Edición Familiar: El poder de la palabra (Metzora 5779)

EDICION FAMILIAR: EL PODER DE LA PALABRA (METZORÁ 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para  Metzorá 5779 que puedes leer aquí.

La parashá Metzorá continúa con los temas de la parashá anterior, incluyendo el proceso de purificación por tzara’at, la afección que causa la enfermedad de la piel en los humanos, y la decoloración en los adornos y paredes de las casas.

Los sabios identifican tzara’at – las condición que afecta la piel humana, las vestimentas y las paredes de una casa, no como una enfermedad, sino como un castigo por el pecado específico de lashón hará, hablar mal de otros.

La pregunta es ¿por qué esta severa afección es un castigo por hablar mal de otros y no otro pecado? ¿Por qué hablar mal de otros es peor que, digamos, violencia física? Hay un viejo dicho inglés “Palos y piedras pueden quebrar mis huesos / pero las palabras nunca me podrán dañar.” Es desagradable oír maldades sobre uno mismo, pero ¿es realmente tan terrible?

No hay una mitzvá específica contra hablar mal de otros en la Torá, pero si existe una prohibición de chismear. “No debes dar vueltas como chismoso en tu pueblo” (Levítico 19:16). Lashón hará es un ejemplo de este mandamiento. Los sabios van más lejos para enfatizar su gravedad. Es, dicen, como los tres pecados cardinales juntos – la idolatría, el derramamiento de sangre y las relaciones sexuales ilícitas. Cualquiera que emplee la mala lengua, dicen, es como si negara a Dios. Asimismo afirman: está prohibido vivir en la cercanía de los maledicentes, y aún más, sentarse con ellos y escuchar sus palabras. ¿Por qué motivo meras palabras son tratadas tan seriamente en el judaísmo?

La respuesta se conecta con uno de los principios más básicos de la creencia judía. Las culturas antiguas adoraban a sus dioses porque los veían como algo poderoso: rayos, truenos, la lluvia, el sol y el mar, y a veces animales salvajes. El judaísmo no era una religión que alabara el poder, a pesar de que Dios es más poderoso que todos estos “dioses

El judaísmo, como otras religiones, tiene lugares sagrados, personas sagradas, tiempos sagrados y rituales sagrados. Sin embargo, lo que diferencia al judaísmo es que es de sobremanera una religión de palabras sagradas. Con palabras Dios creó el Universo “Y Dios dijo: Que se haga… y así fue”. A través de palabras Él se comunicó con la humanidad. En el judaísmo, el lenguaje en sí mismo es sagrado. Es por eso que lashón hará, el uso del lenguaje para dañar, no es una ofensa menor. Implica tomar algo que es sagrado y usarlo para fines no santos.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Qué significa para ti el dicho “Palos y piedras pueden quebrar mis huesos/ pero palabras nunca me herirán”?
  2. ¿De qué forma pueden ser sagradas las palabras?
  3. ¿Puedes crear mundos con palabras al igual que Dios? ¿Se pueden destruir mundos con palabras también?

Había una vez un hombre mayor que amaba los chismes. A menudo se le encontraba dando vueltas por la ciudad susurrando chismes a sus amigos.

Un día, simplemente no pudo resistirse de contarle al Rabino las últimas noticias que acababa de escuchar. El Rabino corrió a su casa y trajo una almohada de plumas. Le dijo al hombre que rasgara la almohada. Extrañado, hizo lo que el Rabino le pidió.

A medida que el viento recogía las plumas y las diseminaba por todo el pueblo, una sonrisa cruzó el rostro del hombre mientras comenzaba a disfrutar del espectáculo. “Correcto. ¡Ahora ve y recoge todas las plumas de mi almohada!”, dijo el Rabino. “Pero Rabino, ¡eso es imposible! No puedo recuperarlas todas. ¡Están diseminadas por todo el pueblo y aún más allá! “, exclamó el hombre.

El Rabino lo miró a los ojos y con una mirada satisfecha dijo: “Es exactamente lo mismo con tus chismes. Una vez que las palabras han cruzados tus labios no tienes control, no puedes arrepentirte. Las palabras germinan como la hierba y están por todos el mundo. ¡Piensa cuidadosamente en eso la próxima vez que te sientas tentado a hacer chismes sobre un vecino!”.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cuál crees que es el mensaje de la historia?
  2. ¿Alguna vez has experimentado el poder de las palabras personalmente, para bien o para mal, como en esta historia?

Después de crear el universo, el primer regalo de Dios al hombre fue el de poder usar palabras para denominar a los animales. Ese fue el comienzo del proceso intelectual que es la señal distintiva del Homo Sapiens. El Targum traduce esta frase: “Y el hombre se transformó en un ser viviente” (Génesis 2:7) como “espíritu parlante.” Los biólogos evolucionistas consideran que fueron las exigencias del lenguaje y la ventaja que esto les daba a los humanos sobre otras formas de vida, lo que dio lugar a la expansión masiva del cerebro humano.

Cuando Dios buscó frenar el plan de los hombres de Babel de construir la torre que llegara al cielo, simplemente “confundió su lenguaje,” haciendo imposible la comunicación entre ellos.

El lenguaje sigue siendo fundamental para la existencia de los grupos humanos. Dios creó con palabras el universo natural. Nosotros creamos – y a veces destruimos – con palabras el universo social.

El primer principio del lenguaje en el judaísmo es que es creativo. Creamos mundos con palabras.

El segundo principio es no menos fundamental. La creencia de Abraham en un único Dios introdujo en el mundo el concepto de un Dios que trasciende el universo, y por lo tanto no puede identificarse con ningún fenómeno dentro del mismo.

Dios es invisible. De ahí que los íconos y toda imagen religiosa sean señales de idolatría. ¿Cómo hace entonces un Dios invisible para revelarSe? La respuesta es, en las palabras. Dios habló. Le habló a Adam, Noaj, a Abraham, a Moshé. En la revelación ante el Monte Sinaí, Moshé le recordó a los israelitas: “El Señor les habló desde el fuego. Escucharon el sonido de las palabras pero no había ninguna imagen; sólo una voz” (Deuteronomio 4: 12). En el judaísmo las palabras constituyen el vehículo de la revelación. Profeta es el hombre o la mujer que oye y enuncia la palabra de Dios.

Ese es el fenómeno que la ciencia se esfuerza por comprender. Algunos científicos pueden aceptar la idea de un Dios que creó el cielo y la tierra, la fuerza de las fuerzas y la causa de las causas, El que originó lo que hoy en día llamamos el Big Bang, el Dios arquitecto de la materia y generador del orden. De hecho, la fe en el universo como producto de una única inteligencia creativa subyace detrás de la mentalidad científica desde sus inicios. El judaísmo llama a este aspecto de Dios ‘Elokim’. Pero nosotros creemos también en otro aspecto de Dios que llamamos ‘Hashem’, el Dios de las relaciones – y las relaciones existen en virtud del lenguaje. Porque es éste el que nos permite comunicarnos con otros y compartir con ellos nuestros temores, esperanzas, amores, planes, sentimientos e intenciones. El lenguaje nos permite transmitir nuestra interioridad a otros. Está en el corazón mismo del vínculo humano. Un dios que haya creado el universo pero que no pueda hablar o escuchar sería un dios impersonal – un dios incapaz de comprender lo que nos hace humanos. Adorar a ese dios es como inclinarse ante el sol o una computadora gigantesca. Podríamos cuidarla pero ella no podría hacer lo mismo con nosotros. Ese no es el Dios de Abraham.

Así arribamos a la idea que está en el corazón del judaísmo: el brit, pacto, que no es otra cosa que una promesa mutuamente vinculante entre Dios y los seres humanos. Pacto es la palabra que une al cielo con la tierra, la palabra emitida, la palabra escuchada, la palabra aceptada y honrada de buena fe. Por esa razón, los judíos pudieron sobrevivir el exilio. La Torá en el sentido más profundo, es la palabra de Dios, y el judaísmo es la religión de las palabras sagradas. Se comprende que el mal uso o abuso del lenguaje para sembrar sospecha o disenso no sólo es destructivo. Es sacrílego. Es tomar algo sagrado, la capacidad humana de comunicar y de esa forma juntar alma con alma, y usarla con los fines más abyectos, para dividir alma de alma y destruir la confianza de la cual dependen las relaciones no coercitivas.

El judaísmo emergió como respuesta a una serie de preguntas: ¿Cómo pueden los seres humanos finitos conectarse con un Dios infinito? ¿Cómo pueden conectarse unos con otros?¿Cómo puede haber cooperación, colaboración, acción colectiva, familias, comunidades y nación sin el uso coercitivo del poder? ¿Cómo podemos construir relaciones de confianza? ¿Cómo podemos redimir al ser humano de su soledad? ¿Cómo podemos crear la libertad colectiva de tal forma que la mía no pueda ser conseguida a costa de la tuya?

La respuesta es: mediante las palabras, palabras que comunican, palabras que unen, palabras que honran al Otro Divino y al otro humano. Lashón hará, “hablar mal del otro”, al envenenar el lenguaje destruye la base misma de la visión judaica. Cuando hablamos despectivamente de otros y los disminuimos, nos disminuimos a nosotros mismos y dañamos la ecología misma de la libertad.

Nunca tomes livianamente al lenguaje, nos da a entender la Torá. Pues fue a través del lenguaje que creó Dios el mundo natural, y a través del lenguaje creamos y sostenemos nosotros el mundo social. Es tan esencial para nuestra supervivencia como el aire que respiramos.

“Las palabras son sagradas. En el judaísmo el objeto más sagrado es un rollo de Torá, ya que contiene la palabra de Dios, el regalo más preciado de la humanidad. El judaísmo es una religión de palabras santas, porque cree en un Dios trascendente, un Dios que no puede ser visto, sentido, tocado, representado en imágenes o íconos, un Dios más allá del universo sin nada que se le compare. La única y más importante conexión entre un Dios infinito y los seres humanos finitos es el lenguaje

En la revelación, Dios nos habla. En nuestras plegarias, hablamos a Dios. El lenguaje es el puente angosto que cruza el abismo entre dos almas, ya sea en la relación de dos personas o en mi relación con el Ser del universo. El lenguaje es la redención de la soledad.”

Future Tense, pp.185-186

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué es un rollo de Torá el objeto más sagrado del judaísmo? ¿Cuál es el mensaje detrás de esto?
    ¿Por qué Dios elige interactuar con la humanidad a través de palabras? ¿Cómo usamos esas palabras para interactuar con Dios? Cómo resume esta cita el mensaje contenido en Convenio y Conversación de esta semana?
  2. ¿Crees que la sociedad occidental ha sido influenciada por el mensaje de esta historia y el abordaje de los niños del judaísmo?
  1. ¿Por qué las palabras son importantes para Dios?
  2. ¿Por qué las palabras son importantes para la humanidad?
  3. ¿Puedes pensar en un ejemplo de la historia o de tu vida donde las palabras hayan “creado mundos” o “destruido mundos”?
  4. ¿Crees que el castigo de tzara’at es apropiado para el pecado de lashón hará (hablar mal de otras personas)?
  5. ¿Cómo pueden las palabras pasar a ser consideradas sagradas?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. El mensaje detrás de esta clásica frase inglesa es que debemos ignorar las palabras porque son insustanciales, a diferencia de la violencia física (“palos y piedras pueden romper mis huesos”) que puede causar dolor real y duradero. Esta es una expresión clásica del rasgo británico de mostrar un “labio superior rígido”, diciéndonos que “mantengan la calma y sigan adelante”. Sin embargo, en realidad, sabemos que las palabras conllevan un enorme poder, para el bien y para el mal. De hecho, las palabras negativas o malignas pueden causar daño emocional real y devastador que puede impactar durante toda la vida
  2. Las palabras pueden ser santas cuando Dios las usa para crear mundos, comunicarse con la humanidad y desarrollar relaciones con los seres humanos. Por eso consideramos que las palabras de la Torá son santas. Las palabras también pueden ser consideradas santas cuando son usadas por los humanos para un bien mayor, al igual que las acciones para un bien mayor pueden ser consideradas santas
  3. “Crear mundos” no debe tomarse literalmente, en la forma en que Dios creó el mundo con palabras. Sin embargo, las palabras se pueden utilizar creativamente para un gran bien. A veces, sólo una pequeña y positiva palabra a alguien puede cambiar una vida, que es lo que queremos expresar al decir que pueden crear mundos. El mundo puede ser cambiado (recreado) por palabras positivas e inspiradoras. Y a la inversa, mundos pueden ser destruidos con palabras negativas y malvadas. La vida de las personas puede destruirse con un discurso negativo o descuidado.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Las palabras son poderosas y pueden tener un impacto duradero en la vida de las personas. No seas descuidado con ellas. El Rabino le enseñó al anciano que una vez que las palabras descuidadas se han dejado sueltas, no se pueden volver a juntar. No hay ninguna función de deshacer o eliminar en la voz. Esta lección es relevante tanto para las palabras habladas como las escritas (y tiene especial relevancia para los medios de comunicación, ¡especialmente las redes sociales!) y aun si hay verdad detrás de las palabras no quita la intención detrás de la historia (por lo que decir “pero es verdad” no es una buena defensa cuando se emiten chismes o se habla mal de otra persona).
  2. Todos han experimentado dolor de las palabras de otros, ya sea de un hermano o amigo, maestro o padre, esposo o jefe. Por el contrario, si nos esforzamos lo suficiente, todos podemos recordar cuando una palabra amable hizo toda la diferencia (y hay muchas historias inspiradoras de cómo una palabra amable de un extraño que salva a una persona que estaba considerando quitarse su propia vida).

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. Las palabras, como cualquier objeto o recurso en el mundo, son neutrales en cuanto a su valor, la moral y la santidad, hasta que se usan para bien o para mal. Las palabras que emanan de Dios, son por definición, santas, porque son el vehículo a través del cual Dios interactúa y crea el mundo, y construye relaciones con su creación. El rollo de la Torá es un registro de estas palabras, las palabras que Dios escogió dar al pueblo judío, y al mundo, con el fin de crear y mantener el mundo, y de formar y desarrollar relaciones con la humanidad.
  2. Dios es infinito y más allá de la posibilidad finita de cualquier mente humana. No hay un terreno común a través del cual interactuar con Dios, excepto las palabras. Dios eligió las palabras y el lenguaje para ser el puente sobre el cual podemos construir una “conexión entre un Dios infinito y seres humanos finitos.” Usamos las palabras para cumplir con nuestra parte de la relación. A veces es difícil encontrar las palabras que necesitamos, y es por eso que tenemos una liturgia de oraciones escrita hace mucho tiempo por Rabinos que tenían el espíritu de profecía y un profundo conocimiento de nuestras tradiciones, y por ende encontraron palabras para darnos, en la forma de las oraciones escritas en el sidur. Sin embargo, cualquier ser humano puede encontrar por sí mismo las palabras que le permitan construir una relación con Dios, y esto es algo que se motiva a hacer.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Las palabras son el medio que eligió Dios para crear el mundo y crear relaciones con humanos, incluyendo pactos formales. Dios es infinito y no tenemos ningún punto en común a través del cual interactuar con El, excepto a través de las palabras. Dios eligió las palabras y el lenguaje para ser el puente a través del cual construimos una conexión de un Dios infinito y los seres humanos finitos.
  2. Podemos utilizar las palabras para cumplir con nuestra parte de nuestra relación con Dios, a través de la plegaria. Además, también podemos usar las palabras para crear y sostener relaciones con nuestro prójimo, y crear (y potencialmente destruir) una sociedad con palabras: “Nosotros creamos – y a veces destruimos – con palabras el universo social.”
  3. “Crear mundos” no debe tomarse en forma literal, en la forma que Dios creó el mundo con palabras. Sin embargo, las palabras se pueden utilizar en forma creativa para un gran bien. A veces sólo una pequeña palabra positiva a alguien puede cambiar una vida, a esto nos referimos con crear mundos. El mundo puede ser cambiado (recreado) mediante palabras positivas e inspiradoras. Y viceversa, se pueden destruir mundos con palabras malvadas y negativas. Las vidas de las personas se pueden destruir con lenguaje negativo o descuidado. Algunos ejemplos de la historia pueden ser líderes que inspiraron y cambiaron el mundo con sus palabras, como Martin Luther King Jr. o Mahatma Ghandi. Y por supuesto hay muchos ejemplos de personajes históricos que usaron el discurso y el lenguaje para incitar al odio y destruir mundos, como Hitler o Stalin.
  4. El fenómeno de tzara’at, lepra en las personas, hongos en las vestimentas y en las casas, era la forma de Dios de hacer el hablar mal de otros público y estigmatizarlo. De acuerdo a los sabios, esta es la razón por la cual quien habla lashón hará era castigado con lepra y forzado a vivir como un paria afuera del campamentos. El castigo por hablar mal de otros, que está diseñado para marginar y quitar de la sociedad a la víctima, es hacer exactamente eso al perpetrador: tzara’at es un castigo “medida por medida”, un castigo proporcional al crimen.
  5. Ver La idea central, respuesta 2.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para  Metzorá 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin