Edición Familiar: El nacimiento de la esperanza (Bejukotai 5779)

EDICION FAMILIAR: EL NACIMIENTO DE LA ESPERANZA (BEJUKOTAI 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Bejukotai 5779 que puedes leer aquí.

La parashá Bejukotai está dominada por los versículos en que Dios habla sobre las bendiciones que experimentarán los israelitas si cumplen el pacto, y las maldiciones que encontrarán si no lo hacen. La creencia en la participación Divina en la historia forma las bases para el principio judío de esperanza. La elección entre bendición y maldición está en el corazón del Judaísmo como una ética de responsabilidad – lo opuesto a una cultura de victimización. La magnífica afirmación al final de las maldiciones – que pase lo que pase, Dios no rechazará a Su pueblo, refuta en forma explícita el argumento cristiano contra el judaísmo, que Dios ha rechazado el “viejo” pacto en favor de uno nuevo.

Esta semana leemos la Tojajá, las aterradoras maldiciones que advierten lo que le pasaría a Israel si traicionaba la misión Divina. Leemos la profecía de una historia que pierde el rumbo. Si Israel pierde su camino espiritualmente, dicen las maldiciones, perderá física, económica, y también políticamente. La nación experimentará derrota y desastre. Perderá su libertad y su tierra. El pueblo sufrirá exilio y persecución. Habitualmente leemos este pasaje en la sinagoga sotto voce, en voz baja, por lo atemorizante que resulta. Pero el pasaje no termina ahí. En un abrupto cambio de tono, escuchamos más adelante uno de los más grandes consuelos de la Biblia:

Pero a pesar de esto, cuando estén en la tierra de sus enemigos, no los descartaré…Por su bien recordaré el pacto de sus ancestros, a quienes saqué de Egipto ante la vista de los paganos, y que yo sería su Dios: Yo soy el Señor.

Vaikrá 26:44-45

Este es un punto de inflexión en la historia del espíritu humano. Es el nacimiento de la esperanza, no la esperanza como un sueño, una aspiración, un deseo, sino como la figura misma de la historia, “el arca del universo moral” como lo dijo Martin Luther King Jr. Dios es justo. Él puede castigar, Él puede esconder su rostro. Pero no dejará de cumplir Su palabra. Cumplirá con Su promesa. Él va a redimir a Sus hijos .Él los traerá a su hogar.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo nos da esperanza la promesa que Dios nunca nos abandonará o no cumplirá su pacto?
  2. ¿Cuál es la diferencia entre “esperanza como un sueño” y “esperanza como la figura de la historia”?
  3. ¿Cuáles son tus esperanzas para tu vida y para el mundo??

Gena Turgel sobrevivió a Plaszow, Auschwitz y Bergen-Belsen. Ella vio como les disparaban a su hermana y a su cuñado y perdió a gran parte de su familia. Sólo una determinación de hierro para salvar a su madre la mantuvo viva. Cuando Belsen fue liberado por los británicos en 1945, uno de los oficiales era un hombre judío, Norman Turgel. Unos pocos días después de que se conocieron, se comprometieron. El Reverendo Leslie Hardman, el capellán judío que estaba con las tropas cuando entraron en Belsen, ofició en su boda. El vestido de novia de Gena, hecho de un paracaídas del ejército británico, ahora se exhibe en el Museo Imperial de la Guerra en Londres. Gena y Norman se mudaron a Londres, y ella vivió allí hasta la edad de 95, dejando hijos, nietos y bisnietos.

En 1987 escribió su autobiografía, Yo Enciendo Una Vela (I Light a Candle), y pasó gran parte de sus últimos años hablando a jóvenes en escuelas y universidades, contando sus experiencias durante el Holocausto. La mayoría de las personas a las que hablaba no eran judíos, y a menudo lo que tenía para decirles les provocaba un gran impacto. A pesar de todo, la mayoría de los niños no conocen los detalles de esos años. Sin embargo, lo que ella transmitió no es oscuridad. Gena no tenía amargura ni odio ni rabia, sólo serenidad y gentileza.

Lo que ella enseñó, más allá de la necesidad de tolerancia y la disposición a luchar en nombre de aquellos que son víctimas, es un amor por la vida misma. Cada día era, para ella, un regalo inesperado. Ella sabía que había cientos de momentos en los que podría haber muerto. Eso, también, es algo que, después de sus experiencias a manos de los nazis, sintió la necesidad de transmitir a las generaciones futuras: un sentido que el tiempo es valioso y debe ser utilizado para crear el bien.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo influyó la fuerza de la esperanza de Gena Turgel durante su vida?
  2. ¿Cómo te puede ayudar la historia de Gena Turgel a tener esperanza?

La esperanza es la más grande de las contribuciones del judaísmo a la civilización occidental. El judaísmo es “la voz de la esperanza en la conversación de la humanidad.” En el mundo antiguo había “culturas trágicas” en las cuales la gente creía que los dioses eran, en el mejor de los casos, indiferentes a nuestra existencia, y en el peor, activamente malevolentes. Lo mejor que podían hacer los humanos era evitar llamar su atención, o tratar de aplacar su ira. Sin embargo, al final todo es en vano. Las grandes historias de tragedias inevitables eran griegas. La Biblia hebrea no contenía ninguna palabra que signifique “tragedia” en el sentido griego. El hebreo moderno lo tuvo que pedir prestado para denominarla, tragedia.

Así, hay culturas seculares, como la del Occidente contemporáneo en la cual la misma existencia del universo, de la vida humana y de la conciencia es vista como resultado de una serie de accidentes sin sentido, sin intención de nadie y sin un propósito redentor. Lo que ciertamente sabemos es que nacemos, vivimos y moriremos, y es como si nunca hubiéramos estado. La esperanza no es desconocida en esas culturas, pero es lo que Aristóteles describió como “un sueño despierto,” un deseo privado que las cosas sean distintas. Visto a través de los ojos de los griegos de la antigüedad o de la ciencia contemporánea, no existe nada en la textura de la realidad o en la dirección de la historia que justifique la creencia de que la condición humana pueda ser otra y mejor que la que es.

En su mayor parte, la Biblia hebrea expresa un punto de vista bastante diferente: que puede haber cambios en lo concerniente a la humanidad. Estamos siendo convocados a una larga travesía al final de la cual está la redención y la Era Mesiánica. El judaísmo es el rechazo por principio de la tragedia, en nombre de la esperanza.

El judaísmo insiste en otra cosa: que la realidad que subyace al universo no es sorda a nuestras plegarias, ciega a nuestras aspiraciones, indiferente a nuestra existencia. No estamos errados al esforzarnos por perfeccionar el mundo, rechazando la inevitabilidad del sufrimiento y la injusticia. Oímos esta nota en puntos clave de la Torá. Ocurre dos veces al final de Génesis cuando primero Yaakov y luego Iosef aseguran a los demás miembros de la familia del pacto que su estadía en Egipto no será para siempre. Dios honrará Su promesa y los llevará de vuelta a la Tierra Prometida. Lo escuchamos nuevamente, en forma magnífica, cuando Moshé le dice al pueblo que aún después del peor sufrimiento que puede padecer una nación, Israel no será rechazada ni perdida. (Deuteronomio 30: 3-4)

Pero el texto clave está aquí, al final de las maldiciones de la Tojajá. Es aquí donde Dios promete que aunque Israel peque, puede sufrir, pero nunca morirá. Puede experimentar el exilio, pero eventualmente retornará. Puede tolerar el más terrible sufrimiento, pero nunca tendrá una razón para desesperanzarse. Israel puede traicionar el pacto, pero Dios nunca lo hará. Esta es una de las aseveraciones más trascendentales de toda la Biblia. Nos dice que ningún destino es tan desolador como para abandonar a la esperanza. Ninguna derrota es final, ningún exilio es eterno, ninguna tragedia es la última palabra del relato.

Posteriormente a Moshé, todos los profetas transmitieron este mensaje, cada uno a su manera. Oseas le dijo al pueblo que aunque actúe como una mujer infiel, Dios sigue siendo como un marido amoroso. Amos le aseguró que Dios reconstruiría hasta las ruinas más devastadas. Jeremías compró una tierra en Anatot para asegurar al pueblo que retornarían de Babilonia. Isaías se transformó en el poeta laureado de la esperanza por sus visiones de un mundo en paz, que nunca fueron superadas.

De todas las profecías de esperanza inspiradas por Levítico 26, ninguna es tan inquietante como la visión en la cual Ezequiel contempló al pueblo del pacto como un valle de huesos secos. Poco a poco se reunieron, se regeneró su carne, y vivieron nuevamente: “Después Él me dijo: Hijo del hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dijeron, “Nuestros huesos se secaron y nuestra esperanza está perdida (avda tikvatenu); fuimos cortados.” Por lo tanto, profetiza y diles, “Esto es lo que el Señor Soberano dice: ‘Oh Mi pueblo, voy a abrir sus sepulturas y levantarlos de ellas, Yo los traeré de nuevo a la tierra de Israel” (Ezequiel 37: 11-14).

Ningún otro texto de toda la literatura es tan evocador del destino del pueblo judío después del Holocausto, antes del renacimiento del Estado de Israel en 1948. Casi proféticamente Naftali Herz Imber aludió a este texto en las palabras que eventualmente se transformarían en el himno nacional de Israel. Él escribió: od lo avda tikvatenu “nuestra esperanza aún no está perdida.” No es casual que el himno de Israel se llame HaTikva, “La Esperanza.”

La esperanza emergió como parte del panorama espiritual de la civilización occidental a partir de un conjunto de creencias bastante específicas: que Dios existe, que a Él le importamos, que Él ha hecho un pacto con la humanidad y un pacto posterior con el pueblo que Él eligió para ser un ejemplo viviente de fe. Ese pacto transforma nuestra comprensión de la historia. Dios nos ha dado Su palabra, y Él nunca dejará de cumplirla por más que nosotros dejemos de cumplir nuestra parte de la promesa. Sin estas creencias, no tendríamos ningún motivo para tener esperanza.

La historia concebida por esta parashá no es utópica. La fe no nos enceguece ante la aparente arbitrariedad de las circunstancias, la crueldad de la fortuna o las supuestas injusticias del destino. Nadie que lea Levítico 26 puede ser optimista. Sin embargo nadie que sea sensible a su mensaje puede abandonar la esperanza. Sin esto, los judíos no habrían sobrevivido. Sin la creencia en el pacto y su insistencia, “a pesar de esto,” podría no haber un pueblo judío después de la destrucción de uno u otro de los Templos, incluso del Holocausto. No es mucho decir que los judíos mantuvieron viva la esperanza, y que la esperanza mantuvo vivo al pueblo judío.

Esta fue quizás, la mayor contribución del judaísmo, a través de las raíces judías del cristianismo, a Occidente. La idea de que el tiempo es una arena de cambio, y que la libertad y la creatividad son regalos de Dios para la humanidad, resultó en sorprendentes avances en la ciencia y nuestro entendimiento del mundo, la tecnología y nuestra capacidad de controlar el medioambiente humano, la economía y nuestra habilidad para sacar a la gente del hambre y la pobreza, la medicina y nuestra capacidad para curar las enfermedades. Esto nos llevó a la abolición de la esclavitud, el crecimiento de una sociedad más igualitaria, una mejor posición social de la mujer y el surgimiento de la democracia y el liberalismo…

Ser un judío es ser un agente de esperanza. Cada ritual, cada mandamiento, cada sílaba de la historia judía es una protesta en contra del escapismo, la resignación y la ciega aceptación del destino. El judaísmo, la religión del Dios libre, es una religión de libertad. La fe judía está escrita en tiempo futuro. Es creer en un futuro que aún no llega pero que podría ser, si escuchamos el llamado de Dios, obedecemos Su voluntad y actuamos juntos como una comunidad basada en un pacto. El nombre del futuro judío es esperanza…

Los judíos fueron y todavía son llamados a ser la voz de la esperanza en la conversación de la humanidad.

Future Tense, pp. 249-252

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo contribuyó el judaísmo la idea de que “el tiempo es una arena de cambio” al mundo? ¿Cómo condujo esto a todos los logros mencionados?
  2. Cuál es la alternativa a la esperanza? ¿Cómo combate esto el judaísmo?
  1. ¿En qué parte de la parashá de esta semana aprendemos que la esperanza es fundamental para lo que significa ser judío?
  2. ¿En qué se diferencia el valor y la cultura de la esperanza del judaísmo de otras culturas/sociedades?
  3. ¿En qué otra parte del judaísmo puedes ver este valor expresado?
  4. ¿Puedes ver la idea de la esperanza en la historia judía y en la forma en que los judíos se comportaron a lo largo de la misma?
  5. ¿Cuáles son tus esperanzas para tu vida y para el mundo?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. Cualesquiera sean los desafíos que afrontamos en nuestra historia, nos es imposible no ver una luz al final del túnel, y tenemos fe en que el futuro será mejor, porque Dios nos ha prometido que nunca nos abandonará. Incluso si hay razones para creer que los desafíos que enfrentamos pueden explicarse a través de nuestros propios errores, Dios siempre deja la puerta abierta para el retorno y la redención. La oportunidad para hacer teshuvá – arrepentimiento – siempre existe. El pacto nunca se romperá totalmente ni será irreparable. Siempre habrá esperanza de un futuro mejor.
  2. La esperanza como un sueño es una esperanza superficial de que nuestros sueños se harán realidad. Pero la esperanza como la figura de la historia sugiere que la historia tiene un destino. La esperanza que se encuentra en la Torá es que el destino de la historia es la redención para el pueblo judío y el mundo.
  3. La esperanza puede ser individual, nacional o universal, y la enseñanza de esperanza de la parashá Bejukotai se puede aplicar a todas ellas.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Gena mostró una esperanza profunda en un futuro mejor al reconstruir su vida inmediatamente después de sus experiencias en el Holocausto. Se casó y construyó una familia que contribuiría al renacimiento y la continuidad del pueblo judío en la generación post-Holocausto. A través de esto y sus esfuerzos por compartir su amor por la vida, demostró su creencia en la esperanza como “la figura de la historia”, que habría un final feliz a su historia, la historia del pueblo judío, y la historia de la humanidad.
  2. En un día cualquiera, cuando la vida misma parece alcanzarte, cuando todo lo que quieres hacer es volver a la cama y renunciar, recuerda la historia de Gena. Cómo ella recuperó su vida y avanzó, y apreció cada día como un regalo.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. Muchas sociedades antiguas creían que todo en la historia está predestinado, o que la historia está condenada a repetirse en un ciclo interminable. El judaísmo introdujo al mundo la idea revolucionaria de que mañana puede ser mejor que hoy. Que los humanos tienen el poder para cambiar su mundo para mejor. Que la historia tiene un destino. Que el mundo puede y será redimido. Esta fue una nueva creencia en una historia lineal que avanza hacia un destino diferente, y que los seres humanos son los socios de Dios para lograrlo. Esta perspectiva ha alentado a los judíos a estar a la vanguardia de los logros y las iniciativas para mejorar el mundo y acercarlo al estado de redención que está destinado.
  2. La alternativa a la esperanza es la desesperanza causada por la creencia de que la historia está destinada a repetirse ad infinitum. El judaísmo, tanto en su ritual como en su filosofía, se niega a aceptar estas posiciones. Anima a la humanidad a cambiar el mundo para mejor, inspirando la creencia de que mañana puede ser mejor que hoy.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Después de listar las terribles maldiciones que sufrirá el pueblo judío si se desvían del camino de Dios y no cumplen su parte del pacto, la Torá dice “A pesar de esto, cuando estén en la tierra de sus enemigos, Yo no los alejaré, y no voy a aborrecerlos, para destruirlos absolutamente y romper Mi pacto con ellos.” Sin importar lo difícil que sea la historia judía, esto nos da esperanza que siempre habrá luz al final del túnel, porque Dios nos prometió que Él nunca nos abandonará.
  2. Ver Del Pensamiento del Rabino Sacks, respuesta 2.
  3. Este concepto es inherente a la creencia de que un día llegará el Mashiaj, anunciando la redención al mundo, una era de paz universal y el fin del sufrimiento en el mundo. También podemos encontrar esta creencia en cada uno de los mandamientos éticos que nos exigen hacer de la sociedad un lugar mejor, por ejemplo cada mitzvá que nos ordena proteger a los pobres en la sociedad. Esto implica la creencia que la sociedad puede mejorarse. La esperanza en un futuro mejor es el corazón de estas ideas.
  4. Las persecuciones y el sufrimiento son temas recurrentes en la historia judía. Pero también lo son las respuestas judías a la adversidad – el impulso judío para reconstruir y continuar. Una y otra vez, los judíos respondieron a una expulsión buscando otra tierra donde construir y prosperar, hasta que el próximo capítulo trágico en la historia judía se negara a dejarlos vivir allí en paz. Generación tras generación de judíos ha mostrado perseverancia y determinación no solo para sobrevivir, sino también para prosperar como nación. No existe mejor ejemplo que el establecimiento del Estado de Israel luego de sólo tres años del periodo más oscuro que ha conocido la historia judía – el Holocausto.
  5. Ver La idea central, respuesta 3.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Bejukotai 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin