Edición Familiar: De sacerdote a pueblo (Kedoshim 5779)

EDICION FAMILIAR: De sacerdote a pueblo (KEDOSHIM 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

Descarga la Edición Familiar de Kedoshim 5779 en PDF

Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Kedoshim 5779 que puedes leer aquí.

La parashá Kedoshim continúa discutiendo las leyes de santidad, cambiando el enfoque desde el mundo del Santuario y los Sacerdotes, a los israelitas en su totalidad, ordenándoles ser santos. El capítulo inicial contiene “el código de santidad” con sus mandamientos de amar al prójimo y al extranjero, así como otras leyes rituales. La segunda mitad de la parashá tiene que ver con relaciones prohibidas y la prohibición de prácticas paganas.

Hasta ahora el libro de Vaikrá se ha referido, casi en su totalidad, a los sacrificios, las leyes de pureza, el Santuario y el Sacerdocio. Resumidamente, trata sobre lugares sagrados, ofrendas, la élite y personas santas – Aarón y sus descendientes – que ofician allí. De repente, en el capítulo 19, el texto se abre para abrazar a la totalidad del pueblo y a la totalidad de la vida:

El Señor dijo a Moshé: “Habla a toda la asamblea de Israel y diles a ellos: ‘Sean santos porque Yo, el Señor vuestro Dios, Soy santo.’”.

Levítico 19:1-2

Esta es la primera y única vez en el libro de Vaikrá que el pueblo entero está incluido en un mandamiento concerniente a la santidad. Los sabios sostienen que el contenido de este capítulo fue proclamado por Moshé en una reunión formal de toda la nación (hak’hel). Es al pueblo como un todo al que se le ordena ser “santo”, no sólo a una élite, como los sacerdotes. De hecho, es la vida misma que debe ser santificada. La santidad ha de manifestarse en la forma que la nación fabrica sus vestimentas y planta sus campos, en la manera que se administra la justicia en sus juzgados, en la forma en que se paga a los obreros y la forma en que se conducen los negocios. Los vulnerables – los sordos, los ciegos, los ancianos y el extranjero – deben ser protegidos. Toda la sociedad debe ser gobernada con amor, sin resentimiento ni venganza.

Esta es una idea radical. Es la democratización de la santidad. Así como en una democracia todas las personas tienen los mismos derechos, la Torá nos dice aquí que toda la gente puede alcanzar la santidad. Todas las sociedades antiguas tenían sacerdotes. En la Torá encontramos varios ejemplos de sacerdotes no israelitas (por ejemplo Itró, el suegro de Moshé, era un sacerdote midianita). El sacerdocio no era privativo de Israel, y en todos lados eran una élite. Sin embargo, acá, por primera vez, encontramos un código de santidad dirigido al pueblo en su totalidad. Esta es una idea nueva y radical que la Torá trae al mundo – todos somos llamados a ser santos.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Qué crees que significa santidad? ¿Cómo y cuándo puedes ser santo en tu vida?
  2. Si los Sacerdotes no son más sagrados que el resto de la gente, ¿por qué ellos están separados como una “élite”?
  3. ¿Qué crees significa la frase “democratización de santidad” aquí y por qué fue una idea tan radical?

Un Iom Kippur, un pequeño niño que no podía leer, fue a la sinagoga del Baal Shem Tov con su padre. Eran tremendamente pobres y su padre no podía asumir el costo de enviar al niño al colegio. No podía leer el sidur y ni seguir los rezos. Pero el niño tenía un profundo deseo de unirse a la comunidad en sus rezos y por eso acompañaba a su padre a la sinagoga de todos modos. Se sentaba junto a su padre y cerraba los ojos bien apretados, y le susurraba a Hashem, “No sé los rezos. Todo lo que sé son las letras del Alef-Bet que mi padre me enseñó. Por favor, toma las letras y transfórmalas en las palabras correctas, para que digan lo que siento en mi corazón.”

Luego comenzó a cantar el Alef-Bet una y otra vez. Su padre se avergonzó e intentó hacerlo callar, pero el Baal Shem Tov lo detuvo, y le pidió que permitiera que el niño continuara rezando. Al concluir el servicio final del día, Neilá, el Baal Shem Tov anunció a la comunidad que no sólo los rezos del niño fueron aceptados por el Maestro del Universo, sino que atravesaron las puertas del cielo, ¡ayudando a que los rezos del resto de la comunidad también pudieran entrar!

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cuál crees que es el mensaje de esta historia? ¿Cómo está conectado con el mensaje de esta semana de Convenio y Conversación?
  2. ¿Crees que puedes acercarte a Dios y conversar con Él? ¿Crees que hay personas más “santas” o sabias que lo encuentran más fácil?

Esta idea radical, la democratización de la santidad, que todo el pueblo tenga y pueda alcanzar la santidad, no debería sorprendernos. La idea, si no los detalles, ya había sido insinuada. La instancia más explícita aparece en el preludio de la gran ceremonia del pacto celebrado en el Monte Sinaí cuando Dios describe el potencial de Su pueblo para ser “un reino de sacerdotes y una nación santa” (Éxodo 19:5-6), o sea, un reino en el cual todos sus integrantes sean de alguna forma sacerdotes, y una nación santa en su totalidad.

El primer indicador es más temprano aún, en el primer capítulo de Génesis con su monumental declaración, “Dios creó la humanidad a Su propia imagen” (Génesis 1:27). Lo revolucionario de esta declaración no es que un humano pueda ser a la imagen de Dios. Es precisamente esa la forma en que los reyes de las ciudades-estado de la Mesopotamia y los faraones de Egipto eran presentados. Eran considerados como los representantes, las imágenes vivientes de los dioses. Esa era la vía por la cual derivaban su autoridad. La revolución de la Torá consiste en la declaración de que no algunos, sino todos los seres humanos comparten esa dignidad. Independientemente de clase, color, cultura o credo, todos somos a imagen y semejanza de Dios.

De esta forma nace un conjunto de ideas que, aunque tardó milenios en materializarse, condujo a la característica distintiva de la cultura de Occidente: la dignidad de la persona humana no negociable, la idea de los derechos humanos y, eventualmente, las expresiones políticas y económicas de estas ideas: la democracia liberal por un lado, el libre mercado por el otro.

El tema no es que estas ideas fueron generadas en las mentes de los seres humanos durante la era bíblica de la historia. Decididamente esto no es así. El concepto de los derechos humanos es producto del siglo XVII. La democracia no se implementó plenamente hasta el siglo XX. Pero ya en Génesis 1 la semilla estaba plantada.

El concepto de igualdad que encontramos en la Torá específicamente, y en el judaísmo en general, no es la igualdad de la riqueza: el judaísmo no es comunismo. Tampoco es igualdad de poder: el judaísmo no es anarquía. Es fundamentalmente la igualdad de la dignidad. Somos todos ciudadanos de una nación bajo la soberanía de Dios. De ahí la elaborada estructura política y económica de Levítico, organizada alrededor del número siete, el signo de la santidad. Cada séptimo día es de tiempo libre. Cada séptimo año, lo producido por la tierra pertenece a todos; los esclavos israelitas son liberados, las deudas perdonadas. Cada quincuagésimo año la tierra ancestral debía retornar a sus dueños originales. De ahí que las desigualdades inevitables que resultan de la libertad quedan mitigadas. La lógica de todas estas medidas es la percepción sacerdotal de que Dios, el Creador de todo, es a la vez el dueño de todo:

“La tierra no debe ser vendida en forma permanente, porque la tierra es Mía y ustedes residen en Mi tierra como extranjeros y residentes temporarios.”

Levítico 25:23

Dios por lo tanto tiene el derecho, no solo el poder, de fijar límites a la inequidad. Nadie debe ser privado de su dignidad debido a la pobreza total, la servidumbre sin fin o el endeudamiento no resuelto.

Lo que es verdaderamente impactante, sin embargo, es lo que sucedió después de la época bíblica y de la destrucción del Segundo Templo.

Enfrentados con la pérdida de toda la infraestructura de la santidad, el Templo, los sacerdotes y los sacrificios, el judaísmo tradujo todo el sistema de avodá, el servicio divino, a la vida diaria del judío común. En la plegaria, cada judío se convirtió en sacerdote ofrendando un sacrificio. En su arrepentimiento, se tornó en Sumo Sacerdote, expiando sus pecados y los de su pueblo. Cada sinagoga, en Israel o cualquier otro lado, se transformó en un fragmento del Templo de Jerusalem. Cada mesa fue un altar, cada acto de caridad u hospitalidad, una forma de sacrificio.

El estudio de la Torá, antes especialidad de los sacerdotes, se transformó en derecho y obligación de todos. No cualquiera podía vestir la corona del sacerdote, pero todos podían tener la corona de la Torá. Un mamzer talmid jajam, hijo ilegítimo estudioso de la Torá, según los sabios, era más grande que un am haaretz Kohen Gadol, un Sumo Sacerdote ignorante. De la tragedia devastadora de la destrucción del Templo, los sabios crearon un orden religioso y social más cercano que nunca al ideal del pueblo “como reino de sacerdotes y nación santa”. La semilla había sido plantada mucho antes, al comienzo de Levítico 19: “Habla a toda la asamblea de Israel y diles ‘Sean santos porque Yo el Señor, vuestro Dios, soy santo’”

La santidad nos pertenece a todos cuando transformamos nuestras vidas en servicio a Dios, y a la sociedad en hogar para la Divina Presencia.

El judaísmo representa un enfoque muy distintivo a la idea de igualdad, a saber que no puede lograrse con igualdad de ingresos o riqueza, ni siquiera de oportunidad. Tampoco es suficiente que seamos iguales al momento de rezar, ni ante la ley (en casos de disputas). Una sociedad debe asegurar dignidad equitativa – la frase en hebreo es kavod habriot, honor humano  – a cada uno de sus integrantes.

To Heal A Fractured World, p. 39.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. Esta cita puede interpretarse como una crítica a los sistemas políticos que intentan asegurar la igualdad en otras formas, como el comunismo e incluso la democracia liberal. ¿Sobre qué bases pueden criticarse estos sistemas?
  2. ¿Cómo hace el judaísmo para asegurar que todos los miembros de la sociedad tengan kavod habriot y dignidad equitativa?
  1. ¿Qué crees que significa santidad? ¿En qué momentos y de qué formas podemos ser santos en nuestras vidas?
  2. ¿Son los cohanim y leviim (la tribu de Leví, los sacerdotes) más santos que el resto del pueblo? ¿Qué pasa con los rabinos y los sabios?
  3. ¿De qué manera es el judaísmo radicalmente diferente respecto de quién puede ser santo?
  4. ¿Crees que para para tener igualdad todos deben tener el mismo dinero y riqueza?
  5. ¿Cómo intenta el judaísmo asegurar que todos sean realmente iguales?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. Santidad significa estar separados y elevados. La raíz de la palabra hebrea k-d-s significa, en su traducción literal, separado. El mensaje de Convenio y Conversación de esta semana es que todas las personas pueden ser santas en su vida cotidiana, al separarse a sí mismas y a sus acciones, elevándolas a un bien superior, conectándolas con lo Divino. Nuestras vidas pueden ser santas en la forma en que nos vestimos, plantamos nuestros campos, impartimos justicia, conducimos nuestros negocios y en la forma en que protegemos y cuidamos a los necesitados de nuestra comunidad y en la sociedad en general. También podemos ser santos en la forma en que interactuamos con nuestros amigos y familiares, nos conducimos en el colegio, y cómo nos comportamos cuando caminamos por la calle o cuando practicamos un deporte.
  2. La tribu de Leví (los sacerdotes, incluyendo los cohanim) fueron elegidos para servir en nombre del pueblo en el Templo (hoy recordamos esto llamando a cohanim y leviim primero a la Torá). De hecho, el plan original era que el primogénito de cada familia sería su representante en el servicio del templo (mostrando que este rol no era intrínseco a la tribu de Leví, sino de hecho disponible para todos los israelitas). Sin embargo, Dios le otorgó este mérito a la tribu de Leví en recompensa por no haberse involucrado en el pecado del Becerro de Oro (a diferencia del resto del pueblo).
  3. Así como el sistema político que llamamos democracia asegura que todas las personas tengan los mismos derechos (y votos), el enfoque de la Torá a la santidad sostiene que todos los judíos (y de hecho todos los seres humanos) tienen el mismo potencial para llegar a ser santos y estar conectados con Dios. Esto es radical porque la civilización antigua (al igual que algunas sociedades hoy en día) era jerárquica, creyendo que sólo las clases de élite podían ser santas y podían tener una relación íntima con lo divino.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. A pesar de que este pequeño niño era muy joven, sin educación y no estaba familiarizado con los rezos, pudo pararse frente a Dios y abrir su alma en diálogo y amor, mostrándonos que todas las personas pueden tener una relación significativa con Dios. El contexto de la historia, la sinagoga del Baal Shem Tov en el día más sagrado del año, enfatiza este mensaje. El Baal Shem Tov fue el fundador de la jasidut, y venerado como un hombre santo que tenía una relación profunda y poderosa con Dios. Sin embargo, él también veía la santidad en todas las personas, y de hecho este es un mensaje central en el pensamiento jasídico – todos los judíos son santos y pueden acercarse a Dios, no solo los Rabinos y sabios, Sacerdotes y Profetas.
  2. La respuesta a esta pregunta debería ser sí. El mensaje de Convenio y Conversación, y la historia, es que cada persona, no importa su edad o educación o experiencia, puede acercarse y conectarse con Dios, y el estudio regular de Torá y los rezos diarios son una forma importante de practicar y fortalecer nuestra relación con él. Ver también Alrededor de la mesa de Shabat, respuesta 2.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. El socialismo (en particular el comunismo como sistema político basado en los valores del socialismo) intentó asegurar la igualdad económica para todas las personas de una sociedad. Sin embargo, históricamente, raramente se preocupó de asegurar igualdad de dignidad de las personas. Con frecuencia, gran maldad y sufrimiento han sido el resultado de sociedades basadas en un pensamiento político socialista, cuando la dignidad de los ciudadanos se vio comprometida. Incluso la democracia liberal sin control, si bien asegura igualdad legal y civil, ha fallado a menudo en asegurar dignidad e igualdad social a toda la sociedad.
  2. El judaísmo se acerca a esto tanto en forma filosófica como práctica. El mensaje en Convenio y Conversación de esta semana es un ejemplo – todas las personas son consideradas iguales cuando se trata de santidad y de pararse frente a Dios. Todos los seres humanos son creados a Imagen de Dios, y esta es la fuente del “derecho inalienable” de tener dignidad en la sociedad. Sin embargo, las filosofías e ideas nunca son suficientes para proteger en forma práctica los valores en una sociedad. Entonces el judaísmo protege este valor central en su código ético sobre el cual una sociedad debe ser construida – como las leyes de caridad y negocios, y también leyes civiles y sociales, como las leyes de calumnia y la protección de los débiles en la sociedad.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Ver La idea central, respuesta 1.
  2. Ver La idea central, respuesta 2. Si bien los Rabinos (tanto antiguos como contemporáneos) están en una posición para adquirir santidad, y quizás tienen una ventaja por su dedicación al estudio de Torá, (y tienen la responsabilidad de ser santos como líderes espirituales del pueblo) no hay nada intrínsecamente santo sobre ellos para empezar. Por lo tanto, no existe razón alguna por la cual cualquier persona judía no pueda alcanzar la posición de líder espiritual – porque cada uno y uno de nosotros puede alcanzar la santidad. Esto es lo que significa el término “democratización de la santidad”.
  3. Las sociedades y religiones que precedieron a la Torá eran jerárquicas. Había un soberano en la cima, rodeado por una corte real, bajo la cual había una élite administrativa, y en la base una masa no instruida que era vista como la fuerza laboral para la economía y la guerra. La jerarquía también estaba presente en las religiones de estas sociedades con las creencias politeístas en múltiples dioses, donde cada uno era más poderoso que el anterior. El judaísmo es una declaración política y religiosa contra la jerarquía (este es el mensaje de las dos grandes migraciones en la Torá, alejándose de las principales sociedades jerárquicas y politeístas del mundo antiguo en busca del único Dios verdadero – cuando Abraham abandonó la Mesopotamia y cuando los israelitas dejaron Egipto). Cuando el judaísmo sostiene que todos pueden ser santos, esta es una idea radical que fue introducida por primera vez al mundo en la revelación de Sinaí.
  4. La igualdad no se trata de riqueza sino sobre dignidad y valor en la sociedad. Ver Del pensamiento del Rabino Sacks, respuesta 1.
  5. Ver Del pensamiento del Rabino Sacks, respuesta 1.

Descarga la Edición Familiar de Kedoshim 5779 en PDF

Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Kedoshim 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin