Edición Familiar: ¿Evolución o Revolución? (Behar 5779)

EDICION FAMILIAR: ¿EVOLUCIÓN O REVOLUCIÓN? (BEHAR 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Behar 5779 que puedes leer aquí.

La parasha Behar es un único capítulo, que transformó la estructura social del antiguo Israel y proveyó una solución única conflicto aparentemente insalvable entre dos ideales fundamentales: libertad y equidad. Gran parte de la historia humana ha demostrado que puedes tener libertad sin equidad (capitalismo/liberalismo económico) o equidad sin libertad (comunismo, socialismo), pero no ambos. La poderosa visión de la Torá es que puedes tener ambas, pero no al mismo tiempo. Por lo tanto el tiempo en sí mismo debe convertirse en parte de la solución, en la forma del séptimo año, y luego de siete ciclos sabáticos, el año del Jubileo. Estos funcionan como correcciones periódicas a las inequidades causadas por el libre comercio que permite que algunos se conviertan en ricos, mientras otros sufren la pérdida de tierras, hogares e incluso de libertad. A través de la liberación periódica de esclavos, absolución de deudas y restauración de tierras ancestrales, la Torá provee una alternativa inspiradora al individualismo por una parte, y al colectivismo por la otra.

Behar marca un modelo revolucionario para una sociedad de justicia, libertad y dignidad humana. En su centro está la idea del Jubileo (el año 50). Uno de los aspectos del Jubileo es la liberación de esclavos (Levítico 25:39-42). El mensaje de la Torá allí es claro. La esclavitud está mal. Ser “a la imagen de Dios” significa tener el derecho a una vida de libertad. La idea misma de la soberanía de Dios significa que sólo Él puede reclamar el servicio de la humanidad. Los servidores de Dios no pueden ser esclavos de ningún otro.

Esta es una idea radical que revierte los fundamentos mismos de la religión en los tiempos antiguos. Las primeras civilizaciones – Mesopotamia, Egipto – estaban basadas en jerarquías de poder que parecían ser vistas como la propia naturaleza del Cosmos. Así como había (así lo creían) rangos en los cuerpos celestes, así había en la tierra. Los grandes rituales y monumentos religiosos estaban diseñados para copiar y apoyar a esas jerarquías.

En el corazón de la historia judía estaba una idea casi impensable para la mentalidad antigua: que Dios interviene en la historia para liberar esclavos – que el Poder Supremo está de parte de los débiles. No es accidental que Israel nació como una nación bajo condiciones de esclavitud. Ha cargado a través de la historia la memoria de esos años – el pan de la aflicción y las hierbas amargas de la servidumbre – porque el pueblo de Israel sirve como un eterno recordatorio para sí mismo y el mundo de la necesidad moral que toda la gente sea libre en la sociedad. El Dios libre desea la libre adoración de seres humanos libres.

Pero la Tora no abolió la esclavitud. Esa es la paradoja en el corazón de Behar. Fue limitada y humanizada. Cada Shabat a los esclavos se les otorgaba descanso y una muestra de libertad. En el séptimo año, los esclavos israelitas eran liberados, y si elegían quedarse, entonces debían ser liberados en el año del Jubileo. Mientras eran esclavos, debían ser tratados como empleados, sin hacerles hacer trabajos forzados o degradantes. Todo aquello deshumanizante de la esclavitud estaba prohibido. Pero la esclavitud en sí no fue abolida. ¿Por qué no? Si era mala, debía ser considerada ilegal. ¿Por qué la Torá permitió que la esclavitud existiese de cualquier forma? Rambam en Guía de los Perplejos explica la necesidad de tiempo para una transformación social. Todos los procesos en la naturaleza, explica, son graduales. El feto se desarrolla lentamente en el vientre. Paso a paso, el niño va madurando. Y lo que se aplica para los individuos, se aplica para las naciones y para las civilizaciones: “Es imposible ir repentinamente de un extremo al otro. Por lo tanto, de acuerdo a la naturaleza del hombre, es imposible para él discontinuar de repente todo a lo que ha estado acostumbrado.”

Pero ciertamente Dios puede hacer cualquier cosa, incluso cambiar la naturaleza humana. ¿Por qué no simplemente transformar a los Israelitas, haciéndolos capaces de entender inmediatamente los más altos valores? Rambam da una respuesta simple. En los milagros Dios cambia la naturaleza física, pero nunca la naturaleza humana. Si Él lo hiciera, el proyecto entero de la Torá – la devoción libre de seres humanos libres – hubiera sido inútil. No hay grandeza en programar un millón de computadoras para que obedezcan instrucciones. La grandeza de Dios está en correr el riesgo de crear un ser, los humanos, capaz de elegir y asumir responsabilidades y de esa forma obedecer libremente a Dios.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Es incorrecta la esclavitud?
  2. ¿Estás de acuerdo con la valoración de Rambam sobre la naturaleza humana?
  3. ¿Existe la esclavitud hoy en día? ¿Piensas que la humanidad finalmente ha aprendido la lección?

Lo que fuere que Rabi Yojanán tenía para comer, daba exactamente el mismo alimento a sus esclavos. Él explicaba esta acción citando el siguiente verso: “¿Acaso Él, que me creo en el vientre de mi madre, también lo creo a él? ¿No nos forma el Único a ambos en el vientre? (Job 31:15)

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Hay algo excepcional en el comportamiento de Rabi Yojanán en esta historia?
  2. ¿Cómo justificó su decisión basada en el verso de Job?

PENSANDO MÁS PROFUNDAMENTE

El mundo moderno fue modelado por cuatro revoluciones: la inglesa (1642-1651), la norteamericana (1776), la francesa (1789), y la rusa (1917). Sus efectos fueron radicalmente diferentes. En Inglaterra y Estados Unidos, la revolución condujo a la guerra, pero resultó en un crecimiento gradual de las libertades civiles, los derechos humanos, el gobierno representativo y eventualmente, la democracia. Por el otro lado, La Revolución Francesa dio origen al “Reino del Terror” entre el 5 de septiembre de 1793 y el 28 de julio de 1794, durante el cual más de cuarenta mil enemigos de la revolución fueron sumariamente ejecutados por medio de la guillotina. La revolución rusa resultó en uno de los regímenes totalitarios más represivos de la historia. Se estima que entre 1934 y 1953 murieron veinte millones de personas bajo el régimen de Stalin. En Francia y la Unión Soviética el sueño de la utopía terminó en una pesadilla infernal.

¿Cuál fue la diferencia más notoria entre ambas? Hay múltiples explicaciones. La historia es compleja y es un error simplificarla, pero sobresale un detalle: la revolución de los ingleses y norteamericanos estuvo inspirada en la Biblia hebrea, leída e interpretada por los puritanos. Esto ocurrió por la convergencia de una serie de factores durante los siglos XVI y XVII: la Reforma, el invento de la imprenta, el incremento del alfabetismo y la proliferación de libros, y la disponibilidad de la Biblia hebrea en traducciones vernáculas. Por primera vez, las personas pudieron leer la Biblia por sí mismas.

Como contraste, las revoluciones francesa y rusa eran hostiles hacia la religión, inspiradas por la filosofía: la de Jean Jacques Rousseau en el caso de Francia y la de Karl Marx en Rusia. Hay diferencias obvias entre la filosofía y la Torá. La más conocida es que una está basada en la revelación y la otra en la razón. Pero sospecho que no fue ésta la que produjo la diferencia en el curso de la política revolucionaria. Más bien fueron las respectivas concepciones del tiempo.

Dios quiso que la humanidad aboliera la esclavitud, pero por propia elección, a su propio tiempo. La esclavitud como tal no fue abolida en Inglaterra y Estados Unidos hasta el siglo XIX, y en el país americano, no sin una guerra civil. El desafío al cual debía responder la legislación de la Torá era: ¿cómo puede uno crear una estructura social en la cual el pueblo, por consenso propio pueda llegar a ver eventualmente que la esclavitud está mal y entonces elegir abandonarla?

La respuesta se expresa de un plumazo: cambiar la esclavitud de una condición ontológica (lo que soy) a una circunstancia temporal (una situación en la que me encuentro, pero no para siempre). A ningún israelita le estaba permitido verse tratado como un esclavo. Podría estar reducido a ese papel por un tiempo pero era una circunstancia pasajera, no una identidad.

En el pensamiento antiguo, por ejemplo para Aristóteles, la esclavitud es una condición ontológica, un hecho de nacimiento. Algunos nacen para gobernar, otros para ser gobernados. Este es precisamente el enfoque al que se opone la Torá. La legislación bíblica está diseñada para asegurar que ni el esclavo ni el dueño puedan ver la esclavitud como condición permanente. Un esclavo debe ser tratado como “un empleado o residente,” en otras palabras, con el respeto debido a un ser humano libre. De esta forma la Torá asegura que aunque la esclavitud no podía ser abolida de un día para otro, eventualmente lo sería. Y así ocurrió.

Es por eso que se nos ha ordenado transmitir la historia de Éxodo a nuestros hijos cada Pesaj, para que ellos también coman el pan ázimo de la aflicción y las hierbas amargas de la esclavitud. Es por eso que se nos instruye asegurar que cada séptimo día, todos los que trabajamos podamos descansar y respirar el aire expansivo de la libertad. Y es porque, aun cuando había israelitas esclavos, debían ser liberados el séptimo año o en su defecto, el año del jubileo. Este es el camino de la evolución, no la revolución, enseñando a cada miembro de la sociedad israelita que está mal esclavizar a otros, para que eventualmente la institución pueda ser abolida, no por un acto divino sino por consenso humano. El resultado final es que la libertad estará asegurada, en oposición a la libertad de los filósofos, que frecuentemente es una forma de tiranía.

La revolución basada en sistemas filosóficos falla, porque los cambios en temas humanos llevan tiempo, y la filosofía raramente ha tomado en cuenta la dimensión humana del tiempo. Las revoluciones basadas en el Tanaj tuvieron éxito porque van en el mismo sentido que la naturaleza humana, reconociendo que lleva tiempo para que la gente cambie. La Torá no abolió la esclavitud, pero puso en marcha un proceso que conduciría al pueblo a llegar a la conclusión por consenso propio, de que estaba mal. Haberlo hecho, aunque lentamente, es una de las maravillas de la historia.

La expresión suprema de fe americana fue la Declaración de Independencia (1776), principalmente redactada por Jefferson. En una de las más famosas afirmaciones políticas, dijo: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre los cuales están la vida, libertad, y la búsqueda de la felicidad.” Lo más llamativo sobre esta oración, es que “estas verdades” no son evidentes por sí mismas. La mayoría de las sociedades en casi todos los tiempos han sostenido como una verdad en sí misma que somos creados diferentes. Algunos nacen para gobernar, otros para ser gobernados. Cada mito, dogma o creencia antiguo, con la excepción del a Biblia Hebrea, era una justificación para la desigualdad y la jerarquía, una canonización del statu quo. Platón sostenía que la sociedad estaba dividida en tres clases: guardianes (reyes filósofos), auxiliares (soldados) y el resto; y que estas distinciones fueran o no dadas al nacer, debía enseñarse a la gente que sí lo eran. Aristóteles creía que algunas personas nacieron para ser esclavos. Las gradaciones de las clases estaban escritas en la realidad. El fuerte, el poderoso, el rico y el noble estaban destinados (ya sea por naturaleza o por Dios) a ejercer supremacía sobre otros. Las “verdades” de Jefferson eran evidentes por sí mismas sólo en una cultura empapada en la Biblia Hebrea, desde la declaración de apertura que el individuo humano es “la imagen de Dios,” hasta su promulgación en el Éxodo y el pacto en el Monte Sinaí.

The Jonathan Sacks Haggadah, p. 78

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. Si este valor central era la base de la Declaración de Independencia americana, ¿por qué crees que la esclavitud continuó existiendo en América por casi 100 años más?
  2. ¿Crees que hay una conexión entre esclavitud y racismo? ¿Te han ayudado las ideas exploradas en Convenio y Conversación de esta semana a comprender estos temas?
  1. Si la esclavitud está mal, ¿por qué, entonces no fue prohibida en la Torá?
  2. ¿Cómo es que la Torá hace de la esclavitud algo más humano?
  3. La Torá tuvo tolerancia cero para con la idolatría. ¿Por qué no fue así con la esclavitud?
  4. ¿Existe la esclavitud hoy en día? ¿Crees que la humanidad aprendió finalmente la lección?

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LA IDEA CENTRAL

  1. El lenguaje que usa el Rabino Sacks en Convenio y Conversación no deja lugar a dudas. “La esclavitud está mal. Es una afrenta a la condición humana. Ser “a la imagen de Dios” significa estar convocado a una vida de libertad. La idea misma de la soberanía de Dios significa que solo Él tiene el derecho de reclamar el servicio de la humanidad. Los servidores de Dios no pueden ser esclavos de ningún otro.” Esto nos deja con la pregunta, que él explora aquí, por qué la Torá no suprime completamente la esclavitud.
  2. Aquí la historia parece apoyar el enfoque del Rambam. Toma a la sociedad americana como ejemplo. Mientras que Estados Unidos fue fundado en 1776 sobre los nobles objetivos de dignidad y libertad para todos los hombres (véase Del pensamiento del Rabino Sacks), la esclavitud no fue abolida sino hasta después de la guerra civil (1861-1865), a las mujeres no se les otorgó el derecho a voto hasta 1920, a los nativos americanos sólo se les concedió la ciudadanía y los derechos a voto en 1924, y la protección del registro de votantes y la votación para las minorías raciales (permitiendo derechos de voto plenos a los no blancos) fue legislada en 1965. Muchos podrían sostener que hasta el día de hoy sigue existiendo un racismo inaceptable en la sociedad estadounidense.
  3. La esclavitud moderna aún existe en varias formas, con estimaciones que oscilan entre 21-70 millones de personas esclavizadas. Esto incluye a las personas sujetas a trabajo forzoso (incluidos los niños que son explotados en fábricas), los matrimonios forzados (incluidas las novias infantiles) y la explotación sexual forzada.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Parecería razonable que un propietario de esclavos (o incluso un empleador normal) pudiera proveer de protección y cuidado razonables a sus esclavos, sirvientes o empleados, alimentarlos y vestirlos, y mantener sus derechos y dignidad, al tiempo que deja el mejor alimento para sí. Sin embargo, Rabi Yojanán se negó a distinguir entre su esclavo y él mismo, y lo alimentó con el mismo alimento de su mesa.
  2. El verso de Job resalta la humanidad compartida entre Rabi Yojanán y su esclavo (y cualquier empleador/empleado, y de hecho todos los seres humanos) y en última instancia testifica la igualdad de derechos de todos los seres humanos.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. Si la sociedad deshumaniza a una raza o grupo étnico, entonces puede excluir a ese grupo de los derechos morales y civiles otorgados a todos los demás ciudadanos. Esto es lo que sucedió en Estados Unidos hasta la guerra civil e incluso más tarde (y por supuesto lo que sucedió con los judíos en la Alemania nazi). Esto parece probar la perspectiva del Rambam sobre por qué la Torá no abolió la esclavitud – la necesidad de tiempo en la transformación social. Ver La Idea Central, respuesta 2.
  2. Si todas las personas son creadas a imagen de Dios, y todas tienen igual valor ante los ojos de Dios, entonces también deben ser iguales ante los ojos del hombre, y por lo tanto en la sociedad. La esclavitud y el racismo sólo pueden existir cuando un grupo étnico es excluido de esta categoría moral (como personas que tienen igual valor ante los ojos de Dios y por lo tanto deben tener igualdad de derechos, tanto civiles como sociales, en la sociedad). Tanto la esclavitud como el racismo son un anatema de la Torá y los judíos de Torá deberían involucrarse activamente en abolirlos de la sociedad.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. En palabras del Rambam, “es imposible ir repentinamente de un extremo a otro.” Por ende, debido a nuestra naturaleza es imposible interrumpir abruptamente todo a lo que hemos estado acostumbrados. La transformación social lleva tiempo, y en lugar de abolir la esclavitud en un instante, la Torá la regula y la humaniza, y espera a que la humanidad se desarrolle y evolucione moralmente hasta el punto en que comprenda que la esclavitud es moralmente errónea.
  2. Cada séptimo día a los esclavos se les otorgaba descanso y una muestra de libertad. En el séptimo año (o si se rehusaban, en el año cincuenta), los esclavos israelitas eran liberados. Mientras eran esclavos, debían ser tratados como empleados. No podían ser obligados a hacer trabajos forzados o degradantes. Todo aquello deshumanizante de la esclavitud estaba prohibido. La Torá también introdujo al mundo la narrativa de que “Dios interviene en la historia para liberar a los esclavos – que el Poder Supremo está en el lado de los desvalidos.”
  3. La idolatría es uno de los tres pecados cardinales en el judaísmo, por la cual uno debe incluso sacrificar su vida en lugar de transgredir esta prohibición. Se lo considera como algo que no puede ser tolerado de ninguna forma en la sociedad. Sin embargo, incluso la idolatría no fue completamente erradicada, ya que gran parte de la cultura del culto idólatra (como la adoración mediante sacrificios) se mantuvo porque este era el lenguaje del culto en los tiempos bíblicos. El Rambam sugiere que muchas mitzvot de la Torá fueron diseñadas con el fin de mantener al pueblo judío alejado de la adoración de ídolos (de forma similar a como explica que la Torá aleja a los judíos de la esclavitud).
  4. Ver La Idea Central, respuesta 3.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Behar 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin