y aquellos que se nieguen se perderán la salvación, enfrentando cualquiera sea la alternativa que Dios les tiene reservada para los que están fuera de la fe verdadera. En latín esto se llama “Extra Ecclesiam nulla salus”. Sin embargo, el acercamiento del judaísmo es diametralmente opuesto a esto. La dimensión universal del pensamiento judío es abierta y tolerante con todos los pueblos, estilos de vida y religiones que sean compatibles con la moral básica contenida en el pacto noájico y las siete leyes allí contenidas (ver “Pensando más profundamente”). Aquellos que deseen convertirse al judaísmo pueden hacerlo, pero no es una necesidad (de hecho la ley judía hace que este proceso sea desafiante para asegurar la integridad de la motivación del potencial converso).

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Miketz 5779 que puedes leer acá.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Myriam Rozengurt
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin
  • Leila Blanca