Edición Familiar: Perdiendo a Miriam (Jukat 5779)

EDICION FAMILIAR: PERDIENDO A MIRIAM (JUKAT 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Jukat 5779 que puedes leer aquí.

Jukat empieza con la ley de la vaca roja (la pará adumá) considerada por los Sabios como la mitzvá más incomprensible en la Torá. Es el ejemplo clásico de un jok, un “estatuto”, normalmente entendido como una ley que no tiene una razón lógica, o al menos no una que podamos comprender. Luego el texto cambia el tono, de ley a narrativa. Después de la muerte de Miriam el pueblo ya no tiene agua. Le reclaman a Moshé y Aarón, quienes se vuelven hacia Dios. Les dice que hablen a la roca y brotará agua, pero en lugar de eso Moshé golpea la roca dos veces, reaccionando en una forma que parece sugerir enojo.

Los hermanos son juzgados por haber actuado incorrectamente, y se les dice que no entrarán en la Tierra Prometida. Más tarde, Aarón muere. El pueblo es atacado. Piden ayuda a Dios y salen victoriosos. El pueblo se queja otra vez por comida y agua, y son mordidos por serpientes venenosas. Hacen teshuvá y luego Moshé, por mandato de Dios, pone una serpiente de bronce en un poste, de forma que quienes lo miran son curados. El pueblo canta una canción sobre un pozo milagroso que les da agua. Moshé guía a la gente hacia batallas contra Sijón y Og, en las cuales son victoriosos.

Es una escena impactante. El pueblo se queja porque no hay agua. Es un reclamo predecible. En el desierto pasa eso. Moshé debería haber manejado el tema con facilidad. Había pasado por episodios más difíciles en su tiempo. Pero súbitamente explota con furia: “‘Escuchen, rebeldes, ¿quieren que saque agua de esta roca?’ Moshé levantó su mano y golpeó dos veces la roca con su vara.” (Bamidbar 20: 10-11) ¿Qué fue lo que hizo que esta prueba fuera diferente? ¿Por qué perdió Moshé el control?

La Torá menciona dos episodios previos en los que Moshé se enfrentó con el mismo desafío. Uno se llevó a cabo en Mará, casi inmediatamente después de la partición del Mar Rojo. El pueblo encontró agua, pero era amarga. Moshé rezó a Dios, Dios le dijo cómo hacer para endulzarla y el episodio quedó superado. El segundo episodio ocurrió en Refidim (Shemot 17:1-7). Esta vez no había agua en absoluto. Moshé regañó al pueblo y se volvió hacia Dios y dijo “¿Qué debo hacer con esta gente?” Dios le dijo que fuera a una roca en Joreb, que tomara su vara, y que golpeara la roca. Moshé lo hizo y el agua brotó. Hubo drama, tensión y resolución, pero nada como el estrés emocional evidenciado en la parashá Jukat. Seguramente Moshé, ahora casi cuarenta años mayor, con una generación de experiencia sobre sus hombros, debería haber manejado este desafío sin complicaciones. Ya sabía cómo manejar estas quejas.

El texto nos da una clave, pero es fácil pasarla por alto. El capítulo empieza: En el primer mes, toda la comunidad israelita arribó al desierto de Zin y permaneció en Kadesh. Ahí murió Miriam y fue enterrada. Ahora, no había agua para la comunidad… “(Números 20: 1-2). La tradición habla de un pozo milagroso que por mérito de Miriam acompañó a los israelitas mientras ella vivía. Muchos comentaristas sostienen que esto explica por qué esta crisis sucedió ahora. Cuando murió Miriam, el agua cesó.

Sin embargo, hay otra manera de leer la conexión. Moshé se descontroló porque su hermana Miriam había muerto recientemente. Estaba de duelo por su hermana mayor. Es doloroso perder a uno de los padres, pero en ciertos casos es aún más difícil si se trata de un hermano o una hermana. Ellos son de nuestra misma generación.

Por lo tanto, no era simplemente la demanda de agua lo que llevó a Moshé a perder el control de sus emociones, sino más bien su propia, profunda, pena. Los israelitas pudieron haber perdido el agua, pero Moshé perdió a su hermana, que lo había cuidado desde la niñez, que lo había guiado en su desarrollo, apoyado durante todos esos años, y ayudado a cargar con el peso del liderazgo mediante su rol como conductora de las mujeres.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿En qué se diferencia la reacción de Moshé esta vez, comparada con las veces en que previamente los israelitas se quejaron por la falta de agua para beber?
  2. ¿Crees que es entendible la reacción de Moshé en este caso? ¿Fue justa?
  3. ¿Qué crees que había detrás del dolor que Moshé estaba experimentando?

Hannah Senesh nació en Budapest, Hungría en 1921. Creció en un hogar sionista apasionado por el movimiento nacional judío y la tierra de Israel. Cumplió su sueño de toda la vida de hacer aliá en 1939 a la edad de 18 años. Se unió al kibutz Sdot Yam cerca de Cesarea y también se enlistó en la Haganah, el ejército judío previo al estado para luchar por el futuro estado judío.

En 1943, el ejército británico estaba buscando voluntarios para que se unieran a su lucha contra los nazis en Europa, y sin vacilación, Hannah se inscribió para ser paracaidista. El 7 de junio de 1944, en el apogeo de la deportación de judíos húngaros a Auschwitz, fue uno de los 37 paracaidistas judíos provenientes de Palestina que fueron lanzados en paracaídas a Yugoslavia por el ejército británico. Su misión era ayudar en el rescate de judíos húngaros a punto de ser deportados. Fue capturada por la policía húngara, y soportó meses de cruel tortura, pero mostró un tremendo coraje y se negó a divulgar cualquier información.

A lo largo de su cautiverio se mantuvo inquebrantable en su valentía, y cuando fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento el 7 de noviembre de 1944, se negó a que le vendaran los ojos, mirando fijamente a sus ejecutores y su destino. Ella tenía sólo 23 años. Después de la creación del Estado de Israel, su cuerpo fue enterrado en Har Herzl junto con los otros héroes y líderes de la nación.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Qué crees que tiene en común Hannah Senesh con Miriam?
  2. ¿También describirías a Miriam como valiente?

Miriam era más que una hermana para Moshé. En un pasaje realmente notable, los sabios dijeron que Miriam convenció a su padre Amram, el estudioso más destacado de su generación, de anular el decreto por el cual los hombres judíos debían divorciarse de sus esposas para no tener más hijos, ya que tenían un cincuenta por ciento de probabilidad de que cualquier recién nacido fuera asesinado. «Tu decreto,” dijo Miriam, “es peor que el del Faraón. Él sólo lo aplicó contra los varones, mientras que el tuyo también abarca a las mujeres. Él pretende borrar la vida de los niños en este mundo; tú intentas borrarla incluso en el Mundo por Venir.» Amram admitió que la lógica era incontestable. Hombres y mujeres se unieron nuevamente. Yojeved quedó embarazada y nació Moshé. ¡Observen que este Midrash, citado por los sabios, señala sin duda alguna que una niña de seis años tenía más fe y sabiduría que el rabino líder de su generación!

Fue la que sostuvo, aun siendo niña, la canasta que alojaba a su hermano menor cuando ésta se desplazaba flotando a través del Nilo. Ella tuvo el coraje y la ingenuidad de abordar a la hija del Faraón y sugerirle que contrate a una niñera hebrea, asegurando de esa forma que Moshé pudiera crecer sabiendo quién era su familia, su pueblo y su identidad.

Moshé seguramente sabía de la deuda que tenía con su hermana. De acuerdo al Midrash, si no hubiera sido por ella, no habría nacido. Continuando con el sentido común del texto, no habría crecido sabiendo quienes eran sus padres ni a qué pueblo pertenecía. Aunque habían estado separados durante los años de exilio en Midián, una vez reunidos, Miriam lo acompañó a lo largo de toda su misión. Dirigió a las mujeres en el canto frente al Mar Rojo.

Moshé lloró la muerte de su hermana, y además sintió la pérdida de su liderazgo. Es un momento que nos recuerda las palabras del libro de Jueces dichas por el jefe de gobierno de Israel, Barak, a la jueza-líder, Débora: “Si tú vas conmigo, yo iré, pero si tú no vas conmigo, yo no puedo ir.” (Shoftim 4:8) La relación entre Barak y Débora era mucho menos cercana que la de Moshé y Miriam, pero Barak reconoció su dependencia de una mujer sabia y valiente. ¿Puede Moshé haber sentido menos que eso?

El duelo nos deja profundamente vulnerables. En medio de una pérdida nos puede resultar difícil controlar nuestras emociones. Cometemos errores. Actuamos impulsivamente. Se nos nubla momentáneamente el juicio. Esos son síntomas habituales aun para seres humanos comunes como nosotros. Sin embargo, en el caso de Moshé hubo un factor adicional. Él era un profeta y el dolor puede ocluir o eclipsar el espíritu profético. Moshé, el más grande de todos los profetas, mantuvo el contacto con Dios. Después de todo, fue Dios el que le dijo, “háblale a la roca.” Pero de alguna forma el mensaje no le penetró plenamente la conciencia. Ese fue el efecto del dolor.

Por lo tanto los detalles, en verdad, son secundarios al drama humano que ocurrió ese día. Es cierto, Moshé hizo cosas que podría no haber hecho, que no debería haber hecho. Golpeó la roca y dijo “nosotros” en lugar de “Dios,” y perdió los estribos con el pueblo. Sin embargo, la verdadera historia es sobre Moshé como ser humano ante una situación de dolor, vulnerabilidad, exposición, preso de un mar de emociones, súbitamente desprovisto de la presencia fraterna que había sido la base de sostén más importante de su vida. Miriam había sido la niña juguetona, precozmente sabia, que asumió el control de la situación cuando la vida de su hermano menor de tres meses corría peligro, impávida tanto ante la princesa egipcia como el padre rabino. Condujo a las mujeres en el canto. El Midrash habla de ella como la mujer por cuyo mérito el pueblo tuvo agua en una tierra yerma. En la angustia de Moshé ante la roca, sentimos la pérdida de la hermana mayor sin la cual él se halla despojado y solo.

La narración del momento en que Moshé perdió la confianza en sí mismo y la calma, en última instancia tiene menos que ver con el liderazgo y la crisis, y con la vara y la roca, y más con una gran mujer, Miriam, apreciada en su justa medida cuando ya no está.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

Fue una tragedia devastadora. Un hombre joven, brillante, talentoso, con una esposa devota y dos hermosos niños pequeños, fue diagnosticado con leucemia. Por dos años y medio, ayudado por tecnología médica avanzada y elevado por las plegarias de amigos, luchó con todas sus fuerzas contra la guerra civil que tenía lugar en el interior de su cuerpo. Finalmente, fue demasiado, y hace dos semanas falleció.

Si alguno de nosotros hubiera estado interesado, podría haber visto aquí una prueba suprema de fe. Este no era un joven cualquiera. Era una persona con una creencia y práctica religiosas profundas, que ocupó cada momento libre de su ocupada y corta vida ayudando a otros y a sacar lo mejor de sí, que por la propia fuerza de su ejemplo se convirtió en un líder que transformó vidas, ya sea como líder de jóvenes, estudiante, maestro o como constructor de comunidades. Le enseñó a la gente el poder de las posibilidades y los ayudó a convertirse en mejores personas de lo que creyeron que podrían ser.

“¿Esta es la vida religiosa, y esta es la recompensa?” preguntaron a los rabinos. “¿Acaso el juez de toda la tierra no hace justicia?” preguntó Abraham. Hay momentos que pueden sacudir tu fe hasta su base. Sin embargo, mientras estaba en su funeral, no fue este el sentimiento que me embargó. Por el contrario, sentí un extraño y algo inesperado acceso de fe…

Lloramos ese día. Creo que Dios también lo hizo. Shmuel Yosef Agnon, premio Nobel de literatura, una vez especuló que el Kadish, la plegaria judía para los muertos, no habla de la muerte humana sino de la vida Divina, como si fuera una forma de reconfortar a Dios por la pérdida de uno de Sus hijos. La mortalidad está escrita en la condición humana, pero también lo está la posibilidad de inmortalidad, en el bien que hacemos, que continua por mucho tiempo una vez que no estamos, que engendra más bien. Hay vidas que vencen a la muerte y redimen a la existencia de la tragedia. Ese día, supimos que habíamos conocido a una de ellas.

Credo, en The Times, 17 de Julio de 2010

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cuáles son los diferentes enfoques al duelo que encontramos en esta cita?
  2. ¿Qué significa “hay vidas que vencen a la muerte y redimen a la existencia de la tragedia”?
  1. ¿En qué se diferencia la reacción de Moshé esta vez, comparada con las veces en que previamente los israelitas se quejaron por la falta de agua para beber?
  2. ¿Crees que es entendible la reacción de Moshé en este caso? ¿Fue justa?
  3. ¿Por qué el duelo experimentado por Moshé ante la muerte de Miriam lo afectó tan profundamente?
  4. ¿Crees que el pueblo también sufrió la muerte de Miriam?
  5. ¿Crees que este lado humano de Moshé lo convierte en un líder y modelo más poderoso, o uno más débil?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. En esta ocasión, Moshé dirige su frustración directamente al pueblo, mientras que en ocasiones anteriores se volvió a Dios en oración (y en frustración), y Dios lo calmó con un plan práctico para resolver el problema. Parece tener menos paciencia y comprensión en este caso.
  2. Puede ser entendible. Estaba bajo un estrés inmenso y sus reservas emocionales estaban bajas debido al dolor personal que estaba experimentando por la pérdida de su hermana. Sin embargo, esto no significa que haya sido una reacción justa o apropiada para un gran líder. Hacemos grandes demandas a nuestros líderes, que pongan a un lado sus sentimientos personales mientras se dedican a su pueblo.
  3. Se experimenta dolor cuando se pierde a un ser querido. También hay un impacto emocional y un desafío adicionales cuando quien parte es un hermano (y de la misma generación), donde nos vemos obligados a enfrentarnos con nuestra propia mortalidad. En este caso, se añadía la dimensión de que Miriam había jugado un papel tan importante en su vida, tanto cuando Moshé era un niño como una vez que se convirtió en el líder del pueblo judío.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Desde una edad temprana, ambas asumieron roles de liderazgo en forma valiente. Ambas usaron sus vidas para ayudar al pueblo judío y ambas, por supuesto, fueron mujeres.
  2. Hubo muchos ejemplos de la valentía de Miriam. Por ejemplo, se puso en riesgo personal al acercarse a la hija del Faraón y sugerir a su madre como nodriza para el bebé Moshé. Incluso su papel como líder de las mujeres después de la partición del Mar Rojo, liderándolas en un canto de alabanza, fue un acto de iniciativa y coraje.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. El duelo, especialmente cuando es provocado por una tragedia, puede derivar en una crisis de fe, una “prueba suprema de fe”. Pero igualmente puede conectarnos con Dios, fortalecer la fe, descrita aquí como un “inesperado acceso de fe”. El Rabino Sacks (en nombre de S.Y. Agnon) se refiere aquí a un tercer enfoque, donde nos encontramos reconfortando a Dios en Su momento de dolor por la pérdida de un hijo, y lo hacemos al decir Kadish.
  2. A veces la muerte nos recuerda la “posibilidad de inmortalidad, en el bien que hacemos, que continua por mucho tiempo una vez que no estamos”. El bien que hacemos nos sobrevive, y cuando vivimos nuestra vida como modelos a seguir, otros seguirán nuestro camino mucho tiempo después que ya no estemos.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Ver La idea central, respuesta 1.
  2. Ver La idea central, respuesta 2.
  3. Además del dolor normal que experimentamos al perder un ser querido, existe una dimensión adicional cuando perdemos un hermano (y de la misma generación), que fuerza al doliente a enfrentarse con el desafío emocional de relacionarse con su propia mortalidad. En este caso, estaba también la tercera dimensión producto del importante papel que Miriam jugó en la vida de Moshé, tanto cuando era un niño como cuando era el líder del pueblo judío. De hecho, Moshé le debía su propia existencia e identidad a Miriam, ya que fue ella quien convenció a sus padres que continuaran teniendo hijos, y también fue ella quien se aseguró que Moshé supiera quién era realmente al lograr que sea su madre quien cuidara de Moshé en la corte de la hija del Faraón.
  4. Quizás la reacción irracional del pueblo a la falta de agua que siguió a la muerte de Miriam fue también provocada por su propio duelo. Después de todo, ella era una líder de la nación, que proveía una fuente constante de liderazgo e inspiración.
  5. Los modelos y líderes que muestran su lado humano demuestran a la gente que entienden su propia realidad, qué significa ser humano, y cuál es su experiencia emocional en cualquier momento. Saber que Moshé sentía las mismas emociones que el pueblo, debe haber sido reconfortante e inspirador para ellos.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Jukat 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin