Vayera 5774 – Respondiendo el llamado

jonathan_sacksComentario del Rabino Jonathan Sacks, traducido del ingles por Ana Barrera.

Editor: Marcello Farias

Vayera 5774 – Respondiendo el llamado

La historia temprana de la humanidad como es contada en la Torah es una serie de decepciones. Dios le da al humano libertad, que los humanos usan mal. Adán y Eva comen del fruto prohibido. Caín asesina a Abel. En un periodo de tiempo relativamente corto el mundo antes del Diluvio había sido dominado por la violencia. Toda la carne había pervertido su camino sobre la tierra. Dios crea orden. El hombre crea caos. Incluso después del Diluvio la humanidad, en la forma de los constructores de Babel, es culpable de arrogancia, pensando que pueden construir una torre cuya cima “alcance el cielo”.

Los humanos fallan al responder a Dios, que es donde Abraham entra en escena. Nosotros no estamos completamente seguros, al principio, que Abraham esta convocado a hacer. Sabemos que le fue ordenado dejar su tierra, el lugar de su nacimiento y la casa de su padre y viajar “hacia la tierra que Yo te enseñaré”, pero lo que debe hacer ahí, no lo sabemos. Sobre esto, la Torah es silenciosa. ¿Cuál es la Misión de Abraham? ¿Qué lo hace especial? ¿Qué lo hace, no un hombre simple y bueno en una mala época, como Noé, sino un líder y el padre de una nación de líderes?

Para descifrar el misterio debemos recordar lo que la Torah ha estado señalando previamente a este punto. Sugerí en un ensayo anterior que una, probable, tema clave es un fracaso de responsabilidad. Adán y Eva carecen de responsabilidad personal. Adán dice “No fui yo, fue la mujer”. Eva dice “No fui yo, fue la serpiente”. Es como si ambos negaran ser los autores de sus propios actos – como si ellos no entendieran la libertad o la responsabilidad que implica.

Caín no niega responsabilidad personal. El no dice “No fui yo. Fue la culpa de Abel por provocarme”. En su lugar niega su responsabilidad moral: “¿Soy yo el guardián de mi hermano?”

Noé fracasa la prueba de la responsabilidad colectiva. El es un hombre de virtud en una era de vicio, pero él no impacta en sus contemporáneos. El salva a su familia (y a los animales) pero a nadie más. De acuerdo con la lectura lisa y llana del texto, él ni siquiera lo intenta.

Entender esto y entendemos a Abraham. El ejercita la responsabilidad personal. Una pelea se desata entre sus pastores y los pastores de su sobrino Lot. Al ver que no se trataba de un episodio aleatorio, sino del resultado de tener demasiado ganado para poder pastar juntos, Abraham propone inmediatamente una solución:

Abraham le dice a Lot, “Que no haya peleas entre tú y yo, o entre tus pastores y los míos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Partamos la compañía. Si tú te vas a la izquierda, yo me iré a la derecha; si tú te vas a la derecha yo me iré a la izquierda”. (Gen. 13: 8-9)

Nota que Abraham no pasa ningún juicio. El no pregunta de quién fue la culpa del pleito. El no pregunta quién ganará de un resultado particular. Le da a Lot la opción. El ve el problema y actúa.

En el siguiente capítulo nos cuentan sobre una guerra local, como un resultado de ésta Lot está entre las personas que toman cautivas. Inmediatamente Abraham reúne una fuerza, persigue a los invasores, rescata a Lot y con él a todos los otros cautivos, quienes regresan a salvo a sus hogares, negándose a tomar cualquier botín de la victoria que les ofrece el rey de Sodoma como agradecimiento.

Este es un pasaje extraño – no la imagen de Abraham el pastor nómada que vemos en otros lugares. Su presencia es mejor entendida en el contexto de la historia de Caín. Abraham demuestra que es el guardián de su hermano (o del hijo de su hermano). El inmediatamente entiende la naturaleza de la responsabilidad moral. A pesar del hecho de que Lot había elegido vivir donde él eligió con los riesgos que le acompañaban, Abraham no dijo, “Su seguridad es su responsabilidad no la mía.”

Entonces, en la parsha de esta semana, viene el gran momento en el que por primera vez un ser humano reta a Dios mismo. Dios está por hacer un juicio sobre Sodoma. Abraham, temiendo que esto significará que la ciudad será destruida, dice:

“¿Barrerás al justo con el malvado? ¿Qué pasaría si hay cincuenta personas justas en la ciudad? ¿Los barrerás realmente y no guardarás el lugar por el bien de las cincuenta personas justas en la ciudad? Lejos esté de ti hacer tal cosa – matar a los justos con los malvados, tratando a los justos y a los malvados de la misma manera. ¡Lejos esté de ti! ¿No hará justicia el Juez de toda la tierra?

Este es un discurso notable. ¿Qué le da derecho a un mero mortal desafiar a Dios mismo? La respuesta corta es que Dios mismo ha señalado que el debería. Escuchen cuidadosamente este texto:

Cuando el Señor dijo, “¿Debo esconder de Abraham lo que estoy por hacer? Abraham seguramente se convertirá en una nación grande y poderosa, y todas las naciones sobre la tierra serán bendecidas a través de él”…Entonces el Señor dijo, “El grito contra Sodoma y Gomorra es tan grande y su pecado tan grave que Yo bajare y veré si lo que ellos han hecho es tan malo como el llanto que me ha alcanzado. Si no, Yo sabré”.

Esas palabras, “¿Debo esconder de Abraham lo que estoy por hacer?” son una clara insinuación de que Dios quiere que Abraham le responda, de otra manera ¿por qué las habría dicho?

La historia de Abraham puede ser entendida solo contra el telón de fondo de la historia de Noé. Ahí también, Dios dice a Noé con antelación que está por traer castigo al mundo.

Entonces Dios dice a Noé, “Voy a poner un final a toda la gente, pues la tierra está llena con violencia por su causa. Seguramente destruiré tanto a ellos como a la tierra.”

Noé no protestó. Al contrario, nos dicen tres veces que Noé “hizo como Dios le ordenó”. Noé aceptó el veredicto. Abraham lo retó. Abraham entendió el tercer principio: responsabilidad colectiva.

La gente de Sodoma no eran hermanos ni hermanas de Abraham, entonces él estaba yendo más allá de lo que él hizo rescatando a Lot. El oró en su nombre porque el entendió la idea de solidaridad humana, expresada inmortalmente por John Donne (Devociones sobre Ocasiones Emergentes. 1623):

Ningún hombre es una isla,

Completo en sí mismo…

Cualquier hombre que muere me disminuye,

Pues estoy involucrado con la humanidad.

Pero una pregunta permanece. ¿Por qué Dios llamó a Abraham a desafiarlo a Él? ¿Había algo que Abraham supiera que Dios no sabía? La idea es absurda. La respuesta es seguramente esta: Abraham se convertiría en el modelo e iniciador de una nueva fe, una que no defendería el status quo humano sino que lo desafiaría.

Abraham tenía que tener el coraje de desafiar a Dios si sus descendientes iban a desafiar a los lideres humanos, como Moisés y los profetas lo hicieron. Los judíos no aceptan el mundo que es. Lo desafían en el nombre del mundo que debe ser. Este es un punto de inflexión fundamental en la historia de la humanidad: el nacimiento de la primera religión de protesta – una fe que desafía al mundo en lugar de aceptarlo.

Abraham no fue un líder convencional. El no gobernó una nación. No había aún una nación para que él liderara. Pero él era el modelo de liderazgo como el judaísmo lo entiende. El tomó la responsabilidad. El actuó; él no esperó para que otros actuaran. De Noé, la Torah dice, “él caminó con Dios.” Pero de Abraham, Dios mismo dijo, “Camina delante de mí,” (Gen. 17:1), queriendo decir: sé un líder. Camina al frente. Toma responsabilidad personal. Toma responsabilidad moral. Toma responsabilidad colectiva.

El judaísmo es el llamado de Dios a la responsabilidad.

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