Edición Familiar: Destructivo y autodestructivo (Tzav 5779)

EDICION FAMILIAR: DESTRUCTIVO Y AUTODESTRUCTIVO (TZAV 5779)

Convenio y Conversación: Edición Familiar es una iniciativa nueva y emocionante de La Oficina del Rabino Sacks para 5779. Escrita como un acompañamiento al ensayo semanal Convenio y Conversación del Rabino Sacks, la Edición Familiar tiene como objetivo conectar a los niños mayores y adolescentes con sus ideas y pensamientos sobre la parashá.

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para  Tzav 5779 que puedes leer aquí.

La parashá Tzav continúa con las leyes de los sacrificios que empezaron en la parashá previa, esta vez desde la perspectiva de los Sacerdotes que son quienes ejecutan el ritual. Habla de las leyes de las ofrendas quemadas y de granos, las ofrendas de pecado y de culpa, y ofrendas de paz, cada una con sus métodos específicos. Luego describe cómo Aarón y sus hijos serán iniciados, antes de la inauguración (ceremonia de apertura) del servicio en el Santuario, en sus roles como Sacerdotes.

Está parashá, hablando de los sacrificios, prohíbe la ingestión de sangre: “Donde sea que vivas, no debes ingerir sangre de cualquier ave o animal. Cualquiera que ingiera sangre debe ser separado de su pueblo.” (Levítico 7:26-27) Esta no es una prohibición más entre otras. La prohibición de ingerir sangre es un tema fundamental en la Torá. Por ejemplo, ocupa un lugar central en el pacto que Dios hace con Noaj – y a través de él, con toda la humanidad – después del Diluvio: “Pero no debes comer la carne que aún guarda su sangre vital” (Génesis 9:4), e incluso Moshé vuelve a enfatizar este mandamiento en su gran discurso final en el libro de Deuteronomio (Deuteronomio 12:23-25).

¿Qué tiene de malo ingerir sangre? Maimónides y Najmánides presentan interpretaciones diferentes. Para Maimónides está prohibido como parte de la extensa batalla de la Torá contra la idolatría. Compara el lenguaje usado por la Torá en las prohibiciones de idolatría, y advierte que utiliza el mismo lenguaje:

“Voy a poner Mi rostro contra la persona que ingiera sangre y la separaré de su pueblo”.

Levítico 17:10

“Voy a poner Mi rostro contra el hombre (que participe en la adoración de Moloj) y su familia, y lo separaré de su pueblo”.

Levítico 20:5

La expresión “pondré Mi rostro contra” sólo se encuentra en la Torá cuando se habla de sangre e idolatría. Los idólatras, dice Maimónides creían que la sangre era el alimento de los espíritus, y que comiéndola tendrían “algo en común con ellos”. Alimentarse con sangre está prohibido porque es una forma de idolatría.

Najmánides, por el contrario, afirma que la prohibición tiene que ver con la naturaleza humana. Resultamos afectados por lo que comemos: “Si uno comiera la vida de toda carne (sangre)… el resultado sería el endurecimiento del alma humana y ésta se volvería similar a la naturaleza del alma animal.” Najmánides cree que ingerir sangre nos hace crueles y violentos, como un animal.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. De las dos razones que estudiamos, ¿cuál tiene más sentido para ti, la de Maimónides o la de Najmánides? ¿Por qué?
  2. ¿Qué piensas acerca de que la Torá nos permite comer carne, pero restringe el comer sangre?
  3. ¿Crees que nuestro comportamiento se ve afectado por nuestro medio, como ser la gente de la que nos rodeamos, los lugares que visitamos y la comida que comemos?

A finales de los 90, el Dr. George Carey había sido electo, pero aún no había ocupado el cargo, de Arzobispo de Canterbury. Yo había sido electo, pero aún no había ocupado el cargo, como Rabino Jefe. Alguien descubrió que ambos éramos hinchas del Arsenal (club de fútbol). Nos preguntó si nos gustaría que nuestra primera reunión ecuménica tuviera lugar en el estadio Highbury, un partido a mitad de semana por obvias razones religiosas. Ambos respondimos con entusiasmo que lo haríamos.

Llegó el gran día. Nos llevaron a conocer a los jugadores. Salimos, bajo los reflectores, hacia el césped sagrado, para entregar un cheque para caridad. Los altavoces anunciaron nuestra presencia. Se podía oír el murmullo alrededor de la arena deportiva. Cualquiera que sea la forma en que uno eligió en la apuesta teológica, esa noche el Arsenal tenía amigos en lugares altos. No existía posibilidad de perder.

Un nachtiger tog, como mi abuela solía decir: Ojalá fuera así. El Arsenal sufrió su peor derrota en casa en 63 años. Perdieron 6-2 con Manchester United. El Arzobispo estaba fuera de sí en agonía. Al día siguiente, uno de los periódicos nacionales publicó la historia y llegó a la conclusión de que si, entre ellos, el Arzobispo de Canterbury y el Rabino Jefe no pudieron lograr una victoria para el Arsenal, ¿no demostraría esto que Dios no existe? «Por el contrario», yo dije, «demuestra que Dios existe. ¡Es sólo que él es hincha del Manchester United!».

Véase Del Pensamiento del Rabino Sacks abajo para el análisis posterior del Rabino Sacks.

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Puedes ver alguna similitud entre un partido de fútbol y una creencia religiosa?
  2. En Del Pensamiento de Rabbi Sacks más abajo, discutiremos el fútbol como sustituto de la guerra. ¿Cómo es posible esto, qué tiene que ver esta idea con la parashá de la semana?

¿Cuál de las dos explicaciones que vimos en La idea central es correcta? Existe evidencia, a través de la arqueología y la antropología, de que ambas lo son. Maimónides estaba en lo correcto al afirmar que la ingestión de sangre era un rito idolátrico. El sacrificio humano estaba generalizado en el mundo antiguo.

Barbara Ehrenreich sostiene en su libro Blood Rites: Origins and History of the Passions of War (Ritos de sangre: origen e historia de las pasiones de la guerra) que una de las experiencias más formativas de los primeros seres humanos debe haber sido el terror de ser atacado por un animal depredador. Sabían que la mayor probabilidad era que un integrante del grupo, generalmente un extraño, un inválido, un niño o quizás un animal, sería la presa, dándole a los demás la oportunidad para escapar. Era esta experiencia insertada en la memoria la que sirvió de base para el rito de los sacrificios humanos.

El punto de Ehrenreich es que “el ritual del sacrificio imita de muchas maneras la crisis del ataque del depredador. Alguien era señalado para la matanza, con frecuencia de manera especialmente sangrienta.” Es por eso que se ofrecía la sangre a los dioses, y que las divinidades que forman parte de las ceremonias de iniciación generalmente son imaginadas bestias depredadoras.

Pero Ehrenreich, sin embargo, no termina aquí. Su postura es que esta reacción emocional – temor y culpa – sobrevive hasta el presente como parte de nuestra herencia genética. Nos deja dos legados: uno, la tendencia humana de congregarse frente a una amenaza externa; y el otro, la voluntad del autosacrificio por el bien del grupo. Esto explica por qué es tan fácil movilizar a la gente conjurando el espectro de un enemigo externo.

La guerra es una actividad destructiva y autodestructiva. Entonces, ¿por qué persiste? La percepción de Ehrenreich sugiere una respuesta. Es la supervivencia disfuncional de los instintos, profundamente necesaria en la época de los cazadores-recolectores, en una era en que esas respuestas ya no son necesarias. Los seres humanos aún se entusiasman con la perspectiva de verter sangre.
Najmánides también estaba en lo cierto en verlo como síntoma de la crueldad humana. Ahora vislumbramos la profunda sabiduría de la ley que prohíbe ingerir sangre. Sólo así podrían los seres humanos curarse del instinto insertado profundamente, derivado de un mundo de presas y depredadores en el cual la elección determinante es matar o ser matado.

La psicología evolutiva nos enseñó acerca de esos residuos genéticos de tiempos primarios que – al no ser racionales – no pueden ser curados solamente por la razón, sino por el ritual, la prohibición estricta y la transformación en hábito. El mundo contemporáneo continúa con cicatrices debido a la violencia y el terror. Lamentablemente, la prohibición de los sacrificios de sangre es aún relevante. El instinto contra el cual protesta – sacrificar la vida para exorcizar el miedo – aún persiste.

Este análisis continúa la historia relatada en Una vez sucedió…

El fútbol es un ritual que sustituye a la guerra, una forma de canalizar emociones que de otra forma llevarían a la violencia. Las pasiones que genera el fútbol – lealtad, identificación con un equipo contra el otro, júbilo, corazones rotos – son precisamente aquellas que alguna vez llevaron a las naciones a la guerra. No sólo naciones, también religiones.

La Biblia y los socio-biólogos están de acuerdo en que el homo sapiens es un animal violento. Sin la capacidad de luchar, nuestros ancestros no hubieran sobrevivido. Sin embargo, por siglos ese instinto genético ha sido disfuncional, cada vez más a medida que nuestras tecnologías se vuelven más poderosas.

Pero las emociones que alguna vez llevaron a la guerra persisten hoy en día, e incluso en el siglo XXI buscan expresarse. Lloro en la caída de Afganistán e Iraq en lo que Hobbes llamó “la guerra de todos los hombres contra todos los hombres” en la cual la vida es “desagradable brutal y breve”. Todavía somos testigos del sacrificio de vidas humanas en el altar de los deseos de ganar de alguien más, a veces incluso en el nombre Dios Mismo.

Esto me lleva de vuelta al fútbol. Aprendí esa noche que el juego es más grande que el equipo. Y que el juego sólo existe si ambas partes juegan bajo las mismas reglas. Si tratas de ganar ejerciendo violencia sobre tus oponentes, no ganas. Simplemente destruyes el juego.

Lo mismo aplica a cada una de las formas de conflictos humanos, incluyendo la religión. Si intentas demostrar tu fe con violencia – por ejemplo, como hicieron los cruzados a judíos y musulmanes en Jerusalem en 1909 – destruyes la verdad y la fe. Sólo la locura nos puede llevar a pensar lo contrario.

Mi broma sobre Dios apoyando a Manchester United tiene un punto serio. ¿Qué sucedería si el Dios que está de mi lado fuera también el Dios del juego? ¿No haría esto que hagamos una pausa antes de imponer nuestra visión a los demás? ¿No nos llevaría a buscar formas menos destructivas, más controladas por reglas para expresar nuestros instintos violentos? Como el fútbol.

Credo, The Timers, 10th June 2006

PREGUNTAS PARA PENSAR

  1. ¿Por qué el Rabino Sacks dice que “el homo sapiens es un animal violento”?¿Tiene que ser de ese modo?
  2. ¿Qué gran lección nos puede enseñar la conclusión, que es posible que Dios no sea sólo el Dios de Arsenal o de Manchester United, sino “el Dios del juego”? ¿Cómo podría esto disminuir la violencia en el mundo?
  1. ¿Por qué crees que la Torá prohíbe comer sangre (qué otras razones podría haber además de las dadas por Maimónides y Najmánides)?
  2. Si se argumenta que comer sangre nos animaliza, ¿crees que hay un argumento a favor del vegetarianismo?
  3. ¿Por qué crees que, por naturaleza, el hombre es inherentemente violento?
  4. ¿Realmente tiene que ser así? ¿Qué podemos hacer para limitar o incluso erradicar la violencia del mundo?
  5. ¿Por qué el ritual (repetición que lleva a la habituación) es más efectivo que el pensamiento racional para comprender los valores e incorporarlos a nuestro comportamiento?

¿Quieres ganar un Sidur con los rezos diarios semanales de Koren Aviv? Este Sidur ha sido diseñado para ayudar a los jóvenes a explorar su relación con Dios así como los valores, historia y religión de su pueblo. Envía un correo electrónico a: CCFamilyEdition@rabbisacks.org con tu nombre, edad, ciudad y una pregunta u observación sobre la parashá de Convenio y Conversación Edición Familiar. Los participantes deben ser menores de 18 años. Cada mes seleccionaremos dos de las mejores, y ambos recibirán un Sidur dedicado por el Rab Sacks! Gracias a Koren Publishers por la amabilidad de donar estos maravillosos Sidurim.

LA IDEA CENTRAL

  1. El enfoque de Maimónides a muchas de las mitzvot de la Torá es que fueron diseñadas para alejar a las personas de las convenciones de culto de aquel tiempo, que era la idolatría. En una era donde el politeísmo y la idolatría casi no existen en el mundo occidental, puede ser difícil relacionarse con este enfoque a las mitzvot. Najmánides toma un enfoque basado en la naturaleza humana. Tristemente, existe muy poca evidencia que este aspecto de la naturaleza humana – la propensión a la violencia – haya cambiado desde el período bíblico.
  2. Esta es una gran oportunidad para tener un debate que puede generar opiniones fuertes. La Torá permite en forma clara ingerir carne, pero al mismo tiempo posee un acercamiento ético legal profundamente desarrollado sobre cómo comemos carne, donde los derechos y la experiencia del animal es central. No obstante, el vegetarianismo es un enfoque legítimo dentro del judaísmo y algunos pensadores judíos se atreven a sostener que si bien no es obligatorio, es una forma de vida más elevada éticamente. Sin embargo, la ley judía deja muy en claro que consumir sangre, la fuerza vital de un animal, está prohibido. Más allá de las opiniones que presentamos aquí, está el simbolismo general de consumir la propia esencia vital de un animal, y esta prohibición tiene un significado profundo y un valor educacional en ese aspecto.
  3. Esta pregunta nos cuestiona sobre si podemos ser impermeables a nuestro medio, lo que nos rodea, las personas que las que interactuamos, o incluso la comida que ingerimos. Las ideas discutidas aquí sugieren que en efecto pensamos que el medio nos afecta. El judaísmo y la ley judía intentan asegurar que incluso al comer animales, lo hagamos de forma moral y ética, asegurándose que esto no nos impacte en forma negativa. De esta forma, estamos santificando lo físico.

UNA VEZ SUCEDIÓ…

  1. Si bien algunos pueden pensar que el fanatismo por el fútbol es algo peligrosamente cercano a la idolatría (entendiéndola como la adoración de algo que no es Dios), hay muchas similitudes menos peligrosas que pueden ser constructivas en la vida de uno. El sentimiento de comunidad y pertenencia, la pasión y los sueños por un destino común, los rituales de los fanáticos, y el código moral que regula el juego, son todos similares a la adoración religiosa.
  2. Sin embargo, el fútbol (y cualquier otro deporte de equipos) también tiene similitudes con la guerra, y algunos sociólogos sostienen que es una forma segura de canalizar la necesidad del hombre por los conflictos. Los uniformes, gritos de guerra, la batalla combativa (en la cancha, aunque tristemente a veces también en las gradas) hacer que el deporte sea un sustituto benigno de lo que creen que deben tener un enemigo al cual hacerle la guerra. Lo que resulta interesante es que dentro de la estructura del fútbol profesional se encuentra el hecho que periódicamente los fanáticos de equipos opuestos se ponen del mismo lado al apoyar a su equipo nacional. Esta es una forma efectiva de recordarnos que en el fondo tenemos mucho más en común uno con el otro que eso que nos diferencia y no separa. ¡Qué mensaje más importante para la “vida real”!
  3. Java Lehman podía ver el potencial en cada uno, y cómo, a pesar de las dificultades y las diferencias que algunos tienen, eso no quiere decir que no tengan una tremenda cantidad para contribuir a la humanidad. Ella animó a cada persona con la que entró en contacto a explorar su propio llamado y la contribución única que pueda hacer.

DEL PENSAMIENTO DEL RABINO SACKS

  1. Este comentario reflexiona sobre la evolución de la humanidad. Escrito en el ADN de cada ser humano está la necesidad de sobrevivir y garantizar la continuidad de la especie. Normalmente, esto lleva a la violencia cuando existen amenazas hacia nosotros o nuestra descendencia. Esto ha llevado a los humanos a hacerse tribales, y usualmente lleva a la violencia contra aquellos que están fuera de la tribu (incluso en casos donde no hay una amenaza real). Una forma más elevada de existencia es conquistar esa necesidad de violencia (en los casos en que no existe una amenaza real) y crear una sociedad donde se celebran las diferencias.
  2. El Rabino Sacks está usando el fútbol como una metáfora de la vida. Es muy fácil sentir que Dios abraza, ama y protege solamente a nuestra “tribu”, sea ésta mi religión, mi nación, mi comunidad (¡que puede incluir una tribu de fútbol!). Si nos detenemos un momento, podemos darnos cuenta que Dios es lo suficientemente grande para ser el Dios de mi tribu y de la tuya, que es “el Dios del juego”, entonces es más probable que aceptemos y respetemos nuestras diferencias, conscientes que Dios nos ama a todos.

ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABAT

  1. La sangre simboliza la fuente de la vida misma. Si bien está permitido ingerir las creaciones de Dios, el no ingerir la sangre asegura que tengamos una sensibilidad hacia la esencia de la vida y al hecho de que los animales son creaciones de Dios, que recibieron la vida de Dios al igual que los humanos.
  2. La Torá permite en forma clara ingerir carne, pero al mismo tiempo posee un acercamiento ético legal profundamente desarrollado sobre cómo comemos carne, donde los derechos y la experiencia del animal es central. No obstante, el vegetarianismo es un enfoque legítimo dentro del judaísmo y algunos pensadores judíos se atreven a sostener que si bien no es obligatorio, es una forma de vida más elevada éticamente. Es importante notar que según el enfoque de Najmánides no es el acto de ingerir un animal lo que nos vuelve sedientos de sangre, sino el acto de consumir la sangre del animal. Sostiene, además, que este acto tiene un impacto en nuestra alma, que adoptará las características del animal (porque hemos ingerido su sangre).
  3. Ver Del pensamiento del Rabino Sacks, respuesta 1.
  4. Ver Del pensamiento del Rabino Sacks, respuestas 1 y 2.
  5. A veces se requiere repetir una cierta acción para poder asimilar una idea como valor. El pensamiento racional no puede ser garantizado en todas las situaciones. A veces, nuestra razón nos abandona, pero los rituales se vuelven nuestra segunda naturaleza. La práctica hace que ciertas respuestas se vuelvan inmediatas e intuitivas, evitando los lentos y deliberativos circuitos en el cerebro. Para ver esto con mayor profundidad, visita http://rabbisacks.org/credo-ritual-develops-habits-that-can-lift-us-to-greatness/

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Esta Edición Familiar es una guía al ensayo principal de Convenio y Conversación para  Tzav 5779 que puedes leer aquí.

Traducción y edición

  • Iair Salem
  • Carlos Gómez
  • Inés Jawetz
  • Abraham Maravankin