Rabino Sacks Emor 5778 – En la agenda

Traductor: Carlos Betesh

Editor: Ben-Tzion Spitz

En la agenda  

Emor 5778

Rabino Sacks Emor 5778 [PDF]

El manejo del tiempo es más que un simple manejo y más grande que el tiempo. Se trata de la vida misma. Y Él nos lo otorga a todos en forma igualitaria. Por más ricos que seamos, siempre hay 24 horas en cada día, 7 días en la semana y una cantidad de años que, cualquiera sea, es siempre insuficiente. Quienquiera que seamos, cualquier cosa que hagamos, cualesquiera sean los dones que poseemos, el principal y más importante factor de nuestra vida y de lo que todo lo demás depende, es cómo empleamos nuestro tiempo.(1)

“El tiempo de duración de la vida es de setenta años, o si somos fuertes, de ochenta años” dice el Salmo 90, y pese a la masiva reducción de la mortalidad prematura del último siglo, la expectativa de vida global, según datos recientes de las Naciones Unidas, es de 71.5 años. (2) Y concluye el Salmo, “enséñanos a contar los días para lograr un corazón de sabiduría,” recordándonos que el manejo del tiempo no es simplemente una herramienta de productividad. Es, de hecho, un ejercicio espiritual.

He aquí la siguiente idea que cambia la vida, que parece simple pero no lo es. No te bases exclusivamente en la lista de tareas diarias. Usa una agenda. Las personas más exitosas anotan las tareas más importantes para hacer en su agenda. (3) Saben que si no está allí, no se realizará. Las listas de tareas diarias son útiles, pero insuficientes. Nos recuerdan lo que debemos hacer, pero no cuándo. No distinguen entre lo importante y lo meramente urgente. Taponan la mente con temas triviales y nos obstaculizan el enfoque en lo que más cuenta a largo plazo. Sólo la agenda conecta el qué con el cuándo. Y eso es aplicable a las comunidades y culturas en su totalidad.

De eso se trata el calendario judío. Es por eso que el capítulo 23 de la parashá de está semana es tan fundamental para la continuada vitalidad del pueblo judío. Plantea un listado semanal, mensual y anual de los tiempos sagrados. Esto está planteado y extendido en la parashá Behar en períodos de siete y de cincuenta años. La Torá nos obliga a recordar lo que la cultura contemporánea olvida: que nuestras vidas deben tener tiempos dedicados a las cosas que le dan sentido. Y dado que somos animales sociales, los tiempos más importantes son los que compartimos. El calendario judío es precisamente eso: una estructura del tiempo que compartimos.

Todos necesitamos una identidad, y toda identidad viene con una historia. Por eso necesitamos un tiempo para que recordemos la historia de la cual venimos y por qué somos los que somos. Esto ocurre en Pesaj, donde revivimos el momento fundante de nuestro pueblo al comenzar su larga travesía hacia la libertad.

Necesitamos un código moral, un sistema de navegación satelital para guiarnos a través de la espesura del tiempo. Es lo que celebramos en Shavuot cuando revivimos el momento en que nuestros antepasados estaban de pie frente al Sinaí cuando hicieron el pacto con Dios y cuando escucharon al Cielo pronunciar los Diez Mandamientos.

Necesitamos un recordatorio periódico de la brevedad del tiempo de vida, para utilizar ese tiempo sabiamente. Eso es lo que hacemos en Rosh Hashaná cuando nos paramos frente a Dios en el juicio, y rogamos estar inscriptos en el Libro de la Vida.

Necesitamos un tiempo para enfrentar nuestras falencias, disculparnos por los males que hemos hecho, hacer las paces, decidir cambiar y pedir perdón. Ese es el trabajo que hacemos en Iom Kipur.

Necesitamos recordar que estamos en una travesía, que somos “extranjeros y residentes” en la tierra, y que vivimos solamente en una residencia temporaria. Es lo que experimentamos en Sucot.

Y necesitamos, cada tanto, dar un paso atrás de las presiones incesantes del trabajo y encontrar el descanso para poder celebrar nuestras bendiciones, renovar relaciones, y recuperar el pleno vigor del cuerpo y la mente. Ese es el Shabat.

Sin duda, la mayoría de la gente – o por lo menos los más reflexivos – saben que estas son cosas importantes. Pero conocerlas no es suficiente. Son elementos de una vida que se tornan reales cuando se vive en ellas, no sólo cuando se conocen. Por eso hay que agregarlos a la agenda, no a la lista diaria.

Como plantea Alain de Botton en su Religion for Atheists, todos sabemos que es importante reparar relaciones rotas. Pero sin Iom Kipur, hay presiones psicológicas que hacen que la reparación se demore indefinidamente. (4) Si somos la parte ofendida, quizás no queramos mostrar a otros nuestro dolor. Nos hace parecer frágiles, vulnerables. Si somos la parte que ofendió, puede ser difícil que admitamos nuestra culpa, posiblemente porque efectivamente nos sentimos culpables. Como lo plantea él: “Lamentamos mucho decir que somos incapaces de decir que lo lamentamos.” El hecho de que existe Iom Kipur quiere decir que hay un día en la agenda en la cual debemos reparar – y esto se hace más fácil sabiendo que  otros están haciendo lo propio. En sus palabras:

Es el día que nos hace decir: sentémonos a hablar de ese incidente de hace seis meses en que mentiste y yo reaccioné violentamente y me acusaste de falto de sinceridad y yo te hice llorar, un incidente que ninguno de los dos puede olvidar pero que tampoco podemos mencionar, y que ha estado corroyendo lentamente la confianza y el amor que profesamos uno al otro. Es el día que nos ha dado la oportunidad, en realidad la responsabilidad, de dejar de hablar de nuestros temas habituales y reabrir el caso que simulamos haber dejado de lado; no es por regodearnos, estamos obedeciendo las reglas.(5)

Es exactamente así: estamos obedeciendo las reglas. Estamos siguiendo el calendario judío, que toma muchas de las verdades importantes acerca de nuestras vidas, y en vez de ponerlas en la lista diaria, las escribe en la agenda.

Qué pasa cuando no tienes ese tipo de agenda? La sociedad contemporánea Occidental nos da un estudio de casos y sus consecuencias. La gente ya no cuenta la historia de la nación. De ahí que las identidades nacionales, especialmente en Europa, son casi cosa del pasado – uno de los motivos del retorno de la ultraderecha en países como Holanda, Austria y Francia.

La gente ya no comparte un código moral, motivo por el cual los estudiantes en las universidades pretenden prohibir el uso de la palabra de los expositores con los cuales están en desacuerdo. Cuando no hay un código compartido, no puede haber una discusión razonada, sólo el uso de la fuerza.

En cuanto a recordar la brevedad de la vida, Roman Krznaric nos recuerda que la sociedad moderna está “orientada a distraernos de la muerte. La publicidad crea un mundo donde todos son eternamente jóvenes. Derivamos a los ancianos a los geriátricos, fuera de la vista y de la mente.” La muerte se ha transformado en ”un tema tan tabú como lo era el sexo en la época victoriana.” (6)

La redención y el perdón han sido apartados de la vida pública, siendo reemplazados por la vergüenza pública, un regalo de los medios sociales. En cuanto al Shabat, en casi todo lugar de Occidente, el día de descanso ha sido reemplazado por el día sagrado del shopping, y el resto del día, reemplazado por la tiranía implacable de los teléfonos celulares.

Hace cincuenta años, la predicción más generalizada era que para nuestra época todo estaría automatizado. La semana laboral habría sido reducida a 20 horas y nuestro principal problema sería qué hacer con el ocio. En vez de eso, la mayoría de la gente se encuentra trabajando más que nunca, con menos posibilidad de dedicar el tiempo a las cosas que pueden ser significativas en la vida. Como dijo recientemente Leon Kass, la gente “aún tiene la esperanza de encontrar un sentido a sus vidas,” pero están crecientemente confundidos acerca de “qué es lo que sería una vida valiosa y cómo podrían hacer para vivirla.” (7)

De ahí la magia del calendario judío que cambia la vida. La filosofía busca verdades atemporales. El judaísmo, por contraste, toma las verdades y las traduce en el tiempo, en la forma de momentos sagrados, compartidos, momentos en que experimentamos las grandes verdades viviendo en ellas. Por lo tanto: cualquier cosa que quieras lograr, escríbelo en la agenda, si no no ocurrirá. Y vive según el calendario judío si quieres experimentar, no pensar ocasionalmente, las cosas que dan sentido a la vida.

Shabat Shalom.

SacksSignature

  1. Para leer un excelente libro reciente sobre cómo nuestro comportamiento está gobernado por el tiempo, ver Daniel Pink, When: The Scientific Secrets of Perfect Timing, Riverhead Books 2018.
  2. https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_life_expectancy
  3. Ver Kevin Kruse, 15 Secrets Successful People Know About Time Management, 2017.
  4. Naturalmente, Iom Kipur nos expía solamente por pecados entre nosotros y Dios, no entre nosotros y el prójimo. Pero es el día en que tradicionalmente buscamos hacer las paces también con otros. En realidad, la mayoría de los pecados que confesamos al decir Al Jet corresponden a pecados contra personas entre sí.
  5. Alain de Botton, Religion for Atheists, Hamish Hamilton, 2012, 55-56.
  6. Roman Krznaric, Carpe Diem Regained, Unbound, 2017, 22.
  7. Leon Kass, Leading a Worthy Life: Finding Meaning in Modern Times Encounter Books, 2018, 9.

 

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