Edición Familiar: Sabios y Santos (Nasó 5779)

EDICION FAMILIAR: SABIOS Y SANTOS (NASÓ 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Nasó 5779 que puedes leer aquí.

Nasó continúa describiendo los preparativos para el viaje de los israelitas desde el Sinaí hacia la Tierra Sagrada. Contiene una mezcla de leyes, que varían desde los roles de dos de los clanes Levíticos, Guershon y Merari, el censo de los Levitas como un grupo, leyes sobre la pureza del campamento, la ley de la sotá, el nazir, y la bendición de los Cohanim. La parasha concluye con un detallado informe sobre los korbanot traídos por las tribus para la dedicación al Mishkán.

La parashá Nasó contiene la ley del nazir – el individuo que decidió observar reglas especiales de santidad y abstinencia: no beber alcohol (o cualquier alimento elaborado con uvas), no cortarse el cabello, y evitar el contacto con muertos (Números 6:1-21). Ese estado se prolongaba generalmente por tiempo limitado, normalmente, treinta días.

Lo que la Torá sin embargo no aclara es: primero, por qué habría una persona de llevar a cabo esa forma de abstinencia, y segundo, si considera que esta decisión es encomiable, o simplemente aceptable. Por un lado la Torá llama al nazir “consagrado a Dios” (Bamidbar 6:8). Por el otro le requiere, al llegar al final de su voto, que lleve una ofrenda de pecado. (Bamidbar 6:13-14)

Los Rabinos de generaciones futuras no lograrían un acuerdo sobre estas preguntas. Según R. Eleazar y luego Ramban, el nazir era digno de elogio. Ha decidido voluntariamente pasar a un nivel más elevado de santidad. El motivo de la ofrenda de pecado era que ahora volvía a la vida ordinaria. Su pecado era dejar de ser nazir.

R. Eliezer HaKappar y Shmuel tenían una visión opuesta. Para ellos el pecado en primer lugar era convertirse en nazir y por ende, negarse algunos de los placeres del mundo que Dios creó y declaró buenos. R. Eliezer agregó: “De esto podemos inferir que una persona que se niega el placer del vino es llamado pecador, más aún si se niega a gozar de otros placeres de la vida.”

La contradicción es esta: el judaísmo cree fervientemente que Dios puede ser encontrado en el mundo físico que Él creó. Somos humanos, seres terrenales, pero podemos elevar nuestras vidas físicas a través de las leyes de la Torá. Por ejemplo, podemos beber vino, pero lo hacemos con una bendición especial, y para santificar ocasiones sagradas. El judaísmo no cree en rechazar el placer, sino en santificarlo. Pero el nazir sagrado es cuidadoso en evitar dar rienda suelta a los placeres físicos de este mundo.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué piensas que una persona podría desear abstenerse voluntariamente de estas cosas y convertirse en un nazir?
  2. ¿Te sientes más cercano a la visión de R. Eleazar y Ramban o la visión de R. Eliezer HaKappar y Shmuel?

Rambam vivió una vida de contrastes. Sabemos por sus escritos que anhelaba la soledad, y había años cuando trabajaba día y noche para escribir sus Comentarios a la Mishná, y más tarde Mishné Torá. Pero también reconoció sus responsabilidades hacia su familia y la comunidad, y trabajó como médico. Sus consejos médicos tenían gran demanda. En su famosa carta al traductor Ibn Tibon, daba un recuento de su día y semana típicos. He aquí un fragmento:

Vivo en Fostat y el sultán vive en El Cairo; estos dos lugares están a una milla y media uno del otro. Mis deberes con el Sultán son muy pesados. Estoy obligado a visitarlo todos los días, temprano en la mañana; y cuando él o alguno de sus hijos, o los miembros de la casa real están enfermos, no me atrevo a dejar El Cairo, pero debe permanecer durante la mayor parte del día en el palacio. También ocurre con frecuencia que uno o dos de los oficiales reales caen enfermos, y debo ver que se sanen. Así que generalmente llego a El Cairo muy temprano en el día, e incluso si no ocurre nada inusual, no regreso a Fostat hasta la tarde. Entonces estoy casi desfalleciente de hambre. Encuentro la sala de espera llena de gente, tanto judíos como gentiles, nobles y gente común, amigos y extraños – una masa mixta, esperándome.

Me desmonto de mi animal, me lavo las manos, entro, y pido a mis pacientes que tengan paciencia conmigo mientras como brevemente, la única comida que ingiero durante estas veinticuatro horas. Luego veo a mis pacientes, escribo recetas para sus diversas enfermedades. Los pacientes entran y salen hasta el anochecer, y a veces incluso hasta dos horas y más en la noche. Hablo con ellos mientras estoy acostado de la pura fatiga, y cuando cae la noche, estoy tan agotado que apenas puedo hablar.

Debido a esto, ningún israelita puede tener una entrevista privada conmigo, excepto en Shabat. Entonces toda la congregación me visitará después del servicio matutino. Estudiamos juntos un poco hasta el mediodía, y luego se van. Algunos de ellos regresan, y leen conmigo después del servicio de la tarde hasta las oraciones de la noche.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué crees que Rambam anhelaba la soledad? ¿Por qué crees que renunció a su anhelo de esta forma?
  2. En Pensando más profundamente más abajo vemos que Rambam tiene tanto una visión positiva como una negativa sobre el nazir. ¿Puedes verlas reflejadas en su estilo de vida?

En su libro sobre leyes, Mishné Torá, Rambam parece aceptar tanto la visión positiva como la negativa sobre el nazir. En Hiljot Deot adopta la postura negativa de R. Eliezer HaKappar: “Una persona puede decir: “Deseo, honor y demás, son malos caminos para seguir y aparta a la persona del mundo; por eso yo me separo de ellos y me voy al otro extremo.” Como resultado de esto, él no come carne ni toma vino, no toma una esposa, no vive en una casa decente ni viste ropa digna…Esto también está mal, y no está permitido elegir este camino.”

Pero en Hiljot Nezirut dictamina coincidiendo con la evaluación positiva de R. Eleazar: “El que hace un voto a Dios (de ser nazir) por el camino de la santidad, hace bien y es digno de elogio… Ciertamente, las Escrituras lo consideran equivalente a un profeta.” ¿Cómo puede cualquier escritor adoptar posturas contradictorias en un mismo libro, aún uno tan lógico como Maimónides?

La respuesta está dada en una notable introspección de Maimónides en nombre de la vida moral como la entiende el judaísmo.  Lo que vio Maimónides es que no hay un solo modelo de vida virtuosa. Él identifica a dos, llamándolos respectivamente el camino del santo (jasid) y el camino del sabio (jajam).

El santo es una persona de extremos. Maimónides define jesed como un comportamiento extremo – bueno, ciertamente, pero con una conducta que excede a lo requerido estrictamente por la justicia. Así, por ejemplo, “Si uno evita al máximo la altanería se vuelve excesivamente humilde, y es llamado santo (jasid)”.

El sabio es una clase de persona totalmente diferente. Él o ella sigue el “camino dorado”, el “justo medio,” el camino de la moderación y el equilibrio. Evita los extremos de cobardía por un lado, y temeridad por el otro, adquiriendo de esa forma la virtud del coraje. Evita la avaricia en un sentido y la prodigalidad en el otro, y en vez, elige el camino medio de la generosidad. El sabio conoce los dos peligros: demasiado y escaso, exceso y deficiencia. Toma en cuenta las presiones conflictivas y evita los extremos.

No hay solo dos tipos de personas pero sí dos formas de entender la vida moral en sí. ¿Es la finalidad de la vida moral llegar a la perfección personal? ¿O es la de crear relaciones gratas y una sociedad decente, justa y compasiva? La respuesta intuitiva de la mayoría de las personas sería: ambas. Lo que hace que Maimónides sea un pensador tan agudo es que percibe que no es posible tener ambas – que en realidad, son emprendimientos distintos.

Un santo puede regalar todo su dinero a los pobres. Pero, ¿qué ocurre con los miembros de su propia familia? Puede ser que sufran por su extrema auto-negación. Un santo puede negarse a combatir en una batalla. Pero, ¿qué pasa con el país del santo y su defensa? Un santo puede perdonar todos los crímenes cometidos contra él. Pero, ¿y el acatamiento a la ley y la justicia? Considerados como individuos, los santos son personas sumamente virtuosas. Pero no se puede construir una sociedad solo con santos. De hecho, no se puede construir una sociedad sólo con santos. Ellos han elegido un camino diferente, solitario, auto-segregado.

Fue su profunda introspección la que le llevó a Maimónides a manifestar su aparentemente contradictoria evaluación del nazir. El nazir elige, al menos por un período, asumir una vida de extrema auto-negación. Es un santo, un jasid. Ha elegido un camino de perfeccionamiento personal. Eso es noble, elogiable y ejemplar. Por eso Maimónides lo denomina “digno de elogio” e “igual que un profeta.”

Pero no es el camino del sabio – y se necesitan sabios si se pretende encontrar el balance y tener una sociedad perfecta. El sabio no es un extremista – porque se da cuenta de que hay otras personas en juego. Hay miembros de la propia familia además de otros dentro de la comunidad. Hay colegas de trabajo. Existe un país a defender y una sociedad que ayudar a construir. El sabio sabe que él o ella no puede dejar de lado todos esos compromisos para asumir una vida de virtud solitaria. De alguna forma extraña, la santidad es una forma de auto-indulgencia. Hemos sido llamados por Dios a vivir en el mundo, no huir de él; en sociedad, no en exclusión; a esforzarnos en crear un equilibrio entre las presiones conflictivas que nos afectan, a no enfocarnos sólo en algunas y negar otras.

Por lo tanto, así como desde una perspectiva personal el nazir es un santo, desde el punto de vista social es, figurativamente, “un pecador” que debe llevar la ofrenda expiatoria.

Veamos nuevamente a Rambam, y la vida que vivió. Frecuentemente anhelaba ser un santo, recluido en el estudio y la escritura, pero sabía que debía honrar sus responsabilidades diarias hacia los demás, como médico, como maestro y como líder. Entonces vivió como sabio y realizó vastas contribuciones. Esa es una elección profunda y movilizante, que aún hoy tiene el poder para inspirarnos.

La dualidad se presenta de muchas formas, no todas peligrosas. Existe la dualidad platónica que diferencia entre mente y cuerpo, lo espiritual y lo físico. Está la dualidad teológica que ve dos fuerzas sobrenaturales diferentes que trabajan en el universo. Existe  la dualidad moral que ve el bien y el mal como instintos entre los cuales debemos elegir. Pero también existe lo que yo llamo dualidad patológica donde las personas ven la humanidad misma dividida en forma radical y ontológica entre los indiscutiblemente buenos y los malvados sin remedio. De acuerdo a esta visión, se está de un lado o se está del otro: eres uno de los salvados, redimidos, elegidos o eres un discípulo del diablo… A la luz de esto comenzamos a comprender la fuerza moral del monoteísmo. La creencia en un único Dios significó que todas las fuerzas en conflicto que operan en el universo eran abarcadas por una única personalidad, el Dios de la justicia, que era a veces justo, a veces indulgente, que habló a veces sobre las leyes y otras sobre amor. Fue el rechazo a separar estas cosas que convirtió al monoteísmo en la influencia humanizadora y civilizadora que, en los buenos tiempos, fue.

Not in God’s Name, p. 54-67

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Es posible afirmar que un nazir creía en una forma de dualidad?
  2. ¿Cómo combate el monoteísmo la dualidad? ¿Cómo explica esto la opinión de R. Eliezer HaKapar y Shemuel hacia el nazir?
  1. Ser nazir, ¿es algo bueno o algo malo?
  2. ¿Cuál es la opinión del Rambam sobre esto?
  3. Rambam nos introduce dos modelos de vida moral: el santo y el sabio. ¿Cuál es mejor?
  4. En la propia vida de Rambam, ¿demostró una tendencia hacia ser un santo o un sabio?
  5. ¿Con cuál de estos modelos te conectas más?

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LA IDEA CENTRAL

  1. El nazir desea alcanzar un mayor estado espiritual a través de un mayor nivel de pureza espiritual. Él o ella cree que el mundo material es una distracción para alcanzar este objetivo y por lo tanto busca limitar la exposición a estas fuentes de materialismo. Los naziritas se aseguran de no contaminarse espiritualmente al entrar en contacto con la muerte, ignoran su propia apariencia física y no cortan a su cabello, y evitan el vino que representa el potencial de que el disfrute físico se vuelva hedonista, centrado sólo en el disfrute físico.
  2. Cada uno de estos enfoques es legítimo, y por lo tanto representado en el debate talmúdico y en los escritos de Rambam y la forma en que vivió su vida (ver Una vez sucedió… y Pensando más profundamente).
  3. Usando el lenguaje que Rambam nos da, (véase Pensando más profundamente) el santo piadoso que desea separarse de la sociedad para alcanzar mayores niveles de santidad y espiritualidad puede ser visto en la comunidad ultraortodoxa, por ejemplo. Sin embargo, es importante reflexionar acerca de la afirmación de que «no se puede construir una sociedad solo de santos».

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Rambam fue probablemente uno de los más grandes pensadores judíos en la historia. Era filósofo y experto en Ley Judía. Anhelaba tener tiempo y tranquilidad para pensar y escribir, e impactar el mundo judío (y no judío) con sus escritos. Pero sentía una profunda responsabilidad con su comunidad, tanto judía como no judía. Quizás también comprendió el peligro que la filosofía y la ley judía se pueden volver demasiado abstractas si no están basadas en la experiencia de personas reales y la vida real.
  2. Si bien anhelaba la soledad (como el santo o el nazir) para pensar y escribir sobre filosofía y leyes judías, vivió una vida profundamente arraigada en el mundo real, usando cada momento que tenía disponible en su día o su semana para servir a su comunidad y vivir entre la gente (como un verdadero sabio).

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. La dualidad es la división conceptual de algo en dos aspectos opuestos o contrastantes. A este respecto, el nazir parece percibir el mundo material en profundo y opuesto contraste con el mundo espiritual. Sin embargo, esto no es lo mismo a considerar estos como buenos o malos, cada uno con su propia fuerza independiente. Este acercamiento es peligrosamente cercano a un tipo de idolatría, y nadie afirma eso sobre el nazir. Sin embargo, hay muchos que podrían sostener que no ver el bien, o el potencial para el bien, en el mundo físico es una posición opuesta al judaísmo.
  2. El monoteísmo asegura que todo fue creado por un único Dios, y por lo tanto tiene bondad inherente, o al menos una bondad potencial. La única fuente de mal en el mundo es cuando los seres humanos ejercitan su libre albedrío para ese fin, e incluso podemos decir que nuestro libre albedrío proviene de Dios, y no existe en forma independiente de Él. Quizás podríamos sugerir que la opinión de R. Eliezer HaKappar y Shmuel es que el pecado del nazir es el rechazo del mundo físico, proveniente de una incapacidad o rechazo a ver el potencial para el bien de todas las cosas.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Ver La idea central, respuesta 1.
  2. Vemos dos enfoques diferentes en la discusión talmúdica. R. Eleazar y más tarde Ramban sintieron que el nazir es digno de alabanza por someterse en forma voluntaria a una forma más elevada de santidad. R Eliezer HaKappar y Shmuel sostenían lo contrario, el nazir se negaba a sí mismo algunos de los placeres del mundo que Dios creó y declaró buenos y por ello fue castigado.
  3. Rambam parece sostener ambos puntos de vista sobre el nazir, tomando el enfoque positivo y el negativo en su código de leyes Mishné Torá. Podemos concluir de esto que lo dos enfoques son legítimos, y que representan ideales en el judaísmo.
  4. El hecho que tome tanto un enfoque positivo como uno negativo sobre el nazir nos lleva a creer que él aprueba tanto al sabio como al santo como dos caminos legítimos hacia una vida judía realizada. Cuál elegir depende de las necesidades del individuo y su comunidad.
  5. Ver Una vez sucedió, respuestas 1 y 2.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Nasó 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin