Edición Familiar: La Torá como canción de Dios (Vaielej 5780)

EDICION FAMILIAR: LA TORÁ COMO CANCIÓN DE DIOS (VAIELEJ 5780)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Vaielej 5780 que puedes leer aquí.

Vayelelej es la más parashá corta, con sólo treinta versos. Moshé le dice al pueblo “Yo tengo ahora ciento veinte años, y ya no puedo seguir adelante.” (Devarim 31:2). Él no los guiará cruzando el Jordán hacia de la Tierra Prometida. El entonces convoca a su sucesor Yeoshúa y, en presencia del pueblo, le da palabras de aliento. Instruye al pueblo a reunirse cada siete años para oír una lectura pública de la Torá.

Dios aparece ante Moshé y Yeoshúa, advirtiéndoles que los israelitas pueden eventualmente desviarse del pacto. Les instruye a escribir la Torá y enseñársela al pueblo, como testimonio permanente del pacto. Entonces Él alienta a Yeoshúa, asegurándole que estará con él mientras guía al pueblo.

Al final de su vida, habiendo dado a los israelitas 612 preceptos por indicación de Dios, Moshé les dio la última mitzvá: “Por lo tanto, ahora escriban esta canción para ustedes y enséñenla al pueblo de Israel. Colóquenla en sus bocas, que esta canción sea Mi testimonio contra el pueblo de Israel” (Deuteronomio 31:19).

Pareciera que  Dios le habla a Moshé y a Yeoshúa y se refiere a la canción del capítulo siguiente: “Escuchad, Oh cielos, Yo hablaré; oíd Oh tierra, las palabras de Mi boca” (Deuteronomio 32:1). Sin embargo, la Tradición Oral le da una interpretación diferente, más amplia, entendiéndolo como un precepto para que todo judío escriba, o por lo menos participe en la escritura de un Sefer Torá:

Dijo Raba: Aun cuando nuestros antepasados nos hayan dejado un rollo de la Torá, es nuestro deber religioso escribir uno para nosotros, como está dicho: “Por lo tanto, ahora escriban esta canción para ustedes y enséñenla al pueblo de Israel. Colóquenla en sus bocas, que esta canción sea Mi testimonio contra el pueblo de Israel.”

Sanedrín 21b

La lógica de esta interpretación parece ser, primero, que la frase “escríbanla para ustedes” podría referirse a cada israelita (Ibn Ezra), no sólo a Moshé y Yeoshúa. Segundo, el pasaje continúa diciendo (Deuteronomio 31:24) “Moshé terminó de escribir en el libro las palabras de esta ley desde el comienzo hasta el fin.” El Talmud propone una tercera razón. El versículo continúa diciendo: “Que esta canción sea Mi testimonio contra el pueblo” dando a entender que se refiere a toda la Torá, no solo a la canción del capítulo 32 (Nedarim 38a).

Entendido de esta forma, el mensaje final de Moshé a los israelitas es: “No es suficiente que ustedes hayan recibido la Torá de mí. Deben hacerla nuevamente en cada generación.” El pacto no debía envejecer. Debía renovarse periódicamente.

Es así que hasta el día de hoy  los rollos de la Torá se escriben como en los tiempos antiguos, a mano, sobre pergamino, usando una pluma – como los rollos del Mar Muerto de dos mil años atrás. En una religión casi desprovista de objetos religiosos (íconos, reliquias), el rollo de la Torá es lo más cercano en el judaísmo a otorgar santidad a una entidad física.

El judaísmo es la historia del amor entre un pueblo y un libro, el Libro de libros.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cuáles son las dos interpretaciones posibles del versículo “Por lo tanto, ahora escriban esta canción para ustedes y enséñenla al pueblo de Israel. Colóquenla en sus bocas…”?
  2. ¿Por qué crees que existe la mitzvá de que cada persona debe ser parte de la escritura de un Sefer Torá?
  3. ¿Cómo podemos renovar la Torá en cada generación? ¿Te gustan las historias? ¿Por qué?

Joachim Joseph celebró su Bar Mitzvá en el más inverosímil de los lugares. Estaba en el campo de concentración de Bergen-Belsen en 1944, y le habían enseñado en secreto, tarde durante las noches. El único familiar con él era un hermano menor. Leyó de un pequeño Sefer Torá que su maestro, el Rabino Dasberg, había mantenido oculto durante toda la guerra. Apenas tenía cuatro pulgadas de altura. Después, todos felicitaron a Joseph e incluso algunos hasta le dieron regalos. Recibió un pequeño pedazo de chocolate, un pequeño paquete de cartas de juego, y un regalo muy especial que permanecería con él hasta que fuera un anciano. El Rabino le dio el pequeño Sefer Torá, con la condición de que si sobrevivía, debía contar la historia de su Bar Mitzvá. Unos meses más tarde, el Rabino murió, pero Joseph escapó.

Después de la guerra se las ingenió para llegar a Israel y vio el nacimiento del Estado Judío. Más tarde se convirtió en profesor de física, y fue parte del equipo que envió al primer astronauta de Israel, Ilan Ramon, al espacio. Cuando le contó a Ilan la historia del pequeño Sefer Torá, Ilan se inspiró para llevarla con él a bordo del transbordador espacial Columbia. En una transmisión en vivo desde el transbordador espacial, Ilan levantó el Sefer Torá y contó su historia a millones de personas. “Esto fue dado por un Rabino a un niño asustado y delgado en Bergen-Belsen”, dijo Ilan desde el transbordador espacial… “Ella representa más que nada la capacidad del pueblo judío para sobrevivir. Desde períodos horribles, días negros, hasta llegar a períodos de esperanza y creencia en el futuro”.

Joseph supo entonces que había cumplido su promesa al Rabino.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué fue tan importante el Sefer Torá para Joseph? ¿Que representaba para él?
  2. ¿Porque crees que Ilan Ramon decidió llevarla con él al espacio?

Si consideramos que este precepto se refiere a toda la Torá y no sólo a un capítulo, ¿cuál es el significado de la palabra “canción” (shirá): “Ahora por lo tanto escriban ustedes esta canción”? La palabra shirá aparece cinco veces en este pasaje. Claramente es una palabra clave. ¿Por qué? Sobre este tema dos estudiosos del siglo XIX nos proponen explicaciones impactantes.

El Netziv (Rab Naftali Zvi Yehuda Berlín, 1816- 1893), uno de los grandes directores de yeshivá del siglo XIX) entiende que toda la Torá debe leerse como poesía, no como prosa;  la palabra shirá en hebreo significa tanto canción como poesía. 

Ciertamente, la mayor parte de la Torá está escrita en prosa, pero el Netziv argumentó que tiene dos características propias de la poesía. Primero, es alusiva, más que explícita. Deja sin decir más que lo que dice. Segundo, al igual que la poesía, insinúa áreas más profundas de significado, a veces empleando una palabra inusual o la particular construcción de una frase. La prosa descriptiva presenta el significado en la superficie. La Torá, como la poesía, no.

En este brillante análisis, el Netziv anticipa uno de los grandes ensayos del siglo XX sobre la prosa bíblica, “Odysseus’ Scar” (La cicatriz de Odiseo) de Erich Auerbach. Este autor señala que la narrativa bíblica es escueta y sugerente, nada parecida a una obra de ficción. Por ejemplo, explica Auerbach, en la historia de las ligaduras de Ytzjak no conocemos los detalles usuales de una historia: qué aspecto tienen los personajes principales, qué sienten, cuál es su vestimenta, por qué lugares transitan.

Los puntos decisivos de la narrativa se enfatizan, lo que queda en el medio no existe; el tiempo y el lugar son indefinidos y llaman a la interpretación; los pensamientos y sentimientos quedan sin expresar, solo sugeridos por el silencio y por discursos fragmentarios; todo embebido en el suspenso más denso y dirigido a un único objetivo: estar sumido en el misterio y “cargado de trasfondo.”

Un aspecto completamente diferente es el aludido por el Rab Yejiel Michel Epstein, autor del código halájico Aruj HaShuljan. Epstein señala que la literatura rabínica está colmada de argumentos sobre los cuales los sabios dijeron: “Estas, y estas otras son las palabras del Dios viviente.” Esta, dice Epstein, es una de las razones por las cuales la Torá es llamada “una canción” – porque la canción se torna más hermosa cuando está escrita para múltiples voces entrelazadas en complejas armonías.

Yo sugeriría una tercera dimensión. El precepto 613 no trata simplemente de la Torá sino del deber de hacer de la Torá una novedad en cada generación. Para hacer una Torá viviente nueva, no es suficiente entregarla cognitivamente – meramente como historia y ley. Debe hablarnos emocional y afectivamente.

El judaísmo es una religión de palabras. Sin embargo, cuando el lenguaje del judaísmo aspira a abarcar lo espiritual desemboca en canto, como si las palabras mismas buscaran escapar de la fuerza gravitacional de los significados finitos. Hay algo de la melodía que intima con una realidad fuera de nuestro alcance, lo que William Wordsworth llamó el “sentido sublime. De algo mucho más profundo fusionado. Cuyo lugar es la luz de los soles ponientes. Y el océano redondo y el aire viviente.” 

Las palabras son el lenguaje de la mente. La música es el lenguaje del alma.

El precepto 613 de renovar la Torá en cada generación simboliza el hecho de que aunque la Torá nos fue dada una única vez, debe ser recibida muchas veces, ya que cada uno de nosotros a través del estudio y de la práctica lucha por recapturar la voz prístina oída en el Monte Sinaí. Esto requiere emoción, no sólo intelecto. Implica tratar la Torá no sólo como palabras leídas sino también como melodía cantada. La Torá es el libreto de Dios, y nosotros, el pueblo judío, Su coro, los intérpretes de Su sinfonía coral. Y aun cuando los judíos al hablar frecuentemente discuten, cuando cantan lo hacen en armonía, como hicieron los israelitas en el Mar Rojo. Porque la música es el lenguaje del alma, y a nivel del alma los judíos entran en la unidad de la Divinidad que trasciende la oposición de los mundos menores.

La Torá es la canción de Dios, y nosotros, colectivamente, sus cantantes.

La historia del pueblo judío, especialmente después del segundo Templo, es una de las historias de amor más grandes de todos los tiempos, el amor de un pueblo por un libro, la Torá. Gran parte de la literatura rabínica, especialmente el tratado de Abot, Ética de Nuestros Padres, es como un extenso poema de alabanza a la Torá y la vida de estudio. La Torá fue, dicen los Rabinos, la arquitectura de la creación, escrita en letras de fuego negro sobre fuego blanco. Era, según la tradición mística posterior, nada menos que un único nombre extendido de Dios. Para Rabi Akiva era el aire mismo que los judíos respiraban. Era la vida misma…

El resultado fue un diálogo constante con la revelación. En el estudio de Talmud los judíos se encontraron entrando en una conversación no sólo con la Torá sino también con las generaciones sucesivas de comentaristas, Hillel y Shamai, Rav y Shmuel, Abaye y Raba, Rashi y Tosafistas, Rambam y Ramban. Sobre prácticamente cualquier tema tenían acceso a la herencia milenaria de sabiduría. Sin tierra y sin poder, habitaron un universo mental cuyos horizontes en el espacio y el tiempo eran vastos. Y a medida que cada comunidad, cada era, agregaba sus jidushim, sus nuevas percepciones del texto antiguo, podían sentir algo de la excitación de Sinaí. El judaísmo no es una religión de revelación continua, más bien una religión de interpretación continua.

Radical Then, Radical Now, p. 157-159

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo se manifiesta el amor de los judíos por la Torá (por ejemplo, donde podemos verlo en la práctica)?
  2. ¿De qué forma puedes ser un eslabón en la cadena de “escribir la Torá” y renovarla en nuestra generación?
  1. ¿Por qué crees que existe la mitzvá de que cada persona debe ser parte de la escritura de un Sefer Torá?
  2. ¿Cómo podemos renovar la Torá en cada generación?
  3. ¿Cómo explican el Netziv y el Aruj HaShuljan que la Torá es como una shirá?
  4. ¿Cuál es la interpretación alternativa que da el Rabino Sacks?
  5. ¿Cómo renovamos la Torá en cada generación y qué relación tiene con que la Torá se compare a una shirá?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. Podría estar refiriéndose a una mitzvá dada a Moshé y a Yehoshúa de escribir la canción que aparece en el siguiente capítulo, o una mitzvá a todo el pueblo, para escribir toda la Torá, que el verso describe como “una canción”.
  2. Esta es una manera en que cada persona puede crear una conexión con el Sefer Torá, y sentir pertenencia de la Torá en un sentido general. Cada uno de nosotros debe desempeñar un papel en guardar la Torá y transmitirla a los demás. La Torá no es sólo para los Profetas, Sacerdotes y eruditos. Pertenece a todos y cada uno de nosotros, y debemos tomar posesión y desarrollar una relación con ella.
  3. Renovamos la Torá en cada generación aprendiendo, enseñándola y añadiendo nuestro propio comentario y comprensión de ella, aplicándola a nuestro propio mundo moderno. Podemos hacerlo a través de nuestra comprensión tanto de las partes narrativas y filosóficas de la Torá, así como las partes legales y la aplicación de halajá en general.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Durante un período en el que el pueblo judío se enfrentaba a una amenaza muy real de extinción y aniquilación, el Sefer Torá representó miles de años de tradición y supervivencia. Esto era especialmente cierto para Joseph mientras estaba en los campos. También representaba la fe en que el Pueblo Judío y el judaísmo sobrevivirían hasta la eternidad. Esto es lo que el Sefer Torá le representó en los años que siguieron a la guerra, cuando contra todo pronóstico el pueblo judío no sólo sobrevivió, sino que comenzó a prosperar nuevamente.
  2. Ramon dijo que estaba llevando el rollo de la Torá “desde las profundidades del infierno hasta las alturas del espacio”. Y haciendo eso, lo convirtió en “un artículo de esperanza”. Ilan Ramon fue el primer astronauta Israelí. Era piloto de caza en el ejército israelí, y había volado muchas misiones peligrosas e importantes para proteger al Estado de Israel. Su madre también era sobreviviente del Holocausto, habiendo estado en Auschwitz durante la guerra. Quién mejor para representar la eternidad del pueblo judío y la fe de que los judíos siempre sobrevivirían y prosperarían. Jugó su propio papel en continuar la historia del Rabino, de Joseph, y del pueblo judío y su Torá, cuando levantó el pequeño Sefer Torá y explicó su significancia en la teleconferencia en vivo desde el transbordador espacial Columbia.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. Las respuestas pueden incluir la forma en que tratan al Sefer Torá físico, como la reverencia y el respeto que le muestran. Algunos ejemplos de esto son: ponerse de pie cuando la Torá es removida del arca, besarla cuando es llevada a la bimá (mesa donde se lee de la Torá), no tocar el papiro directamente, y ayunar en el caso que, Dios no lo permita, un Sefer Torá cae al suelo, y bailar con la Torá en Simjat Torá. Sin embargo, la pasión por las letras escritas en el rollo también puede verse claramente en la dedicación que los judíos siempre han mostrado en aprender Torá. De esta forma han ganado su reputación como el Pueblo del Libro.
  2. La Torá es renovada en cada generación con nuevas interpretaciones y cuando el mensaje y los valores de la Torá son aplicados a los tiempos actuales. Esto se puede alcanzar a través de continuar y desarrollar interpretaciones tanto de las narrativas como de las porciones filosóficas de la Torá, como así también las partes legales y la halajá en general.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Ver La idea central, respuesta 2.
  2. Ver La idea central, respuesta 3.
  3. El Netziv interpreta el versículo como que la Torá debe ser leída en forma de poesía, no prosa; la palabra shirá en hebreo significa tanto canción como poema. La Torá es similar a la poesía en que su significado es alusivo más que explícito. Deja más sin decir, que lo que dice. Además, como la poesía, alude significados más profundos, a veces al utilizar una palabra o una oración inusuales. La prosa descriptiva tiene su significado en la superficie. La Torá, como la poesía, no. El Aruj HaShuljan pone nuestra atención en el hecho que la literatura rabínica está repleta de discusiones, sobre las cuales los sabios dijeron: “Estas y estas son las palabras del Dios viviente.” Esta es una de las razones por las cuales la Torá es llamada una canción – porque una canción es más bella cuando múltiples voces se entretejen en una compleja armonía.
  4. El Rabino Sacks sugiere que el 613° mandamiento no es simplemente acerca de la Torá, sino sobre el deber de renovar la Torá en cada generación. Para hacer que la Torá viva renovada, no es suficiente transmitirla cognitivamente – como simple historia y ley. Debe hablarnos emocionalmente. Las palabras son el lenguaje de la mente. La música es el lenguaje del alma. Debemos tratar la Torá no sólo como palabras leídas, sino también como una melodía cantada porque la música es el lenguaje del alma.
  5. El 613° mandamiento, renovar la Torá en cada generación, expresa el hecho que  a pesar que la Torá fue entregada una sola vez, debe ser recibida múltiples veces. Cada uno de nosotros, a través del estudio y la práctica, se esfuerza por recapturar la voz Divina escuchada en el Monte Sinaí, junto con la cadena de interpretación, contribuyendo con nuestra propia voz en nuestra generación. Esto requiere emoción, no sólo intelecto, y por lo tanto implica tratar la Torá no sólo palabras leídas, sino como una melodía entonada. La Torá es la canción de Dios, y nosotros somos los intérpretes.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Vaielej 5780 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin