Pinjas 5774 – Lecciones de un Líder

jonathan_sacksComentario del Rabino Jonathan Sacks, traducido del ingles por Ana Barrera.

Editor: Marcello Farias

Pinjas 5774 – Lecciones de un Líder

Pinjas contiene un mini ensayo sobre liderazgo, mientras Moisés enfrenta su propia moralidad y le pide a Dios que nombre a un sucesor. Los grandes líderes se preocupan por la sucesión. En Jayei Sara, vemos a Abraham instruir a su sirviente para que encuentre una esposa para Isaac de manera que la familia del pacto continúe. David elige a Salomón. Elías, por orden de Dios, nombra a Eliseo para llevar a cabo su trabajo.

En el caso de Moisés, los sabios sintieron cierta tristeza cuando se dio cuenta que ninguno de sus propios hijos podrían sucederlo, Gershom o Eliezer [1]. Tal es el caso con keter Torah, la corona invisible de la Torah que llevaron los profetas y los sabios. Contrario a las coronas de los sacerdotes y de los reinados, no pasa dinásticamente de padre a hijo. El carisma raramente lo hace. El instructivo, sin embargo, está en el lenguaje que Moisés usa cuando hace su petición:

Que el Señor, Dios de los espíritus de toda la carne, elija a un hombre de la congregación que sobresaldrá entre ellos y vendrá ante ellos, quien los va a liderar y los traerá, para que la congregación del Señor no sea como ovejas sin pastor” (Num. 27:16)

Ahí hay tres lecciones básicas de liderazgo para ser aprendidas de esta elección de palabras.

La primera, notada por Rashi, está implícita en la inusualmente larga descripción de Dios como “el Señor, Dios de los espíritus y de toda la carne”. Esto significa, dice Rashi, “Maestro del universo, el carácter de cada persona se revela a ti, y no hay dos similares. Nombre sobre ellos un líder que se hará cargo de cada persona de acuerdo a su carácter individual”. [2]

Maimónides en La Guía de los Perplejos dice que este es una característica básica de la condición humana. El homo sapiens es el más diverso de todas las formas de vida. De ahí que la cooperación es esencial – porque somos diferentes, otros son fuertes donde nosotros somos débiles y vice-versa – pero también es difícil, porque respondemos a los retos de diferentes formas. Eso es lo que hace necesario el liderazgo, pero también demandante:

La gran variedad y la necesidad de vida social son elementos esenciales en la naturaleza del hombre. Pero el bienestar de la sociedad demanda que haya un líder capaz de regular las acciones del hombre; él debe completar cada deficiencia, remover todos los excesos y prescribir la conducta de todos, para que la variedad natural sea contrabalanceada por la uniformidad de la legislación, y el orden social esté bien establecido. [3]

Los líderes respetan las diferencias pero, como conductores de una orquesta, los integran, asegurando que los diferentes instrumentos toquen su parte en armonía con el resto. Los líderes de verdad no buscan imponer uniformidad. Ellos honran la diversidad.

El segundo está contenido en la palabra ish “un hombre” sobre la congregación, al que Dios responde, “Toma para ti a Josué, un hombre (ish) de espíritu (v.18). La palabra ish aquí indica algo más que el género. Lo que esto es, se encuentra en dos lugares en la Torah donde encontramos la frase ha-ish Moshe, “el hombre Moisés”:

Una está en el Éxodo:

 El hombre Moisés era altamente respetado (gadol me’od, literalmente, “muy grande”) en la tierra de Egipto, en los ojos de los sirvientes del Faraón y del pueblo. (Ex. 11:3)

 La segunda es en Números:

 Ahora el hombre Moisés era muy humilde (anav me’od), más que cualquier otro sobre la faz de la tierra (Num. 12:3)

 Hay que notar las dos características, aparentemente opuestas – grandeza y humildad – en ambas Moisés tenía un alto grado (me’od, “mucho”). Esta es la combinación de atributos que Rabbi Yohanan le atribuyó al mismo Dios: “Donde sea que tú encuentres la grandeza de Dios, ahí encontrarás su humildad” [4]. Aquí está uno de sus textos de prueba: “Para el Señor tu Dios es Dios de dioses y Señor de señores, el gran Dios, poderoso e imponente, quien no demuestra parcialidad y no acepta sobornos. El defiende la causa de los huérfanos y de las viudas, y ama a los extraños viviendo entre ustedes, dándoles comida y vestido”. (Deut. 10: 17-18).

Un ish en el contexto de liderazgo no es un masculino, pero en su lugar, alguien que es un mensch, una persona cuya grandeza se lleva puesta ligeramente, quien se preocupa por personas que regularmente son ignoradas, “los huérfanos, las viudas, y los extraños”, quien pasa tanto tiempo con las personas en los márgenes de la sociedad como con las élites, quien es cortés con todos por igual y quien recibe respeto porque él o ella dan respeto.

La verdadera confusión, sin embargo, está en la tercera cláusula: “Elije a un hombre de la congregación que sobresaldrá entre ellos y vendrá ante ellos quien los va a liderar y los traerá” Esto suena como decir la misma cosa dos veces, que la Torah tiende a no hacer. ¿Qué quiere decir?

La Torah está insinuando aquí que uno de los aspectos con mayor reto de liderazgo, a saber tiempo y ritmo. La primera frase es simple: “quien sobresalga ante ellos y venga ante ellos”. Esto significa que el líder debe liderar desde el frente. Él no puede ser como lo dice la observación apócrifa de un político británico: “Claro que sigo al partido. Después de todo, yo soy su líder”. [5]

Es la segunda frase que es vital: “quien los va a liderar y los traerá”. Esto significa: un líder debe liderar desde el frente, pero él o ella no deben estar lejos en el frente que cuando se den la vuelta, ellos encuentren que nadie los está siguiendo. El ritmo es la esencia. Algunas veces el líder puede ir demasiado rápido. Entonces es cuando ocurren tragedias.

Para tomar dos ejemplos diferentes: cuando Margaret Thatcher era primer ministro, ella sabía que iba a tener que confrontar al sindicato de mineros en una larga y amarga lucha. En 1981 los mineros se fueron a la huelga por un aumento de salario. La Sra. Thatcher inmediatamente hizo averiguaciones sobre el tamaño del stock de carbón. Ella quería saber cuánto tiempo el país podría sobrevivir sin nuevos suministros de carbón. Tan pronto como ella descubrió que los stocks estaban bajos, ella en efecto le concedió la victoria a los mineros. Entonces ella, silenciosamente, arregló que el carbón fuera almacenado. El resultado fue que cuando los mineros se fueron otra vez a la huelga en 1983, ella resistió sus demandas. La huelga fue prolongada, y en ese momento fueron los mineros los que concedieron la derrota. Una batalla que ella no pudo ganar en 1981, le fue posible ganar en 1983.

El muy diferente ejemplo fue el de Yizhak Rabin. El proceso de paz en el que él se había comprometido con los palestinos entre 1993 y 1995 era profundamente controversial, en Israel y fuera de Israel. Había algo de apoyo pero mucha oposición. La tensión remontó en 1995. En septiembre de ese año yo escribí un artículo en la prensa dándole a  Yizhak Rabin todo mi apoyo personal. Al mismo tiempo, sin embargo, le escribí de manera privada diciendo que estaba profundamente preocupado por la oposición interna al plan, y le insté a pasar tanto tiempo negociando con sus compatriotas israelíes – específicamente los sionistas religiosos – como con los palestinos. No recibí respuesta.

En Motsei Shabbat, el 4 de noviembre de 1995, el mundo escuchó las noticias que el Primer Ministro Rabin había sido asesinado en una marcha pacífica por un joven religioso sionista. Yo fui al funeral en Jerusalén. Regresando al siguiente día, fui directo del aeropuerto con el embajador israelí a contarle sobre el funeral, al que él no había podido ir teniendo que quedarse a atender a la prensa en Londres.

Mientras entraba a su oficina, el me dio un sobre. “Esto acaba de llegar para usted en la valija diplomática.” Era la respuesta de Yitzhak Rabin a mi carta – quizá una de las últimas que escribió. Era una conmovedora reafirmación de su fe pero para el tiempo que fue entregada él ya no estaba vivo. Él había perseguido la paz, como estamos mandados a hacer, pero fue demasiado rápido.

Moisés mismo sabía esto del episodio de los espías. Mientras Maimónides dice en “La Guía”, [6], la tarea de pelear batallas y conquistar la tierra era demasiado para una generación nacida en la esclavitud. Podía hacerse sólo por sus hijos, nacidos en libertad. Algunas veces el viaje que parece pequeño en el mapa toma cuarenta años.

El respeto por la diversidad, la preocupación por los de abajo y sin poder así como también por los poderosos y grandes, y la voluntad de ir a la velocidad que el pueblo lo pueda soportar: estas son los tres atributos esenciales de un líder, como Moisés lo supo de la experiencia, y como Josué aprendió a través de un largo aprendizaje del mismísimo gran hombre.

 

[1] Esa es la implicación de la declaración que “Moisés tiempo largo para morir como lo hizo Aarón”  Sifrei, Pinjas, 136, s.v. vayomer.

[2] Rashi a Num. 27: 16, basado sobre Tanhuma, Pinjas, 11.

[3] Maimonides, La Guía de los Perplejos, libro 2 capítulo 40.

[4] De la liturgia sobre la noche del Sábado. La fuente es Pesikta Zutreta, Ekev.

[5] La frase ha sido atribuida a Disraeli y Baldwin.

[6] La Guía de los Perplejos, libro 3, capítulo 32.

 

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