Edición Familiar: Campamento y Congregación (Behaaloteja 5779)

EDICION FAMILIAR: CAMPAMENTO Y CONGREGACIÓN (BEHAALOTEJA 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Behaaloteja 5779 que puedes leer aquí.

Behaaloteja empieza con las preparaciones finales para el viaje de los israelitas desde el desierto del Sinaí hacia la Tierra Prometida. Hay instrucciones para Aarón, el Sumo Sacerdote, para cuidar las luces de la Menorah, y para consagrar a los Levitas en su rol especial de guardianes de lo sagrado. Antes de partir, los Israelitas celebraron Pesaj, un año después del propio Éxodo, y Pesaj Sheini se da como una manera para que aquellos impedidos de celebrar Pesaj en su debido tiempo, tengan su chance un mes más tarde. Se dieron detalles sobre la Nube que señalaba cuando acampar y cuando partir. A Moshé se le ordenó hacer dos trompetas de plata para convocar al pueblo.

Y entonces la historia cambia de tono. Los Israelitas parten luego de su larga estadía en el desierto del Sinaí, pero casi inmediatamente hubo problemas, protestas y reclamos. Moshé sufre su más profunda crisis emocional. Él le reza a Dios para morir. Dios le dice que reúna setenta ancianos, que lo van ayudar con la carga del liderazgo. En la última escena de la parashá, los propios hermana y hermano de Moshé, hablan en su contra. Miriam es castigada con tzara’at. Moshé aquí descripto como el más humilde de los hombres, reza por su recuperación. Luego de una semana de espera, Miriam es curada y el pueblo avanza en su viaje.

Nuestra parashá habla sobre las trompetas de plata que le ordenaron hacer a Moshé: “El señor habló a Moshé diciendo: ‘Haz dos trompetas de plata y hazlas con trabajo de martillo. Te servirán para convocar a la congregación (edah) y avisar a los campamentos (majanot) de la inminencia del viaje.” (Bamidbar 10.1-2)

El Rabino Josef Soloveitchik examina la diferencia entre los dos términos usados aquí para describir al pueblo en su famoso ensayo Kol Dodi Dofek. Existen, dice el Rabino Soloveitchik, dos formas de que la gente constituya un grupo – comunidad, sociedad o nación.

La primera aparece cuando enfrentan un enemigo en común. Se juntan para protección mutua, sabiendo que sólo así pueden sobrevivir. Los humanos no son las únicas criaturas que hacen esto. Los animales también se agrupan en rebaños o manadas para defenderse contra los depredadores. Este tipo de grupo es un majané – campamento, formación defensiva.

Una edah, una congregación, es completamente diferente. Las personas pueden unirse porque comparten una visión, una aspiración, un conjunto de ideales. Edah se relaciona con la palabra ed, testigo. Edot (a diferencia de jukim y mishpatim) son los mandamientos que testifican la creencia Judía – como atestigua Shabbat la creación, Pesaj el involucramiento Divino en la historia, etc. Una edah no es una formación defensiva sino creativa. Las personas se juntan para hacer algo que sería imposible hacer individualmente. Una sociedad construida en base a un proyecto compartido, una visión del bien común, no es un majané sino una edah – no un campamento sino una congregación.

Estas son dos formas diferentes de existir y de relacionarse con el mundo. Un campamento se forma debido a algo que ocurre en el exterior. Una congregación se forma por decisión interna. El primero es reactivo, el segundo, proactivo. El primero es una respuesta a lo que le ocurrió al grupo en el pasado. El segundo representa lo que el grupo desea lograr en el futuro. Mientras que los campamentos existen en el mundo animal, las congregaciones son exclusivamente humanas. Fluyen de la capacidad humana de pensar, hablar, comunicar, imaginar una sociedad distinta a la que ha existido en el pasado, y colaborar para lograrlo.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Crees que el pueblo judío es un majané o una edah?
  2. ¿Puedes dar ejemplos de la historia judía en los que el pueblo judío se comportó como un majané?
  3. ¿Puedes dar ejemplos de la historia judía en los que el pueblo judío se comportó como una edah?

El Rabino Josef B. Soloveitchik nació en el año 1903 en Pruzhan (Bielorusia), en el seno de una famosa familia de rabinos. Aun siendo un niño pequeño, era un estudioso sobresaliente de Talmud, ley y filosofía judía. Después de estudios intensos de Torá bajo la instrucción de su padre, estudió en la universidad de Berlín donde obtuvo un doctorado en Filosofía.

En 1932, a medida que los vientos de guerra comenzaban a soplar con más intensidad sobre Europa, se hizo patente el hecho que su vida judía en Alemania ya no era segura y el Rabino Soloveitchik fue forzado a trasladarse a Estados Unidos.

Al describir sus emociones durante ese período, relata que rezaba a Hashem para que le permitiera quedarse en Europa con su familia y amigos. Ese no fue el caso, y posteriormente al escuchar noticias sobre la Shoá, comprendió una profunda lección – que aunque no siempre se puede sentir, Hashem siempre escucha nuestras plegarias personales. Él sabe qué es lo mejor para nosotros, mejor que nosotros mismos. Esto significa que Él nos ayuda de una manera que aparentemente es contraria a nuestras plegarias. Pero Él siempre escucha.

Rabbi Soloveitchik se estableció en la ciudad de Boston, Massachusetts, y se transformó allí en el Rabino de la comunidad. Junto a su esposa Tonya (una académica por derecho propio) el fundó el Maimonides High School en Boston. En 1941 sucedió a su padre como Rosh Yeshiva en el Seminario Teológico Rabbi Isaac Elchanan de la Yeshiva University de Nueva York, posición que mantuvo hasta su deceso en 1993. Altamente influyente como líder espiritual de la comunidad ortodoxa en Estados Unidos y el resto del mundo, ordenó más rabinos que nadie, (aproximadamente 2.000), inspiró a decenas de miles de personas y escribió importantes obras sobre educación judía y filosofía cuya relevancia y lectura se mantienen vigentes hasta hoy.

Sus enseñanzas en la aplicación y relevancia del judaísmo en el mundo moderno continúan siendo de importancia crítica, inspirando generaciones.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿En qué parte de la vida del propio Rabino Soloveitchik puedes ver su experiencia con la naturaleza dual de los judíos como majané y edah?
  2. ¿Cómo te hace sentir el enfoque del Rabino Soloveitchik a la forma en que Dios responde a nuestras plegarias?

Un campamento y una congregación. El judío es un pueblo en estas modalidades diferentes. Nuestros antepasados constituyeron un majané en Egipto, forjado por la esclavitud y el sufrimiento. Eran distintos. No eran egipcios. Eran hebreos – una palabra que probablemente significa “del otro lado,” un “extranjero.” Desde entonces, los judíos sabemos que hemos sido unidos por las circunstancias. Compartimos una historia escrita, demasiado a menudo, con lágrimas. El Rabino Soloveitchik llama a esto el pacto del destino (brit goral).

Este no es un fenómeno puramente negativo. Da origen a un poderoso sentido de ser parte de una historia única – que lo que tenemos en común es más fuerte que lo que nos separa. Nos lleva también a un sentido de sufrimiento compartido. Cuando rogamos por la recuperación de un enfermo, lo hacemos “por todos los enfermos de Israel.” Cuando reconfortamos a un deudo lo hacemos “entre todos los deudos de Sión y de Jerusalem.” Lloramos juntos. Celebramos juntos. Esto nos conduce a su vez a una responsabilidad compartida: “Cada judío es garante del otro.” Y esto nos lleva a la acción colectiva en el campo del bienestar y en los hechos de bondad afectuosa.

Estas son todas dimensiones de una congregación del destino, nacida en la experiencia de esclavitud en Egipto. Pero existe un elemento adicional de la identidad judía. El Rabino Soloveitchik lo llama el pacto de fe (brit ye’ud) – al que se ingresó en el Monte Sinaí. Esto define al pueblo de Israel no como objeto de persecución sino como sujeto de una particular vocación, la de ser “un reino de sacerdotes y una nación santa.” (Éxodo 19: 6)

Bajo este pacto, el pueblo judío se definió no por lo que otros les hacen sino por el tarea que han asumido, el rol que han elegido ser en la historia. Los israelitas no eligieron ser esclavos en Egipto. Ese fue el destino que les asignó otro. Sin embargo, sí eligieron convertirse en el pueblo de Dios en el Sinaí cuando dijeron “Haremos y obedeceremos.” (Éxodo 24:7). Destino, llamado, vocación, propósito, tarea: estas no crean un majané sino una edah, no un campamento sino una congregación.

Nuestra tarea como pueblo de fe es ser testigo de la presencia de Dios – por medio de cómo conducimos nuestras vidas (Torá) y el camino que trazamos como pueblo a través de los siglos (historia).

Es el concepto del pacto lo que da a la identidad judía este extraño carácter dual. Las naciones habitualmente se forjan a través de una larga experiencia histórica, a través de lo que les ocurre – más que lo que se proponen hacer conscientemente. Entran en la categoría de majané. Las religiones, por otro lado, se definen en términos de creencia y un sentido de misión. Cada una está constituida como edah. Lo particular del judaísmo es la forma en la que junta estas ideas bastante diferentes. Existen naciones que contienen a muchas religiones, y hay religiones diseminadas por muchas naciones, pero sólo en el caso del judaísmo coinciden nación y religión.

Esto ha tenido notables consecuencias. Durante casi dos mil años los judíos estuvieron diseminados por todo el mundo, pero se vieron a sí mismos y eran visto por otros como nación – la primera nación global. Era una nación mantenida no por la proximidad geográfica o cualquiera de las otras características normales de la nacionalidad. Los judíos no hablaban el mismo idioma vernáculo. Rashi hablaba francés, Maimónides, árabe. Rashi vivía en medio de una cultura cristiana, Maimónides, en una islámica. Tampoco fue igual su destino. Mientras que los judíos de España disfrutaban de su Edad de Oro, los de Europa del norte eran masacrados por los Cruzados. En el siglo XV, cuando los judíos de España eran perseguidos y expulsados los de Polonia gozaban de una rara primavera de tolerancia. Lo que mantuvo unidos a los judíos durante esos siglos fue la fe compartida.

Con el trauma que acompañó a la Emancipación europea y el subsecuente incremento del antisemitismo racial, muchos judíos perdieron esa fe. Pero los eventos del siglo pasado – persecución, pogroms, y el Holocausto, seguidos por el nacimiento del Estado de Israel y la lucha constante por la supervivencia contra la guerra y el terror – tendieron a ligar a los judíos en un pacto del destino ante la hostilidad del mundo. Por lo que cuando los judíos fueron divididos por el destino fueron unidos por la fe, y cuando fueron divididos por la fe, nuevamente fueron unidos por el destino. Esa es la ironía, o la naturaleza providencial de la historia judía.

La dualidad se manifestó esta semana en la primera expresión de Behaaloteja. Algunas veces el clarín puede hablar a nuestro sentido de la fe. En otros tiempos la trompeta que suena y convoca en un llamado del destino. Cualquiera sea el sonido que los instrumentos producen, llaman a esa dualidad que hace que judíos y judaísmo sean inseparables. Cualquiera sea la profundidad de nuestras divisiones, seguimos siendo una familia en la fe y el destino. Cuando suena la trompeta, suena para nosotros.

Este es el destino de la travesía judía – la Tierra Prometida, la ciudad sagrada, una sociedad de justicia, generosidad y paz.

Y en la transición de éxodo a Sinaí, de am  a edah, la identidad judía en sí misma se transformó de pasiva en activa, de destino a fe, de un pueblo definido por lo que le sucede a un pueblo definido por el orden social que han sido llamados a crear.

Radical Then, Radical Now, p.116

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Qué une el éxodo, un am, un acercamiento pasivo a la historia, y una comunidad guiada por el destino?
  2. ¿Qué une Sinaí, una edah, un acercamiento activo a la historia, y una comunidad guiada por la fe?
  1. ¿Crees que el pueblo judío es un majané o una edah?
  2. ¿Puedes dar ejemplos de la historia judía en los que el pueblo judío se comportó más como un majané y como una edah?
  3. El país en el que vives, ¿se parece más a un majané o una edah?
  4. ¿Crees que el pueblo judío ha sido fiel al pacto del destino (brit goral) o al pacto de fe (brit ye’ud)?
  5. En nuestra generación, ¿escuchas el “llamado de las trompetas” llamándonos al pacto de destino o más al pacto de fe?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. En el pensamiento del Rabino Soloveitchik, un majané es una comunidad, sociedad o nación que existe cuando un grupo de personas se unen para tener protección mutua frente a un enemigo común. Por otro lado, al formar una edah se unen porque comparten una visión, aspiración, un conjunto de ideales. Los judíos son un pueblo de estas dos formas diferentes, por lo que diferentes personas pueden tener diferentes respuestas a esta pregunta generando un debate interesante, pero nuestra dualidad existe.
  2. La historia judía comenzó con los judíos como un majané en la esclavitud en Egipto, y uno podría argumentar que como grupo nunca han dejado de experimentar amenazas externas desde entonces hasta ahora.
  3. El pueblo judío entró en un pacto de fe (brit ye’ud) en el Monte Sinaí donde recibieron la Torá que los llamó a cumplir una vocación única, convertirse en “un reino de Sacerdotes y una Nación Santa” (Shemot 19:6). Les fue dicho que este pacto será cumplido totalmente cuando creen su propia sociedad basada en los valores de la Torá, y luego el mundo.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. El Rabino Soloveitchik vivió durante el periodo más bajo de la historia judía, escapando de Europa en la víspera del Holocausto. En ese tiempo, el pueblo judío funcionó como un majané, y tuvieron que apoyarse nuevamente en el pacto de destino y unirse como nunca antes. Sin embargo, también fue testigo del establecimiento del Estado de Israel unos pocos años más tarde y vio el significado religioso de este evento en la historia. Esta fue la primera oportunidad desde la destrucción del Segundo Templo de ser realmente una edah a escala nacional, y cumplir el pacto de fe.
  2. La fe del Rabino Soloveitchik es una inspiración, y está basada en su creencia en la Divina Providencia y en hallar sentido a su historia personal y nuestra historia nacional. Sin embargo, no todos pueden concordar con su enfoque de la tefilá.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. Cuando los Israelitas dejaron Egipto como esclavos liberados, se convirtieron en una nación (un am – término que el Rabino Sacks usa aquí en lugar de majané) y una comunidad del destino, ingresando a un pacto del destino. Las naciones que funcionan sólo como una comunidad del destino son pasivas en la historia y, en consecuencia, esperan que su destino sea determinado por otros.
  2. Cuando los israelitas ingresaron al pacto en Sinaí se convirtieron en una edah y una comunidad de fe, ingresando a un pacto de fe. Las naciones que funcionan como una comunidad de fe tienen un rol activo en la historia, eligiendo cumplir con su destino basándose en una visión y un llamado a la vocación.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. Ver La idea central, respuesta 1.
  2. Ver La idea central, respuesta 2. El pueblo judío entró en un pacto de fe (brit ye’ud) en el Monte Sinaí donde recibieron la Torá que los llamó a cumplir una vocación única, convertirse en “un reino de Sacerdotes y una Nación Santa” (Shemot 19:6). En los momentos en que los judíos han intentado influenciar la sociedad en la que viven para bien, llevando los valores de la Torá al mundo en general, es un ejemplo de actuar como comunidad de fe.
  3. Probablemente, todas las sociedades tengan aspectos de majané y de edah. Pero en Convenio y Conversación de esta semana, el Rabino Sacks sugiere que América (Estados Unidos) y el pueblo judío son quizás los únicos dos ejemplos de naciones que fueron creadas desde un comienzo como comunidades de fe.
  4. A pesar de ser un pueblo de gente a la que le gusta discutir, y que durante muchos periodos de la historia estuvo dividido y fracturado en diferentes edot, y disperso a lo largo del mundo por casi dos mil años, los judíos siempre se vieron a sí mismos (y fueron vistos por otros) como una única nación unida. A través de la historia judía, el pueblo judío ha contribuido a desarrollar a la humanidad de una forma propia de una comunidad de fe. La sociedad que se está construyendo en el Estado de Israel es claramente un trabajo en curso, que se encuentra lejos del producto final, pero de todos modos es una sociedad de la cual los judíos pueden estar en general orgullosos. ¡Pero aún hay mucho trabajo que hacer, allí como en el resto del mundo!
  5. Después del Holocausto el mundo creía que la humanidad debía aprender las lecciones que aseguren el fin del antisemitismo, prejuicios y persecuciones en general. Tristemente este no ha sido el caso, y el antisemitismo y otras formas de racismo y prejuicio se manifiestan de forma creciente en nuestra generación. Como nación, los judíos aún se ven a sí mismos como una comunidad de fe. Sin embargo, el llamado al pacto de fe es más fuerte que nunca. Quizás estos dos están interconectados intrínsecamente, y sólo cuando la comunidad de fe cumple con su destino ya no necesitan confiar en el pacto del destino.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para Behaaloteja 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin