Edición Familiar: El temor a la libertad (Shelaj Lejá 5779)

EDICION FAMILIAR: EL TEMOR A LA LIBERTAD (SHELAJ LEJÁ 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Shelaj Lejá 5779 que puedes leer aquí.

La parashá Shelaj Lejá nos cuenta la historia de doce espías enviados para investigar la tierra de Canaán. Diez regresaron con un informe indeciso y temible: la tierra es buena pero los habitantes son gigantes y sus ciudades invencibles. Dos, Iehoshua y Caleb, dijeron lo opuesto – pero la gente, ya asustada y descorazonada, los ignoró. En lugar de eso, dijeron: “Déjanos designar a un líder y volver a Egipto” (Bamidbar 14:4).

Dios se enojó y amenazó con destruir al pueblo y empezar otra vez con Moisés. Moisés intervino y Dios decidió que el pueblo sería castigado y tendría que pasar cuarenta años en el desierto. Sus hijos eventualmente entrarán en la tierra, pero no ellos.

Y luego sigue una serie de leyes sobre sacrificios, jalá, y perdón por pecados cometidos por error. Esta sección de leyes es interrumpida por una corta historia sobre alguien que transgredió las leyes de Shabat. La parashá termina con la ley sobre los tzitzit, los flecos en las esquinas de las vestiduras, un texto que recitamos cada día como el tercer parágrafo de la Shemá.

La historia de los espías es una de las más trágicas de la Torá entera. Doce espías son elegidos para visitar la tierra de Canaán y traer un informe sobre ella. ¿Los habitantes son muchos o pocos, fuertes o débiles? ¿Cómo es la tierra en sí? ¿La tierra es fértil? También se les pidió que trajeran a su vuelta algunos frutos. Los espías retornaron con un informe positivo acerca de la tierra: “Efectivamente es una tierra en la que fluyen leche y miel, y estos son sus frutos” (Bamidbar 13:27). Entonces, de diez de los espías, aparece uno de los más famosos “peros” de la historia judía: “Pero – la pueblos que viven allí son poderosos y las ciudades son muy son grandes y están fortificadas. Incluso vimos descendientes de Anak [‘el gigante’] ahí.”(13:28).

Percibiendo que estas palabras estaban desmoralizando al pueblo, Caleb, uno de los otros dos espías, les aseguró: “Debemos ir y tomar posesión de la tierra pues con certeza podemos hacerlo.” Pero los diez espías insistieron: “No podemos atacar a esa gente, son más fuertes que nosotros… Toda la gente que vimos eran gigantes, a nuestros ojos parecíamos langostas y también en sus ojos” (Bamidbar 13:30-33). Al día siguiente, el pueblo, persuadido que el desafío los superaba completamente, expresó su arrepentimiento de haber salido de Egipto y dijo “Designemos un líder y volver a Egipto” (14:4)

La historia es profundamente desconcertante. ¿Cómo pudieron diez espías volver con un informe tan negativo? Tan solo un año atrás, habían visto con sus propios ojos como Dios los había salvado de Egipto, el más poderoso de los imperios del mundo antiguo. Habían visto al ejército egipcio, con su tecnología militar de última generación, los carruajes tirados por caballos, ahogarse en el mar, mientras ellos pasaban seguros, sobre tierra firme. Antes de ser vencido, Egipto había sido mucho más poderoso que los pueblos que tendrían que confrontar para conquistar la tierra.

Aún más extraño, encontramos más tarde que la gente de esa tierra era totalmente diferente de cómo había sido descrita aquí. En la haftará de esta semana, tomada del libro de Ieoshua, descubrimos que los habitantes de Jericó no eran gigantes. Y estaban tan atemorizados de los israelitas como los israelitas lo estaban de ellos.

Los espías no eran personas elegidas al azar de entre la población. La Torá afirma que eran “cabezas del pueblo de Israel”. Eran líderes, no personas que se asustaran fácilmente. Entonces por qué al volver trajeron un informe tan exagerado, tan atemorizante para los hijos de Israel, que eso les provocó darse por vencidos, darse la vuelta y retornar a Egipto.

Fue esta pregunta la que llevó al Rebe de Lubavitch (el Rabino Menajem Mendel Schneerson) a dar una interpretación radicalmente revisionista del episodio. Él dijo, los espías no temían al fracaso. Tenían miedo del éxito.

Hasta este momento el pueblo estaba en contacto permanente con la Shejiná (Presencia Divina). Dios les proveía todo lo que necesitaban como pueblo. Nunca un pueblo había vivido tan cerca de Dios. Pero una vez que entraran y tuvieran una tierra propia, todo cambiaría. Serían responsables de su propia comida, su seguridad y sus necesidades mundanas. Sentían temor de esas distracciones. Su error fue el error de hombres muy sagrados. Querían pasar sus vidas cerca de Dios, sin distracciones.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Qué quiere decir el Rebe de Lubavitch cuando dice que “ellos estaban atemorizados del éxito”?
  2. ¿Por qué la vida en la tierra de Israel habría de debilitar la relación del pueblo con Dios?
  3. Según esta interpretación, los espías no tuvieron fe. Pero, ¿fe en quién?

En 1968 yo me encontraba estudiando en la Universidad de Cambridge, con planes de convertirme algún día en profesor de filosofía, o de economía. Ese verano, viajé a América (Estados Unidos) con la esperanza de conocer a los grandes líderes intelectuales y Rabinos de la época, y ¡cada uno de ellos me dijo que viera al Rebe! Así que fui al 770 de Eastern Parkway y le dije al primer jasid que encontré: «Me gustaría hablar con el Rebe, por favor». Él se rió y se rió. Me dijo: «¿Sabes cuántas miles de personas están esperando para ver al Rebe? ¡Olvídalo!» Yo le expliqué que estaría viajando por América (Estados Unidos) y que volvería a Nueva York en cualquier momento, si hubiera una oportunidad. Dejé el número de teléfono de mi tía en Los Ángeles. «Si es posible, llámame», le dije.

Semanas más tarde, poco después de que Shabat terminara, alguien de Jabad llamó y dijo: «El Rebe te verá el jueves». Sólo disponía suficiente dinero para un boleto de autobús Greyhound, así que me senté en un autobús durante setenta y dos horas sin escalas de Los Ángeles a Nueva York.

Llegué al 770, y cuando llegó mi turno, me acompañaron al estudio del Rebe. Le hice todas mis preguntas intelectuales, filosóficas y él me dio respuestas intelectuales y filosóficas. Pero luego hizo lo que nadie más había hecho. Invirtió los papeles y empezó a hacerme preguntas. ¿Cuántos estudiantes judíos hay en Cambridge? ¿Cuántos están involucrados en la vida judía? ¿Qué estás haciendo para acercar a los demás al judaísmo? ¡Yo había venido a hacerle al Rebe mis preguntas y de repente me estaba desafiando! Así que comencé a murmurar «En la situación en la que me encuentro…» –y fue entonces que el Rebe hizo algo bastante inusual para él. Me interrumpió a mitad de la frase. Él dijo: “Nadie se encuentra en una situación; tú te pones en una situación. Y si tú te pones en esa situación, tú te puedes ponerte en otra situación».

Ese momento cambió mi vida. Allí estaba yo, un don nadie de ningún lugar, y allí estaba uno de los más grandes líderes del mundo judío desafiándome a no mirar el panorama más amplio, y no simplemente aceptar la situación, sino a cambiarla. Me dijo que ayudara a los judíos a descubrir sus raíces. Me dijo que necesitábamos más Rabinos. Me dijo que esa era mi tarea, la de enseñar Torá y entrenar Rabinos. En ese momento me di cuenta de que la grandeza del Rebe no era que tuviera miles de seguidores. Un gran líder crea otros líderes. Eso es lo que el Rebe hizo por mí y por otros tantos miles.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Cómo cambió el Rebe la vida del Rabino Sacks?
  2. ¿Cómo se conecta el mensaje del Rebe al Rabino Sacks con su interpretación de la historia de los espías?

Durante el tiempo en el desierto, el pueblo comió maná del cielo, bebió agua de un manantial milagroso, y estuvieron rodeados por las Nubes de Gloria. Acamparon alrededor del Mishkán. Estaban en contacto continuo con la Shejiná. Nunca un pueblo había vivido tan cerca de Dios. Cuando ingresaran a la tierra su situación cambiaría drásticamente. Tendrían que librar batallas, mantener un ejército, formar una economía, labrar la tierra, preocuparse por el clima y las cosechas, y la infinidad de distracciones que provienen de vivir en el mundo. ¿Qué ocurriría con su cercanía a Dios cuando estuvieran preocupados por temas mundanos y materiales? En el desierto podían pasar toda la vida leyendo Torá iluminados por la radiación de lo Divino. En su propia tierra serían una nación más en el mundo de las naciones, y tendrían los mismos problemas sociales, económicos y políticos con los cuales debe lidiar cada nación.

Los espías no tenían miedo al fracaso. Tenían miedo del éxito. Querían continuar con la vida lo más próxima posible a Dios. Lo que no comprendieron fue que Dios busca, según la frase midráshica, “vivir en los mundos inferiores.” Una de las grandes diferencias entre el judaísmo y otras religiones es que mientras otras buscan elevar a la gente al cielo, el judaísmo busca llevar el cielo a la tierra.

Gran parte de la Torá se refiere a cosas no vistas convencionalmente como parte de la religión: relaciones laborales, agricultura, provisión de bienestar, préstamos y deudas, posesión de la tierra, etc. Normalmente se cree que la ubicación ideal para tener una intensa experiencia religiosa es el desierto, un retiro monástico o un ashram (lugar apartado donde se instruye el hinduismo). Pero esa no es la forma judía. Dios quiso que los israelitas crearan una sociedad modelo en la cual los seres humanos no sean tratados como esclavos, donde los gobernantes no sean adorados como semidioses, donde sea respetada la dignidad humana, donde la ley sea administrada imparcialmente a ricos y pobres por igual, donde no haya desamparados, ninguno aislado y abandonado, ninguna persona por encima de la ley, y que ningún aspecto de la vida sea zona libre de moralidad. Eso requiere de una sociedad, y una sociedad necesita tierra. Requiere una economía, un ejército, tierras y rebaños, trabajo y emprendimiento. Todo esto, en el judaísmo, son formas de llevar la Shejiná a los espacios compartidos de nuestra vida colectiva.

Los espías no dudaron de que Israel pudiera vencer en sus batallas contra los otros habitantes de la tierra. Su preocupación no era física sino espiritual. No querían dejar el desierto y perder su particular relación con Dios en el silencio reverberante del desierto, lejos de la civilización y sus descontentos. En última instancia, los espías temían de la libertad y sus responsabilidades. Ese fue el error de hombres profundamente religiosos – pero error al fin, porque aunque hay algo de noble en este deseo, también algo profundamente irresponsable. Diez de los espías desmoralizaron al pueblo y provocaron la ira de Dios.

La Torá trata sobre las responsabilidades de la libertad. El judaísmo no es una religión de retiro monástico del mundo. Es una religión de compromiso con el mundo. Dios eligió a Israel para hacer que Su presencia fuera visible en el mundo. Por lo tanto, Israel debe vivir en el mundo. La tarea judía consiste en no temer al mundo real sino entrar en él y transformarlo, cicatrizando alguna de sus heridas y trayendo a lugares frecuentemente envueltos en la oscuridad, fragmentos de la luz Divina.

Este es el desafío del judaísmo en el Estado de Israel en nuestro tiempo… Su rol es crear, dar forma, impulsar y motivar a la sociedad civil. Si la religión no es vista por los israelíes como una fuerza unificadora en la sociedad, si los judíos religiosos no son admirados por su trabajo con los pobres, los solitarios y los vulnerables, si el judaísmo no es la voz de la justicia y la compasión, entonces algo está mal en el alma de Israel. Estoy seguro que parte de este trabajo ya sucede; hay muchos ejemplos admirables. Pero quedo mucho más por hacer. El judaísmo en Israel hoy ha perdido su instinto profético que tanto necesita… [El sionismo] debe volver a tener aquello que la judería tuvo cuando no tenía un estado, es decir un profundo sentido de responsabilidad hacia los débiles, los pobres, los marginados socialmente, los olvidados y los no escuchados. Ese es el desafío de un nuevo sionismo religioso: construir una sociedad digna de ser el hogar de la Presencia Divina al honrar la imagen divina en todos sus ciudadanos.

Future Tense, pp. 178-180

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Crees que la religión es vista hoy en Israel como la describe el Rabino Sacks? Si no, ¿por qué?
  2. ¿Cómo es la visión descrita en este texto una forma de cumplir con el mensaje de la historia de los espías?
  1. ¿En cuántas razones puedes pensar que hacen difícil comprender por qué diez de los espías trajeron consigo un reporte negativo sobre la tierra?
  2. ¿Qué quiere decir el Rebe de Lubavitch cuando dice que “ellos estaban atemorizados del éxito”?
  3. ¿Por qué la vida en la tierra de Israel habría de debilitar la relación del pueblo con Dios?
  4. Según esta interpretación, los espías no tuvieron fe. Pero, ¿fe en quién?
  5. ¿Cómo hace el judaísmo para “buscar traer el cielo a la tierra”?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. La forma simple de entender este episodio es que los espías tenían miedo de no tener éxito en la campaña para conquistar la tierra, y que no tenían la fe suficiente en Dios y Su promesa que serían exitosos. La re-interpretación radical del Rebe es que estaban atemorizados de tener éxito en la conquista, porque esto llevaría a una vida de distracción de su principal objetivo – permanecer conectados con Dios en forma cercana.
  2. Si tuvieran éxito en la conquista y se radicaran en la tierra, deberían luchar batallas, mantener un ejército, formar una economía, cultivar la tierra, preocuparse por que las lluvias fueran suficientes para producir una cosecha, y las otras miles de distracciones que surgen de vivir en el mundo. Esas preocupaciones en temas mundanos y materiales sería una distracción del estudio de Torá y la permanencia cercana a Dios.
  3. Según la interpretación del Rebe, no les faltó fe en Dios (la lectura más clásica de la historia), sino que les faltó fe en sí mismos y en la capacidad del pueblo de permanecer cerca de Dios una vez que tuvieran preocupaciones, distracciones y ocupaciones adicionales.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. El Rabino Sacks estaba considerando una carrera en la academia o como economista, y el Rebe cambió su camino en la vida al inspirarlo para que se vuelva un líder del mundo judío, primero en la comunidad estudiantil de la Universidad de Cambridge, y más tarde como Rabino.
  2. El Rebe no creía en la protección a largo plazo dentro de las paredes de la yeshivá o las torres de marfil de las instituciones académicas (como el propio Rabino Sacks estaba considerando), ambas alejadas de las personas y el mundo real. Como líder de Jabad, dio instrucciones a sus seguidores que salgan al mundo (a todo el ancho mundo, incluso en lugares donde no existe una comunidad judía organizada) y

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. Este es un tema contencioso que el Rabino Sacks explora con gran detalle en su libro Future Tense (Tiempo Futuro) en el capítulo “A New Zionism” (Un nuevo sionismo). Allí sugiere que cuando la religión y la política se mezclan, la religión deja de ser una fuerza para el bien en la sociedad.
  2. No se supone que el judaísmo de Torá sea vivido exclusivamente en la yeshivá o en el desierto. Es un código de vida sobre el cual una sociedad modelo puede ser creada. Los espías (de acuerdo a esta interpretación) temieron la influencia degradante de la vida real, sintiendo que sería una distracción de su relación personal con Dios. Tanto el Rebe como el Rabino Sacks afirman en este texto que la Torá debe ser vivida y aplicada al “mundo real” para que podamos “bajar el cielo a la tierra”.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Habían visto con sus propios ojos el Éxodo milagroso de Egipto, el imperio más poderoso de la historia; habían visto el ejército egipcio con su avanzada tecnología militar ahogarse en el mar; Egipto era mucho más poderoso que los cananitas; y todo esto había sucedido hacía no mucho más de un año atrás; ellos estaban equivocados completamente sobre los pueblos de la tierra, quienes resultaron tener miedo de los israelitas y Dios; los espías no eran personas normales sino líderes del pueblo que no se entregaban fácilmente al miedo.
  2. Ver La idea central, respuesta 1.
  3. Ver La idea central, respuesta 2.
  4. Ver La idea central, respuesta 3.
  5. Existen otras religiones o sistemas de pensamiento religioso que se enfocan en “elevar a las personas al cielo”, y su principal preocupación es lograr la salvación individual y un lugar en el cielo. (Evitan toda distracción física, en la medida que les es posible). Existen pensadores judíos que también tienen este enfoque. Sin embargo, en el centro del pensamiento del Rabino Sacks se encuentra el foco del judaísmo en la Torá como código de vida, trayendo el cielo a la tierra al crear una sociedad basada en los valores de la Torá. “Dios quiso que los israelitas crearan una sociedad modelo en la cual los seres humanos no sean tratados como esclavos, donde los gobernantes no sean adorados como semidioses, donde sea respetada la dignidad humana, donde la ley sea administrada imparcialmente a ricos y pobres por igual, donde no haya desamparados, ninguno aislado y abandonado, ninguna persona por encima de la ley, y que ningún aspecto de la vida sea zona libre de moralidad. Eso requiere de una sociedad, y una sociedad necesita tierra. Requiere una economía, un ejército, tierras y rebaños, trabajo y emprendimiento. Todo esto, en el judaísmo, son formas de llevar la Shejiná a los espacios compartidos de nuestra vida colectiva.” Esta es la forma en que podremos “traer el cielo a la tierra”.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Shelaj Lejá 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin