Rabino Sacks Pekudé 5776 – No te sientes: camina

Traductor: Carlos Betesh, Comunidad Chalom, Buenos Aires

Editor: Ben-Tzion Spitz, Gran Rabino, Uruguay

 

No te sientes: camina

Pekudé – 12 de marzo, 2016 / 2 Adar II 5776

Rabino Sacks Pekude 5776 [PDF]

Estar sentado es el nuevo fumar. Así reza el nuevo lema de la vida saludable. Pasar demasiado tiempo en el escritorio frente a la pantalla es un significativo riesgo para la salud. La Organización Mundial de la Salud identificó a la inactividad física como el cuarto riesgo para la salud, superando a la obesidad. Como dijo el Dr. James Levine, una de las autoridades mundiales sobre el tema y el autor del lema anterior,  “estamos sentándonos a muerte.”

El motivo es que no hemos sido concebidos para estar sentados y quietos. Nuestros cuerpos fueron creados para el movimiento, estar parados, caminar o correr. Si dejamos de ejercitar nuestro cuerpo de manera regular, podemos provocar un mal funcionamiento que derive en un riesgo de enfermedades serias. La pregunta es: esto se aplica al alma, al espíritu, a la mente?

Es fascinante ver la secuencia de los verbos del primer Libro de Salmos: “Feliz es el hombre que no camina hacia el consejo de los impíos, o se para en el camino de los pecadores o se sienta en el asiento de los que desprecian.” (Sal. 1: 1) Ese es el retrato de la mala vida, la vida que persigue malos valores. Observemos que el hombre comienza caminando, luego se para y por último se sienta. Una vida mala inmoviliza. Ese el tema de los famosos versículos del Halel:

Sus ídolos son la plata y el oro, trabajo de las manos de los hombres. Tienen bocas pero no hablan, ojos pero no ven, oídos pero no oyen, narices pero no huelen. Tienen manos pero no pueden sentir, pies pero no pueden caminar, ni pueden emitir sonido de sus gargantas. Aquéllos que los fabrican serán como ellos; igual que los que en ellos confían. (Sal. 115: 4-8).

Si vives por objetos inanimados – como señala el dicho actual, “El que muere con más juguetes gana” , te transformarás en un ser sin vida.

Excepto en la Casa del Señor, los judíos no permanecen sentados. La vida judía comienza con dos viajes épicos: el de Abraham desde la Mesopotamia, y Moshé y los israelitas desde Egipto. “Camina delante de Mí y sé íntegro” le dice Dios a Abraham (Gen. 17: 1). A los noventa y tres años, recién circuncidado, Abraham vio a tres extranjeros y  ”corrió a su encuentro.” En el versículo, “Yaakov vivió (vayeshev, verbo que también significa “sentar”) en la tierra en la que su padre había estado,” Rashi, citando a los sabios comenta: “Yaakov buscaba vivir en tranquilidad, pero inmediatamente se le presentaron los problemas de Yosef.” Los justos no permanecen sentados. No tienen una vida tranquila.

Este tema raramente se expresa con más sutileza que al final de la parashá de esta semana, y en el libro de Éxodo en general. El tabernáculo fue fabricado y montado. Los últimos versículos nos hablan de la relación entre éste y la “nube de gloria” que llenaba la Tienda de Reunión. El tabernáculo debía ser portátil (1). Se podía desarmar y sus componentes ser trasladados por los israelitas, en la siguiente etapa de su travesía. Cuando llegaba el momento de partir, la nube se movía de la Tienda de Reunión a un lugar fuera del campamento, indicando la dirección que debía seguir el pueblo de Israel. La Torá lo describe de esta forma:

“Cuando la nube se levantaba de sobre el tabernáculo, los israelitas avanzaban en todas sus travesías, pero si no se elevaba la nube, no partían hasta el día en que se levantara. Por lo que la nube del Señor estaba sobre el tabernáculo durante el día, y había fuego en la nube de noche, a la vista de toda la casa de Israel en todas sus travesías.” (Ex.40: 36-38).

Hay una diferencia significativa entre las dos instancias de la frase “en todas sus travesías.” En la primera, el significado de las palabras es literal.

Cuando se levantaba la nube, los israelitas sabían que iba a comenzar una nueva etapa de su viaje. Sin embargo, en la segunda, no puede ser comprendida literalmente. La nube no estaba ” sobre el tabernáculo” en todas las travesías. Por el contrario, se encontraba en esa posición sólo cuando detenían el viaje y levantaban campamento. Durante el trayecto la nube iba adelante.

Rashi observó esto e hizo el siguiente comentario:

El lugar donde acamparon también se llama massá, “una travesía”…  porque desde el lugar del campamento constantemente estaban saliendo a una nueva travesía, por eso los llaman “travesías.”

El tema es lingüístico, pero el mensaje es llamativo. En pocas palabras, Rashi sintetiza la verdad existencial de la identidad judía. Ser judío significa viajar. El judaísmo es un viaje, no un destino. Hasta un lugar de descanso, un campamento, es llamado travesía. Los patriarcas no vivieron en casas, sino en tiendas. (2). La primera vez que nos relata que un patriarca construyó una casa, comprueba esa afirmación:

Yaakov viajó para Sucot. Ahí construyó una casa y cobertizos (sucot) para su ganado. Por eso llamó a ese lugar Sucot. (Gen. 33: 17)

El versículo es sorprendente. Yaakov se ha convertido en el primer miembro de la familia del pacto en construir una casa, pero no la llama “casa” (como en Bet-El o Bet-lejem). La llama “cobertizo para el ganado”. Es como si Yaakov, consciente o inconscientemente ya supiera que vivir la vida del pacto significa estar listo para viajar, transitar, moverse, crecer.

Se podría suponer que todo esto correspondía a la época anterior de la entrada de los israelitas a la Tierra Prometida atravesando el Jordán, pero la Torá nos dice otra cosa:

La tierra no será vendida a perpetuidad porque la tierra es Mía: ustedes son extranjeros y residentes temporarios por lo que a Mí me concierne. (Lev. 25: 23)

Si vivimos en la tierra como si fuera permanentemente nuestra, la estadía será temporaria. Si viviéramos como si fuera temporaria, lo haríamos en forma permanente. En este mundo de tiempo y cambio, crecimiento y decadencia, solo Dios y Su palabra son permanentes. Una de las frases más agudas del Libro de Salmos – versículo apreciado por el filósofo franco-judío Emanuel Levinas – dice “Yo soy extranjero en la tierra. No ocultes tus mandamientos de mí.” (Sal. 119: 19). Ser judío es ser de reacción rápida, estar listo para la siguiente etapa de la travesía, literal o metafóricamente. El hogar de un inglés es su castillo, solían decir. El del judío es una tienda, un tabernáculo, una sucá. Sabemos que nuestra vida en la tierra es una residencia temporaria. Por eso valoramos la novedad de cada momento.

Un distinguido judío británico, (Lord) George Weidenfeld falleció recientemente a los 96 años. Fue un exitoso editor, amigo y consultor de líderes europeos, un incansable luchador por la paz y sionista apasionado. En 1949-50 fue consultor político y jefe de gabinete de Jaim Weizmann, el primer presidente de Israel. Una de sus últimas acciones fue ayudar a rescatar 20,000 refugiados cristianos sirios que huían del ISIS. Estaba alerta y activo, casi hiperactivo, hasta el mismo fin de su larga y noble vida.

En una entrevista con el diario The Times en ocasión de su 92 cumpleaños le hicieron la siguiente pregunta: “la mayoría de la gente que llega a los noventa años empieza a bajar las revoluciones. Usted parecería acelerarlas. Por qué?” Contestó: “Cuando llegas a los 92 empiezas a ver que la puerta está por cerrarse. Tengo tantas cosas para hacer antes que se cierre del todo que cuanto mayor edad tengo, más debo trabajar.” Es una buena fórmula para mantenerse joven.

Igual que nuestros cuerpos, nuestras almas no están hechas para estar quietas. Estamos hechos para movernos, caminar, viajar, aprender, buscar, luchar, crecer, sabiendo que no estará en nosotros completar el trabajo pero tampoco podemos quedar fuera de él. En el judaísmo, como nos recuerdan las últimas líneas del libro de Éxodo, hasta un campamento se llama travesía. En lo espiritual, no sólo en lo físico, estar sentado es el nuevo fumar.

SacksSignature

(1) Esto era especialmente cierto en el caso del arca. Era portado por postes que pasaban por anillos de los costados del arca. Estaba prohibido sacar los postes, aunque los israelitas estuvieran acampando (Ex.25: 15). El arca debía estar listo para ser transportado de un momento a otro. Ver los comentarios de S.R.Hirsch ad loc.

(2) Notar que Lot, en Sodoma, vivía en una casa (Gen. 19: 2) y también Laban (Gen. 24: 23).

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