Edición Familiar: La Génesis del amor (Bereshit 5780)

EDICION FAMILIAR: LA GÉNESIS DEL AMOR (BERESHIT 5780)

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Bereshit 5780 que puedes leer aquí.

IDEA CLAVE DE LA SEMANA

Es al amar a las personas que aprendemos a amar a Dios y sentir Su amor por nosotros.

En la parashá de esta semana aprendemos sobre la historia de cómo fue creado el mundo, incluyendo todos los animales y los humanos. Dios creó el mundo en seis días y le dio al mundo el Shabat, un día de santidad y descanso, en el séptimo día. Una de las creaciones de Dios fue Adán, el primer ser humano. Dios nos dice que “No es bueno para el hombre estar solo” y entonces Él creó a Eva. Ellos vivían en el Jardín del Edén y estaban  autorizados para comer de todos los árboles y plantas, excepto del Árbol del Conocimiento. La serpiente los convence de pecar comiendo de ese, entonces Dios los castiga haciéndolos irse del perfecto Jardín del Edén. El resto de las historias de nuestra parashá, y continuando en la parashá de la próxima semana, son cuentos de tristeza y tragedia, y muestra cómo todos nosotros podemos cometer errores. Por ejemplo Caín, el hijo de Adán y Eva, se convierte en la primera persona que mata a otro ser humano, al matar a su hermano Abel. Al final de la parashá, Dios ve lo malvado en lo que el hombre puede llegar a convertirse.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué piensas que los humanos cometen tantos errores y qué  puede hacer Dios para ayudar a evitar que esto suceda?

Hay dos versiones diferentes del relato de la creación. El primero está en Génesis 1, el segundo en Génesis 2-3. Hay muchas diferencias entre estas dos hitorias y quiero concentrarme en un de ellas; las dos formas en que el primer hombre le da un nombre a la primera mujer. En la primera, Adán llama a la mujer ishá “porque ella fue creada del hombre (ish).” En la segunda, Adán llama a su esposa Eva (Java), “porque ella era la madre de toda vida.” 1. En la primera el hombre nombra no a una persona, sino a una clase, una categoría. No elige un nombre sino un sustantivo. La otra persona es para él, simplemente “mujer,” un género, no un individuo. En la segunda le da a su mujer un nombre como corresponde. Ella se transforma, para él, en una persona por derecho propio.

Sólo después de que el hombre le dio el nombre adecuado a su mujer vemos que la Torá se refiere a Dios mediante su propio nombre, Hashem (en Génesis 4). Hasta entonces Se lo describe como Elokim o Hashem Elokim siendo Elokim el atributo impersonal de Dios: Dios como ley, Dios como poder, Dios como justicia. En otras palabras, nuestra relación con Dios es paralela a nuestra relación de uno con otro. Solo cuando respetamos y reconocemos la singularidad de la otra persona somos capaces de reconocer y respetar la singularidad de Dios mismo.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cuál es la diferencia entre un sustantivo y un nombre propio? ¿Es similar a ser llamado por tu nombre y apellido?
  2. ¿Cuando utilizamos el nombre “Elokim” para referirnos a Dios y cuando “Hashem”?
  3. ¿Qué podemos aprender de nuestra relación con Dios de nuestras relaciones humanas?

Hola. Mi nombre es Rafi. Me puedes llamar Rafi. Así me llaman mis amigos y familiares. Algunas veces. Algunas veces, eso sí, tengo otros nombres. A veces mis hermanas me llaman Ruffles o Rufus. A veces mi hermano me llama el Rafmeister. A veces los amigos me llaman simplemente Levy. En realidad no me gusta mucho eso. Mi nombre es Rafi. Cuando me llaman a la Torá, soy Rafael Eliyahu ben Aryeh Elisha. Cuando estoy enfermo, soy Rafael Eliyahu ben Miriam Tzofia.

Mis padres eligieron mis nombres porque mi hermana estaba enferma cuando nací, y Rafael significa Dios que sana, y es el nombre del ángel que sana en nombre de Dios. Eliyahu era el abuelo de mi madre, que murió antes de que yo naciera. Sobrevivió al Holocausto y vino a Israel y combatió en la Guerra de la Independencia. Se siente como un honor llevar su nombre. Pero mi nombre es Rafi. Tu me puedes llamar Rafi.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cuántos nombres distintos tiene Rafi? ¿Por qué tantos?
  2. ¿Por qué a Rafi no le gusta que le llamen Levy? ¿Por qué le gusta que le llamen Rafi? ¿Como te gusta que te llamen? ¿Por qué?

Volvamos ahora a las dos versiones de la creación, analizando lo que nos dicen de la creación.

En Génesis 1 Dios creó objetos – elementos químicos, estrellas, planetas, materia viviente, especies biológicas, En Génesis 2-3, crea personas. En el primer capítulo Él crea sistemas. En el segundo, crea relaciones. Para la visión de la realidad de la Torá, es fundamental percibir que pertenecen a mundos distintos, narrativas específicas, descripciones separadas, formas alternativas de ver la realidad.

También hay diferencias de tono. En la primera, la creación  no significa esfuerzo alguno por parte de Dios, simplemente habla. Dice “que se haga” y se hizo. En la segunda, participa activamente. Cuando se da el caso de la creación del primer humano, no dice simplemente “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza.” Él mismo se ocupa de la creación, como el escultor que modela la pieza a partir de la arcilla. “Entonces el Señor Dios creó al hombre del polvo de la tierra y le insufló el hálito de vida, y el hombre se transformó en ser viviente.”

En Génesis 1 Dios crea el universo sin mayor esfuerzo. En Génesis 2 se transforma en jardinero: «entonces el Señor Dios plantó un jardín…» Nos preguntamos por qué motivo Dios, que acaba de crear el universo, debe transformarse en jardinero. La Torá nos da una respuesta, que es profundamente conmovedora: “El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el Jardín de Edén para trabajar y cuidarlo.” Dios le quiso otorgar al hombre la dignidad del trabajo, de ser creador, no solo creación. Y en el caso de que el hombre considere esa tarea como poco digna, Dios se transformó Él mismo en jardinero, para mostrar que ese trabajo también es Divino, y el hacerlo vuelve al hombre socio de Dios en la tarea de la creación.

Luego viene un versículo extrañamente conmovedor: “El Señor Dios dijo, ‘no es bueno que el hombre esté solo, crearé un ayudante apropiado para él.’” Dios percibe la aislación existencial del primer hombre. No hubo un momento parecido en el primer capítulo. Ahí, Dios simplemente crea. Aquí, Dios empatiza. Penetra en la mente humana. Siente lo que nosotros sentimos. No existe episodio semejante en ninguna otra literatura religiosa antigua. La radical diferencia del monoteísmo bíblico no es que hay un solo Dios, no solo que Él es la fuente de todo lo que existe, sino que Dios está más cerca de nosotros que nosotros mismos. Dios supo de la soledad del primer hombre antes que él mismo.

Eso es lo que nos dice el segundo relato de la creación. Crear cosas es relativamente sencillo, crear relaciones es difícil. Vean el tierno cuidado que muestra Dios hacia los primeros humanos en Génesis 2-3. Él quiere que el hombre tenga la dignidad del trabajo. Quiere que sepa que el trabajo en sí es Divino. Le da al hombre la capacidad de nombrar los animales. Lo cuida cuando siente que le sobreviene la soledad. Crea la primera mujer. Ve con exasperación cómo cometen el primer pecado. Finalmente, cuando el hombre le da a su mujer su nombre propio reconociendo por primera vez que es diferente a él y que puede hacer algo que él jamás podrá, Él los viste a ambos para que no estén desnudos frente al mundo. Ese es el Dios, no de la creación (Elokim), sino del amor (Hashem).

Eso es lo que hace tan significativo el relato dual de ponerle el nombre a la primera mujer sea tan significativo como el relato dual de la creación del universo por parte de Dios. Debemos crear relaciones antes de encontrar al Dios de las relaciones. Debemos hacer lugar para la alteridad del otro ser humano antes de hacer lugar para la otredad del otro Divino. Debemos dar amor antes de poder recibir amor.

En Génesis 1 Dios crea el universo. No es imaginable algo más vasto, y seguimos encontrando que el universo es mayor de lo que creíamos. En 2016, un estudio basado en un modelo tridimensional de imágenes producidas por el telescopio Hubble llegó a la conclusión de que hay entre 20 y 30 veces más galaxias  de lo que se había supuesto anteriormente. Hay más de cien estrellas por cada grano de arena de la tierra.

Y sin embargo, con el mismo aliento con el que relata la panoplia de la creación, la Torá nos dice que Dios se tomó el tiempo de insuflar Su hálito para dar vida al primer humano, darle un trabajo digno, considerar su soledad, crearle una esposa y vestirlos a ambos con vestimentas de luz cuando llegó el momento de  dejar el Edén y forjar su camino en el mundo.

La Torá nos está diciendo algo muy poderoso. Nunca pienses en personas como cosas. Nunca consideres a personas como tipos: son individuos. Nunca te contentes con crear sistemas, cuida además las relaciones.

Yo creo que las relaciones son el lugar en que nace y crece nuestra humanidad, donde se desarrolla y florece. Amando a las personas es como aprendemos a amar a Dios y sentir la plenitud de Su amor por nosotros.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Qué puedes aprender de las relaciones en tu vida para desarrollar tu relación con Dios?

‘“Dios no se trata de poder sino de relaciones. La religión no es sobre control sino sobre libertad. Dios no se encuentra en la naturaleza que la sociedad humana, en las estructuras que construimos para honrar su presencia honrando Su imagen en otros seres humanos.”

Radical Then, Radical Now, p. 74

  1. ¿Por qué crees que hay dos descripciones separadas y contrastantes de cómo Dios creó a la humanidad?
  2. ¿Cuál es el peligro que representa la forma en que Adam nombró a su esposa en el primer capítulo de Génesis?
  3. ¿Cómo podemos aprender a amar a Dios amando a las personas en nuestra vida?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

en pocas palabras

  1. La Torá dice que los seres humanos son la única creación que se hizo a imagen de Dios. Así que claramente hay algo espiritualmente diferente del resto de la creación (aunque eso no quiere decir que los animales no puedan también tener una dimensión espiritual). Algunas de las diferencias prácticas que la ciencia puede observar incluyen el lenguaje, el poder del pensamiento abstracto (incluyendo un sentido de sí mismo, y una comprensión del futuro y el pasado), y la capacidad de vivir y trabajar en grandes comunidades. Estas son algunas de las cosas que han explicado el desarrollo y los logros de la humanidad. La mayoría de los filósofos también creen que los seres humanos tienen libre albedrío para tomar decisiones, incluso entre los bueno y lo malo, lo correcto o lo incorrecto. Es por eso que Dios puede esperar lo mejor de los seres humanos y es la base de Su relación con ellos.
    Dios espera que ejerzamos nuestro libre albedrío para hacer lo que es correcto y bueno, y hacer del mundo un mejor lugar (Tikun Olam). El judaísmo (y todas las religiones) en última instancia tratan de alentar a la humanidad a crear sociedades basadas en valores universalmente buenos que combaten el mal que también existe en el mundo y también es el resultado del libre albedrío del hombre. En este debate deberían fomentarse ejemplos prácticos.

LA IDEA CENTRAL

  1. Los sustantivos son las palabras que usamos para referirnos a cosas, lugares o personas, de una manera no personal. Un sustantivo describe un «tipo». Un nombre propio por otro lado, es una manera de referirse a alguien específico, de una manera personal, y sugiere algún tipo de relación (el filósofo judío Martin Buber habló de las relaciones Yo-Ello y Yo-Tú. Los sustantivos se utilizan en las relaciones Yo-Ello, y los nombres propios en las relaciones Yo-Tú, que son más personales e íntimas). Cuando alguien se refiere a ti por tu apellido sólo sugiere una falta de relación personal e intimidad. Aunque un apellido es parte de su nombre propio, puede parecer que cuando se le llama por su apellido, la persona que lo llamó por su apellido está demostrando que te ve como parte de un grupo o categoría (en este caso tu familia ampliada) en lugar de verte como a un individuo por derecho propio.
  2. Elokim es un nombre más genérico para Dios (y de hecho a veces se utiliza para referirse a otros «dioses» que fueron adorados en tiempos bíblicos). También se utiliza a menudo para referirse a Dios en el contexto de la ley y la justicia (es decir, menos personal) en lugar del nombre de Dios de cuatro letras (el Tetragramaton – el nombre que no leemos en voz alta, sino que más bien se lee como Hashem – «El Nombre») que es un nombre apropiado para Dios , y sugiere una relación más personal e íntima.
  3. Sólo cuando respetamos y reconocemos la singularidad de otra persona somos capaces de respetar y reconocer la singularidad de Dios mismo. Pero también podemos concluir que sólo cuando veamos a Dios como un «otro» con quien deseamos formar una relación (representada por el uso de nombres propios) podremos desarrollar una relación con Dios. Al igual que con las relaciones humanas, una relación con Dios requiere pensamiento y esfuerzo.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Hay seis nombres mencionados en la historia para Rafi. Todos tenemos muchos nombres utilizados por diferentes personas en nuestras vidas en diferentes momentos. Cada uno apropiado para un aspecto específico de nuestra identidad.
  2. Rafi es la forma en que es llamado por aquellos que más lo aman, como sus padres y amigos cercanos. Levy es su apellido, y sugiere que la persona que lo usa no se siente cercana a Rafi y no está interesada en una relación cercana. (Cabe señalar que esto no siempre es cierto – a veces los niños usan apellidos sin pretender enviar este mensaje, y a veces esos amigos de la infancia se convierten en amigos de toda la vida que todavía a veces se refieren a ti por tu apellido, por hábito o como un apodo).

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Al describir la creación de Adán y Eva en dos formas contrastantes en los primeros dos capítulos de Génesis, la Torá nos está mostrando dos aspectos diferentes de lo que significa ser un ser humano. La tesis del Rabino Soloveitchik en su trabajo Lonely Man of Faith (El solitario hombre de fe) es que ambos aspectos del hombre (hombre Majestuoso y hombre del Pacto) existen dentro de cada uno de nosotros, y ambos son aceptados por Dios. La Torá nos ayuda a estar conscientes de estos aspectos de nuestra personalidad, y nos ayuda a mantener un balance saludable entre ellos.
  2. Uno de los contrastes entre las dos versiones que describen la creación de la humanidad es la forma en que Adán nombró a su esposa. Podemos aprender del hombre Majestuoso y el hombre del Pacto (y por lo tanto de nosotros mismos) por la forma en que Adán eligió nombrar a su esposa. En el primer capítulo de Génesis la nombró ishá, el nombre genérico para los humanos femeninos. Esto es porque la vio simplemente como un “tipo”, una compañero en desarrollar y dominar el mundo. Esto es porque la prioridad del hombre Majestuoso es crear y construir. Pero es peligro es que si Adán no ve la humanidad en Eva y no puede encontrar un nombre apropiado para ella, a través del cual construir una relación con ella, entonces se arriesga a restarle valor y maltratarla. Ver a otros seres humanos como “cosas” puede llevar a eventos devastadoramente malvados como hemos visto a lo largo de la historia.
  3. Cuando nos damos cuenta que debemos tratar a nuestros prójimo como personas en su propio derecho, personas creadas a imagen de Dios, podemos formar relaciones y llegar a amarlos. Cuando aprendemos esta lección, estamos listos para embarcarnos en desarrollar una relación mutua e íntima con Dios.

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Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin