Edición Familiar: Pensando lenta y rápidamente (Ajarei Mot 5779)

EDICION FAMILIAR: PENSANDO LENTA Y RÁPIDAMENTE (AJAREI MOT 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para  Ajarei Mot 5779 que puedes leer aquí.

La parashá Ajarei Mot describe el servicio del Sumo Sacerdote en el Día de Expiación. Era un ritual dramático y muy intenso en el cual de dos machos cabríos idénticos se elige al azar, ofreciendo uno como un sacrificio, mientras el otro era enviado al desierto para morir, el llamado “chivo expiatorio”. La entrada del Sumo Sacerdote al Santo Sanctórum (el lugar más sagrado en el Templo), marcaba el punto espiritual más alto del Año Judío. La parashá también brinda las ideas generales de prohibiciones adicionales contra ingerir sangre, y leyes de relaciones prohibidas, ambos aspectos de la vida de pureza que Dios le pide al pueblo judío.

El elemento central del servicio de Iom Kippur, descrito en la parashá de esta semana, es realmente un misterio. Dos machos cabríos, idénticos en su apariencia, de los cuales el Sumo Sacerdote elige al azar, sacrificando a uno como ofrenda por los pecados y liberando al otro, el “chivo expiatorio”, para morir en el desierto. ¿Por qué deben ser idénticos? Y, ¿por qué elegir al azar (goralot) entre ellos? Aparentemente, estos procedimientos fueron ideados para inspirar sentimientos de temor y penitencia por parte de las masas que colmaban el Templo en el día más sagrado del año, pero ¿cómo? y ¿de qué manera?

A través de los siglos, los sabios trataron de dilucidar este misterio. Dos animales de similar apariencia pero distinto destino, sugieren la idea de mellizos. Esta y otras pistas llevaron al Midrash, el Zohar y comentaristas clásicos como Najmánides y Abarbanel a la conclusión de que los dos chivos, de algún modo, simbolizaban a los mellizos más famosos de toda la Torá: Yaakov y Esav.

También hay otras pistas. La palabra se’ir, “chivo”, se asocia en la Torá con Esav. Él y sus descendientes habitaron la tierra de Seir. La palabra se relaciona con se’ar, “peludo”, que es como nació Esav: “todo su cuerpo era como una vestimenta peluda” (Génesis 25: 25). Según la Mishná, se ataba un hilo rojo al chivo expiatorio y “rojo” (Edom) era el nombre alternativo de Esav. Particularmente, la expresión “dos cabritos de entre las cabras”, shnei se’irei izim, mencionado en el ritual del Sumo Sacerdote, nos recuerda una expresión muy similar, “dos cabritos de entre las cabras”, shnei gedi’ei tzim, mencionado en Génesis 27, cuando Rebeca comparte con Yaakov su plan de engañar a Ytzjak para que le dé la bendición de Esav: “Ve al rebaño y tráeme dos cabritos selectos de entre las cabras así puedo preparar una comida sabrosa para tu padre… así él te dará su bendición antes de morir”. Estos paralelismos verbales en la Torá no son mera coincidencia. Son ejemplos de una compleja red de palabras y temas interconectados en la cual un versículo arroja luz sobre otro.

¿Quiénes eran entonces Yaakov y Esav? ¿Qué representaban y qué relación tiene esto con Iom Kipur y la expiación? La tradición midráshica tiende a retratar a Yaakov como perfecto y a Esav como malvado. Sin embargo, la Torá es más sutil, y no juzga tan rápidamente. Los sabios dicen que de alguna forma – al honrar a su padre – era un modelo supremo de hombre.

En la Torá, Esav no es la personificación del mal. Más bien es un hombre impulsivo. Esto lo vemos en la escena en la cual vende su primogenitura a Yaakov. Al llegar un día exhausto de cazar, ve que Yaakov está preparando un guiso de lentejas y rápidamente accede a vender su primogenitura por un tazón de sopa. Este es un hombre impulsivo, manejado por la emoción del momento, ya sea hambre, devoción filial, deseo de venganza o al final, generosidad de espíritu.

Yaakov es lo opuesto. No revela sus sentimientos. Piensa y actúa a largo plazo. Eso es lo que hace cuando trabaja durante siete años por Rajel, y cuando los sueños de su hijo Iosef generan celos en sus hermanos, sobre Yaakov nos dicen: “Su padre guardó el tema en su mente.” Yaakov nunca actúa en forma impulsiva. Piensa larga y cuidadosamente antes de actuar.

¿Quién soy yo? Es la pregunta que Iom Kipur nos obliga a hacernos. Para ser Yaakov, tenemos que liberarnos de y renunciar al Esav que tenemos dentro, a lo impulsivo que nos puede llevar a vender nuestra primogenitura por un plato de sopa, perdiendo la eternidad en busca del deseo.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Ser impulsivo te hace ser una mala persona? ¿Conoces a alguien impulsivo? ¿Son siempre malos?
  2. ¿Por qué es mejor pensar algo cuidadosamente antes de hacerlo o decirlo? ¿Es siempre una mala idea pensar algo cuidadosamente primero?
  3. ¿Te consideras más como Yaacov o como Esav?

Rebeca estaba experimentando un embarazo particularmente difícil, con los mellizos a menudo forcejeando dentro de su vientre. Cada vez que pasaba por un lugar en que se estudiaba Torá, como un Beit Midrash, o un lugar sagrado como una Sinagoga, uno de los gemelos (Yaakov) forcejeaba y luchaba para tratar de salir. Pero cuando ella caminaba cerca de un lugar de adoración de ídolos, el otro gemelo (Esav) forcejeaba y luchaba para tratar de salir.

El Profeta le explicó a Rebecca: “hay dos naciones [goyim] dentro de ti, y dos reinos se derivan de ti. Un reino tratará constantemente de estar por sobre al otro… “

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cuál crees que es el mensaje del Midrash? ¿Tiene alguna conexión con mensaje de Convenio y Conversación de esta semana?
  2. ¿Crees que las personalidades se determinan antes del nacimiento o tenemos libertad para cambiar?

En años recientes ha habido una revolución en nuestra comprensión del cerebro humano y con ella, de la mente humana. Solíamos pensar que éramos, primero y principal, animales racionales (ver Descartes y Kant). Pero se ha demostrado recientemente que somos seres primariamente emocionales que tomamos decisiones en base a sentimientos, deseos e impulsos de las cuales somos apenas conscientes (ver Hume). Justificamos nuestras elecciones, pero las tomografías cerebrales muestran que la decisión estaba tomada antes de darnos cuenta de ello.

Estamos más impulsados por la emoción y menos por la razón de lo que creían los pensadores del Iluminismo. Este descubrimiento nos ha llevado a nuevas disciplinas como la economía conductual (examinando lo que las personas realmente hacen más que lo que la teoría dice que hacen) y estudios interdisciplinarios que ligan a la neurociencia con la política y la moralidad.

Tenemos, en efecto, un sistema dual, o un cerebro de dos canales. A esto se refiere Daniel Kahneman con el título de su famoso libro Thinking, fast and slow. (Pensando, rápida y lentamente). Un canal es rápido, instintivo, emocional y subconsciente. El otro es más lento, consciente, deliberativo y calculador. El primero nos permite reaccionar velozmente a situaciones potencialmente peligrosas, Sin él, nuestros antepasados no hubieran podido sobrevivir. Muchas de estas reacciones instintivas son benignas. Es natural tener empatía, y con ella, la tendencia a sentir el dolor del prójimo y acudir a su ayuda. Desarrollamos un fuerte sentido vincular que nos conduce a defender a los miembros de nuestra familia o comunidad. Pero no todos los instintos son benévolos. La ira, la envidia, los celos, el temor, el odio y el deseo de venganza pueden haber sido funcionales en alguna etapa, pero frecuentemente son destructivas en el plano social. Es por eso que la capacidad de “pensar lentamente”, hacer una pausa y reflexionar, es tan significativa. Todos los animales tienen deseos. Sólo los humanos somos capaces de juzgar los deseos – preguntarse, ¿debo o no debo satisfacer este deseo?

No podemos vivir, tomar decisiones, o amar sin emociones. Pero uno de los temas fundamentales que aprendemos en Génesis es que no toda emoción es benigna. El comportamiento instintivo, impulsivo, puede llevar a la violencia. Lo que se necesita para ser portador del pacto con Dios es la capacidad de “pensar lentamente” y actuar deliberadamente. Ese es el contraste entre Ytzjak e Ishmael (de quien se ha dicho “Será un hombre como asno salvaje; su mano se alzará contra todos y serán alzadas todas las manos contra él”, Génesis 16: 12). Aún mayor es el contraste entre Yaakov y Esav.

Esto nos conduce a Génesis 27 y al momento en que Yaakov viste el ropaje de Esav y le dice al padre: “Yo soy Esav, tu primogénito.” Los dos machos cabríos del servicio del Sumo Sacerdote y los dos machos cabríos preparados por Rebeca simbolizan nuestra dualidad: “Las manos son las de Esav, pero la voz es la de Yaakov.” Cada uno de nosotros alberga un Esav y un Yaakov en nuestro ser, el cerebro impulsivo y emocional, y el reflexivo y deliberativo. Podemos pensar rápida o lentamente. Nuestro destino, nuestro goral, nuestro libro de vida, será definido por cuál de los dos elegimos. ¿Será nuestra vida dirigida “al Señor” o “a Azazel,” a las vicisitudes aleatorias del azar?

Este es el drama moral simbolizado por los dos machos cabríos, uno dedicado “al Señor,” y el otro “a Azazel” y echado al desierto. El poder del ritual es que no habla con abstracciones – razón versus emoción, diferimiento del instinto en lugar de la gratificación. Es apasionante, visceral, y más aún cuando evoca, en forma consciente o no, la memoria de los mellizos, Yaakov y Esav, juntos al nacer pero totalmente divergentes en carácter y destino. Esta puede ser la razón por la cual el servicio de Iom Kipur en el Templo incluye este ritual de los dos machos cabríos. Nos está impulsando a considerar quién seremos este año. ¿Tendremos la fortaleza para echar a nuestro Esav interno y vivir, en vez, como Yaakov?

Tenemos dos patrones de reacción en el cerebro, uno que se enfoca en el peligro potencial para nosotros como individuos, y el otro, ubicado en la corteza pre frontal, que tiene una visión que considera las consecuencias de nuestras acciones para nosotros y los demás. El primero es inmediato, instintivo y emocional. El segundo es reflexivo y racional. Estamos atrapados, en la frase del psicólogo Daniel Kahneman, entre “pensar rápido y lento”.

El camino rápido nos ayuda a sobrevivir, pero puede llevarnos a acciones que son impulsivas y destructivas. El camino lento nos lleva a tener un comportamiento más considerado, pero suele ser subyugado por el fragor del momento. Somos a la vez santos y pecadores, altruistas y ególatras, exactamente como los profetas y los filósofos sostienen desde hace largo tiempo.

Si esto es así, estamos en una posición para comprender por qué la religión nos ha ayudado a sobrevivir en el pasado – y por qué la vamos a necesitar en el futuro. Esta fortalece y acelera el camino lento. Reconfigura nuestros caminos neuronales, convirtiendo el altruismo en instinto, a través de los rituales que realizamos, los textos que leemos y las oraciones que rezamos. Sigue siendo la forma más poderosa de construir comunidades que el mundo ha conocido. La religión une a los individuos en grupos a través de hábitos de altruismo, creando relaciones de confianza lo suficientemente fuertes para vencer las emociones destructivas.

The Moral Animal (El animal moral), publicado en el New York Times.
23 de Diciembre de 2012.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cuál es más importante en la vida de un ser humano, pensar rápido o pensar lento?
  2. ¿Qué impacto puede tener la religión en el pensar rápido y pensar lento?
  1. ¿Cuál es la conexión entre los dos machos cabríos de la parashá de esta semana y Yaakov y Esav?
  2. ¿Crees que Esav era malvado?
  3. ¿Qué es más importante en la vida de un ser humano, pensar rápido o pensar lento?
  4. ¿Te consideras más como Yaakov o como Esav?
  5. ¿Cuál es la conexión entre Yaakov y Esav, las dos formas de pensar y Iom Kipur?

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LA IDEA CENTRAL

  1. Los textos rabínicos usualmente presentan a Esav como una persona malvada. Quizás la razón socio-histórica detrás de esto es porque conectamos genealógicamente a Esav con Edom, y Roma, y Roma representa el archienemigo de los judíos durante el período rabínico. Sin embargo, en una lectura más cercana del texto de la Torá, Esav no es necesariamente malvado, solo impulsivo. El final de la narrativa de Yaakov y Esav es de hecho la reconciliación, no la rivalidad (Génesis 33). Todos conocemos personas impulsivas pero eso no es necesariamente un indicador de maldad, aunque a veces esas personas pueden lamentar una acción tomada con enojo o alta emoción, donde no tomaron la mejor decisión.
  2. Si bien dilatar las cosas puede paralizar la toma de decisiones, resulta obvio lo beneficioso que puede ser pensar concienzudamente las decisiones y acciones, incluidas las palabras, antes de actuar. Esto es verdadero para adultos y niños por igual, y en la discusión es importante enfocar la conversación en la vida de los niños con quienes estás hablando, con ejemplos concretos de su experiencia.
  3. Si bien cada persona sin dudas tiene más parecido con una u otra de estas personalidades, (y si el niño se está esforzando en tener conciencia de sí mismo a este respecto, la ayuda de padres y maestros será más que bienvenida), hay un Yaakov y un Esav en cada uno de nosotros (ver Pensando más profundamente)

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Este famoso Midrash (citado por Rashi en Génesis 25:22) sugiere que Yaakov y sus descendientes son inherentemente buenos y santos, interesados en la Torá, con una profunda inclinación a conectarse con Dios a través del estudio y el rezo, mientras Esav y sus descendientes tienen una inclinación hacia la idolatría y, quizás incluso insinúa, a hacer el mal (que es muchas veces central a las religiones paganas). El mensaje de Convenio y Conversación de esta semana también sugiere que Yaakov y Esav tienen inclinaciones inherentes dentro de sus personalidades, pero no tanto sobre el bien y el mal y más sobre la forma en que piensan y abordan el mundo.
  2. Esta es una discusión fascinante, que no tiene una respuesta definitiva. La ciencia nos dice que estamos influenciados por nuestros genes, y la religión y la filosofía nos dicen que tenemos libre albedrío para tomar decisiones más allá de nuestra naturaleza y biología. Si bien tenemos que incentivar a nuestros niños y estudiantes a que se enfrenten con este debate por sí mismos, una conclusión justa para aquellos que creen en la ciencia y en la religión es “ambas”.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. Pensar rápidamente es nuestra respuesta veloz, instintiva, emocional y subconsciente. Esto nos permite responder de forma rápida a situaciones de potencial peligro inmediato. Pensar lentamente es más pausado, reflexivo y racional, consciente, deliberativo, y cuidadoso. Las dos formas de pensar tienen su sitio. Sin el primero, nuestros antepasados nunca hubieran sobrevivido en ambientes hostiles, y de hecho este tipo de pensamiento nos ayuda a sobrevivir en nuestra vida diaria. Pero es el segundo, la reflexión lenta, deliberativa, consciente, que nos separa del resto del reino animal, y nos hace seres humanos. Las dos formas de pensar tienen su lugar en nuestra experiencia y supervivencia como seres humanos.
  2. La religión impacta en ambas formas de pensar positivamente. Hace que nuestro pensamiento rápido, nuestros impulsos, sean más lentos, asegurándose que actuemos dentro del marco de la ética y la moralidad. Y acelera nuestro pensamiento lento, asegurándose que los valores centrales de la religión, como el altruismo y la bondad, se conviertan en nuestra segunda naturaleza (en lugar del largo proceso de pensamiento profundo) a través de rituales que “reconfiguran nuestros caminos neuronales”.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Existen muchas pistas ocultas que sugieren que los machos cabríos pueden representar a Yaakov y Esav. Estas incluyen: Dos animales, similares en apariencia pero con destinos diferentes; la palabra se’ir, “chivo”, se asocia con Esav (él y sus descendientes vivieron en la tierra de Seir y la palabra se’ir se relaciona con se’ar, “velludo”); un hilo rojo se ataba a la chivo expiatorio, y “rojo” (Edom) era otro nombre de Esav; y finalmente “dos cabritos de entre las cabras”, shnei se’irei izim, mencionado en los ritos del Sumo Sacerdote, nos recuerda de la expresión similar “dos cabritos de entre las cabras”, shnei gei’ei izim, mencionada en Génesis 27, la escena del engaño de Yaakov.
  2. Los textos rabínicos usualmente presentan a Esav como una persona malvada. Quizás la razón socio-histórica detrás de esto es porque conectamos genealógicamente a Esav con Edom, y Roma, y Roma representa el archienemigo de los judíos durante el período rabínico. Sin embargo, en una lectura más cercana del texto de la Torá, Esav no es necesariamente malvado, solo impulsivo. Esav es conocido como modelo de la mitzvá de respeto a los padres, y el final de la narrativa de Yaakov y Esav es de hecho la reconciliación, no la rivalidad (Génesis 33). Normalmente nos vemos muy influenciados por el acercamiento rabínico a Esav, pero si tomamos su carácter solamente según el texto de la Torá vemos una imagen compleja que da lugar a un acercamiento más compasivo de Esav como personalidad.
  3. Ver Del pensamiento del Rabino Sacks, respuesta 1.
  4. Ver La idea central, respuesta 3.
  5. Esto puede resumirse en el último párrafo de Convenio y Conversación de esta semana: “¿Quién soy yo? Es la pregunta que Iom Kipur nos obliga a hacernos. Para ser Yaakov, tenemos que liberarnos de y renunciar al Esav que tenemos dentro, a lo impulsivo que nos puede llevar a vender nuestra primogenitura por un plato de sopa, perdiendo la eternidad en busca del deseo.”

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para  Ajarei Mot 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin