Rabino Sacks Debarim 5778 – La crítica efectiva

Traductor: Carlos Betesh

Editor: Ben-Tzion Spitz

La crítica efectiva

Debarim 5778

Rabino Sacks Debarim 5778 [PDF]

La primera frase de Debarim, el quinto y culminante libro de la Torá, parece prosaica: “Estas son las palabras que enunció Moshé a todo Israel allende el Jordán – en el desierto, en la llanura opuesta a Suf, entre Paran y Tofel, Laban, Hazerot y Di-zahav.” No hay un indicio de drama en estas palabras. Pero los sabios del Talmud sí lo vieron, y es transformador de vida.

Lo raro es el nombre del último lugar: Di-zahav. Qué es y dónde queda esta localidad? No ha sido mencionado anteriormente, ni es nombrado en ningún otro lugar del Tanaj. Pero el nombre es sugestivo. Parece significar “Suficiente oro.” El oro sí es algo que se ha visto anteriormente. Es el metal que sirvió para fabricar el becerro mientras Moshé estaba en la montaña recibiendo la Torá de Dios. Tendrá algo que ver este enigmático nombre de un lugar llamado “Suficiente oro” con eso?

De las pistas y datos, los sabios llegaron a una conclusión impactante. Esto es lo que dijeron:

Moshé habló audazmente (hiti’aj debarim) al Cielo… La escuela de R. Janai dedujo algo de las palabras Di-zahav. Qué significan estas palabras? Así dijeron en la escuela de Janai: Así habló Moshé al Santo, bendito sea Él: “Soberano del Universo, la plata y el oro (zahav) que has derramado sobre Israel, hasta que ellos dijeron ‘Suficiente’ (dai), fue lo que hizo que construyeran el becerro…R. Hiyya bar Abba dijo: Es como el caso del hombre que tuvo un hijo. Lo bañó y lo ungió y le dio abundante comida para comer y bebida para beber, le colgó un bolso del cuello y lo depositó en la puerta de una casa de mala fama. Cómo podría no pecar? (1)

Moshé, en esta relectura dramática, se presenta como un consejero para la defensa del pueblo de Israel. Sí, le reconoce a Dios, el pueblo efectivamente cometió un pecado. Pero fuiste Tú el que le dio la oportunidad y la tentación. Si los israelitas no hubieran tenido oro en el desierto no podrían haber construido el becerro. Además, qué necesidad hay de oro en el desierto? Había una sola razón por la cual lo tenían consigo: porque siguieron Tus instrucciones. Dijiste: “Dile al pueblo que cada hombre pida a su vecino y cada mujer a su vecina, que les entregue objetos de oro y plata” (Ex. 11:2).  Por ese motivo, no los culpes. Por favor, perdónalos.

Este es, en sí, un extraordinario pasaje. Representa lo que los sabios llamaron Jutzpá kelapei Shemaiá, “audacia hacia el Cielo.” (2) (Tendemos a pensar que  jutzpá es una palabra idisch pero en realidad proviene del arameo y nos llega del Talmud babilónico). La pregunta es: por qué eligieron los sabios este pasaje para puntualizar el tema?

Después de todo, el episodio del Becerro de Oro está extensamente desarrollado en Éxodo 32-34. La Torá nos dice explícitamente cuán audaz era Moshé en sus plegarias. Primeramente, cuando Dios le dice lo que ha hecho el pueblo, Moshé le responde inmediatamente diciendo: “Señor, por qué has de lanzar Tu furia contra el pueblo?…Por qué habrían de decir los egipcios ‘Fue con malvada intención que Él los sacó para matarlos en las montañas y borrarlos de la faz de la tierra’?” (Ex. 32: 11-12). Esto es audaz. Moshé le dice a Dios que, independientemente de lo que ha hecho el pueblo, será su reputación la que quedará dañada si llegara a saberse que no llevó a los Israelitas a la libertad, sino que los mató en el desierto.

Luego, al descender de la montaña y ver lo que había hecho el pueblo, Moshé produce el acto más temerario. Destruye las tablas grabadas por Dios mismo. La audacia continúa. Moshé vuelve a la montaña y le dice a Dios: “Este pueblo ha cometido un gran pecado. Ha fabricado un ídolo de oro. Pero ahora, te ruego, perdona su pecado – y si no, entonces bórrame del libro que Tú has escrito.” (Ex. 32: 31-32). Este es un lenguaje que no tiene precedentes. Este debería ser el pasaje en el cual los sabios exalten la audacia de Moshé en la defensa del pueblo. Por qué entonces agregarlo aquí, en un oscuro nombre de un lugar, en el primer versículo de Deuteronomio, en el que es radicalmente distinto al sentido de la frase? (3)

Entiendo que la respuesta es la siguiente: a través de todo Debarim, Moshé no cesa de criticar al pueblo: “Desde el día que salieron de Egipto hasta que arribaron aquí, ustedes se han rebelado contra el Señor… Se han rebelado contra Él desde que los he conocido.” (Deut. 9: 7,24). Su crítica se extiende hacia el futuro: “Si han sido rebeldes contra el Señor mientras yo estoy vivo aquí con ustedes, cuánto más lo serán cuando yo muera!” (Deut. 31: 27). Hasta las maldiciones en Deuteronomio, expresadas por Moshé mismo (4) son más desoladoras que las de Levítico 26 y carecen de toda nota de consuelo.

La crítica es fácil de emitir pero más dura de soportar. Es fácil para cualquiera cerrar sus oídos o aun revertir una crítica (“Nos está culpando a nosotros, pero tendría que culparse a sí mismo. Después de todo es él el que está a cargo.”) Qué es lo que se requiere para que una crítica sea tomada en cuenta? El pueblo debe saber, sin duda alguna, que el líder siempre está dispuesto a defenderlo. Debe saber que le importa, que quiere lo mejor para él y que está dispuesto a asumir riesgos por su bienestar. Solo cuando la gente tiene la certeza de que quiere su bien, estarán dispuestos a escuchar sus críticas.

Eso fue lo que hizo que los sabios interpretaran el nombre de Di-zahav al comienzo de Debarim. Por qué pudo Moshé ser tan crítico como lo fue en el último mes de su vida? Porque el pueblo al que le estaba hablando sabía que los había defendido a ellos y a sus padres en sus plegarias por el perdón Divino, que había tomado el riesgo de desafiar a Dios, que había declinado el ofrecimiento de Dios de abandonar a los israelitas y comenzar de nuevo con él – en síntesis, que toda su vida como líder fue dedicada a hacer lo que era lo mejor para su gente. Cuando conoces algo como todo esto de alguien, lo escuchas aunque te critique.

Uno de mis héroes de todos los tiempos fue el gran rabino hasídico Levi Ytzjak de Berditchev (1740-1809). Se han contado muchas historias acerca de cómo intercedió ante el Cielo por el pueblo. Mi favorita, sin dudas apócrifa, es esta: Levi Ytzjak vio una vez a un judío fumando en Shabat. Le dijo: “Mi amigo, seguramente has olvidado que hoy es Shabat.” “No” le dijo el otro, “sé qué día es hoy.” “Entonces has olvidado qué fumar en Shabat está prohibido.” “No, ya sé que está prohibido.” “Entonces seguramente has estado pensando en otra cosa cuando prendiste el cigarrillo.” “No, yo sabía lo que estaba haciendo.” Ante esto Levi Ytzjak alzó sus ojos al cielo y dijo, “Soberano del Universo, quiénes comparable a tu pueblo Israel? Le di a este hombre todas las oportunidades, y aún así no pudo mentir!”

Los grandes líderes de Israel fueron grandes defensores de Israel, personas que vieron lo que era bueno en lo no-tan-bueno. Es por eso que fueron escuchados cuando instaron al pueblo a cambiar y a crecer. Así fue como vieron los sabios a Moshé. Este fue el hombre que tuvo la audacia de pedir el perdón por el pueblo que construyó el Becerro de Oro.

Es fácil criticar, difícil defender. Pero el Midrash sobre Moshé nos da una idea transformadora de vida: Si quieres cambiar a alguien, ten la certeza de que estás dispuesto a ayudarlo cuando necesita ayuda, a defenderlo cuando necesita ser defendido, y ver lo bueno en él, no sólo lo malo. Cualquiera puede protestar, pero debemos ganarnos el derecho de criticar.

 

SacksSignature

  1. Sanhedrin 105a.
  2. Ver, por ejemplo, que Rashi hace una interpretación casi opuesta.
  3. Según el Talmud, Meguilá 31b, Moshé expresa la maldición en Levítico pero las palabras provienen de Dios; en Deuteronomio las maldiciones fueron formuladas por el mismo Moshé. Obviamente, el hecho de que están en la Torá significa que fueron ratificadas por Dios.

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