Edición Familiar: Deja que mi enseñanza caiga como lluvia (Haazinu 5780)

EDICION FAMILIAR: DEJA QUE MI ENSEÑANZA CAIGA COMO LLUVIA (HAAZINU 5780)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Haazinu 5780 que puedes leer aquí.

La parasha Haazinu consiste, principalmente, de la canción que Moshé canta como última lección a los israelitas, antes de bendecirlos y ascender al Monte Nebó para morir. La canción expresa poéticamente la relación entre Dios y Bnei Israel, y las promesas que hicimos el uno al otro. La imagen creada a través de los versos es de Dios, sentado en el trono de la justicia y juzgando nuestras vidas. Desde los días de la Biblia, esa idea se ha materializado en las Altas fiestas de Rosh HaShaná e Iom Kipur, donde reflexionamos sobre nuestro año e imaginamos a Dios sopesando nuestras mitzvot y averot. La canción de Moshé llega directamente, no solo a las mentes de los oyentes, sino también a sus emociones e imaginación. El tema es simple y claro: Dios es justo. Somos nosotros, los humanos, quienes somos la fuente de la injusticia en el mundo.

En el glorioso canto de Haazinu, Moshé invita al pueblo a pensar la Torá como si fuera la lluvia que riega la tierra para que dé sus frutos: “Que mi enseñanza caiga como lluvia, Mis palabras desciendan como rocío, Como agua caída sobre césped nuevo, Como abundante lluvia sobre tiernas plantas.” (Deuteronomio 32:2)

La palabra de Dios es como lluvia sobre tierra seca. Lleva vida. Hace que todo crezca. Hay mucho que podemos hacer por nuestra propia cuenta: podemos arar la tierra y sembrar semillas. Pero en última instancia el éxito depende de algo que está más allá de nuestro control. Si no cae la lluvia, no habrá cosecha, cualquiera sea la preparación que hagamos. Así es con Israel. Nunca debemos caer en la tentación de la soberbia y afirmar: “Mi poder y la fortaleza de mis manos han producido esta riqueza para mí.” (Deuteronomio 8:17)

Los sabios, sin embargo, percibieron que había algo más en esa analogía. Así es como  lo plantea Sifrei (el compendio de comentarios sobre Números y Deuteronomio que data de la época mishnaica):

Que mi enseñanza caiga como lluvia: así como la lluvia es una sola cosa, pero al caer sobre árboles, permite que cada uno de ellos produzca su fruto sabroso según el que sea – la vid a su manera, el olivo a la suya, así como la palmera datilera – así es una sola la Torá, pero sus palabras producen las Escrituras, la Mishná, las leyes y la sabiduría popular. Como lluvia sobre pasto nuevo: así como el agua cae sobre las plantas y las hace crecer, algunas verdes, otras rojas, otras blancas, otras negras, así las palabras de la Torá producen maestros, seres valiosos, sabios, personas rectas y hombres piadosos.

Hay una sola Torá pero produce múltiples efectos. Genera distintos tipos de enseñanzas, distintos tipos de virtud. La Torá es a veces considerada por sus críticos como demasiada prescriptiva, como si quisiera igualar a todos. El Midrash opina lo contrario. La Torá se compara con la lluvia precisamente para enfatizar que su efecto más importante es hacer que cada uno de nosotros crezca. Que alcancemos nuestro máximo potencial. No somos todos iguales, y tampoco la Torá pretende la uniformidad. Como lo señala un famoso dicho de la Mishná, “Cuando el ser humano produce monedas del mismo cuño, salen todas iguales. Dios hace a todos a la misma imagen – la Suya – sin embargo ningún ser es igual a otro.” (Mishná Sanedrín 4:5)

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿En qué se parece la Torá a la lluvia?
  2. ¿En qué se diferencian las personas? ¿En qué aspectos eres diferente a tu familia y amigos?
  3. ¿Cómo puede afectar la Torá en forma diferente a personas diferentes?

XR-27 no era un robot cualquiera. Su placa de identificación decía: “XR-27: El mejor y más moderno robot”. De hecho, ella era muy inteligente, rápida y con múltiples talentos. Por supuesto, esto la hacía sentir muy orgullosa. Tanto es así, que cuando veía otros robots en la calle, los miraba con cierto aire de superioridad; se reservaba su saludo amistoso sólo para otros XR-27. 

“Todos los robots deberían ser como nosotros, los XR-27”, pensaba para si misma. Estaba convencida que el mundo sería un lugar mucho mejor si todos los robots fueran como ella.

Un día, mientras caminaba, una gran puerta roja apareció delante de sus sensores ópticos piezoeléctricos (que serían ojos para ti o para mi, pero a XR-27 le gustaba usar palabras que suenan muy técnicas para todo). No tenía idea de dónde había salido esa puerta, pero estaba intrigada por el cartel que acompañaba a la puerta, que decía “CIUDAD XR-27”. Atravesó la puerta y miró a su alrededor con encanto. Todos los habitantes de la ciudad eran XR-27s. Cada uno de ellos. Todos los tipos de robots en la ciudad habían sido actualizados al modelo XR-27. 

Emocionada de haber encontrado su ciudad perfecta, comenzó a explorarla, deteniéndose de tanto en tanto para hablar con otros robots, a quienes decía lo grandioso que era ser un XR-27. Por supuesto, todos estaban de acuerdo.

Los días pasaron, y comenzó a darse cuenta que había algo acerca de este nuevo mundo que no le gustaba. Estaba aburrida. Todos los robots XR-27 eran tan brillantes como ella, en todo. Pero esto significaba que ninguno de ellos tenía un don, talento e incluso personalidad especial, Eran todos lo mismo. Se dió cuenta que ella ya no se sentía especial. Además de eso, todos podían hacer las cosas igual de bien, lo que hacía imposible que cualquiera sobresalga de la muchedumbre. Cuando hacía algo que creía fantástico, resultaba que otros robots habían hecho exactamente lo mismo y al mismo tiempo. Entonces, ¿cuál era su propósito allí?

XR-27 comenzó a extrañar la variedad de robots pequeños y grandes en su mundo anterior. Cada uno tenía sus cosas buenas y malas, pero eso los hacía diferentes y divertidos. Cada uno se movía en forma diferente. Cada uno procesaba en forma diferente. Cada uno tenía un talento único que los hacía especiales. Y todos juntos, cada hacía una contribución diferentes para que la ciudad funcione de forma interesante. 

Se dio cuenta que preferiría mucho más encontrarse con un torpe-pero-divertido TP-4, y conversar un rato con él, que ver otro XR-27. 

Entonces comenzó a buscar esa gran puerta amarilla. Intentó encontrarla por varios días, pero finalmente la encontró. Igual que la vez anterior, la puerta estaba parada en el medio de una calle normal. Puso su mano sobre la puerta y miró hacia atrás, como despidiéndose de la ciudad que había parecido tan perfecta al llegar. Luego, empujó la puerta con alegría…

Adaptado de «The Best Robot» de P.P.Sacristan

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Qué pasaría si todos pudiéramos ser actualizados al mismo modelo tecnológico? ¿Cómo funcionaría el mundo si fuéramos todos iguales?
  2. Con tu propia personalidad y habilidades, ¿cómo podrías usar tus talentos para generar un impacto positivo?

El énfasis en la diferencia es un tema recurrente en el judaísmo. Por ejemplo, cuando Moshé pide a Dios que nombre a su sucesor, utiliza una frase inusual: “Que el Señor, Dios de los espíritus de toda la humanidad, nombre una persona por sobre la comunidad” (Números 27:16) Al respecto, Rashi comenta:

¿A qué se debe esta expresión (“Dios de los espíritus de toda la humanidad”)? Moshé dijo: Señor del universo, Tú conoces el carácter de cada individuo, y que no hay dos personas iguales. Por lo tanto, nombra a un líder para ellos que considere a cada persona según su disposición.

Uno de los requerimientos fundamentales de un líder en el judaísmo es que sea capaz de respetar las diferencias entre los seres humanos. Este es un punto enfatizado por Maimónides en su Guía de los Perplejos:

El hombre es, como sabes, la forma más elevada de la creación, y por lo tanto el que tiene la mayor cantidad de elementos constitutivos. Es el motivo por el cual la raza humana contiene una variedad tan grande de individuos que no podemos hallar dos personas exactamente iguales ni en cualidad moral ni en apariencia externa… La gran variedad y la necesidad de la vida social son elementos esenciales de la naturaleza humana. Pero el bienestar de la sociedad requiere que haya un líder capaz de regular las acciones del hombre. Debe completar cada limitación, remover todo exceso y prescribir la conducta para todos, de tal forma que la variedad natural se equilibre por la uniformidad de la legislación, para que el orden social quede bien establecido. 

El problema político como lo ve Maimónides es cómo regular los asuntos de los seres humanos de tal forma que se respete su individualidad sin generar el caos. Un punto parecido aparece en una sorprendente enseñanza rabínica: “Nuestros rabinos enseñaron: si alguien ve una muchedumbre de israelitas, dice: Bendito sea Él que discierne los secretos – porque la mente de cada uno es distinta a la otra, así como la cara de cada uno es distinta a la otra.” (Berajot 58a)

Podríamos suponer que la bendición a una multitud enfatice la cantidad, la masa de seres humanos en lo colectivo. Una muchedumbre es lo suficientemente grande como para que se pierda la individualidad de las caras. Pero la bendición hace énfasis en lo opuesto – en que cada miembro de la multitud es un individuo con pensamientos propios, esperanzas, temores y aspiraciones.

Lo mismo ocurre en las relaciones entre los sabios. Un Midrash señala:

Cuando murió R. Meir cesaron los escritores de fábulas. Cuando murió Ben Azzai los estudiantes asiduos dejaron de ir. Cuando murió Ben Zomá cesaron los docentes. Cuando murió R. Akiva cesó la gloria de la Torá. Cuando murió R. Janina cesaron los hombres de acción. Cuando Murió R. Iose Ketanta, cesaron los piadosos. Cuando murió R. Iojanán ben Zakai, cesó el brillo de la sabiduría… Cuando murió Rabi, cesaron la humildad y el temor al pecado. (Mishná Sotá 9:15)

No había un solo molde para el sabio. Cada uno tenía sus propios méritos, su particular contribución a la herencia colectiva. A este respecto, los sabios simplemente continuaron la tradición de la misma Torá. No hay un solo modelo de los héroes y heroínas del Tanaj. Los patriarcas y las matriarcas tenían cada uno su propio carácter inconfundible. Moshé, Aarón y Miriam emergen con distintos tipos de  personalidad. Los reyes, sacerdotes, y profetas tenían diferentes roles a cumplir en la sociedad israelita. Aún entre los profetas, “no hubo dos profecías que tuvieran el mismo estilo” dicen los sabios (Sanedrín 89a). Elijah era ferviente, Oseas hablaba de amor, Amos, de justicia, las visiones de Isaías eran más simples y menos veladas que las de Ezequiel.

Lo mismo es aplicable aun para la revelación en el Sinaí. Cada individuo oyó en las mismas palabras, una inflexión distinta:

La voz del Señor contiene poder (Salmos 29:4) es decir, transmite de acuerdo al individuo, sea joven, anciano o los muy pequeños, cada uno según su poder (de comprensión). Dios le dijo a Israel, “No creas que hay muchos dioses en el cielo porque has oído muchas voces. Debes saber que solo Yo soy el Señor, tu Dios.”

Según Maharsha, hay 600.000 interpretaciones de la Torá. Cada individuo es teóricamente capaz de una única percepción de su significado. El filósofo francés Emmanuel Levinas comentó:

La Revelación tiene una forma particular de producir significado, que se conecta con lo particular en mí. Es como si una multiplicidad de personas… fuera condición para la plenitud de la “verdad absoluta”, como si cada persona, en virtud de su propia singularidad fuera capaz de garantizar la revelación de un particular aspecto de la verdad, de tal forma que algunas de sus facetas nunca se hubieran revelado si determinados individuos hubieran estado ausentes de la humanidad. 

El judaísmo, en síntesis, hace énfasis en la otra cara de maxim E pluribus unum (“De los muchos, uno”). Dice, “Del Único, muchos.”

El milagro de la creación es esa unidad en el cielo que produce diversidad en la tierra. La Torá es la lluvia que alimenta esa diversidad, permitiendo que cada uno de nosotros se transforme en lo que podemos ser.

‘Dios’, escribió el Rabino Abraham Kook, ‘ha sido amable con este mundo al no colocar todos los talentos en un único lugar, un único humano, o nación, no en una generación o incluso en un mundo.’ Cada cultura tiene algo que contribuir a la totalidad de la sabiduría humana. Los sabios dijeron: ‘¿Quién es sabio? El que aprende de todas las personas.’

The Dignity of Difference, p. 64

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo se conectan las ideas del Rabino Sacks, el Rabino Kook y los Sabios en Pirkei Avot con el mensaje de Convenio y Conversación de esta semana?
  2. ¿Por qué este mensaje es central al pensamiento judío?
  1. ¿En qué se parece la Torá a la lluvia?
  2. ¿En qué se diferencian las personas? ¿En qué aspectos eres diferente a tu familia y amigos?
  3. ¿Qué valores e ideas judíos están contenidos en respetar las diferencias entre las personas?
  4. ¿Qué mensaje hay para nosotros si incluso los Sabios son diferentes y traen cosas diferentes al mundo?
  5. ¿Cómo es posible que cada persona que escuchó las mismas palabras de Torá en el Monte Sinaí entendió algo diferente? ¿Qué significa esto para nosotros?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. De dos formas. Así como la lluvia cuando cae sobre la tierra seca hace que las cosas crezcan, así la Torá nos hace crecer como personas. En segundo lugar, que es el mensaje central de Convenio y Conversación, así como la lluvia ayuda a que la vegetación más diversa crezca, así la Torá, a pesar de ser un conjunto finito y específico de palabras y sabiduría, puede conectarse y desarrollar muchas personas diversas. Hay una única Torá, y aun así tiene múltiples efectos. Da lugar a distintos tipos de enseñanzas, diferentes tipos de virtud.
  2. Cada ser humano es único, y ve y experimenta el mundo de manera única, y realiza una contribución única al mundo. A pesar de tener mucho en común con la familia e incluso amigos, al compararnos con ellos destacamos las pequeñas pero significativas diferencias entre todos nosotros. Esto es lo que hace a la raza humana diversa y hermosa.
  3. Si cada persona es diferente, y ve y experimenta el mundo en forma diferente, entonces escucharán las palabras y la sabiduría de la Torá en forma diferente. La Torá tiene una gran profundidad, tiene múltiples niveles de interpretación, y cada persona puede tomar algo diferente de ella, a su propia manera. Por esto, el Midrash y Maharsha sugieren que hay tantas interpretaciones de la Torá como judíos.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. XR-27 encontró aburrido que todos sean iguales. Pero más que eso, perdió su sentido de identidad y propósito. Dios hizo un mundo lleno de diversidad, lleno de diferentes especies, e incluso entre nosotros los humanos hay millones de variedades, donde cada ser humano es impulsado, talentoso y dotado en su propia forma.
  2. Ver también la historia de Zusha que exploramos en Convenio y Conversación para Lej Lejá. Si puedes abrazar tus diferencias y mantener tus talentos, estarás en camino a vivir tu propia verdad interior para convertirte en tu mejor versión. Y dónde el qué quieres hacer se une con el qué debe ser hecho, ahí es donde Dios quiere que estés.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. Dios es Uno, e Infinito, y Él creó el mundo. De Él provienen una gran variedad de creaciones, incluida una gran diversidad de seres humanos. De uno provienen muchos, cada uno único, a pesar de provenir todos de una misma fuente. La Torá, al compararse a la lluvia, es el medio a través del cual Dios elige interactuar con el mundo. A través de una misma fuente única, todo el espectro de personas son impactadas.
  2. Central a la filosofía del judaísmo del Rabino Sacks está la “Dignidad de la Diferencia”. Él explica que si bien cada uno de nosotros es diferente, todos provenimos de una misma fuente, y somos creados a imagen de Dios. Existe dignidad en la diferencia, y este es un mensaje crítico del judaísmo, y en el centro de la misión nacional judía – crear una sociedad modelo basada en los valores de respetar, valorar y aprender de todos.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Ver La idea central, respuesta 2.
  2. Ver La idea central, respuesta 3.
  3. La Torá sostiene que cada ser humano es creado a imagen de Dios, y por lo tanto debe ser respetado y tratado con justicia y dignidad. Este es un mensaje central del judaísmo. La misión nacional judía es crear una sociedad basada en estos valores, donde todas las personas son tratadas justa y equitativamente, con respeto y amor. Esta sociedad se convertirá en un modelo para el mundo, y difundirá los valores centrales del judaísmo que son universales.
  4. Cada uno de nosotros tiene talentos únicos y una contribución única que hacer al mundo. Incluso si vemos al mundo en forma diferente a quienes nos rodean, hay lugar en el mundo para la diversidad y la diferencia de opinión. Incluso los más grandes sabios de Israel vieron la Torá desde perspectivas diferentes y crearon acercamientos únicos a esta y al mundo.
  5. Así como cada persona es inherentemente única, y ve el mundo en forma diferente, escucharán y se acercarán a la Torá en forma diferente, y en última instancia encontraran su propio significado único en sus palabras. Esto es algo bueno. Esto puede y debe empoderarnos, no sólo para no temer ser diferentes, sino también para generar nuestro propio y único acercamiento a la Torá, ya que la Torá nos pertenece a todos.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Haazinu 5780 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin