Rabino Sacks Shemot 5778 – Dios ama a los que discuten

Traductor: Carlos Betesh

Editor: Ben-Tzion Spitz

Dios ama a los que discuten

Shemot 5778

Rabino Sacks Shemot 5778 [PDF]

He estado crecientemente preocupado por el ataque a la libre expresión que se está dando en todo Occidente, y especialmente en los campus universitarios. (1) Esto se está haciendo en nombre del “espacio de seguridad” supuestamente un área de protección frente a expresiones que pueden ser estresantes, “voces de alerta” (2) y “microagresiones”, o sea, cualquier comentario que a alguien le pueda resultar ofensivo aun cuando no fuera esa la intención.

Esto ha llegado al punto de que, a comienzos de 2017, estudiantes del Colegio de Oxford prohibieron la presencia de un representante de la Unión Cristiana por considerar que para algunos su discurso podría ser considerado alienante u ofensivo. (3)  Cada vez más, disertantes con posturas polémicas son desinvitados: su número se incrementó de 6 en el año 2000 a 44 en 2016. (4)

Indudablemente, la motivación de estas medidas fue planteada con la mejor de las intenciones: proteger los sentimientos de los más vulnerables. Es un cuidado éticamente legítimo. La ley judía condena expresamente lashon ha-rá, expresiones hirientes o descalificantes, y los sabios incluso se cuidaban de usar lashon sagi nahor, los eufemismos, para evitar el lenguaje que eventualmente podría resultar ofensivo.

Pero un espacio seguro no es en el que se silencian las voces disidentes. Al contrario, es donde se les otorga una plataforma respetuosa a opiniones opuestas a la propia, sabiendo que su voz también será escuchada con respeto. Esa es la libertad académica, esencial para una sociedad libre.(5) Como señaló George Orwell: “Si algo significa la libertad, es el derecho de decirle a la gente lo que no tienen ganas de escuchar.”

En forma similar, John Stuart Mill escribió que una de las peores ofensas contra la libertad es “estigmatizar a los que tienen una opinión contraria a la propia tildándolos de malvados o inmorales.” Eso es lo que está ocurriendo en instituciones que se supone deberían ser guardianes de la libertad académica. Nos estamos acercando peligrosamente a lo que en 1927 Julian Benda llamó “La traición de los intelectuales,” donde señaló que la vida académica había sido tan degradada que se había transformado en una tribuna para “la organización intelectual de los odios políticos.”(6)

Lo que es impactante del judaísmo, y lo vemos patentemente en la parashá de esta semana, es que la discusión y el planteo de argumentos enfrentados hacen a la esencia de la vida religiosa. Moshé discute con Dios. Ese es uno de los aspectos más salientes de su persona. Discute con Él en su primer encuentro frente a la zarza ardiente. Cuatro veces se resiste al llamado de Dios para liderar a los israelitas hacia su libertad, hasta que Dios se enoja con él (Ex. 3:1-4:7). Más significativamente, al final de la parashá le dice a Dios:

“Señor, por qué has traído problemas a este pueblo? Por qué Me has enviado? Desde que he venido a hablar con el Faraón en Tu nombre, él ha causado problemas a este pueblo, y no has rescatado a Tu pueblo en absoluto”. (Ex. 5: 22-23)

Este es un lenguaje extraordinario para un ser humano que se dirige a Dios. Pero Moshé no fue el primero en hacerlo. El primero fue Abraham, que exclamó al conocer la voluntad de Dios de destruir a las ciudades de la llanura:

“Será que el Juez de toda la tierra no impartirá justicia?” (Gen. 18: 25)

De manera similar Jeremías, al plantear la eterna pregunta de por qué le pasan cosas malas a gente buena y cosas buenas a gente mala, preguntó: “Por qué progresan los malvados? Por qué los que no tienen fe viven tranquilos?” (Jer.12: 1) En el mismo tono, Habakkuk desafió a Dios: “Por qué toleras a los traidores? Por qué Te mantienes en silencio cuando los malvados se tragan a los que son más rectos que ellos?” (Hab.1: 13) Job, que desafía la justicia Divina, es vindicado en el libro que lleva su nombre, mientras que sus amigos defensores de la justicia Divina son mencionados como habiendo hablado incorrectamente. (Job 42: 7-8) El Cielo, en síntesis, no es un espacio seguro en el sentido corriente del término. Al contrario: Dios ama a los que discuten con Él – o así parece ser en el Tanaj.

Igualmente impactante es el hecho de que los sabios continuaron la tradición y le dieron un nombre: argumentar por el bien del cielo (7) que se define como el debate por el bien de la verdad, a diferencia del debate por una victoria.  (8) Como resultado, el judaísmo es, quizás como único caso,  una civilización donde todos sus textos canónicos son antologías de discusiones. El Midrash funciona sobre la base de que la Torá tiene “setenta caras” y por lo tanto, cada versículo está sujeto a múltiples interpretaciones. La Mishná tiene muchos párrafos que dicen que el “Rab. X dice tal cosa mientras que el Rab. Y dice tal otra.” El Talmud afirma en nombre de Dios mismo, acerca de las visiones en conflicto de las escuelas de Hillel y de Shammai, que “Estas y esas son las palabras del Dios viviente.” (9)

Una edición normal de Mikraot Guedolot consiste en el texto rodeado de múltiples comentarios, y hasta comentarios de comentarios. La edición común del Talmud babilónico tiene el texto rodeado de las opiniones frecuentemente conflictivas de Rashi y los Tosafistas. Moisés Maimónides, en el texto magistral de la ley judía Mishné Torá, adoptó la decisión casi sin precedentes de presentar la conclusión halájica sin el acompañamiento de las discusiones respectivas. El resultado irónico pero predecible fue que la Mishné Torá fue rodeada de una interminable serie de comentarios y discusiones. En el judaísmo la discusión es algo sagrado.

Por qué motivo? Primero, porque solo Dios puede ver la totalidad de la verdad. Para nosotros, meros mortales, que solo podemos ver fragmentos de la verdad de una vez, existe una irreductible multiplicidad de perspectivas. Vemos la realidad a veces de una forma, otras de otra. La Torá nos proporciona un ejemplo dramático de esto en los primeros dos capítulos que nos dan dos versiones de la creación, ambas correctas, expuestos desde distinto ángulo. Los diferentes puntos de vista del sacerdote y del profeta; de Hillel y de Shammai; del filósofo y el místico; el historiador y el poeta, cada uno captura algo esencial de la vida espiritual. Hasta en un mismo género, los sabios notaron que “dos profetas no profetizan con el mismo estilo.” (10) La Torá es una partitura escrita para muchas voces.

Segundo, porque la justicia presupone la vigencia del principio llamado en la ley romana audi alteram partem, “escuchar a la otra parte.” Es por eso que Dios quiere que Abraham, Moshé, Jeremías y Job lo desafíen, a veces para pedir misericordia, o como en el caso de Moshé al terminar la parashá de esta semana, para pedirle que actúe prontamente en defensa de Su pueblo.(11) Tanto el fiscal como el defensor deben ser escuchados si es que se hará justicia, y para ver que se haga justicia.

La búsqueda de la verdad y la justicia necesita del desacuerdo de la libertad. El Netziv argumentaba que la prohibición del desacuerdo fue el pecado de los constructores de Babel.(12) Lo que necesitamos entonces no es un “lugar seguro” sino civilidad, o sea, un espacio respetuoso para las opiniones con las cuales no estamos de acuerdo. Uno de los más hermosos pasajes del Talmud nos dice que las opiniones de la escuela de Hillel se transformaron en ley porque “eran amables y no ofendían, y porque mostraban las opiniones de sus oponentes antes que las propias.” (13)

Y de dónde aprendimos esto? De Dios mismo, que eligió como Sus profetas a personas preparadas para discutir con el Cielo en beneficio del Cielo y en el nombre de la justicia y de la verdad.

Cuando aprendas a escuchar opiniones distintas a la tuya, dándote cuenta de que no estás siendo amenazado sino agrandado, entonces habrás descubierto la idea transformadora de vida de argumentar por el bien del cielo.

 

 

SacksSignature

  1. Escribí sobre este tema hace diez años en mi libro The Home we Build Together (2007) en el capítulo intitulado “The defeat of Freedom in the name of Freedom (La derrota de la libertad en nombre de la libertad) 37-48. La situacion ha empeorado significativamente desde entonces.
  2. Ver Mick Hume, Trigger Warning: is the fear of being offensive killing free speech? London, William Collins, 2016.
  3. Ver http://www.telegraph.co.uk/education/2017/10/10/oxford-college-bans-harmful-christian-freshers-fair.
  4. Jean M. Twenge, iGen, Atria, 2017,253.
  5. Saludo a la Universidad de Chicago, a Princeton y otras universidades que han plantado una sólida defensa de la libre expresión en los campus; y el Prof. Jonathan Haidt y sus colegas de la Heterox Academy, fundada para promover la diversidad intelectual en la vida académica.
  6. Julian Benda, The Treason of the Intellectuals, Transaction, 2007, 27
  7. Mishná Avot 5: 17.
  8. Meiri a Avot, ad loc.
  9. Eruvin 13b.
  10. Sanhedrin 89a.
  11. Ver en Pesajim 87 a-b un impactante pasaje en el que Dios critica al profeta Oseas por no salir en defensa de su pueblo.
  12. Ha’amek Davar a Gen. 11: 4.
  13. Eruvin 13b.

 

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