Edición Familiar: Capacidad Negativa (Vaierá 5780)

EDICION FAMILIAR: CAPACIDAD NEGATIVA (VAIERÁ 5780)

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación que puedes leer aquí.

IDEA CLAVE DE LA SEMANA

Abraham nos enseñó que la fe no es certeza; es tener el coraje de vivir con la incertidumbre.

En la parashá de esta semana, tres extranjeros llegan a la carpa de Abraham. Lo que Abraham y Sara no saben es que son, en realidad, ángeles. Abraham les ofrece comida y un lugar para descansar. Uno de ellos le dice a Abraham que Sara tendrá un niño, y Sara que estaba oyendo, ríe porque cree que es demasiado vieja para tener hijos.

Luego, Dios le dice a Abraham sobre Su plan para castigar al pueblo de Sodoma, porque están actuando en forma perversa. Abraham está preocupado porque la gente inocente en Sodoma también podría sufrir, y discute con Dios para que Él salve la ciudad si eso es verdad. ¡Con real (y nunca antes vista) jutzpá, argumenta que Dios tiene que tener en cuenta la justicia! Dios está de acuerdo con eso, y acuerda que si pueden encontrar diez hombres inocentes, Él no destruirá la ciudad (pero desafortunadamente, ni siquiera ese acuerdo salva a Sodoma). Dos de los ángeles visitan a Lot, el sobrino de Abraham, en Sodoma para rescatarlo junto a su familia antes que la ciudad sea destruida. 

El niño prometido a Abraham y Sara nace y lo nombran Ytzjak. Al final de la parashá la Torá relata la famosa historia de la “Akedat Ytzjak”, también conocida como las “Ligaduras de Ytzjak”

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿En qué partes de la parashá de esta semana podemos ver ejemplos de la fe de Abraham en Dios?

¿Por qué Dios le pide a Abraham que sacrifique a Ytzjak? ¿Qué le enseña esto a él, y a nosotros? Tradicionalmente, aprendemos qeu esta fue una prueba del amor de Abraham hacia Dios, que era incluso más grande que el amor por su hijo. Pero la Torá considera el sacrificio infantil como uno de los peores males. Si hubiera sido una prueba de la fidelidad de Abraham el sacrificar a su hijo, entonces Abraham no sería mejor que los idólatras de su época, que usualmente sacrificaban los niños a Dios.

De hecho, la esencia misma de Abraham es ser un padre modelo. El nombre Abram significa “padre poderoso.” Después Dios cambió su nombre a Abraham, que significa “padre de muchas naciones.” Abraham fue elegido como modelo de paternidad. Un padre modelo no sacrifica a su hijo.

La interpretación clásica de que Abraham ama a Dios más que a su propio hijo, si bien es poderosa, contradice lo antedicho. Esta prueba llevó la fe de Abraham al límite. Pero, ¿cuál es la verdadera naturaleza de la prueba?

Quizás la prueba real era enfrentar la contradicción entre las promesas de Dios y la realidad. Dios había prometido a Abraham que a través de Ytzjak, él tendría muchos descendientes que se convertirían en una gran nación. Y a continuación Dios le exigió que lo sacrifique en su juventud. La prueba no consistía en ver si Abraham tenía el coraje de sacrificar a su hijo. La prueba era para ver si Abraham podía soportar lo que parecía una clara contradicción entre la palabra de Dios de ahora y la palabra de Dios en las ocasiones anteriores. ¿Podría Abraham vivir con incertidumbre y mantener su fe?

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué cree el Rabino Sacks que Dios no estaba probando a Abraham simplemente para ver si estaba dispuesto a sacrificar a Ytzjak?
  2. Entonces, ¿qué estaba probando Dios, y cuál es el mensaje que Abraham (y nosotros) debemos aprender de esto?

Esta es la historia de amor de un niño llamado Israel y una niña llamada Tziona. Israel era nuevo en la ciudad, él y su familia venían de muy lejos. Tziona fue amable con el niño, ayudándole a establecerse en el nuevo colegio y muy rápidamente se convirtieron en amigos muy cercanos. Como niños pequeños, eran inseparables. Jugaban juntos todo el tiempo, se cuidaban el uno al otro, y a medida que crecieron, gradualmente se enamoraron.

Pero luego llegaron devastadoras noticias. Israel y su familia tuvieron que mudarse de nuevo a un lugar nuevo, lejos, muy lejos. Israel y Tziona tendrían que enfrentar la vida separados. No sabían si volverían a verse alguna vez. Al separarse con lágrimas en sus ojos, prometieron que nunca olvidarían su amor.

Israel y Tziona nunca dejaron de pensar en el otro y soñar con el día en que posiblemente podrían volver a verse. Continuaron esperando y rezando por el día en que sus caminos se cruzarían una vez más y pudieran volver a estar juntos. A lo largo de los años, su amor no disminuía ni moría. Sin importa a dónde los llevaran sus vidas, o qué aventuras tuvieran mientras estaban separados, ellos continuaban pensando en el otro todos los días, y rezaban para estar juntos nuevamente.¡Esta historia tiene un final feliz! Los rezos de Israel y Tziona fueron contestados y sus anhelos se cumplieron. Se encontraron como adultos, y se enamoraron de nuevo. Hoy Israel y Tziona viven felices juntos, una vez más unidos en su amor.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cuál crees que fue el aspecto más duro de sus vidas cuando Israel y Tziona estaban separados?
  2. ¿A quién representan Israel y Tziona? ¿Cuál es la conexión entre esta historia y el mensaje de esta semana de Convenio y Conversación?

Una de las características más desconcertantes de la historia de Abraham es la desconexión que hubo entre las promesas de Dios y la realidad. Siete veces Dios le prometió la tierra a Abraham. Sin embargo ante la muerte de Sara no poseía ni una parcela para enterrarla, y la tuvo que comprar a precio exorbitante.

En el comienzo mismo de la narrativa, Dios le prometió: “Haré de ti una gran nación, y te bendeciré.” Sin demora ni duda alguna, Abraham emprendió la travesía y arribó a la tierra de Canaán. Llegó a Shejem y construyó ahí un altar. Después se trasladó a Bet El y construyó también allí otro altar. A continuación leemos casi inmediatamente que  “Hubo una gran hambruna en la tierra.”

Abraham y su familia fueron obligados a ir a Egipto. Ahí vio que su vida corría peligro. Le pidió a su esposa Sara pretendiera ser su hermana, colocándola en una dudosa situación moral (duramente criticada por Ramban). ¿Dónde estuvo en ese momento la bendición Divina? ¿Cómo es que habiendo abandonado su tierra para cumplir con el llamado de Dios, Abraham se encontró en una situación moralmente comprometida, forzado a elegir entre pedirle a su mujer que mienta y exponerse a la probabilidad, o quizás la certeza, de su propia muerte?

Comienza a emerger un modelo. Abraham estaba comenzando a entender que hay un largo y tortuoso camino entre la promesa y el cumplimiento. No porque Dios no cumpla con Su palabra, sino porque Abraham y sus descendientes estaban encargados de traer al mundo algo nuevo. Una nación sagrada. Una nación constituida por el pacto. Un abandono de la idolatría. Un código de conducta austero. Una relación más íntima con Dios que la que cualquier otro pueblo haya tenido. Sería una nación de pioneros. Y Dios le estaba enseñando a Abraham desde sus comienzos que todo esto demanda una extraordinaria fortaleza de carácter, porque nada grande y transformador ocurre en el mundo de los humanos de un día para otro. Es necesario seguir adelante, pese al cansancio, a estar perdido, exhausto y desesperanzado.

Dios cumplirá con todo lo prometido. Pero no de manera inmediata. Y no directamente. Dios busca el cambio de toda la gente en el mundo real. Y busca a los que han tenido la tenacidad y la fe de seguir adelante pese a todos los contratiempos. De eso se trata la vida de Abraham.

En ningún lugar está esto más claro  que en lo relacionado con las promesas de Dios a sus hijos. Cuatro veces mencionó esto a Abraham:

  1. “Haré de ti una gran nación, y Yo te bendeciré.” (Génesis 12:2)
  2. “Haré que tus descendientes sean como el polvo de la tierra, de tal forma que si alguien pudiera contar el polvo de la tierra, entonces tus descendientes podrán ser contados.”(Génesis 13:16)
  3. “Mira al cielo y cuenta las estrellas – si es que en realidad puedes hacerlo.” Luego le dijo “Así serán tu descendencia.”(Génesis 15:5)
  4. “Ya no te llamarás Abram; tu nombre será Abraham pues Te he hecho padre de muchas naciones. Te haré muy fértil; muchas naciones saldrán de ti, y reyes saldrán de ti. (Génesis 17:5-6)

Cuatro promesas ascendentes: una gran nación, tantos descendientes como el polvo de la tierra, como las estrellas del cielo; no una, sino muchas naciones. Abraham escuchó estas promesas y tuvo fe en ellas: “Abram creyó en el Señor, y Él Lo consideró como rectitud.” (Génesis 15:6)

Entonces Dios le dio a Abraham una noticia dolorosa. Su hijo con Agar, Ismael, no podrá ser su heredero espiritual. Dios lo bendecirá y hará de él una gran nación, “Pero Mi pacto lo haré con Ytzjak, a quien concebirá Sara en esta época del año entrante.”(Génesis 17:21).

Es con este trasfondo de cuatro promesas de innumerables descendientes, y una nueva de que el pacto de Abraham sería continuado por Ytzjak, que está puesto el escenario para las escalofriantes palabras con las que se inicia la prueba: “Toma a tu hijo, tu único hijo, a quien amas – Ytzjak – y ofrécelo,

La prueba no consistía en ver si Abraham tenía el coraje de sacrificar a su hijo. Esto era completamente repulsivo para el judaísmo.

La prueba no era para ver si Abraham tenía la fortaleza de entregar algo que amaba. Ya lo había demostrado una y otra vez. Al comienzo mismo de la narrativa había dejado su tierra, su lugar de nacimiento, la casa de su padre, todo lo que le resultaba familiar, todo lo referente a su hogar. En el capítulo anterior, entregó a su hijo primogénito Ismael a quien, está claro, también amaba. ¿Había alguna mínima duda de que entregaría a Ytzjak, que claramente era un regalo milagroso de Dios, concebido por la ya posmenopáusica Sara?

La prueba era para ver si Abraham podía soportar lo que parecía una clara contradicción entre la palabra de Dios de ahora y la palabra de Dios en las ocasiones anteriores, prometiendo hijos y un pacto que sería continuado por Ytzjak.

Él hizo justamente eso. Se preparó para el sacrificio. Pero no le dijo a nadie. Cuando él e Ytzjak partieron solos el tercer día, les dijo a los dos sirvientes que lo acompañaban “Quédense aquí con el asno mientras el muchacho y yo vamos para allá. Vamos a rezar y luego volveremos.” Cuando Ytzjak preguntó: “¿Dónde está la oveja para el sacrificio?” Abraham le contestó “Dios Mismo proveerá la oveja.”

Estas frases se toman habitualmente como una forma diplomática de evasión. Yo creo, sin embargo, que Abraham quiso decir exactamente lo que expresó. Estaba viviendo la contradicción. Sabía que Dios le había ordenado sacrificar a su hijo, pero también sabía que le había prometido establecer un pacto eterno con su hijo.

La prueba de la ligadura de Ytzjak no era acerca del sacrificio sino de la incertidumbre. Abraham no sabía qué creer, ni cómo iba a terminar. El creyó que Dios, que le prometió un hijo, no permitiría que sacrificara a ese hijo. Pero no sabía cómo se resolvería la contradicción entre la promesa y Su orden.

El poeta John Keats escribió en una carta que la grandeza de Shakespeare yacía en su “Capacidad Negativa – que era una persona capaz de estar en la incertidumbre, en el misterio, en la duda, sin ninguna tensión ante hecho y razón.” Shakespeare, en otras palabras, estaba abierto a la vida con toda su multiplicidad y complejidad, sus conflictos y contradicciones, mientras que otros autores menores buscaban reducirlos a un sólo marco filosófico.  Shakespeare era a la literatura, lo que Abraham era a la fe. 

Yo creo que Abraham nos enseñó que la fe no es certeza; es tener el coraje de vivir con la incertidumbre. Tenía capacidad negativa. Sabía que las promesas se cumplirían y podía vivir con la incertidumbre de no conocer el cómo ni el cuándo.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Qué incertidumbre tiene en tu vida? ¿Cómo te las arreglas para mantener tu fe a pesar de esto?

“La fe es el coraje de vivir la vida con incertidumbre. No significa tener todas las respuestas, significa tener el coraje de hacer las preguntas y no olvidar a Dios, así como Dios no nos olvida a nosotros. Significa darse cuenta que Dios crea la justicia Divina pero sólo nosotros, actuando de acuerdo a Su palabra, podemos crear justicia humana – y nuestra propia existencia significa que esto es lo que Dios quiere que hagamos.”

To Heal a Fractured World, p.199

  1. ¿Por qué crees que Dios tenía que probar a Abraham?
  2. ¿Cuál crees que es el mensaje de la narrativa de la “Akedat Ytzjak”, la “ligadura de Ytzjak”?
  3. ¿Quién crees que tiene una fe más fuerte, alguien que cree sin cuestionarse, o alguien que vive en la incertidumbre y la duda?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

en pocas palabras

  1. Al considerar esta pregunta con los niños, un buen punto de partida es preguntar qué es exactamente la fe. Esto podría referirse a una creencia general en Dios o a una creencia más específica en que Dios  cumplirá Sus promesas. Este último enfoque encaja con el mensaje de la Convenio y Conversación de esta semana de que la fe es la fuerza para vivir con incertidumbre, y esto enmarca las historias en la parasha. Identificamos a Abraham con los ejemplos de la fe que tenía a pesar de la incertidumbre que significan las pruebas, la última de los cuales es la Akeda (Ligaduras de Ytzjak)

LA IDEA CENTRAL

  1. Según el Rabino Sacks, no tiene mucho sentido que Dios pusiera a prueba a Abraham con una tarea en contra de un valor fundamental de la Torá (el sacrificio infantil), y esto es especialmente cierto a la luz del destino de Abraham como modelo a seguir de la paternidad. Él concluye que esto debe significar que hay otro mensaje detrás de la prueba de la ligadura de Ytzjak.
  2. La prueba fue para ver si Abraham podía vivir con lo que parecía ser una clara contradicción entre las promesas anteriores de Dios y Su orden de ahora. La prueba no se trataba de sacrificio, sino de incertidumbre. Hasta que terminó, Abraham no sabía qué creer, ni cómo terminaría. Creía que el Dios que le había prometido un hijo no le permitiría sacrificar a ese hijo. Pero él no sabía cómo se resolvería la contradicción entre la promesa de Dios y Su orden. La prueba era ver si Abraham tendría el valor de vivir con incertidumbre y mantener su fe.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Obviamente hay muchos aspectos difíciles en vivir alejado de un ser querido. Uno de ellos, quizás el más difícil, es la incertidumbre de no saber si volverás a verlos, y tener tu «felices para siempre». La certeza puede permitir el cierre. La incertidumbre requiere esperanza y fe, y estos requieren valor y esfuerzo emocional.
  2. Esta historia de amor es simbólica a la relación entre el pueblo de Israel (Israel) y la tierra de Israel (Tziona – la versión femenina del nombre Zion, otro nombre para Jerusalem.) La historia representa el largo y sinuoso camino que llevó al pueblo judío a la Tierra de Israel, y luego después de su expulsión de ella, los dos mil años anhelando regresar durante los años de exilio. Finalmente, el pueblo y la tierra se reunieron en 1948 con el establecimiento del moderno Estado de Israel. Durante dos mil años, el pueblo judío vivió en un estado de incertidumbre, sin saber si alguna vez sería capaz de regresar como pueblo a su tierra. Se necesitó esperanza y fe en que algún día volveríamos. Es fácil tener fe cuando se tienen certezas. El desafío es encontrar el valor de tener fe cuando hay incertidumbre, como lo demostró el pueblo judío durante el largo exilio

PENSANDO MÁS PROFUNDAMENTE

  1. Fomenta un pensamiento más profundo que aquel de las incertidumbres básicas de la vida cotidiana (como alcanzaré a tomar  el autobús, o ganará mi equipo). Vivimos en un mundo de profunda incertidumbre, en nuestra vida personal, a nivel nacional y en el mundo en general. Esta pregunta pide que el mensaje de Convenio y Conversación se aplique de una manera práctica a nuestras vidas.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Las pruebas de Abraham no pueden haber sido para Dios, si Dios tiene un conocimiento perfecto (omnisciencia). Por lo tanto, las pruebas deben haber sido para que Abraham aprenda sobre sí mismo. Sin ser empujado de la zona de confort, nunca sabrás con certeza lo que puedes alcanzar. Alternativamente, las pruebas también podrían ser para las generaciones futuras, para que aprendamos y nos inspiremos con la vida de Abraham. Cada prueba tiene un mensaje y un valor central. Es nuestro trabajo descubrir el mensaje que nos espera detrás de cada una.
  2. Todos los enfoques explorados en Convenio y Conversación de esta semana son lecciones y mensajes valiosos. El Rabino Sacks expresa su inquietud con los enfoques clásicos y explica la fuente de este sentimiento. Sin embargo, no deslegitimiza estos enfoques. Como menciona al comienzo, ha intentado encontrar interpretaciones alternativas en ediciones anteriores de Convenio y Conversación. Este año el enfoque que comparte, que la prueba es para ver si Abraham tiene el coraje de la fe para enfrentarse a la incertidumbre, es novedoso. Quizás las personas alrededor de tu mesa de Shabat tengan sus propias ideas.
  3. Esta es una discusión que vale la pena estimular en tu mesa de Shabat. ¿Cuál es más fuerte? ¿La fe ciega (donde se debe dar una excusa a todos los desafíos a la fe y necesitan ser descartados) o la fe frente a la incertidumbre, donde no hay respuestas claras (porque las respuestas habitualmente dadas a las preguntas difíciles son simplemente inadecuadas) pero aun así se mantiene la fe? El Rabino Sacks sostiene que la segunda alternativa demuestra coraje. ¿Pero es lo mismo que tener una fe más fuerte?

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin