Edición Familiar: Rechazando el confort, manteniendo la esperanza (Vaieshev 5779)

EDICION FAMILIAR: Rechazando el confort, manteniendo la esperanza (Vaieshev 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Vaieshev 5779 que puedes leer acá.

La historia ahora se traslada de Yaakov hacia sus hijos. La tensión que hemos sentido entre Lea y Rajel es transferida hacia la próxima generación en la forma de la rivalidad entre Iosef y sus hermanos, la historia cuyas vueltas nos lleva hacia el final del Génesis. Iosef es el hijo favorito de Yaakov, el primogénito de su amada Rajel. La envidia y la rivalidad de sus hermanos los lleva a vender a Iosef como esclavo en Egipto, un acto que muchos años después resultará en que toda la familia, entonces una nación, será esclavizada. Una amenaza común que ronda a través de la parashá, es el poder de la historia para confundir nuestras expectativas. Reuben, el primogénito, parece sufrir de falta de confianza en sí mismo, que le quita el valor de tomar acciones decisivas. La interminable pena de Yaakov esconde un rechazo a perder la esperanza. Tamar resulta ser un modelo de moral y coraje. Dos inverosímiles mujeres tienen un papel en el linaje de David, el más grande de los reyes de Israel. Parte del poder de estas historias se halla en su negativa a desenvolverse como esperaríamos. Nunca es posible predecir, parece sugerir la Torá, dónde será hallada la virtud.

Y se produjo el engaño. Iosef fue vendido como esclavo. Sus hermanos embebieron su manto en sangre. Lo llevaron a su padre diciendo: Mira lo que hemos encontrado. ¿Lo reconoces? Es el manto de tu hijo, ¿o no? Yaakov lo reconoce y contesta: “Es el manto de mi hijo. Una bestia salvaje lo devoró. Iosef ha sido despedazado”. Luego leemos:

Yaakov rasgó sus vestiduras, se puso un sayo e hizo el duelo por su hijo durante mucho tiempo. Sus hijos e hijas trataron de consolarlo, pero él se negó a ello. Dijo “seré enterrado en mi tumba llorando por mi hijo.”

Génesis 37: 34-35


Existen leyes en el judaísmo que ponen un límite al duelo – shiva, shloshim, un año. No hay tal cosa como un duelo en el cual el llanto es infinito. El Talmud dice que Dios reprende al que se lamenta más allá del tiempo establecido. Aun así, Yaakov se niega a ser consolado.

Un Midrash da una explicación notable. “Uno puede consolarse por alguien que ha muerto, pero no por el que aún vive,” dice. En otras palabras, Yaakov se negaba a ser consolado porque no había perdido la esperanza de que Iosef estuviera aún vivo.

Eso, trágicamente, es el destino de los que han perdido a miembros de su familia (por ejemplo, los padres de los soldados desaparecidos en la guerra), pero que, aún, no tienen prueba de que han muerto. No pueden seguir las etapas normales del duelo porque no pueden abandonar la posibilidad de que la persona desaparecida pueda ser rescatada. Su angustia continua es una forma de lealtad; darse por vencido, estar de luto, reconciliarse con la idea de la pérdida, es una forma de traición. En esos casos, el llanto no tiene un cierre. Negarse a ser consolados es negarse a abandonar la esperanza.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué crees que el judaísmo tiene períodos de tiempo específicos para los diferentes niveles de duelo, tales como la shivá (la primera semana luego de la muerte de un ser querido), shloshim (el período de los primeros treinta días de duelo) y el cierre al primer año?
  2. ¿Cuándo crees que es mayor el dolor, cuando un niño muere o cuando se pierde y se presume que está muerto?
  3. ¿Conoces alguna historia de padres que se rehusaron a perder las esperanzas de que su hijo esté aún vivo? ¿Qué podemos aprender de Yaakov y estos padres?

Cuenta una leyenda que Napoleón, el emperador francés de principios del Siglo XIX, estaba dando un paseo por las calles de París con sus asesores un Tisha veAv durante su reinado. Su comitiva pasó delante de una pequeña sinagoga y escucharon lamentos y llantos que venían desde allí. Desconcertado por la conmoción, Napoleón envió a un ayudante al interior para preguntar qué había sucedido.

El ayudante regresó después de unos minutos y le dijo a Napoleón que el Templo de los judíos había sido destruido y estaban de luto por su pérdida. Napoleón se indignó. «¿Cómo es posible no tenga conocimiento de este evento? ¿Dónde en el Imperio ocurrió esto? ¿Cuándo sobrevino esto a los judíos de esa comunidad y quiénes fueron los autores?”

El asesor respondió: «Señor, el templo se perdió en Jerusalén en esta fecha hace más de 1.700 años.»

Napoleón estaba en silencio y en shock. «¡Un pueblo que puede llorar tanto tiempo por Jerusalem, un día le será restaurada!», dijo.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cuál es el mensaje de esta historia? ¿Cómo está conectada con la historia del dolor y el rechazo a perder la esperanza de Yaakov?
  2. ¿Qué crees que hubiera pasado si hubiéramos seguido adelante después de la destrucción del Templo en el 70 EC? ¿Por qué los judíos están tan obsesionados con recordar la historia?

¿Sobre qué base mantuvo Yaakov la esperanza? Ciertamente reconoció el manto ensangrentado de Iosef – lo dijo explícitamente: “Una bestia salvaje lo devoró. Iosef fue despedazado”. ¿No significan acaso estas palabras que Yaakov había aceptado que su hijo Iosef estaba muerto?

El fallecido David Daube tuvo una sugerencia que me pareció convincente. Las palabras que pronunciaron los hijos de Yaakov – haker na, literalmente “por favor, identifica” tienen una connotación cuasi legal. Daube compara este pasaje con otro, Éxodo 22:10-13, con el que tiene una semejanza lingüística. El tema en cuestión es el límite de la responsabilidad del cuidador (shomer). Si un animal se pierde por negligencia, el guardián está en falta y deberá afrontar la pérdida. En caso de que no hubiera negligencia, sino que fuera un caso de fuerza mayor, un accidente inevitable, impredecible, el guardián estará libre de culpa. Un caso de este tipo sería el de la pérdida causada por un animal salvaje. La enunciación de la ley – tarof itaref – “despedazado”, describe precisamente el juicio de Yaakov en el caso de Iosef: tarof toraf Iosef, “Iosef fue despedazado.”

También sabemos que a un hermano mayor le cabe una responsabilidad similar por el destino de un hermano menor puesto a su cargo, como en el caso, por ejemplo, de que estuvieran los dos solos juntos. Esa es la significación de la negación de Caín cuando, enfrentado a Dios por el destino de Abel, dice: “¿Acaso soy yo el guardián (shomer) de mi hermano?” (Gen. 4: 9).

Entendemos ahora una serie de matices referentes al encuentro de Yaakov con sus hijos al retornar sin Iosef. Normalmente serían considerados responsables por la desaparición de su hermano menor. Para evitarlo, como en el caso de una ley bíblica posterior, traen “los despojos como evidencia.” Si los despojos son una prueba del ataque de un animal salvaje, deben -ante la ley vigente en ese momento- ser considerados inocentes. Su pedido a Yaakov, haker na, debe ser tomado como un pedido legal: “Examina la prueba.” Yaakov no tiene otra opción que hacerlo, y en virtud de lo que ha podido ver, absolverlos. Un juez podría, sin embargo, estar obligado a absolver a una persona acusada de un crimen debido a que las pruebas son insuficientes para justificar una condena, pero aun teniendo internamente dudas latentes. Por lo tanto Yaakov se vio forzado a determinar la inocencia de sus hijos, sin necesariamente confiar en lo que le dijeron. De hecho, Yaakov no les creyó, y su negativa a ser consolado demuestra que no estaba convencido. Siguió con la esperanza de que Iosef aún estuviera vivo. Esa esperanza eventualmente estuvo justificada: Iosef estaba vivo, y padre e hijo finalmente se reunirían.

La negativa de ser consolado se repitió más de una vez en la historia judía. El profeta Jeremías tenía la certeza que los judíos regresarían a Israel porque se negaron a ser consolados – o sea, se negaron a perder la esperanza. (Jeremías 31:15-17). Lo mismo sucedió durante el exilio en Babilonia, como lo expresa una de las expresiones más paradigmáticas del rechazo a ser consolados: “Frente a los ríos de Babilonia nos sentamos y lloramos, Al recordar a Sión…”

El judío es el pueblo que se negó a ser consolado porque nunca dejó de tener esperanza. Todas las evidencias sugerían otra cosa: podía parecer una pérdida irreversible, un decreto de la historia que no podía ser revocado, un destino que debe ser aceptado. Los judíos nunca creyeron en las evidencias porque tenían algo más que se les oponía – una fe, una confianza, una esperanza inquebrantable que resultó más fuerte que la irreversibilidad histórica. No es exagerado afirmar que la supervivencia judía está sustentada por esa esperanza. Y esa esperanza proviene de una simple – o quizás no tan simple – frase en la vida de Yaakov. Rechazó ser consolado. Y del mismo modo – si bien vivimos en un mundo aún con cicatrices por la violencia, la pobreza y la injusticia – también nosotros debemos hacerlo.

Esta fue quizás la mayor contribución del judaísmo, a través de las raíces judías del cristianismo, a Occidente. La idea que el tiempo es una arena de cambio, y que la libertad y la creatividad son regalos de Dios para la humanidad, resultó en sorprendentes avances en la ciencia y nuestro entendimiento del mundo, la tecnología y nuestra capacidad de controlar el ambiente humano, la economía y nuestra habilidad para sacar a la gente del hambre y la pobreza, la medicina y nuestra capacidad para curar las enfermedades. Nos llevó a la abolición de la esclavitud, el crecimiento de una sociedad más igualitaria, la mejor posición social de la mujer, y el surgimiento de la democracia y el liberalismo…

Ser un judío es ser un agente de esperanza. Cada ritual, cada mandamiento, cada sílaba de la historia judía es una protesta contra el escapismo, resignación y la ciega aceptación del destino. Judaísmo, la religión del Dios libre, es una religión de libertad. La fe judía está escrita en tiempo futuro. Su creencia en un futuro posible que aún no llega, si escuchamos el llamado de Dios, obedecemos Su voluntad y actuamos juntos como una comunidad basada en un pacto. El nombre del futuro judío es esperanza…

Los judíos todavía son llamados a ser la voz de la esperanza en la conversación de la humanidad.

Future Tense, p. 249-252


PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo introdujo el judaísmo la idea al mundo de que el futuro puede ser diferente al pasado, y que podemos tener esperanza en un mundo mejor?
  2. ¿Cual crees que es la fuente de la obstinada negación de los judíos de perder la esperanza?
  1. ¿Por qué crees que Yaakov se rehusó a perder la esperanza que Iosef aún estaba vivo?
  2. ¿Puedes pensar en ejemplos de la historia judía cuando el pueblo judío se negó a perder la esperanza?
  3. ¿Cuál crees que es la fuente de esta negación a perder la esperanza?
  4. No existe evidencia documental de que la historia de Napoleón y los judíos en Tisha veAv haya ocurrido realmente, aun así ¿es el mensaje de la historia válido e importante? ¿Cuál es el mensaje de la historia?
  5. ¿Qué pueden otros pueblos del mundo aprender del rechazo judío a perder la esperanza de cara a la adversidad?

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LA IDEA CENTRAL

  1. La ley judía se esfuerza por crear un equilibrio entre demasiado y muy poco dolor. Ello para las diferentes etapas de duelo. El Judaísmo ordena una secuencia precisamente calibrada de tristeza, desde el primer momento, paralizante, de la pérdida, el funeral y la vuelta al hogar, el período de ser consolados por amigos y miembros de la comunidad, a un tiempo más prolongado durante el cual uno no participa en actividades asociadas con alegría. Cuanto más aprendemos acerca de la psicología del duelo y las etapas que debemos pasar antes de sanarnos de la pérdida, nos queda más clara la sabiduría de las antiguas leyes y costumbres del judaísmo. Sin embargo, en nuestra Parashá, Jacob no se permite pasar a través de estas etapas de duelo ya que en su fuero interno, él no creía que Joseph estaba muerto.
  2. Aunque esta es una pregunta imposible de responder, uno puede imaginar que mientras haya una posibilidad de que el niño todavía esté con vida, ante la ausencia de prueba en contrario, entonces puede haber un destello de esperanza que pueda distraer del dolor.
  3. En Israel hay numerosas historias de padres y familias de soldados perdidos en acción que se resistieron a perder la esperanza hasta que no se les diera una prueba fehaciente de la muerte de sus hijos. Estos padres hicieron todo a su alcance para influenciar a los gobiernos y otras agencias para traer de vuelta a sus hijos, o al menos que les entregaran pruebas de su muerte y trajeran de vuelta sus cuerpos. El no abandonar la esperanza puede tener poderosos y significativos resultados.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. El mensaje de esta historia es la impresionante conexión emocional que estos (y todos) los judíos tuvieron con su historia. Tanto es así, que lamentaron la destrucción del Templo ocurrida hace 1700 años como si hubiera ocurrido hoy. Su negativa a ser consolados en los siglos que pasaron, impresionó tanto a Napoleón que estaba convencido de que ameritarían, como nación, que se les restituya Jerusalén.
  2. Si los judíos durante los siglos hubieran renunciado a su esperanza de retornar como una nación soberana a su tierra y hubieran seguido adelante con su vida nacional, entonces hubiese sido muy difícil ver el resurgimiento del movimiento nacional judío a fines del siglo XIX, y que finalmente dio pie al establecimiento del estado de Israel. En efecto, algunos historiadores creen que esta esperanza inquebrantable y voluntad es un factor que aseguró la existencia del pueblo judío en el exilio por tantas generaciones, a diferencia de los relatos de tantos otras naciones que fueron conquistadas en la antigüedad y que se asimilaron a las sociedades donde se incorporaba y que ya no existen.Esta historia demuestra cuán profundo y fuerte puede ser el amor fraternal. Esta historia es el modelo de amor humano máximo, ya que cada hermano encontró una razón para preocuparse por su hermano a expensas de sus propios recursos. Dios vió la profundidad de este amor y eligió este lugar para Su Templo, para recordarle al mundo que Su morada en este mundo representa amor porque Su relación con el mundo está basada en amor puro. (Es importante notar que esta leyenda, a pesar de ser muy conocida y contener un mensaje muy judío, no encuentra en ninguna fuente judía).
  3. Los hermanos pueden odiarse o amarse al mismo tiempo. Hay algo muy hermoso sobre esto, y es un modelo para todas las relaciones humanas. Todos los humanos pueden y deberían tener relaciones como hermanos con los demás, una hermandad del hombre. Incluso si esto, a veces, deriva en exceso de confianza y emociones negativas, la base para una relación fraternal es siempre el amor.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. En su libro Future Tense, el Rabino Sacks identifica 4 aspectos de la fe judía que distinguen a los judíos y el pensamiento judío, y que los impulsa a creer en todo momento que el futuro puede ser mejor que el presente:
    1. Dios se revela a Moisés en la zarza ardiente como E-hié asher E-hié (Shemot 3:14) – literalmente Seré el que Seré. El nombre de Dios está en tiempo futuro.
    2. El sentido judío del tiempo es una ruptura radical del concepto antiguo de tiempo, que era meramente cíclico. En el judaísmo, “la vida humana es una arena de transformación”.
    3. La narrativa judía en la Biblia y en la historia rompe las reglas tradicionales de la narrativa. La historia judía es una historia sin final. Su conclusión está aún por concretarse.
    4. La “era de oro” del judaísmo está siempre en el futuro – el Mesías aún no hay llegado.
  2. Quizás la esperanza está escrita en el ADN judío por los cuatro factores descritos en la pregunta anterior. Quizás es una fe firme en la existencia de un Dios que actúa por el bien del pueblo judío y la humanidad en la historia.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. El amor de un padre por su hijo es tan fuerte que hasta que no existe una prueba irrefutable que demuestre que ya no hay esperanza, el padre se rehusará a ser consolado, dejar el duelo y darse por vencido en reencontrarse con su hijo.
  2. Toda la historia judía es una historia de negarse a perder la esperanza. Frente a la adversidad intensa, el pueblo judío se opuso a negar su religión y su sueño antiguo de volver a su tierra. El sueño judío de un mundo de paz y redención en la Era Mesiánica es un sueño al que también se han negado a olvidar.
  3. Los historiadores se han esforzado por explicar este aspecto de la historia judía. Quizás la única explicación es una fe resuelta en la existencia de un Dios que actúa para el bien del pueblo judío y la humanidad a lo largo de la historia.
  4. La precisión histórica de la historia no quita la profundidad del mensaje. Si Napoleón hubiera tropezado con una sinagoga llena de judíos en duelo en Tishá veAv, es fácil imaginar que se habría sorprendido, shockeado e impresionado por la escena. El mensaje de la historia es la conexión emocional potente que estos (y todos) los judío tuvieron por su historia. Tanto es así que han llorado la destrucción de su Templo hace 1700 años como si hubiera sucedido recientemente. Su rechazo a ser consolados a lo largo de los siglos impresionó tan profundamente a Napoleón que estaba convencido que tendrían el mérito como nación de ver a Jerusalem reconstruida.
  5. La vida a nivel individual como nacional puede ser difícil y desafiante, y la desesperanza y la pérdida de fe son fáciles de entender. La historia judía puede inspirar y ser un antídoto para esto. Pocos pueblos pueden comparar o señalar su sufrimiento y dolor nacional a tantos períodos trágicos y oscuros de su historia. Aun así, los judíos se han negado a perder la esperanza y la fe. En un mundo que todavía sufre grandes momentos de oscuridad, ellos continúan creyendo en un futuro mejor para la humanidad.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Vaieshev 5779 que puedes leer acá.