Rabino Sacks Noaj 5778 – La huella de Dios

Traductor: Carlos Betesh

Editor: Ben-Tzion Spitz

La huella de Dios

Noaj 5778

Rabino Sacks Noaj 5778 [PDF]

La historia de los primeros ocho capítulos de Bereshit es trágica pero simple: creación, seguida de de-creación y continuada por recreación. Dios crea el orden. Los seres humanos destruyen ese orden al punto en que “la tierra estaba llena de violencia”, “y toda carne había corrompido su camino en la tierra.” Dios provoca el Diluvio que borra toda vida, hasta que – con la excepción de Noaj, su familia y sus animales – la tierra retorna al estado en que estaba en el comienzo de la Torá, cuando “la tierra era yerma y vacía, la oscuridad cubría la superficie de la profundidad, y el espíritu de Dios se cernía sobre las aguas.”

Jurando no destruir nunca más la vida – aunque sin garantizar que la humanidad no lo haga por su propia cuenta – Dios comienza de nuevo, esta vez con Noaj en lugar de Adán, padre de un nuevo comienzo de la historia humana. Génesis 9 es, por lo tanto, paralelo a Génesis 1. Pero hay dos diferencias significativas.

En ambas hay una palabra clave, repetida siete veces, pero es una palabra distinta. En Génesis 1 es tov, “bueno”. En Génesis 9 la palabra es brit, “pacto”. Esa es la primera diferencia.

La segunda es que ambas señalan que Dios creó al hombre a Su semejanza, pero lo hacen de forma muy distinta. En Génesis 1 leemos:

Y Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, de acuerdo a nuestra semejanza, y que reine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre el ganado, sobre toda la tierra, y sobre todo lo que se mueve sobre ella.”

            Y Dios creó al hombre a Su imagen

A la imagen de Dios Él lo creó

Hombre y mujer Él creó. (Gen. 1: 26-27)

En cambio, en Genesis 9:

El que derrame la sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; pues a la imagen de Dios Él creó al hombre. (Gen.9: 6)

Aquí la diferencia es fundamental. Génesis 1 me dice que yo soy a la imagen de Dios. Génesis 9 me dice que la otra persona es a la imagen de Dios. Génesis 1 habla sobre el dominio del Homo Sapiens sobre el resto de la creación. Génesis 9 habla acerca de la santidad de la vida y la prohibición de asesinar. El primer capítulo nos habla del poder potencial de los seres humanos, mientras que el noveno se refiere a los límites morales de ese poder. No puede ser utilizado para privar a otra persona de su vida.

Esto explica por qué la palabra clave se repite siete veces, cambiando de “bueno” a “pacto”. Cuando decimos que algo es bueno, hablamos de lo que es en sí mismo. Pero cuando usamos la palabra pacto, hablamos de relaciones. Un pacto es un vínculo moral entre personas.

Lo que cambia al mundo antes y después del Diluvio es que las condiciones humanas han cambiado. Dios ya no espera que la gente sea buena porque esa es su naturaleza. Por el contrario, Dios ahora sabe que “cada inclinación del corazón humano es malvada desde la niñez” (Gen. 8:21) – y eso pese a que hemos sido creados a Su imagen.

La diferencia es que hay un solo Dios. Si hubiera un solo ser humano, él o ella podrían vivir en paz con el mundo. Pero sabemos que eso no sería posible porque “no es bueno que el hombre esté solo.” Somos animales sociales. Y cuando un ser humano piensa que tiene poderes divinos que puede ejercer sobre otro, el resultado es la violencia. Por lo cual, si siendo humano, marcadamente humano, uno se imagina todopoderoso, eso resulta muy peligroso.

Es por eso que Dios, con una simple movida, transformó los términos de la ecuación. Después del Diluvio, Le enseñó a Noaj, y a través de él a toda la humanidad, que debemos pensar no en nosotros, sino en el Otro ser humano como creado a la imagen de Dios. Es esa la única vía de salvación de la violencia y la autodestrucción.

Esta es un idea que verdaderamente cambia la vida. Significa que el desafío religioso más grande es: puedo ver la imagen de Dios en otro, que no es mi propia imagen – cuyo color de piel, clase, cultura o creencia es distinta de la mía?

El hombre teme a los que no son como uno. Esa ha sido fuente de violencia desde la aparición del hombre sobre la tierra. El extranjero, el foráneo, el de afuera, se percibe casi siempre como una amenaza. Pero qué pasaría si fuera un caso opuesto? Que la gente distinta a nosotros engrandezca a nuestro mundo en lugar de hacerlo peligrar?

Hay una bendición extraña que decimos después de comer o beber algo, en que empleamos la bendición de shehakol. Es: boré nefashot rabbot vejesronam. Dios “creó muchas almas y sus deficiencias.” Tomado literalmente es casi incomprensible. Por qué alabar a Dios que crea deficiencias?

Una hermosa respuesta (1) es que si no tuviéramos deficiencias, es decir, no carecieramos de nada, nunca necesitaríamos a otra persona. Seríamos más solitarios que sociales. El hecho de que somos todos distintos, que todos tenemos deficiencias, significa que nos necesitamos unos a otros. Lo que tú no tienes, yo lo puedo tener, y viceversa. Es que acercándonos podemos darle al otro algo de lo que él o ella carece. Son nuestras deficiencias y diferencias las que nos acercan, para conveniencia mutua, una situación que resulta de puro beneficio. (2) Es nuestra diversidad la que hace que seamos animales sociales.

Esto es introspección expresada en la famosa frase rabínica: “Cuando un ser humano acuña muchas monedas con el mismo molde, salen todas iguales. Dios nos hace a todos con el mismo molde, con la misma imagen, a Su imagen, y salimos todos distintos.” (3) Esa es la base de lo que he llamado – es el título de uno de mis libros – la dignidad de la diferencia.

Esta es una idea que cambia la vida. La próxima vez que encontremos a una persona radicalmente distinta a nosotros, deberíamos tratar de ver la diferencia no como amenaza sino como un obsequio, algo que agrande, que incremente posibilidades. Después del Diluvio, para evitar un mundo “colmado de violencia” que fue lo que condujo al Diluvio mismo, Dios nos pide que veamos Su imagen en otro, que no es mi propia imagen. Adán sabía que él fue creado a la imagen de Dios. Noaj y sus descendientes fueron conminados a recordar que la otra persona es la creada a la imagen de Dios.

El gran desafío religioso es: Puedo ver una huella de Dios en la cara de un extranjero?

 

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  1. Agradezco al Sr. Joshua Rowe de Manchester, de quien escuché esta hermosa idea.
  2. Esto es lo que llevó a pensadores como Montesquieu en el siglo XVIII a conceptualizar el comercio como alternativa a la guerra.Cuando dos tribus se encuentran, pueden comerciar o pelear. Si pelean, uno perderá y el otro también sufrirá pérdidas. Si comercian, ganan ambos.Esta es una de las contribuciones más importantes de la economía de mercado a la paz, la tolerancia, y la capacidad de ver a la diferencia como bendición, y no como maldición. Ver Albert O. Hirschman, The passions and interests: Political arguments for capitalism before its triumph (Las pasiones y los intereses: argumentos políticos a favor del capitalismo antes de su triunfo), Princeton University Press, 2013.
  3. Mishná, Sanhedrin 4: 5

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