Balac – Liderazgo y Lealtad

jonathan_sacksComentario del Rabino Jonathan Sacks, traducido del ingles por Ana Barrera.

Editor: Marcello Farias

Balak – Liderazgo y Lealtad

¿Es el liderazgo una serie de competencias, la habilidad de convocar y ordenar el poder? ¿O tiene una dimensión esencialmente moral también? ¿Puede un hombre malo ser un buen líder, o su maldad compromete su liderazgo? Esa es la cuestión que plantea la figura clave de la parsha de esta semana, el profeta pagano Bilaam.

Primero, a manera de introducción, tenemos evidencia independiente que Bilaam existió. Un descubrimiento arqueológico en 1967, en Deir Allá en donde se juntan el río Jordán y el río Jabbok, destaparon una inscripción en una pared del templo pagano, fechada en el siglo VIII BCE, que hace referencia a un vidente llamado Bilaam ben Beor, en términos remarcablemente similares a aquellos de nuestra parsha. Bilaam era una figura bien conocida en la región.

Sus competencias eran claramente impresionantes. Bilaam era un religioso virtuoso, buscado como chamán, mago, orador, y trabajador milagroso. Balak dice, en base a la experiencia o reputación, “Sé que quienquiera que tu bendigas es bendecido, y a quien sea que maldigas es maldecido” (Num. 22:6). La literatura rabínica no llama esto a cuestionamiento. En la frase “no hay profeta que se levante en Israel como Moisés, como el Señor supo ver cara a cara” (Deut. 34:10), los sabios fueron aún más lejos al decir “Dentro de Israel no hay otro profeta tan grande como Moisés, pero entre las naciones lo había. ¿Quién era él? Bilaam”. (1)

Otra fuente del Midrash dice que “No había nada en el mundo que el Santo bendito se Él no revelara a Balaam, quien sobrepasaba incluso a Moisés en la sabiduría de la hechicería” (2). En un nivel técnico, Bilaam tenía todas las competencias.

Sin embargo el último veredicto sobre Bilaam es negativo. En el capítulo 25, leemos de la irónica secuencia del episodio de las maldiciones/bendiciones. Los israelitas, habiendo sido salvados por Dios de las que hubieran sido maldiciones de Moab y Midian, sufrieron una tragedia auto-infringida al permitirse a ellos mismos ser seducidos por las mujeres de la tierra. La ira de D’s ardió contra ellos. Muchos capítulos después (31:16) surge que fue Bilaam quien vislumbró la estrategia: “Había aquellos quienes siguieron el consejo de Bilaam y fueron los medios de tornar a los israelitas lejos del Señor en lo que pasó en Peor, entonces fue que la plaga golpeó al pueblo del Señor”. Habiendo frustrado el curso de los israelitas, Bilaam eventualmente tuvo éxito en hacerles un gran daño.

Entonces la imagen que surge de las fuentes judías es la de un hombre con grandes talentos, un profeta genuino, un hombre a quien los sabios compraron con el mismo Moisés – siendo al mismo tiempo una figura de carácter defectuoso que eventualmente lo llevó a su caída e hizo que su reputación fuera como un hacedor del mal y uno de aquellos mencionados por la Mishnah a quienes se negó una parte en el mundo por venir. (3)

¿Cuál fue su defecto? Hay muchas especulaciones, pero una sugestión dada en el Talmud infiere la respuesta de su nombre. ¿Cuál es el significado de Bilaam? Las respuestas del Talmud: significa “un hombre sin un pueblo” (belo am). (4)

Esta es una fina percepción. Bilaam es un hombre sin lealtades. Balak lo manda llamar diciendo: “Ahora ven y pon una maldición en estas personas, porque ellos son demasiado poderosos para mi….Porque yo sé que aquellos a quienes tu bendices son bendecidos, y aquellos a quien tu maldices son maldecidos”. Bilaam fue un profeta a suelo. El tenía poderes sobrenaturales. Bilaam podía bendecir a alguien y esa persona tendría éxito. Él podía maldecir y esa persona estaría arruinada por la mala fortuna. Pero no hay señal en ninguno de los reportes, bíblicos y de otras fuentes, que Bilaam fuera un profeta en el sentido moral: que tuviera preocupaciones sobre justicia, abandono, lo bueno y lo malo de aquellos cuyas vidas afectó. Como un asesino contratado en una etapa más adelante, Bilaam era un solitario. Sus servicios podían ser comprados. El tenía competencias y las usaba con efecto devastador. Pero él no tenía compromisos, ni lealtades, ni arraigo en la humanidad. Él era el hombre belo am, sin pueblo.

Moisés era lo opuesto. Dios Mismo decía de él, “Él es (supremamente) leal en toda Mi casa” (Números 12:7). Sin embargo él estaba decepcionado con los israelitas, el nunca cesó de argumentar su causa ante Dios. Cuando su intervención inicial en su favor con el faraón empeoró su condición, él le dijo a Dios, ‘O Señor, por qué Tu maltratas a Tu pueblo? ¿Por qué Tú me enviaste? (Éxodo 5:22)

Cuando los israelitas hicieron el becerro dorado y Dios amenazó con destruir al pueblo y empezar otra vez con Moisés, él dijo: “Ahora, si Tú pudieras, por favor perdona su pecado. Si no, entonces bórrame fuera del libro que Tú has escrito” (Exodus 32:32). Cuando el pueblo, desmoralizado por los informes de los espías, quiso regresar a Egipto y la ira de Dios ardió en su contra, Moisés dijo, “Con Tu gran amor, perdona el pecado de esta nación, solo Tú los has perdonado (del tiempo que dejaron) Egipto hasta ahora” (Números 14:19).

Cuando Dios amenazó con un castigo durante la rebelión de Koraj, Moisés rezó: “¿Estarás enojado con la asamblea completa cuando sólo un hombre peca? (Números 16:22). Incluso cuando su propia hermana Miriam habló mal de él y fue castigada con lepra, Moisés reza a Dios en nombre de Miriam, “Por favor Dios, sánala ahora”. (Números 12:13). Moisés nunca cesó de rezar por su pueblo, sin embargo muchos de ellos habían pecado, sin importar la audacia de la oración, él ponía mucho de su relación con Dios en riesgo. Conociendo sus faltas, el permaneció absolutamente leal a ellos.

La palabra en hebreo emunah es usualmente traducida como “fe”, y eso fue lo que pasó a significar en la Edad Media. Pero en el hebreo bíblico es mejor traducida como fidelidad, confiabilidad, lealtad. Significa no caminar lejos de la otra parte cuando los tiempos son duros. Es una virtud clave del pacto.

Hay personas con grandes talentos, intelectuales y algunas veces incluso espirituales, quien sin embargo fracasan al alcanzar lo que ellos pudieron haber hecho. Ellos carecen de cualidades morales básicas de integridad, honestidad, humildad, y sobre todo lealtad. Cuando ellas hacen, ellas lo hacen brillantemente. Pero muy a menudo hacen mal las cosas. Conscientes de sus inusuales talentos, ellos tienden a mirar hacia abajo a otros. Ellos se dejan llevar por el orgullo, la arrogancia y la creencia que ellos pueden de alguna manera salirse con la suya en grandes crímenes. Bilaam es el clásico ejemplo, y de hecho el planeó tentar a los israelitas hacia el pecado incluso después que supo que Dios estaba del lado israelita, es una medida de cómo los más grandes puede algunas veces caer y convertirse en lo más bajo de lo bajo.

Aquellos quienes son leales a otras personas encuentran que esas otras personas son leales a ellos. Aquellos que son desleales pierden eventualmente la confianza y cualquier autoridad que pudieron haber tenido. El liderazgo sin lealtad no es liderazgo. Las competencias en sí mismas no pueden sustituir las cualidades morales que hacen que las personas sigan a aquellos que las demuestran. Nosotros seguimos aquellos en quienes confiamos, pero ellos han actuado de tal manera en que se ganan nuestra confianza. Eso es lo que hizo que Moisés fuera el gran líder que Bilaam pudo haber sido pero que nunca fue. Siempre se leal al pueblo que lideras.

 

(1)Sifre Devarim, 357.

(2) Tanna devei Eliyahu Rabbah 28; ver también Bamidbar Rabbah 14: 20; Berakhot 7a; Avodah Zarah 4a.

(3) Mishnah Sanhedrin 10: 2.

(4) Sanhedrin 105a

 

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