La plaga de la maledicencia (Tazria-Metzorá 5783)

Descarga aquí el ensayo en PDF.


Los rabinos aplicaron categorías morales a la condición denominada tzara’at –  frecuentemente traducida como lepra – que es el tema que domina ambas parashiot, Tazria y Metzorá. Su interpretación estuvo basada en la evidencia interna de los propios libros mosaicos. La mano de Moshé se volvió leprosa cuando expresó sus dudas sobre la voluntad del pueblo de creer en su misión (Ex. 4:6-7). Miriam se volvió leprosa cuando habló mal de Moshé (Núm. 12:1-15). El metzorá (leproso) era motzi shem ra: persona que habla con liviandad sobre otros. 

La maledicencia, lashon hará, era considerada por los sabios como uno de los peores pecados. Maimónides lo sintetiza de esta manera: 

Los sabios dijeron: hay tres transgresiones por las cuales una persona es castigada en este mundo y por las que no tendrán cabida en el mundo venidero – la idolatría, las relaciones sexuales ilícitas y el derramamiento de sangre – la maledicencia es tan mala como la suma de las otras tres. También señalaron que el que hable con lengua malvada es como si negara a Dios…Hablar mal del prójimo mata a tres personas – el que lo profiere, el que lo acepta y aquel del que se habla. (Hiljot Deot 7:3

¿Es así? Tomemos sólo dos ejemplos. Al comienzo del siglo XIII hubo una severa disputa entre los devotos y los críticos de Maimónides. Para los primeros, era una de las mentes judías más brillantes de todos los tiempos. Para los segundos, un pensador peligroso cuyos trabajos contenían herejías que harían que el pueblo abandonara los mandamientos. 

Hubo intercambios feroces. Cada grupo proponía condenas y excomunicaciones al otro. Hubo panfletos y sermones a favor y en contra, y durante un tiempo las comunidades judías de Francia y España estuvieron convulsionadas por la controversia. En esa instancia, en 1232, los libros de Maimónides fueron quemados por los monjes dominicos. El impacto produjo una leve tregua; pero los extremistas profanaron la tumba del pensador en Tiberias. Y al comienzo de 1240, a continuación de la Disputa de París, los cristianos quemaron todos los ejemplares del Talmud que pudieron encontrar. Fue una de las mayores tragedias de la Edad Media. 

¿Cuál fue la conexión entre la disputa interna de los judíos y la quema de los libros por parte de los cristianos? ¿Los dominicos se aprovecharon de las acusaciones judías de herejía contra Maimónides para poner en práctica sus propias medidas? ¿Fue sencillamente aprovecharse de la ruptura interna del judaísmo para proceder con sus propias acciones sin temor a represalias? De una forma u otra a lo largo de la Edad Media muchas de las peores persecuciones contra los judíos fueron incitados por judíos convertidos o por explotar las divisiones internas de la comunidad.

Pasando a tiempos modernos, uno de los más brillantes exponentes de la ortodoxia fue el Rab. Meir Loeb ben Yechiel Michal Malbim (1809-1879), el Gran Rabino de Rumania. Un destacado estudioso cuyo comentario sobre el Tanaj es una de las glorias del siglo XIX. Fue recibido en un primer momento por todos los grupos de la comunidad judía como hombre de gran integridad y conocimiento religioso. Sin embargo, al poco tiempo, los más ‘iluminados’ descubrieron ante su consternación que era un tradicionalista empedernido y comenzaron a incitar a la autoridades civiles en su contra. En panfletos y pancartas fue descrito como una reliquia de la Edad Media, opuesto al progreso y al espíritu de la época. 

En una ocasión, durante la festividad de Purim, le enviaron un paquete que contenía carne porcina y de cangrejo con un mensaje que decía: “Nosotros, los progresistas locales, tenemos el honor de ofrecerle estas delicias de nuestra mesa como obsequio a nuestro iluminado”. Más adelante, como respuesta a esta campaña, el Gobierno retiró la autorización a la comunidad judía y al Gran Rabino Malbim, impidiéndole dar las prédicas en la Gran Sinagoga. El viernes 18 de marzo de 1864 la policía allanó su domicilio, lo arrestó y lo encarceló. Después del Shabat, fue llevado a una embarcación y trasladado a la frontera con Bulgaria donde, con la condición de no volver nunca a Rumanía, fue liberado. La Enciclopedia Judaica lo describe de esta manera: 

M.Rosen ha publicado varios documentos que describen las acusaciones falsas y calumnias contra Malbim por parte de sus enemigos asimilacionistas judíos, documentos que fueron entregados al gobierno de Rumania. Fue acusado de deslealtad y de impedir la asimilación entre judíos y no judíos insistiendo en el cumplimiento de las leyes de kashrut. Señalaron: ‘Este rabino mediante su conducta y sus prohibiciones, quiere impedir nuestro progreso’. A raíz de esto, el Primer Ministro de Rumanía emitió una proclama en contra de este ‘rabino ignorante e insolente’. En consecuencia, el ministro suspendió los derechos de los judíos de Bucarest sobre la base de que su rabino era ‘un decidido enemigo del progreso’. 

Episodios similares pueden relatarse sobre otros distinguidos estudiosos, entre ellos Rab Zvi Hirsch Chajes, Rab Azriel Hildesheimer,Rab Ytzjak Reines y hasta el mismo Rab Yosef Soloveitchik, de bendita memoria, que fue llevado ante la Corte en Boston en 1941 para defenderse contra acusaciones fraguadas por la comunidad judía local. Estos episodios vergonzantes fueron solo una continuación del violento enfrentamiento en contra de los jasídicos por parte de sus oponentes, los mitnagdim, que derivó en el encarcelamiento de muchos líderes de ese movimiento, (entre ellos el primer Rebe de Jabad, Rab Schneur Zalman de Liadi) a raíz de falsos testimonios de otros judíos. 

Para un pueblo con historia, podemos ser desconcertantemente obtusos frente las lecciones de la historia. Reiteradamente, incapaces de resolver los propios conflictos en forma civilizada y con gracia los judíos calumniaron a sus oponentes ante las autoridades civiles con resultados desastrosos para la comunidad judía en general. Pese a que el judaísmo rabínico sostiene una cultura de argumentación; pese a que el Talmud dice explícitamente que la escuela de Hillel fue adoptada porque eran ‘delicados, modestos, respetuosos de las ideas de los oponentes tanto como de las suyas, y que enseñaron las ideas de sus oponentes antes que las propias’ (Eruvin 13b) – a pesar de todo esto, los judíos han seguido vituperando, denunciando y hasta excomulgando a aquellos cuyas ideas no comprendían aun cuando los que eran objeto de su desprecio (Maimónides, Malbim, etc) figuraran entre los más grandes defensores de la ortodoxia ferente a los desafíos intelectuales de su época. 

¿De qué fueron culpables los que acusaron? Sólo de la maledicencia. Y al fin y al cabo ¿qué es la maledicencia? Sólo palabras. Pero las palabras traen consecuencias. Rebajar a los oponentes, autoproclamarse defensores de la fe los disminuye en su fe. Lograron transmitir la imagen de que el judaísmo es simple, limitado, incapaz de manejar situaciones complejas , indefenso frente a los desafíos: una religión de anatema en lugar de argumentos, excomunión en vez de un debate razonable. Maimónides y Malbim aceptaron su destino filosóficamente. Pero da pena ver a una gran tradición caer tan bajo. 

Qué impresión impactante es ver a la lepra – esa enfermedad desfigurante – como símbolo y síntoma de la maledicencia. Porque en realidad nos desfiguramos cuando usamos palabras para condenar, no para comunicar; para cerrar, más que para abrir las mentes; cuando usamos el lenguaje como arma y lo implementamos con brutalidad. El mensaje de Metzorá persiste. La violencia lingüística no es menos violenta que la física, y los que dañan al otro quedan dañados. Las palabras lastiman. Los insultos lesionan. La maledicencia destruye comunidades. El lenguaje es el don más grande dado por Dios a la humanidad y debe ser guardado para curar, no para dañar.


  1. ¿Crees que el pecado del lashón hará justifica el avergonzamiento en público?¿Por qué?
  2. ¿Dónde ver la mayor cantidad de lashón hará en el mundo de hoy? ¿Qué puede hacerse para combatir esto?
  3. ¿Crees que las redes sociales traen más bien que mal al mundo?

Fuentes


Traductores

Carlos Betesh

Editores

Abraham Maravankin