Lekh Lekha 5774 – El coraje de no conformarse

jonathan_sacksComentario del Rabino Jonathan Sacks, traducido del ingles por Ana Barrera.

Editor: Marcello Farias

Lekh Lekha 5774 – El coraje de no conformarse.

Los líderes lideran. Eso no quiere decir que ellos no siguen. Pero lo que siguen es diferente de lo que la mayoría de la gente sigue. Ellos no se conforman por conformarse. Ellos no hacen lo que otros hacen meramente porque los otros lo están haciendo. Ellos siguen una voz interna, un llamado. Ellos tienen una visión, no de lo que es, sino de lo que puede ser. Ellos piensan de forma diferente. Marchan a un ritmo distinto.

Nunca fue esto más dramáticamente señalado que en las primeras palabras de Dios a Abraham, las palabras que pusieron en movimiento la historia judía: “Deja tu tierra, tu lugar de nacimiento y la casa de tu padre y ve a la tierra que Yo te señalaré.”

¿Por qué? Porque la gente sí se conforma. Las personas se adaptan y absorben la cultura del tiempo y lugar en que ellos viven – “tú tierra”. En un nivel más profundo están influenciadas por amigos y vecinos – “tú lugar de nacimiento”. Más profundamente aún ellos están moldeados por sus padres y la familia en la que crecieron – “la casa de tu padre”.

Quiero que tú, le dice Dios a Abraham, seas diferente. No por ser diferente, pero por el bien de empezar algo nuevo: una religión que no adorará el poder y los símbolos del poder – porque eso es lo que los ídolos eran y son realmente. Quiero que tú, dijo Dios, “enséñale a tus hijos y después a todas las personas de tu hogar que sigan el camino del Señor haciendo lo que está bien y es justo”.

Ser judío es estar dispuesto a retar el consenso imperante cuando, como muy a menudo sucede, las naciones se resbalan y adoran a los viejos dioses. Lo hicieron en Europa a través del siglo XIX y a los inicios del siglo XX. Esa fue la era del nacionalismo: la búsqueda del poder en el nombre de la nación-estado que llevó hacia las dos guerras mundiales y a diez millones de muertes. Es la era que estamos viviendo ahora mientras Corea del Norte adquiere e Irán persigue armas nucleares para que puedan imponer sus ambiciones por la fuerza. Es lo que está pasando el día de hoy a lo largo del Medio Oriente y África mientras la naciones descienden hacia la violencia y lo que Hobbes llama “la guerra de todos los hombres contra todos los hombres”. Cometemos un error cuando pensamos en los ídolos en términos de su apariencia física – estatuas, figuras, íconos. En ese sentido pertenecen a los tiempos antiguos que hace mucho tiempo sobrepasamos. En su lugar, la forma correcta de pensar en ídolos es en términos de lo que ellos representan. Ellos simbolizan poder. Eso es lo que Ra era para los egipcios, Baal para los cananeos, Quemos para los moabitas, Zeus para los griegos y misiles y bombas para los terroristas en los estados corruptos el día de hoy.

El poder nos permite gobernar sobre otros sin su consentimiento. Como el historiador griego Tucídides lo explicó: “Los fuertes hacen lo que ellos desean y los débiles sufren lo que deben.” El judaísmo es una sostenida crítica al poder. Esa es la conclusión a la que he llegado después de toda una vida de estudiar nuestros textos sagrados. Es sobre cómo una nación puede ser formada sobre la base de compromiso compartido y responsabilidad colectiva. Es sobre cómo construir una sociedad que honra a la persona humana como imagen y semejanza de Dios. Es sobre una visión, nunca completamente realizada pero nunca abandonada, de un mundo basado en justicia y compasión, en la que “Ellos no dañarán ni destruirán sobre toda mi montaña sagrada, pues la tierra estará llena con el conocimiento del Señor como las aguas cubren la mar.” (Isaías 11:9).

Abraham es sin duda la persona más influyente que haya vivido. El día de hoy él es aclamado como el ancestro espiritual de 2.4 billones de cristianos, 1.6 de musulmanes y 13 millones de judíos, más de la mitad de la gente viva el día de hoy. Y eso que el no gobernó un imperio, ni comandó un gran ejército, no hizo milagros ni proclamó profecías. El es el ejemplo supremo en toda de la historia de “influencia sin poder”.

¿Por qué? Porque el estaba preparado para ser diferente. Como dicen los sabios, el fue llamado ha-ivri “el hebreo” porque “todo el mundo estaba de un lado (be-ever ejad) y el estaba del otro” (Génesis Rabbah 42:8) El liderazgo, como lo saben todos los líderes, puede ser solitario. Aún así continuas lo que tienes que hacer porque sabes que la mayoría no siempre está en lo correcto y la sabiduría convencional no siempre es sabia. Los peces muertos van con la corriente. Los peces vivos nadan contra la corriente. Así es con la consciencia y el coraje. Así es con los hijos de Abraham. Ellos están preparados para desafiar a los ídolos de todas las eras.

Después del Holocausto algunos científicos sociales fueron perseguidos por la cuestión de por qué tantas personas estaban preparadas, ya sea para la participación activa o para su consentimiento silencioso, de ir a favor de un régimen que ellos sabían estaba cometiendo uno de los más grandes crímenes contra la humanidad.

Uno de los experimentos clave fue conducido por Salomón Asch. El ensambló un grupo de personas, pidiéndoles que hicieran una serie de tareas cognoscitivas. Se les enseñaron dos cartas, una con una línea y otra con tres líneas de diferentes largos, y les preguntó cuál era del mismo tamaño que la línea en la primera carta. Sin saberlo uno de los participantes, todas las personas que estaban en el salón eran amigas de Asch y les había pedido que dieran respuestas correctas para las primeras cartas, pero que después dieran las incorrectas para el resto. En un significante número de ocasiones el sujeto del experimento dio una respuesta que podía ver era la incorrecta, porque el resto la había dado. Tal es el poder de la presión para conformarnos lo que puede llevarnos a decir que lo que sabemos no es verdad.

Más polémico aún fue el experimento Stanford que se llevó a cabo en los primeros años de los 1970 por Philip Zimbardo. Se les asignó de manera aleatoria a los participantes roles de guardias o prisioneros en una cárcel ficticia. Con los días los estudiantes que actuaban como guardias se portaban de manera abusiva, algunos de ellos sometiendo a los “prisioneros” a tortura psicológica. Los estudiantes que actuaban como prisioneros soportaron esto pasivamente, incluso tomando el lado de los guardias contra aquellos que se resistían. El experimento fue cancelado después de seis días, tiempo durante el cual incluso Zimbardo se encontró a sí mismo arrastrado por la realidad artificial que había creado. La presión para conformarse a los roles asignados fue lo suficientemente fuerte para llevar a las personas a hacer lo que sabían era incorrecto.

Es por eso que Abraham, al inicio de su misión, recibió la orden de irse “de su tierra, su lugar de nacimiento y la casa de su padre”, para liberarse a sí mismo de la presión de conformarse. Los líderes deben estar preparados para no seguir el consenso. Uno de los grandes escritores sobre liderazgo, Warren Bennis (en su libro “Sobre convertirse en líder” – “On becoming a leader”, Basic Books, 1989, 49) escribe: “Hasta el tiempo en que alcanzamos la pubertad, el mundo nos ha formado hacia un una extensión más grande de lo que nos damos cuenta. Nuestra familia, amigos, y sociedad en general nos ha dicho – por palabra y ejemplo – cómo ser. Pero la gente empieza a convertirse en líder en el momento en que deciden por ellos mismos como ser.”

Una razón por la que los judíos se han convertido, fuera de toda proporción en sus números, en líderes en casi todas las esferas de las actividades humanas, es precisamente esta voluntad de ser diferentes. A través de los siglos los judíos han sido el más notable ejemplo de un grupo que se ha rehusado a asimilarse a la cultura dominante o convertirse a la fe dominante. Otro descubrimiento de Salomón Asch vale ser notado. Si sólo una persona fuera capaz de dar soporte al individuo que puede ver que los otros están dando una respuesta errada, le daría la fuerza para ser firme contra el consenso. Eso es el por qué, aunque pequeños en números, los judíos crearon comunidades. Es difícil liderar solo, mucho menos difícil liderar en compañía de otros aun si eres minoría.

El judaísmo es la contra voz en la conversación de la humanidad. Como judíos nosotros no seguimos a la mayoría meramente porque es la mayoría. Era tras era, siglo tras siglo, los judíos estuvieron preparados para hacer lo que el poeta Robert Frost inmortalizó en El Camino No Elegido (The Road Not Taken):

Dos caminos bifurcaban en un bosque, y yo,

Yo tomé el menos transitado,

Y eso ha hecho toda la diferencia.

Eso es lo que hace una nación de líderes.

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